Viendo juz 10
Viendo juz 10
Al-Anfal
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The Spoils of War
Sabed que un quinto del botín Le corresponde a Dios, al Mensajero, a sus familiares, a los huérfanos, a los pobres y a los viajeros insolventes [y el resto a los soldados], si es que creéis en Dios y en lo que le he revelado a Mi siervo el día que se evidenció la verdad de la falsedad: el día que se enfrentaron los dos ejércitos1. Dios tiene poder sobre todas las cosas.
[Recuerda] cuando os encontrabais1 en el valle más cercano [a Medina] y el ejército de los idólatras en el más lejano, y la caravana de camellos más abajo [en dirección al mar]. Y si hubierais sabido que se habría de producir una batalla, os habríais negado a aceptar el desafío. Pero [la batalla fue provocada aun así] para que Dios llevara a cabo algo [que Él había dispuesto] que ocurriera, y para que quien hubiera de perecer [en ese día], pereciera ante una prueba clara de la verdad; y quien hubiera de sobrevivir, sobreviviera ante una prueba clara de la verdad. Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Dios hizo que en un sueño vieras a los enemigos como si fueran pocos, pues si os los hubiera mostrado como un ejército numeroso os habríais acobardado, dudando sobre si combatir o no. Pero Dios os protegió. Él bien sabe lo que hay en los corazones.
Cuando estuvieron frente a frente, Dios hizo que los vierais poco numerosos, e hizo que ellos os vieran poco numerosos a vosotros, de manera que sucediese lo que Dios había decretado. A Dios se remiten todos los asuntos.
¡Oh, creyentes! Cuando os enfrentéis a un ejército [de incrédulos] manteneos firmes y recordad permanentemente a Dios, que así alcanzaréis el triunfo.
Obedeced a Dios y a Su Mensajero y no discrepéis, porque os debilitaríais y seríais derrotados. Sed pacientes, porque Dios está con los pacientes.
Pero no seáis como aquellos [incrédulos] que salieron de sus hogares con arrogancia y ostentación ante su gente, para apartar a las personas del sendero de Dios. Dios está bien enterado de lo que hacen.
El demonio les hizo ver que lo que hacían era lo correcto, y les dijo: “Hoy nadie os podrá vencer, yo estoy junto a vosotros”. Pero cuando los dos bandos se divisaron, [el demonio] huyó diciendo: “Yo no soy responsable de lo que hacéis, pues veo lo que no podéis ver, yo tengo temor de Dios, y Dios es severo en el castigo”.
En ese momento los hipócritas y quienes tenían el corazón enfermo [con incertidumbre] dijeron [acerca de los creyentes]: “Estos están enceguecidos por su religión”. Quienes se encomienden a Dios sepan que Él es Poderoso, Sabio.
Si vieras [qué terrible es] cuando los ángeles toman las almas de los que mueren habiéndose negado a creer, y les golpean sus rostros y sus espaldas, y les dicen: “Sufrid el tormento del Infierno.
Éste es el castigo que habéis merecido por vuestras obras. Dios no es injusto con Sus siervos”.
El pueblo del Faraón y quienes les precedieron fueron castigados, pues tampoco creyeron en los signos de Dios, y Dios les condenó por sus pecados. Dios tiene poder sobre todas las cosas y es severo en el castigo.
Dios no quita a ningún pueblo las gracias con las que lo ha bendecido, a menos que éste se corrompa [en sus creencias y valores]. Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Por lo mismo castigué a la gente del Faraón y a quienes les precedieron, pues desmintieron los signos de su Señor y entonces les aniquilé por sus pecados: por eso ahogué a la gente del Faraón. Sabed que todos [estos pueblos] eran opresores.
Las peores criaturas ante Dios son los incrédulos, pues se negaron a creer,
aquellos que siempre quebrantan los pactos que tú [¡Oh, Muhámmad!] celebras con ellos y no tienen temor [del castigo de Dios].
Si enfrentas a algunos de ellos durante la guerra, dales un escarmiento que sirva de ejemplo a quienes sigan sus pasos. Puede que así reconsideren.
Si te traiciona un pueblo1, hazles saber que rompes el pacto igual que ellos. Dios no ama a los traidores.
Que no piensen los incrédulos que podrán huir de Mi castigo. No tienen salvación.
