Viendo juz 1
Viendo juz 1
Al-Fatihah
.1
The Opener
En el nombre de Dios1, el Compasivo con toda la creación, el Misericordioso con los creyentes2.
Todas las alabanzas son para Dios, Señor1 de todo cuanto existe,
el Compasivo, el Misericordioso.
Soberano absoluto del Día del Juicio Final,
solo a Ti te adoramos y solo de Ti imploramos ayuda.
¡Guíanos por el camino recto!
El camino de los que has colmado con Tus favores, no el de los que han caído en Tu ira, ni el de los que se extraviaron.
Álif. Lam. Mim1.
Este es el Libro del cual no hay duda, es guía para los que son conscientes de Dios y Le temen devocionalmente,
los que creen en lo oculto, practican la oración, dan caridad de lo que les he provisto,
y creen en lo que te ha sido revelado [¡Oh, Muhámmad!] y en lo que fue revelado [originalmente a los profetas anteriores], y tienen certeza de la existencia de la otra vida.
Ésos son los que están en la guía de su Señor y serán los bienaventurados.
A los que niegan la verdad les da lo mismo que les adviertas o no, no creerán.
Dios ha sellado sus corazones y sus oídos. Sobre sus ojos hay un velo y recibirán un castigo terrible [en el Infierno].
Entre las personas hay [hipócritas] que dicen: “Creemos en Dios y en el Día de la Resurrección”, pero no son creyentes.
Pretenden engañar a Dios y también a los creyentes pero, sin advertirlo, solo se engañan a sí mismos.
Sus corazones tienen una enfermedad y [por su actitud] Dios agrava aún más su enfermedad. Sufrirán un castigo doloroso por haber mentido.
Cuando se les dice: ¡No sembréis la corrupción en la Tierra! Responden: “¡Pero si nosotros somos los que hacemos el bien!”
¿Acaso no son ellos los corruptores? [Sí,] pero no se dan cuenta.
Cuando se les dice: “¡Creed como ha creído la gente!” Responden: “¿Es que vamos a creer como lo hacen los tontos?” ¿Acaso no son ellos los tontos? [Sí,] pero no lo saben.
Cuando se encuentran con los creyentes les dicen: “¡Somos creyentes!” Pero cuando están a solas con los malvados de entre ellos1, les aseguran:
[Pero] Dios hará que sus burlas caigan sobre ellos mismos y dejará que permanezcan extraviados, en su ceguera.
Ellos vendieron la guía, cambiándola por el desvío, y tal negocio no les resultó provechoso, no siendo de los bien guiados.
Su ejemplo es como el de quien enciende un fuego y, cuando éste les alumbra a su alrededor, [debido a su desvío] Dios les quita la luz dejándolos en tinieblas, por lo que no pueden ver.
Son sordos, mudos y ciegos, y no volverán [al buen camino].
O [son] como los que al ser azotados por una lluvia torrencial cargada de oscuridad, truenos y relámpagos, se tapan los oídos con sus dedos al caer los rayos por temor a la muerte. Dios asedia a los que niegan la verdad.
Los relámpagos casi ciegan sus ojos. Cuando los iluminan caminan a su luz pero, cuando la oscuridad vuelve sobre ellos, se detienen. Si Dios hubiera querido les habría dejado sordos y ciegos. Dios tiene poder sobre todas las cosas.
¡Oh, seres humanos! Adorad a vuestro Señor que os creó a vosotros y a quienes os precedieron, para que así alcancéis el temor devocional de Dios.
Él hizo para vosotros de la Tierra un lugar habitable y del cielo un techo, e hizo descender la lluvia del cielo con la que hace brotar frutos para vuestro sustento. En consecuencia, no dediquéis actos de adoración a otros además de Dios, ahora que sabéis [que Él es el único Creador].
Si dudáis de lo que le he revelado a Mi siervo, traed un capítulo [del Corán] similar, y recurrid para ello a quienes tomáis por socorredores en lugar de Dios, si es verdad lo que afirmáis.
Si no lo hacéis, y por cierto que no podréis hacerlo, temed al fuego, cuyo combustible serán seres humanos y piedras1, [un fuego] que ha sido preparado para los que niegan la verdad.
Y albricia a los creyentes que obran correctamente que tendrán como recompensa jardines por donde corren los ríos. Cuando allí reciban frutos dirán: “Esto es similar a lo que recibimos anteriormente”1, pero solo lo será en apariencia. Allí tendrán esposas puras, donde morarán por toda la eternidad.
