Viendo juz 12
Viendo juz 12
Hud
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Hud
No existe criatura en la Tierra sin que sea Dios Quien la sustenta, Él conoce su morada y por donde transita; todo está registrado en un Libro evidente1.
Él es Quien ha creado los cielos y la Tierra en seis eras, y Su Trono se encontraba sobre el agua, para probar quiénes de vosotros obráis mejor. Si les dices [¡Oh, Muhámmad!]: “Seréis resucitados después de la muerte”, dirán los que se niegan a creer: “Esto no es sino hechicería evidente”.
Si les retraso su castigo hasta un plazo determinado, dirán [los incrédulos]: “¿Qué es lo que lo retiene?” ¿Acaso no saben que el día que les alcance el castigo no podrán evitarlo y los rodeará aquello de lo que se burlaban?
Si le concedo a la persona algo de Mi gracia y luego se la quito, se desespera y se muestra desagradecida.
Pero cuando le agracio después de haber padecido una adversidad, dice: “Se han alejado los males de mí”, se regocija con arrogancia.
No se comportan así quienes fueron pacientes [ante las adversidades] y obraron el bien [en los momentos de gracia]; éstos obtendrán el perdón y una gran recompensa.
[Por misericordia] tú podrías dejar de transmitirles algo de lo que te fue revelado, porque tu corazón se acongoja cuando dicen: “¿Por qué no se le ha concedido un tesoro o le acompaña un ángel [para corroborar que es Profeta]?” Pero a ti solo te corresponde transmitir el Mensaje y amonestarles; Dios es el protector de todas las cosas.
O cuando dicen: “Él lo inventó”1. Diles: “[Si es verdad que un ser humano puede escribir algo tan maravilloso] escribid vosotros diez suras inventadas como ésta y presentadlas, y convocad a quienes podáis [para que os auxilien] en vez de Dios, si es que decís la verdad”.
Pero si no os responden [el desafío], sabed que [el Corán] ha sido revelado con el conocimiento de Dios, porque no hay otra divinidad salvo Él. ¿Acaso no vais a someteros a Él [haciéndoos musulmanes]?
A quienes prefieran la vida mundanal y sus placeres los recompensaré por sus obras en esta vida1, se los concederé y no serán defraudados.
Pero no obtendrán en la otra vida sino el castigo del Infierno. Allí, lo que hubieran hecho se desvanecerá, y sus obras habrán sido en vano.
¿Acaso quien cree en el Corán y se basa en una prueba que proviene de Su Señor, que es recitada por un testigo de Dios1, y que antes se encontraba mencionada en el Libro de Moisés [la Torá] que fue una guía y una misericordia, es comparable con aquellos aliados2 que no creen en el Corán? Ellos tendrán por morada el Infierno. No tengas dudas [de ello]. [El Corán] es la Verdad que dimana de tu Señor, aunque la mayoría de las personas no crean.
¿Hay alguien más injusto que quien inventa mentiras acerca de Dios? Ésos deberán comparecer ante su Señor [para responder por sus mentiras], y entonces todos los testigos dirán: “Éstos son quienes mintieron acerca de su Señor”. ¡Que la maldición de Dios caiga sobre los injustos
que apartan a la gente del sendero de Dios, tratan de modificarlo y no creen en la otra vida!
No podrán escapar de Dios en la Tierra, como tampoco tendrán [el Día del Juicio] quien les pueda proteger de Dios, y les será duplicado el castigo. Ellos no se permitieron oír [el Mensaje] ni querían ver [la verdad].
Ésos son los que se han perdido a sí mismos, porque todo lo que habían inventado [el Día del Juicio] se esfumará.
No hay duda de que en la otra vida serán quienes más pierdan.
En cambio, los que hayan creído y obrado el bien y se hayan sometido con humildad a su Señor, serán los moradores del Paraíso, donde permanecerán por toda la eternidad.
El parecido de ambos grupos es como el que tienen uno ciego y sordo con aquel que ve y oye. ¿Pueden compararse? ¿Es que no vais a recapacitar?
[Recuerda] que envié a Noé a su pueblo [y les dijo]: “He sido enviado a vosotros como un amonestador evidente,
no adoréis sino a Dios, pues temo que [si seguís adorando a vuestros ídolos] os azote el castigo un día doloroso [el Día del Juicio]”.