Preparad contra ellos cuanto podáis de fuerzas [de combate] y caballería, para que así amedrentéis a los enemigos de Dios que también son los vuestros, y a otros enemigos que aún no conocéis, pero Dios los conoce bien. Sabed que aquello con lo que contribuyáis en la causa de Dios os será recompensado generosamente, y no seréis jamás tratados injustamente.
Si [los incrédulos] se inclinan por la paz, acéptala tú también y encomiéndate a Dios. Él todo lo oye, todo lo sabe.
Pero si quieren engañarte1, sabe que la protección de Dios es suficiente. Él es Quien te ha fortalecido con Su auxilio y con los creyentes.
Él es Quien unió sus corazones1, y tú no habrías podido hacerlo aunque hubieras gastado todo lo que hay en la Tierra, pero Dios les reconcilió. Él es Poderoso, Sabio.
¡Oh, Profeta! La protección de Dios es suficiente para ti y para los creyentes que te sigan.
¡Oh, Profeta! Exhorta a los creyentes a combatir [por la causa de Dios]. Por cada veinte pacientes y perseverantes de entre vosotros, venceréis a doscientos1; y si hubiere cien, vencerán a mil de los que se negaron a creer, porque ellos no razonan2.
Pero Dios os alivia la carga, por compasión ante vuestra debilidad: Por cada cien pacientes venceréis a doscientos enemigos, y si hubiere mil venceréis a dos mil, con el permiso de Dios. Dios está con los pacientes.
No le es permitido al Profeta [ni a los creyentes] tomar prisioneros si antes no combaten en la Tierra1. Pretenden algunos obtener un beneficio mundanal2, mientras Dios quiere para vosotros la recompensa de la otra vida. Dios es Poderoso, Sabio.
Si Dios no hubiera prescrito que el botín de guerra fuera lícito, habríais sufrido un terrible castigo por lo que tomasteis de él.
Disfrutad de todo lo lícito y bueno que habéis ganado como botín de guerra, y tened temor de Dios. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
¡Oh, Profeta! Diles a los prisioneros que hayáis capturado: “Si Dios encuentra en vuestros corazones algo de bien, os concederá algo mejor que los bienes que se os han quitado y os perdonará. Dios es Absolvedor, Misericordioso”.
Pero si quieren engañarte aduciendo que son creyentes, recuerda que ya antes habían traicionado a Dios1 y Él los sometió ante vosotros. Dios todo lo sabe, es Sabio.
Los creyentes que emigraron, contribuyeron con sus bienes y combatieron por la causa de Dios, son aliados de aquellos que les dieron refugio y socorro. En cambio, a quienes no emigraron no tenéis la obligación de socorrerlos hasta que emigren. Pero si piden que les auxiliéis para preservar su religión, debéis hacerlo, salvo que se encuentren en un pueblo con el que hayáis celebrado un pacto1. Dios ve bien lo que hacéis.
Los que se niegan a creer son aliados unos de otros. Si no obráis de la misma manera [siendo los creyentes aliados unos de otros], se propagarán los conflictos en la Tierra y habrá una gran corrupción.
Los creyentes que emigraron y lucharon por la causa de Dios, y aquellos que les dieron refugio y les socorrieron, esos son los verdaderos creyentes. A ellos les serán perdonados sus pecados y recibirán una recompensa generosa.
Y aquellos que posteriormente crean [abrazando el Islam], emigren y luchen con vosotros, serán de los vuestros1. Sabed que Dios ha prescrito en Su Libro que vuestros parientes tienen más derecho a la herencia que vuestros hermanos en la fe2, y Dios es conocedor de todas las cosas.
Dios y Su Mensajero están exentos de responsabilidad sobre el pacto1 que habíais celebrado con los idólatras2.
[Los que combatieron a los musulmanes en la península arábiga] pueden transitar [con libertad y seguridad] por la tierra1 cuatro meses. Sabed que no podréis eludir a Dios, porque será Dios Quien afrente a los que se negaron a creer.
Dios y Su Mensajero anuncian a toda la gente en el día más importante de la peregrinación1, que Dios ya no tiene ningún pacto con los idólatras, ni tampoco Su Mensajero. [¡Oh, idólatras!] Si os arrepentís [y abandonáis la incredulidad] será mejor para vosotros, pero si se rehusáis no podréis escapar de Dios. A los que se negaron a creer anúnciales que recibirán un castigo doloroso2,
excepto aquellos que no hayan quebrantado los pactos que celebrasteis con ellos ni hayan apoyado a nadie contra vosotros. Respetad el pacto convenido con ellos hasta el plazo acordado. Dios ama a los piadosos [que respetan los acuerdos].