Dios no se avergüenza de poner como ejemplo a un mosquito o algo aún más pequeño. Los creyentes saben que es la verdad proveniente de su Señor, en cambio los que niegan la verdad dicen: “¿Qué pretende Dios con este ejemplo?” Así es como Él extravía a muchos y guía a muchos [con este ejemplo], pero no extravía sino a los perversos,
los que no cumplen con el pacto establecido con Dios a pesar de haberse comprometido, rompen [los lazos familiares] que Dios ha ordenado respetar y siembran corrupción en la Tierra. Ésos son los perdedores.
¿Cómo osan no creer en Dios siendo que no existían y Él les dio la vida, luego les hará morir y finalmente les resucitará y a Él serán retornados [para que los juzgue el Día del Juicio Final]?
Él es Quien creó para vosotros todo cuanto hay en la Tierra, luego se volvió hacia el cielo1 e hizo de éste siete cielos2; Él conoce todas las cosas.
Y [menciona, ¡Oh, Muhámmad!] cuando tu Señor les dijo a los ángeles: “He de establecer en la Tierra a quien la herede”, dijeron: “¿Pondrás en ella a quien la corrompa [devastándola] y derrame sangre, siendo que nosotros Te glorificamos y santificamos?” Dijo: “Yo sé lo que vosotros ignoráis”.
[Dios] enseñó a Adán los nombres de todas las cosas, luego se las mostró a los ángeles y dijo: “Decidme sus nombres, si es que decís la verdad”.
Dijeron: “¡Glorificado seas! No tenemos más conocimiento que el que Tú nos has concedido, Tú todo lo conoces, todo lo sabes”.
Dijo: “¡Oh, Adán! Infórmales sobre sus nombres”. Y, cuando les hubo informado sobre sus nombres, Dios dijo: “¿Acaso no os dije que conozco lo oculto de los cielos y de la Tierra, y sé lo que manifestáis y lo que ocultáis?”
Pero cuando dije a los ángeles: “¡Prosternaos ante Adán!”1 Todos se prosternaron excepto Iblís2, que se negó y fue soberbio, y se convirtió en uno de los incrédulos.
Dije: “¡Oh, Adán! Habita con tu esposa el Paraíso, y comed de su abundancia cuanto deseéis, pero no os acerquéis a este árbol, porque si lo hacéis os convertiréis ambos en transgresores”.
Pero el demonio los hizo caer [en la desobediencia] apartándolos de la situación [agradable] en la que se encontraban. Y les dije: “¡Descended! Seréis enemigos unos de otros; y en la Tierra encontraréis una morada y deleite temporal”.
Pero le fueron inspiradas a Adán unas palabras de su Señor [para que pudiera expresar su arrepentimiento] y Dios aceptó su arrepentimiento, porque Él es el Indulgente, el Misericordioso.
Dije: “¡Descended todos de él!1 Cuando os llegue de Mí una guía, quienes la sigan no habrán de sentir temor ni tristeza.
Pero quienes no crean y desmientan Mis signos serán los habitantes del Fuego, donde morarán eternamente.
¡Oh, Pueblo de Israel!1 Recordad los beneficios con los que os he agraciado, y cumplid con vuestro compromiso que Yo cumpliré con el Mío, pero tened temor devocional solo de Mí.
Creed en lo que he revelado1 en confirmación de lo que ya habíais recibido2 y no seáis los primeros en negarlo. No vendáis Mis preceptos por un precio vil, y tened temor devocional solo de Mí.
No mezcléis la verdad con falsedades ni ocultéis la verdad a sabiendas.
Cumplid con la oración, pagad el zakat 1 y prosternaos con los que se prosternan [adorando a Dios].
¿Acaso ordenáis a la gente que haga el bien y os olvidáis de hacerlo vosotros mismos, siendo que leéis el Libro [la Torá]? ¿Acaso no razonáis [bien]?
Buscad socorro en la paciencia y la oración. El cumplimiento de la oración es difícil, excepto para los que se someten humildemente [a Dios];
tienen certeza del encuentro con su Señor y saben que retornarán a Él1.
¡Oh, Pueblo de Israel! Recordad los beneficios con los que os agracié y cómo os distinguí sobre los demás pueblos [de vuestra época].