Los líderes de los que se negaron a creer de su pueblo, dijeron: “No eres más que un mortal como nosotros, y solo te siguen los pobres y débiles de nuestro pueblo sin ninguna reflexión. No os creemos mejores que nosotros, sino que os consideramos mentirosos”.
Dijo [Noé]: “¡Oh, pueblo mío! Me he presentado ante vosotros con una prueba evidente de mi Señor, Quien me ha agraciado con Su misericordia1, ante la que os mantenéis ciegos. ¿Acaso creéis que vamos a imponeros aceptar [el Mensaje] cuando no estáis de acuerdo?
¡Oh, pueblo mío! No os pido retribución alguna a cambio [de transmitiros el Mensaje]1, pues Dios será Quien me recompensará, y no voy a rechazar a los creyentes [pobres como me pedís], porque ellos se encontrarán con su Señor [Quien les recompensará por su fe]; y veo que sois un pueblo que se comporta como los ignorantes2.
¡Oh, pueblo mío! ¿Quién me protegerá de Dios si despreciara [a los pobres y débiles]? ¿No vais a recapacitar?
No os digo que poseo los tesoros de Dios ni que conozco lo oculto, ni os digo que soy un ángel; tampoco digo que Dios no recompensará [en la otra vida] a aquellos que consideráis inferiores [los débiles y los pobres], pues Dios bien sabe lo que hay en sus almas, porque si lo dijera sería de los injustos”.
Le dijeron: “¡Oh, Noé! No has dejado de discutir y objetarnos, haz que se desencadene de una vez sobre nosotros aquello con lo que nos amenazas, si es verdad lo que dices”.
Dijo [Noé]: “Dios lo desencadenará [el castigo] si Él así lo decreta, y entonces no podréis huir.
Y aunque os quiera beneficiar con mi exhortación, tampoco os servirá de nada si es voluntad de Dios vuestro desvío. Él es vuestro Señor, y ante Él compareceréis”.
Dicen [los idólatras de La Meca]: “Él lo inventó”1. Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Si yo lo hubiera inventado, sobre mí recaerían las consecuencias de mi delito, y soy inocente del delito [de incredulidad] que cometéis”.
[También] le fue revelado a Noé: “Salvo los que ya han creído, nadie más creerá de tu pueblo; no te aflijas por lo que hacen.
Construye el arca bajo Mi observancia y según Mi inspiración, y no Me hables a favor de quienes obraron injustamente, porque estarán entre los que se ahoguen”.
Mientras construía el arca, cada vez que pasaban ante él los poderosos de su pueblo se burlaban, y él les decía: “Si os burláis de nosotros, sabed que ya nos burlaremos de vosotros como lo hacéis ahora de nosotros.
Ya sabréis a quién le alcanzará un castigo humillante [en esta vida], y [en la otra] sufrirá un tormento eterno”.
Cuando llegó el momento de cumplirse Mi orden [del diluvio], el agua comenzó a fluir y correr impetuosamente por el suelo, [entonces] le dije [a Noé]: “Embarca una pareja de cada especie [de la fauna doméstica de la zona], así como a tu familia, excepto aquél sobre quien pese la sentencia, y [por supuesto] a los creyentes”. No obstante, los que habían creído en él eran muy pocos.
Dijo [Noé]: “¡Subid al arca! ¡Que en el nombre de Dios navegue y llegue a buen puerto! Mi Señor es Perdonador, Misericordioso”.
[El arca] navegó con ellos a bordo entre olas altas como montañas. Noé llamó a su hijo que se encontraba en un lugar apartado: “¡Oh, hijo mío! Sube al arca con nosotros y no te cuentes entre los que se niegan a creer”.
Dijo [su hijo]: “Me refugiaré en una montaña que me protegerá de las aguas”. Dijo [Noé]: “Hoy no habrá nada que pueda protegeros del mandato de Dios, y solo se salvará aquel a quien Dios le tenga misericordia”; entonces las olas se interpusieron entre ambos, y [su hijo] se contó entre los ahogados.
Y fue ordenado: “¡Oh, tierra! Absorbe tu agua. ¡Oh, cielo! Detente”. Y entonces el agua fue decreciendo y así se cumplió el mandato, y [el arca] se asentó sobre el monte Yudi, y fue dicho: “¡La maldición recayó sobre los injustos!”