Pero cuando hayan pasado los meses sagrados1, ejecutad a esos idólatras2 dondequiera que les encontréis. [Para lograrlo] capturadles, sitiadles y acechadles en todo lugar. Pero si se arrepienten [y aceptan el Islam], cumplen con la oración prescrita y pagan el zakat, dejadlos en paz3. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
Si alguno de los idólatras te pidiera protección, dale asilo para que así recapacite y escuche la Palabra de Dios, luego [si no reflexiona] ayúdalo a alcanzar un lugar seguro. Esto es porque son gente que no sabe.
¿Cómo podrían Dios y Su Mensajero tener un pacto con los idólatras [siendo que ellos no dudaron en combatirles]? Pero si aquellos con quienes pactasteis anteriormente junto a la Mezquita Sagrada [en La Meca] cumplen lo pactado, cumplidlo vosotros también. Dios ama a los piadosos [que respetan los pactos].
¿Cómo [podría tenerse un pacto con ellos siendo que] si obtuvieran una victoria sobre vosotros no tendrían compasión ni respetarían lazo familiar? Quieren agradaros con sus palabras, pero sus corazones os rechazan. La mayoría de ellos son perversos.
Han cambiado los signos de Dios por un precio vil y apartan a la gente del sendero de Dios. ¡Qué pésimo es lo que hacen!
No respetan pacto ni compromiso con los creyentes. Ellos son los transgresores.
Pero si se arrepienten1, cumplen con la oración prescrita y pagan el zakat, entonces [perdonadles y sabed que ahora] son vuestros hermanos en la religión. Así es como explico detalladamente los preceptos a quienes los comprenden.
Si quebrantan sus juramentos después de haber celebrado un pacto y se burlan de vuestra religión, combatid a los líderes de la incredulidad, pues ellos no respetan los pactos. Quizás así dejen de agrediros.
¿Acaso no combatiríais a quienes faltan a sus juramentos y planearon expulsar al Mensajero, y fueron ellos los que comenzaron primero [con la agresión]? ¿Acaso les teméis? Sabed que Dios es más digno de que Le teman, si es que sois creyentes.
Combatidles, pues Dios les castigará a través de vuestras manos, los humillará, os concederá el triunfo sobre ellos y curará así los pechos de los creyentes,
retirando la ira que hay en ellos. Dios acepta el arrepentimiento de quien quiere. Dios lo sabe todo, es Sabio.
¿Acaso creéis que no se os pondrá a prueba, cuando Dios quiere que se evidencie quiénes combaten verdaderamente [por Su causa] y solo toman como aliados a Dios, a Su Mensajero y a los creyentes? Dios está bien informado de lo que hacéis.
No es propio que los idólatras construyan y mantengan las mezquitas de Dios1, cuando [con sus creencias y acciones] dan testimonio de su incredulidad [en Dios]. Sus obras serán en vano, y sufrirán eternamente en el Infierno.
Las mezquitas de Dios deben ser construidas y mantenidas por aquellos que creen en Él, en el Día del Juicio, cumplen con la oración, pagan el zakat, y no temen sino a Dios. Porque ellos son los que siguen la guía.
[¡Oh, incrédulos!] ¿Acaso creéis que quienes proveen agua a los peregrinos y quienes se encargan del cuidado de la Mezquita Sagrada son equiparables a aquellos que creen en Dios, en el Día del Juicio y luchan por la causa de Dios? Sabed que no pueden equipararse ante Dios. Dios no guía a los opresores.
Los creyentes que emigraron y contribuyeron a la causa de Dios con sus bienes materiales y sus personas, tienen un grado muy elevado ante Dios. Ellos son los bienaventurados.
Su Señor les albricia [que serán recompensados] con Su misericordia, Su complacencia, y con jardines donde gozarán de delicias inagotables.
Vivirán en ellos por toda la eternidad. Dios les tiene reservada una recompensa grandiosa.
¡Oh, creyentes! No toméis a vuestros padres y hermanos como aliados si éstos prefieren la incredulidad a la fe; quien de vosotros les tome a ellos por aliados será de los opresores1.
Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Si vuestros padres, hijos, hermanos, cónyuges y familiares, los bienes materiales que hayan adquirido, los negocios que temáis perder, y las propiedades que poseáis y os agraden, son más amados para vosotros que Dios, Su Mensajero y la lucha por Su causa, esperad que os sobrevenga el castigo de Dios [que pronto llegará]. Dios no guía a los corruptos.
[Recordad que] Dios os socorrió en muchas ocasiones, como el día de [la batalla de] Hunain, cuando os vanagloriabais de vuestra superioridad numérica, pero de nada os valió y os resultó estrecha la Tierra [para escapar cuando os atacaron los idólatras] a pesar de su vastedad, y huisteis.
Pero Dios hizo descender el sosiego sobre Su Mensajero y sobre los creyentes, e hizo descender tropas [de ángeles] que no veíais y castigó a los que se negaban a creer [con una derrota]. Así es como Dios castiga a los que se niegan a creer.
Luego, Dios perdonó a quienes se arrepintieron [y abrazaron el Islam]. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
¡Oh, creyentes! Los idólatras son impuros1, que no se acerquen a la Mezquita Sagrada2 después de este año3. No temáis padecer por ello pobreza o necesidad alguna, que si Dios quiere os proveerá con Su gracia. Dios todo lo sabe, es Sabio.
Luchad contra quienes no creen en Dios ni en el Día del Juicio, no respetan lo que Dios y Su Mensajero han vedado y no siguen la verdadera religión [el Islam] de entre aquellos de la Gente del Libro [que os hayan agredido], a menos que acepten pagar un impuesto1 con humildad.
Dicen [algunos] judíos: “‘Uzeir es el hijo de Dios1”, y los cristianos dicen: “El Mesías es el hijo de Dios”. Éstas son solo palabras [sin fundamento] que salen de sus bocas, asemejándose por ello a los incrédulos que les precedieron. ¡Que Dios les destruya! ¡Cómo pueden ser tan desviados!
Tomaron [los judíos] a sus rabinos y [los cristianos] a sus monjes y al Mesías, hijo de María, por divinidades1 en lugar de Dios. Pero solo se les había ordenado [en la Torá y el Evangelio] adorar a Dios, la única divinidad. No existe nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Él. ¡Glorificado sea! ¡Cómo pueden dedicar actos de adoración a otros!
Pretenden extinguir la luz1 de Dios con sus palabras, pero Dios hará que Su luz prevalezca aunque esto desagrade a los que se niegan a creer.
Él es Quien envió a Su Mensajero con la guía y la religión verdadera para que llegue a prevalecer sobre toda religión [falsa], aunque esto disguste a los idólatras.
¡Oh, creyentes! Muchos de los rabinos y monjes se apropian del dinero ajeno sin derecho, y desvían [a la gente] del sendero de Dios. A aquellos que atesoren1 el oro y la plata y no contribuyan por la causa de Dios, anúnciales un castigo doloroso.
El Día del Juicio, lo que atesoraron1 se tornará incandescente por el fuego del Infierno, y sus frentes, sus costados y sus espaldas serán marcados con ello. [Se les dirá:] “Esto es lo que atesorasteis, sufrid ahora su castigo”.
El número de meses para Dios es doce, porque así Él lo decretó el día que creó los cielos y la Tierra. De ellos, cuatro son sagrados1. Así es en la religión verdadera. No obréis en contra de vosotros mismos durante estos meses2. Combatid a los idólatras tal como ellos os combaten y sabed que Dios está con los piadosos.
Cambiar los meses sagrados es acrecentar aún más la incredulidad1. Así se extraviaron los que se negaron a creer, unos años lo declaraban [al combate] lícito durante determinados meses, mientras que otros años lo declaraban ilícito [durante esos mismos meses], pero siempre hacían que el número de meses sagrados fuera cuatro para que de esta manera coincidiera con el número de meses que Dios había decretado que fueran sagrados. Declaraban lícito lo que Dios había prohibido. [El demonio] les hizo ver sus malas obras como buenas. Sabed que Dios no guía a la gente que se niega a creer.
¡Oh, creyentes! ¿Por qué cuando se os convoca a combatir por la causa de Dios, respondéis con desgana? ¿Acaso preferís la vida mundanal a la otra? Los placeres mundanos son insignificantes respecto a los de la otra vida.