Y temed el día en que ninguna persona pueda beneficiarse de otra ni se acepte intercesión o compensación alguna1 y nadie sea auxiliado.
Y [recordad] cuando salvé a vuestros antepasados de las huestes del Faraón, que os sometían a crueles castigos; degollaban a vuestros hijos varones [recién nacidos] y dejaban con vida a vuestras hijas mujeres1 [para sojuzgarlas]. Esto era una prueba difícil de vuestro Señor.
Y [recordad] cuando dividí el mar y os salvé, ahogando a los seguidores del Faraón delante de vuestros propios ojos.
Y [recordad que] cité a Moisés durante cuarenta noches, y cuando se ausentó vosotros tomasteis el becerro1, obrando injustamente2.
Luego, a pesar de eso, os perdoné para que fueseis agradecidos.
Y le concedí a Moisés el Libro y el criterio para que siguierais la guía.
Y [recordad] cuando Moisés dijo a su pueblo: “¡Oh, pueblo mío! Habéis sido injustos con vosotros mismos al adorar al becerro. Arrepentíos ante vuestro Señor y daos muerte unos a otros1. Eso será lo mejor ante vuestro Creador”. Luego, Él aceptó vuestro arrepentimiento, porque Él es el Indulgente, el Misericordioso.
Y [recordad] cuando dijeron: “¡Oh, Moisés! No creeremos en ti hasta que veamos a Dios claramente”. Entonces, os azotó un rayo mientras mirabais.
Después de la muerte os resucité para que fuerais agradecidos.
Y extendí nubes sobre vosotros [para que os dieran sombra], y os envié el maná y las codornices [y os dije:] “Comed de las cosas buenas que os he provisto”; pero no Me causaron perjuicio alguno [con sus transgresiones], sino que fueron injustos consigo mismos.
[recordad] cuando os dije: “Entrad en esta ciudad [Jerusalén] y comed de ella cuanto deseéis en abundancia, pero entrad por la puerta prosternándoos, suplicando: ¡Perdónanos! Que perdonaré vuestros pecados, y les concederé aún más a los que hacen el bien”.
Pero los injustos cambiaron por otras las palabras que se les había ordenado decir, y [por eso] hice descender sobre los injustos un castigo del cielo por haber obrado con maldad.
Y [recordad] cuando Moisés rogó a su Señor agua para que bebiera su pueblo, le dije: “¡Golpea la roca con tu bastón!” Entonces brotaron de ella doce manantiales, y supo cada tribu en cual debía beber [y os dije:] “Comed y bebed del sustento de Dios, y no abuséis en la Tierra corrompiéndola”.
Y [recordad] cuando dijisteis: “¡Oh, Moisés! No podremos seguir tolerando una sola clase de comida, pide a tu Señor para que nos beneficie con lo que brota de la tierra: verduras, pepinos, ajos, lentejas y cebollas”. [Moisés os] Dijo: “¿Es que queréis cambiar lo superior por algo inferior? Volved, entonces, a [la esclavitud que sufríais en] Egipto, que allí tendréis lo que pedís”. Pero les azotó la humillación y la miseria, e incurrieron en la ira de Dios por no haber creído en los preceptos de Dios, haber matado injustamente a los profetas, rebelarse [a Dios] y transgredir la ley.
Quienes han creído1, los judíos, los cristianos y los sabeos2 que hayan tenido fe en Dios, en el Día del Juicio Final y hayan obrado correctamente, obtendrán su recompensa junto a su Señor, y no habrán de sentir temor ni tristeza3.
Y [recordad] cuando celebré un pacto con vosotros y elevé el monte por encima de vosotros [y os dije:] “Aferraos con fuerza a lo que os he dado [la Torá] y recordad lo que hay en ella, que así alcanzaréis el temor devocional de Dios.
Pero luego volvisteis sobre vuestros pasos y, si no fuera por la gracia y misericordia de Dios sobre vosotros, os contaríais entre los perdedores.
Ellos saben lo que les ocurrió a quienes transgredieron el sábado1; [les dije]: “Sed monos despreciables”2.
Hice de ello un escarmiento para sus contemporáneos y descendientes, y motivo de reflexión para los que temen devocionalmente a Dios.
Y [recordad] cuando Moisés dijo a su pueblo: “Dios os ordena ofrendar una vaca”. Dijeron: “¿Acaso te burlas de nosotros?” Dijo [Moisés]: “¡Que Dios me proteja de contarme entre los ignorantes!”