Noé invocó a su Señor diciendo: “¡Señor mío! Mi hijo era parte de mi familia [y pensé que no sería destruido]; Tu promesa es verdadera, y Tú eres el más justo de los jueces”.
Dijo [Dios a Noé]: “¡Oh, Noé! Él no era de [los que se salvarían de] tu familia, pues sus obras no eran rectas1; no Me cuestiones respecto aquello sobre lo que no tienes conocimiento. Te advierto para que no te cuentes entre los ignorantes”.
Dijo [Noé]: “¡Señor mío! Me refugio en Ti de cuestionarte algo sobre lo que no tengo conocimiento; si no me perdonas y Te apiadas de mí, me contaré entre los perdedores”.
Entonces, le fue dicho: “¡Oh, Noé! Desciende del arca con una paz proveniente de Mí. Que las bendiciones sean contigo y con las comunidades que sucederán a quienes están contigo. A algunas de ellas [que no creerán] las dejaré gozar [de esta vida mundanal], pero luego les azotará de Mi parte un castigo doloroso”.
Éstas son historias de lo oculto que te revelo [¡Oh, Muhámmad!], ni tú ni tu pueblo las conocíais. Ten paciencia, que el éxito final será para los que tienen temor de Dios.
Al pueblo de ‘Ad le envié [como Profeta] a su hermano Hud [quien les dijo]: “¡Oh, pueblo mío! Adorad solo a Dios, pues no existe otra divinidad salvo Él; No hacéis más que inventar mentiras [acerca de Dios al asociarle divinidades].
¡Oh, pueblo mío! No os pido remuneración alguna a cambio [de trasmitiros el Mensaje], solo anhelo la recompensa de Quien me ha creado. ¿Es que no reflexionáis?
¡Oh, pueblo mío! Pedid perdón a vuestro Señor y arrepentíos, que Él os enviará del cielo lluvias benditas, aumentará vuestra fortaleza y multiplicará vuestro poderío. No deis la espalda como los criminales”.
Dijeron: “¡Oh, Hud! No nos has presentado ningún milagro como para que abandonemos nuestros ídolos solo porque tú lo dices. ¡No tenemos fe en ti!
Solo decimos que uno de nuestros ídolos te ha trastornado”. Dijo [Hud]: “Pongo a Dios y a vosotros por testigos de que soy inocente de lo que adoráis
en vez de Él. Confabulaos todos contra mí [si queréis] y no me hagáis esperar.
Yo me encomiendo a Dios, que es mi Señor y el vuestro. Sabed que no hay criatura que se escape a Su voluntad. Mi Señor está en el camino recto [y juzga con justicia].
Pero si me rechazáis, yo habré cumplido con transmitiros aquello con lo que fui enviado, y mi Señor os remplazará por otro pueblo diferente [que será creyente]. Sabed que no Le perjudicáis en nada [si no creéis en Él]; mi Señor es el Protector de todas las cosas”.
Cuando llegó Mi designio [de destruirles], salvé por misericordia a Hud y a quienes creyeron con él, librándoles de un castigo terrible.
Así fue el pueblo de ‘Ad, negaron los signos de su Señor y desobedecieron a Sus Mensajeros, y siguieron a aquellos que se oponían a la verdad con arrogancia y prepotencia.
Recibieron la maldición en este mundo y en el Día del Juicio. Los habitantes de ‘Ad negaron a su Señor, y por ello el pueblo de Hud quedó fuera de la misericordia.
Y al pueblo de Zamud le envié [como Profeta] a su hermano Sálih, quien les dijo: “¡Oh, pueblo mío! Adorad a Dios, pues no existe otra divinidad salvo Él. Él os creó de la tierra y os hizo vivir en ella. Implorad Su perdón y arrepentíos, porque mi Señor está próximo [cuando Le invocan] y responde vuestras súplicas”.
Dijeron: “¡Oh, Sálih! Teníamos esperanzas en ti [que fueras nuestro líder] antes de esto1. ¿Acaso nos prohíbes que adoremos lo que adoraron nuestros padres? Eso a lo que nos invitas nos resulta muy sospechoso”.
Dijo [Sálih]: “¡Oh, pueblo mío! ¿Acaso no veis que poseo una prueba evidente de mi Señor y que me ha concedido una misericordia1? ¿Quién me protegerá de Dios si Le desobedezco? Lo que me ofrecéis no es más que perdición para mí.