Si no respondéis a la llamada a combatir os azotará un castigo doloroso, y Dios os sustituirá por otro pueblo [que socorrerá al Profeta y combatirá por Su causa]. Sabed que no perjudicaréis a Dios en nada [si os negáis a combatir]. Dios tiene poder sobre todas las cosas.
Si no le socorréis [al Mensajero], sabed que Dios [no necesita de vosotros, pues ya] le auxilió aquella vez que los incrédulos le expulsaron [de La Meca], cuando estando en la caverna con su compañero [Abu Bakr]1, le dijo: “No te entristezcas, pues Dios está con nosotros”. Entonces, Dios hizo descender Su sosiego sobre él [Abu Bakr], les socorrió con un ejército [de ángeles] que no veían, y dispuso que la palabra de los incrédulos se desvaneciera, y que la palabra de Dios fuera la que prevaleciera. Dios es Poderoso, Sabio.
Marchad en la facilidad o en la dificultad. Combatid1 con vuestros bienes y vuestras vidas únicamente por la causa de Dios, eso es lo mejor para vosotros, si supierais.
Si hubiera sido por algo mundano fácil de conseguir o un viaje breve, te habrían seguido, pero la distancia [en la batalla de Tabuk] era muy larga [y por ello se negaron a salir a combatir]. Juraron por Dios que si hubieran podido, habrían salido con vosotros. Se destruyeron a sí mismos [con sus excusas falsas], pero Dios sabe que mienten.
¡Que Dios te disculpe [¡Oh, Muhámmad!]! ¿Por qué les has eximido sin antes corroborar quiénes decían la verdad y quiénes estaban mintiendo?
En cambio, aquellos que creen en Dios y en el Día del Juicio no se excusan para que los eximas de la obligación de contribuir con sus bienes materiales y combatir. Dios sabe bien quiénes son los piadosos.
Los que te presentan excusas para no alistarse [en el ejército] no creen en Dios ni en el Día del Juicio, sus corazones están llenos de dudas, y por sus dudas vacilan.
Si [los hipócritas] hubieran querido realmente combatir, se habrían preparado para tal fin; pero Dios no quiso que salieran [con vosotros] y les infundió desgana, y se les dijo: “Permaneced con quienes se quedan [por estar verdaderamente eximidos]”.
Si hubieran salido a combatir, os habrían confundido sembrando la discordia, pues entre vosotros hay quienes prestan oído a lo que dicen, pero Dios conoce bien a los injustos.
Ya antes pretendieron sembrar la sedición [cuando arribaste a Medina, ¡Oh, Muhámmad!] creando conflictos [entre los creyentes], hasta que la verdad fue revelada y se hizo manifiesta la voluntad de Dios, a pesar de que ellos lo detestaban.
Entre los hipócritas hubo quien te dijo: “[¡Oh, Muhámmad!] Permíteme quedarme y no me expongas a la tentación”1. ¿Acaso no han caído en la tentación [del demonio al negarse a combatir]? El Infierno rodeará a los que se niegan a creer.
Si obtienes un éxito se disgustan1, pero si recibes un revés dicen: “Ya habíamos tomado nuestras precauciones”, y se marchan alegres.
Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Solo nos sucede lo que Dios ha decretado para nosotros. Él es nuestro Protector, y a Dios se encomiendan los creyentes”.
Diles [a los hipócritas]: “Sabed que solo puede sucedernos una de dos cosas buenas1, en cambio a vosotros, o bien Dios os enviará un castigo o hará que os derrotemos. Aguardad vuestro destino, que nosotros aguardamos el nuestro”.
Diles: “[¡Oh, hipócritas!] Lo que donéis, de buena voluntad o por compromiso, no os será aceptado, porque sois gente perversa”.
Sabed que sus donaciones no son aceptadas1 porque no creen en Dios ni en Su Mensajero. Realizan la oración con desgana y hacen donaciones con desgana.
Que no te maravillen [¡Oh, Muhámmad!] sus bienes materiales ni sus hijos, porque Dios decretó que les sirvan de sufrimiento en esta vida y que sus almas mueran mientras están hundidos en la incredulidad.
Os juran por Dios que son de los vuestros, cuando en realidad no lo son, solo actúan por temor.
Si encontraran un refugio, una caverna o algún escondite, se dirigirían hacia allí presurosamente [para ocultarse y no combatir].
De entre ellos1 hay quienes te critican por cómo repartes las caridades [¡Oh, Muhámmad!]. Si les das de ellas [todo lo que pretenden] quedan satisfechos, pero si no lo haces se molestan.