Dijeron: “Pide a tu Señor que nos indique cómo es”. Dijo [Moisés]: “Dios dice que la vaca no debe ser vieja ni joven, sino de edad intermedia; cumplid con lo que se os ordena”.
Dijeron: “Pide a tu Señor que nos indique de qué color es”. Dijo [Moisés]: “Él dice que es una vaca de color amarillo, intenso, que alegre a quienes la miren”.
Dijeron: “Pide a tu Señor para que nos indique cómo es, porque todas las vacas nos parecen iguales; y si Dios quiere seremos de los que siguen la guía”.
Dijo [Moisés]: “Él dice que debe ser una vaca que no haya sido utilizada para arar la tierra ni regar los cultivos, sana y sin manchas”. Dijeron: “Por fin has dicho la verdad”. Y la degollaron, aunque estuvieron a punto de no hacerlo.
Y [recordad] cuando mataron a un hombre y disputaron1, Dios reveló lo que [algunos] ocultaban.
Entonces dije: “Golpeadlo1 con una parte de ella”2. De la misma manera Dios resucita a los muertos y les muestra Sus milagros para que razonen.
Luego [a pesar de estos milagros] se endurecieron sus corazones como piedras, o más duros aún, porque de algunas piedras brotan ríos, otras se parten y pasa agua a través de ellas, y otras se derrumban por temor a Dios; pero [sabed que] Dios no está desatento de lo que hacéis.
¿Acaso pretendéis [¡oh, creyentes!] que os crean, siendo que algunos de ellos oían la Palabra de Dios [la Torá] y la alteraban intencionadamente después de haberla comprendido?
Y cuando se encuentran con los creyentes dicen: “¡Somos creyentes!” Pero cuando están entre ellos se dicen unos a otros: “¿Acaso vais a contarles lo que Dios nos ha revelado para que puedan argumentar con ello contra nosotros ante nuestro Señor?” ¿Es que no razonáis?
¿Es que no saben que Dios conoce lo que ocultan y lo que hacen público?
Entre ellos hay iletrados sin conocimiento que no conocen el Libro, que siguen, solo sus propios deseos y no hacen sino conjeturar.
¡Ay de aquellos que escriben el Libro con sus manos y luego dicen: “Esto proviene de Dios”, para venderlo a vil precio! ¡Ay de ellos por lo que han escrito sus manos! ¡Ay de ellos por lo que obtuvieron!1
Dicen [estos hijos de Israel]: “El fuego no nos quemará sino días contados”1. Diles: “¿Acaso tenéis una promesa de Dios?” Sabed que Dios no falta a Sus promesas. ¿O acaso estáis diciendo de Dios algo que no sabéis?
No cabe duda de que quienes hayan cometido faltas y estén cercados por sus pecados, serán los moradores del Fuego, en el que permanecerán eternamente.
Pero, en cambio, quienes hayan creído y obrado rectamente serán los moradores del Paraíso, donde vivirán eternamente.
Y [recordad] cuando celebré el pacto con el Pueblo de Israel: “Adorad solo a Dios, haced el bien a vuestros padres y parientes, a los huérfanos y los pobres, hablad a la gente de buenas maneras, cumplid la oración y pagad el zakat”; pero luego le disteis la espalda [a este pacto] rechazándolo, salvo unos pocos.
Y [recordad] cuando celebré un pacto con vosotros: “No derramaréis vuestra sangre1 ni os expulsaréis de vuestros hogares”, lo aceptasteis y fuisteis testigos de ello.
Pero fuisteis vosotros mismos quienes matasteis y expulsasteis a algunos de los vuestros de sus hogares, haciendo causa común contra ellos con pecado y violación de la ley. Si alguno de ellos caía cautivo, pagabais el rescate por él, pero el haberlos expulsado era ya ilícito. ¿Acaso creéis en una parte del libro y descreéis de otra? ¿Cuál es la consecuencia de quienes obran así sino la humillación en la vida mundanal y el castigo más severo el Día de la Resurrección? [Sabed que] Dios no está desatento de cuanto hacen.
Esos son quienes compraron la vida mundanal a cambio de la otra1. A ellos no se les aliviará el castigo ni tendrán socorredores.
Y revelé a Moisés el Libro, y después de él envié Mensajeros; y concedí a Jesús, el hijo de María, milagros evidentes y lo fortalecí con el Espíritu Santo [el ángel Gabriel]. ¿No es cierto acaso que cada vez que se os presentaba un Mensajero que no satisfacía vuestros deseos, os comportabais con soberbia, desmintiendo a unos y matando a otros?1
Decían: “Nuestros corazones están cerrados [porque ya saben lo necesario]”. Pero en realidad, Dios los maldijo por negar la verdad. ¡Poco es lo que creen!
Cuando les llegó un Libro de Dios [el Corán] que confirmaba lo que ya tenían [en la Torá], a pesar de que antes oraban [para que llegara el Profeta que los guiase a] la victoria contra los incrédulos, cuando se les presentó [el Mensajero] lo reconocieron, pero [como no era judío] no creyeron en él. ¡Que la maldición de Dios caiga sobre los que niegan la verdad!
¡Qué mal negocio han hecho al no creer en lo que Dios reveló, por envidia de que Dios favoreciera a quien quiso de entre Sus siervos [y no a uno de ellos]! Por ello, incurrieron una y otra vez en Su ira. Los que niegan la verdad tendrán un castigo degradante.
Y cuando se les dice: “Creed en lo que Dios ha revelado”, responden: “Creemos en lo que Dios nos reveló a nosotros”, y descreen de lo que vino después, a pesar de ser la Verdad que corrobora [el libro] que tienen. Diles: “¿Por qué, entonces, asesinaron a los Profetas de Dios, si eran creyentes?”
Se les presentó Moisés con milagros evidentes, pero adoraron al becerro [de oro] obrando injustamente.
Y [recordad] cuando celebré con vosotros el pacto y levanté el monte encima suyo [y dije]: “Aférrense con fuerza a lo que les he dado y obedezcan”. Dijeron: “Oímos, pero desobedecemos”. Y como castigo por haber negado la verdad, sus corazones quedaron embebidos de amor por el becerro [de oro]. Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Qué pésimo es lo que vuestra fe os ordena hacer, ¡si en verdad fuerais creyentes!”
Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Si creéis que la morada del más allá junto a Dios es exclusiva para vosotros, entonces desead la muerte si sois veraces”.
Pero jamás la desearán por lo que han cometido, y Dios bien sabe quiénes son los injustos.
Encontrarás que [los judíos] son los más aferrados a la vida mundanal, más aún que los idólatras. Algunos de ellos quisieran vivir mil años, pero eso no les libraría del castigo, porque Dios sabe cuanto hacen.
Dile [¡Oh, Muhámmad!] a quien sea enemigo del ángel Gabriel, que él es quien descendió la revelación a tu corazón con la anuencia de Dios, confirmando los mensajes anteriores, como guía y buena nueva para los creyentes.
Quien sea enemigo de Dios, de Sus ángeles, de Sus Mensajeros, del ángel Gabriel y del ángel Miguel, que sepa que Dios es enemigo de los que rechazan el Mensaje.
Y te he revelado [¡Oh, Muhámmad!] signos evidentes, que solo los perversos los niegan.
¿No es cierto que cada vez que realizan un pacto, un grupo de ellos lo rompe? La mayoría de ellos no cree.
Cuando se les presentó el Mensajero de Dios corroborando lo que ya se les había revelado [la Torá], algunos se rebelaron contra el Libro de Dios como si no supieran [lo que contenía].
Pero sí seguían lo que recitaban los demonios durante el reinado de Salomón. Sabed que Salomón no cayó en la incredulidad1, sino que fueron los demonios quienes enseñaron a la gente la hechicería y la magia que transmitieron los ángeles Harút y Marút en Babilonia. Ellos no le enseñaban a nadie sin antes advertirle: “Nosotros somos una tentación, no caigáis en la incredulidad”. A pesar de la advertencia, aprendieron de ellos cómo separar al hombre de su esposa, aunque no podían perjudicar a nadie sin el permiso de Dios. Lo que aprendían les perjudicaba y no les beneficiaba. Pero los hijos de Israel sabían que quien practicara la hechicería no tendría éxito en la otra vida. ¡Qué mal vendieron sus almas! Si supierais.
Si hubieran creído y temido devocionalmente a Dios, la recompensa de Dios hubiera sido [muy] superior, ¡si supieran!