[Sería mejor para ellos] que se conformaran con el reparto de Dios y Su Mensajero, y dijeran: “Nos basta con Dios, y Dios nos concederá de Su favor y [repartirá entre nosotros] Su Mensajero. De Dios anhelamos que nos conceda bendiciones”.
El zakat debe ser distribuido entre los pobres1, los necesitados2, los que trabajan en su recaudación y distribución, aquellos cuyos corazones se desea ganar3, la liberación de los prisioneros4, los endeudados5, la causa de Dios6 y el viajero insolvente7. Esto es un deber prescrito por Dios, y Dios lo sabe todo, es Sabio.
Entre ellos hay [hipócritas] quienes critican al Profeta y dicen: “Escucha todo lo que le dicen”, pero ello es para su bien. Él1 cree en Dios, confía en [la palabra de] los creyentes y es una misericordia para quienes de vosotros [realmente] habéis llegado a creer. Quienes calumnien al Mensajero de Dios recibirán un castigo doloroso.
[Un grupo de hipócritas] os juran por Dios con el fin de que os complazcáis con ellos1. Pero es de Dios y Su Mensajero de quienes deberían buscar su complacencia, si es que realmente son creyentes.
¿No saben acaso que quien se enfrente a Dios y a Su Mensajero estará perpetuamente en el fuego del Infierno? Ésa es la humillación más terrible.
Los hipócritas temían que un capítulo [del Corán] como éste fuera revelado y pusiera en evidencia lo que [realmente] hay en sus corazones. Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Burlaos [de la religión], que Dios pondrá al descubierto lo que tanto teméis”.
Pero si les preguntas1, te dicen: “Solo bromeábamos y nos entreteníamos”. Diles: “¿Acaso os burlabais de Dios, de Sus preceptos y de Su Mensajero?
No os excuséis, habéis demostrado ahora vuestra incredulidad a pesar de haber expresado vuestro testimonio de fe anteriormente”1. Perdonaré a un grupo de vosotros2, pero castigaré a otro grupo por haber sido transgresor.
Los hipócritas y las hipócritas son aliados unos de otros, incitan al mal y prohíben hacer el bien, y se niegan a hacer caridades. Se han olvidado de Dios y por eso Él se ha olvidado de ellos [dejándoles fuera de Su misericordia]. Los hipócritas están en el desvío.
Dios ha prometido a los hipócritas, a las hipócritas y a los que se niegan a creer que serán castigados con el fuego del Infierno donde sufrirán eternamente; eso será suficiente [castigo] para ellos. Dios les maldecirá y recibirán un castigo incesante.
De la misma manera Dios castigó a otros pueblos del pasado que eran más fuertes que vosotros, tenían más riquezas y más hijos, y disfrutaban de lo que Dios les había concedido. Ahora disfrutáis [de lo que Dios os ha concedido], pero os sumergís en la injusticia tal como ellos lo hicieron. Sus obras no les servirán en esta vida ni en la otra. Ellos son los verdaderos perdedores.
¿Acaso no les han sido relatadas las historias de otros pueblos del pasado, como el pueblo de Noé, ‘Ad, Zamud, el pueblo de Abraham, la gente de Madián y las dos ciudades que fueron destruidas1? Se les presentaron sus Mensajeros con las pruebas evidentes [pero los rechazaron]. Dios no fue injusto con ellos [al castigarlos], sino que ellos fueron injustos consigo mismos.
Los creyentes y las creyentes son aliados unos de otros, ordenan el bien y prohíben el mal, cumplen con la oración prescrita, pagan el zakat y obedecen a Dios y a Su Mensajero. De ellos Dios tendrá misericordia. Dios es Poderoso, Sabio.
A los creyentes y a las creyentes Dios les ha prometido jardines [en el Paraíso] por donde corren ríos, en los que disfrutarán por toda la eternidad, y hermosas moradas en los jardines del Edén. Pero alcanzar la complacencia de Dios es aún superior. ¡Ese es el éxito grandioso!
¡Oh, Profeta! Lucha contra los incrédulos y los hipócritas [que te ataquen], y sé severo con ellos. Su morada será el Infierno. ¡Qué pésimo destino!