¡Oh, creyentes! No digáis [al Mensajero de Dios]: “Rá‘ina”, sino [decid]: “Undhurna”1, y obedeced [-le]. Los que rechacen el mensaje recibirán un castigo doloroso.
Los incrédulos de entre la Gente del Libro y los idólatras no desean que vuestro Señor os agracie con alguna bondad, pero Dios distingue con Su misericordia a quien Él quiere; porque Dios es el poseedor del favor inmenso.
No abrogo ninguna regla [ni versículo] ni la hago olvidar sin traer otra mejor o similar. ¿Acaso no sabes que Dios tiene poder sobre todas las cosas?
¿No sabes que a Dios pertenece el reino de los cielos y de la Tierra, y que no tienes fuera de Dios protector ni socorredor?
¿Acaso vais a exigirle [un milagro] a vuestro Mensajero como [el pueblo de Israel] le exigió a Moisés? Quien cambie la fe por la incredulidad se habrá desviado del camino recto.
Muchos de entre la Gente del Libro quisieran que renegarais de vuestra fe y volvierais a ser incrédulos, por la envidia que os tienen, [incluso] después de habérseles evidenciado a ellos la verdad. Pero perdonad y disculpad hasta que Dios decida sobre ellos. Dios tiene poder sobre todas las cosas.
Realizad la oración y pagad el zakat, y [sabed que] todo el bien que hagáis será para vuestro propio beneficio, y vuestra recompensa la encontrareis junto a Dios. Dios sabe cuanto hacéis.
Y dicen: “Solo entrará al Paraíso quien sea judío o cristiano”. Esos son sus deseos infundados. Diles: “Traed pruebas, si es que decís la verdad”.
Pero no es así, porque quienes sometan su voluntad a Dios1 y hagan el bien obtendrán su recompensa junto a su Señor, y no habrán de sentir temor ni tristeza.
Dicen los judíos: “Los cristianos no tienen bases [para sus creencias]”, y los cristianos dicen: “Los judíos no tienen bases [para sus creencias]”, siendo que ambos recitan el [mismo] Libro. Así mismo dijeron los ignorantes [idólatras]. Dios juzgará entre ellos el Día de la Resurrección sobre lo que discrepaban.
¿Acaso existe alguien más injusto que quien prohíbe que en las casas de Dios se alabe Su nombre, e intentan destruirlas? Ésos deberían entrar en ellas con temor, [porque finalmente] serán humillados en este mundo y en la otra vida recibirán un castigo terrible.
A Dios pertenecen el oriente y el occidente, y adondequiera que dirijan el rostro [durante la oración], allí se encuentra el rostro de Dios1. Dios es Vasto, todo lo conoce.
Dicen: “Dios ha tenido un hijo”. ¡Glorificado sea!1 A Él pertenece cuanto hay en los cielos y en la Tierra, todo se somete a Él.
Originador de los cielos y la Tierra, cuando decreta un asunto dice: “¡Sé!”, y es.
Pero dicen los que no saben: “¿Por qué no nos habla Dios, o al menos nos envía una señal?” Lo mismo dijeron quienes les precedieron, sus corazones se asemejan. He hecho evidentes los signos para quienes creen con certeza.
Te he enviado [¡Oh, Muhámmad!] con la verdad, como albriciador y advertidor, pero no serás preguntado sobre los que se condenen al fuego infernal.
Ni los judíos ni los cristianos estarán [completamente] satisfechos contigo hasta que sigas su religión. Di: “La guía de Dios es la guía verdadera”. Si siguieras sus deseos después de haberte llegado el conocimiento [sobre la verdad], no tendrías quien te protegiera ni quien te auxiliara de Dios.
Aquellos a quienes he confiado el Libro, si fueran consecuentes con la versión original del mismo1, habrían creído [en el Corán]. Pero quienes lo nieguen, ellos serán los perdedores.
¡Oh, Pueblo de Israel! Recordad los beneficios con los que os favorecí, y que los distinguí sobre los demás pueblos [de su época].
Temed el día en que ningún alma pueda beneficiar a otra alma1, no se acepte compensación ni intercesión alguna, y no seáis auxiliados.
Y [reflexiona, ¡Oh, Muhámmad!, sobre] cuando Abraham fue puesto a prueba por su Señor con unas órdenes, y las cumplió. Dijo [Dios]: “Haré de ti un guía para la gente”. Preguntó [Abraham]: “¿Y de mis descendientes?” Dijo [Dios]: “Mi pacto [la profecía] no incluye a los injustos”.
Y [recordad] cuando hice de La Casa [la Ka‘bah] un lugar de reunión y refugio para la gente. “[¡Oh, creyentes!] Tomad el sitial de Abraham1 como lugar de oración”. Y cuando indiqué a Abraham e Ismael: “Purificad Mi Casa para quienes vengan a hacer el rito de la circunvalación y el retiro espiritual, y los que se inclinen y prosternen durante su oración”.
Y [recordad] cuando Abraham dijo: “¡Señor mío! Haz de esta ciudad [La Meca] un lugar seguro, y beneficia con frutos a los pobladores que creen en Dios y en el Día del Juicio Final”. Dijo [Dios]: “[Pero] al que rechace la verdad lo dejaré disfrutar por un tiempo, y después lo conduciré al castigo del Fuego. ¡Qué pésimo destino!”
Y [recordad] cuando Abraham e Ismael levantaron los cimientos de La Casa, dijeron: “¡Oh, Señor! Acepta nuestra obra. Tú eres el que todo lo oye, todo lo sabe”.
“¡Señor nuestro! Haz que nosotros nos entreguemos a Tu voluntad, y que nuestra descendencia también lo haga [como una nación de musulmanes]. Enséñanos nuestros ritos para la peregrinación y acepta nuestro arrepentimiento; Tú eres el Indulgente, el Misericordioso”.
“¡Señor nuestro! Haz surgir de entre nuestra descendencia un Mensajero que les recite Tus palabras y les enseñe el Libro y la sabiduría, y los purifique. Tú eres el Poderoso, el Sabio”.
¿Y quién sino el de espíritu necio, puede rechazar la religión [monoteísta] de Abraham? Él fue un elegido en este mundo, y en el otro se contará entre los justos.
Y [recordad] cuando le dijo su Señor: “Entrégame tu voluntad1”, respondió: “Le entrego mi voluntad al Señor del Universo”.
Y esto fue lo que Abraham y Jacob legaron a sus hijos: “¡Oh, hijos míos! Dios os ha elegido esta religión, y no muráis sin haber entregado vuestra voluntad [a Dios]”1.
¿Acaso sabéis qué le preguntó Jacob a sus hijos cuando le llegó la muerte?: “¿Qué adoraréis después de mí [muerte]?” Dijeron: “Adoraremos lo que adorabais tú y tus ancestros, Abraham, Ismael e Isaac: la Única divinidad, y a Él entregamos nuestra voluntad”.
Aquella nación ya desapareció y recibió lo que merecía, y vosotros recibiréis lo que merezcáis, y no se os preguntará por lo que ellos hicieron1.
Han dicho [la Gente del Libro]: “Sed judíos o cristianos, que así estaréis en la guía correcta”. Diles: “¡No! Seguimos la religión de Abraham, que era monoteísta puro y no era de los idólatras”.
Decid: “Creemos en Dios, en lo que nos ha sido revelado a nosotros, en lo que fue revelado a Abraham, a Ismael, a Isaac, a Jacob y a las tribus1, y en lo que Dios reveló a Moisés, a Jesús y a los demás Profetas. No discriminamos entre ellos, y entregamos a Dios nuestra voluntad [siendo musulmanes]”.
Si creen en lo mismo que vosotros creéis, habrán seguido la guía correcta; pero si lo rechazan, estarán en el error. Dios te protegerá de ellos. Él todo lo oye, todo lo sabe.
[Decid: “Seguimos] la religión de Dios1. ¿Y qué mejor religión que la de Dios? Y nosotros solo Le adoramos a Él”.
Di: “¿Por qué discutís con nosotros acerca de Dios, siendo que Él es el Señor de ambos? Nosotros responderemos por nuestras acciones y vosotros por las vuestras. Nosotros Le somos sinceros [adorándole solo a Él]”.
¿Acaso vais a decir que Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las doce tribus eran judíos o cristianos? Di: “¿Acaso sabéis más que Dios?”
Aquella nación ya desapareció y recibió lo que merecía, y vosotros recibiréis lo que merezcáis, y no se os preguntará por lo que ellos hicieron.
Fin de la sura
The system theme automatically adapts to your light/dark mode settings
Estilo Uthmani predeterminado de Quran.com
Vista previa
بِسْمِ ٱللَّهِ