[Los hipócritas] juran por Dios que no dijeron nada [en contra de la religión de Dios y de Su Mensajero], y he aquí que sí dijeron palabras que evidenciaban su incredulidad, y así renegaron después de haber aceptado el Islam [exteriormente]. También se confabularon para algo que finalmente no pudieron conseguir1. ¡Y nada pueden objetar [a la Fe] excepto que Dios les ha enriquecido y [ha hecho que] Su Mensajero [les enriquezca] de Su favor! Mejor sería que se arrepintieran, porque si no lo hacen, Dios les infligirá un castigo doloroso en esta vida y en la otra, y no tendrán en la Tierra protector ni defensor alguno.
Entre ellos hay quienes hacen una promesa a Dios diciendo: “Si Dios nos agracia haremos caridades y seremos de los virtuosos”.
Pero cuando Dios les bendijo con bienes materiales, se mostraron avaros y le dieron la espalda1 con desdén.
Dios les infundió la hipocresía en sus corazones, que perdurará hasta el día en que se encontrarán con Él. Eso fue por no cumplir su promesa con Dios y por haber mentido.
¿Acaso no saben que Dios conoce sus intenciones y sus conspiraciones? Dios conoce bien lo oculto.
Ellos critican a los creyentes que hacen obras voluntarias dando donaciones generosas1, y se burlan también de quienes no encuentran qué dar, salvo con un gran esfuerzo2. Dios les pondrá a ellos en ridículo y recibirán un castigo doloroso.
Es igual [¡Oh, Muhámmad!] que pidas perdón por ellos o que no lo hagas. Aunque pidieras perdón por ellos setenta veces, Dios no les perdonaría, porque no han creído en Dios ni en Su Mensajero, y Dios no guía a los perversos.
Los que no participaron [en la batalla de Tabuk] se alegraron por rezagarse contrariando las órdenes del Mensajero. Se negaron a contribuir y luchar por la causa de Dios, y dijeron: “No marchéis [a combatir] con este calor”. Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “El calor del fuego del Infierno es más intenso aún”. Si comprendierais.
Que rían un poco [en este mundo], porque llorarán mucho [en el Infierno] como retribución por lo que cometieron.
Si Dios te trae nuevamente [después de la batalla de Tabuk] ante un grupo de ellos [los hipócritas], y te piden permiso para salir a combatir [en otra batalla], diles: “No marcharéis ni combatiréis conmigo contra un enemigo jamás, porque os complacisteis en rezagaros la primera vez; quedaos entonces con los que se rezagan”.
Cuando alguno de ellos muera, no ores ni te detengas junto a su tumba [para rogar por él], porque no creyeron en Dios ni en Su Mensajero, y murieron en la desobediencia [a Dios].
Que no te maravillen sus bienes materiales ni sus hijos, pues Dios quiso castigarlos con ellos en esta vida, y que mueran [hundiéndose] en la incredulidad.
Cuando es revelado un capítulo [del Corán] en el que se les ordena creer en Dios y combatir junto al Mensajero, los que están en condiciones de ir se excusan diciéndote: “Permítenos quedarnos con los eximidos”.
Por haber preferido quedarse con los eximidos, Dios ha bloqueado sus corazones y no pueden discernir.
El Mensajero y quienes creen en él luchan con sus bienes materiales y sus personas. Ellos recibirán las bondades [en esta vida y en la otra], y serán quienes [finalmente] triunfen.
Dios tiene reservado para ellos jardines [en el Paraíso] por donde corren ríos, donde morarán por toda la eternidad. Ése es el triunfo grandioso.
Se presentaron algunos beduinos [ante ti, ¡Oh, Muhámmad!] pidiéndote permiso para no ir a luchar sin excusa válida, pero los [hipócritas] que mintieron a Dios y a Su Mensajero se quedaron sin excusarse siquiera. A estos incrédulos Dios les infligirá un castigo doloroso.
Los débiles, los enfermos y los que carecen de recursos no tienen nada que reprocharse por no poder salir [a combatir], si son sinceros con Dios y Su Mensajero. A los que hacen el bien no hay motivo para censurarles si en algún momento no pueden hacerlo. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
Tampoco deben ser reprochados aquellos que cuando se presentaron ante ti [¡Oh, Muhámmad!] para que les proveyeras de montura [y así poder combatir por la causa de Dios], les informaste de que no contabas con ninguna cabalgadura para ellos, y entonces se retiraron con los ojos inundados de lágrimas, tristes por no poder contribuir [a la causa de Dios].
Fin de la sura
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