¡Oh, pueblo mío! Ésta es la camella de Dios1, y es para vosotros un signo [del poder divino], dejadla que paste en la tierra de Dios y no le hagáis ningún daño, pues de lo contrario os azotará un castigo ineludible”.
Pero la mataron con crueldad, y entonces [Sálih] les dijo: “Disfrutad en vuestros hogares durante tres días [porque luego os llegará el castigo]; ésa es una promesa que no dejará de cumplirse”.
Pero cuando llegó lo que había decretado para ellos, salvé de la humillación de aquel día a Sálih y a los que habían creído en él, por misericordia. Tu Señor es el Fortísimo, el Poderoso.
Y el estrépito sorprendió a los injustos, que amanecieron muertos en sus casas
como si nunca hubieran habitado en ellas. ¿Acaso los habitantes de Zamud no negaron a su Señor? Por ello el pueblo de Zamud quedó fuera de la misericordia.
Mis [ángeles] enviados se presentaron ante Abraham para darle una albricia1. Dijeron: “¡La paz sea contigo!” Respondió [Abraham]: “¡Y con vosotros!” Y no tardó en traerles un ternero asado.
Pero cuando observó que sus manos no lo tocaban [al ternero] sospechó de ellos1 y sintió temor, entonces le dijeron: “No temas, nosotros fuimos enviados al pueblo de Lot”.
Su mujer1, que estaba de pie, se sonrió [sorprendida por la noticia], y le albricié con Isaac y que Isaac tendría como hijo a Jacob.
Ella exclamó: “¡Cómo es posible! ¿Cómo he de concebir ahora que soy anciana, y mi marido también es un anciano? Esto es algo asombroso”.
Le dijeron [los ángeles]: “¿Acaso te asombras del designio de Dios? ¡Que la misericordia de Dios y Sus bendiciones sean con vosotros, gente de la casa! Dios es Digno de alabanza, Glorioso”.
Pero cuando se disipó el temor de Abraham y le fue dada la albricia, habló en favor del pueblo de Lot.
Abraham era indulgente, lleno de compasión y siempre pedía perdón.
[Le fue dicho:] “¡Oh, Abraham! Desiste de interceder por ellos, pues ha llegado el designio de tu Señor, y les azotará un castigo inapelable”.
Y cuando Mis emisarios1 se presentaron ante Lot, éste [pensando que eran viajeros] se preocupó [por lo que su pueblo pudiera hacerles] y se sintió impotente para protegerlos2; exclamó: “¡Éste es un día terrible!”
La gente de su pueblo, que ya eran conocidos por sus obscenidades, se presentaron presurosamente ante él, y éste les dijo: “¡Oh, pueblo mío! Aquí están mis hijas1 [si deseáis casaros], porque eso sería lo lícito y puro para vosotros. Tened temor de Dios y no me avergoncéis ante mis huéspedes. ¿Es que no hay entre vosotros ni un solo hombre recto?”
Respondieron: “Tú sabes que no tenemos ninguna necesidad de tus hijas, y sabes bien lo que realmente queremos”.
[Lot] exclamó: “¡Ojalá tuviera fuerzas [para enfrentarme] contra vosotros, o un apoyo fuerte al que recurrir!”
Dijeron [los ángeles]: “¡Oh, Lot! Somos emisarios de tu Señor, [puedes estar tranquilo porque] ellos no podrán hacerte ningún daño. Márchate con tu familia por la noche, y que ninguno de vosotros vuelva la mirada atrás, excepto tu esposa que sufrirá el mismo castigo que ellos. Su destrucción será al alba, ¿acaso el alba no está cerca?”
Cuando llegó Mi designio, les di la vuelta [a sus hogares] dejando arriba sus cimientos1, e hice llover sobre ellos piedras de arcilla a montones,
marcadas por tu Señor. Sabed [¡oh, idólatras!] que este castigo no está lejos de los injustos [como vosotros].
Al pueblo de Madián le envié [como Profeta] a su hermano Jetró, quien les dijo: “¡Oh, pueblo mío! Adorad a Dios, pues no existe otra divinidad salvo Él, y no merméis en la medida ni el peso1. Os veo hoy en la prosperidad, pero temo que os azote el castigo de un día ineludible.
¡Oh, pueblo mío! Cumplid en la medida y el peso con equidad, no os apoderéis de los bienes ajenos, y no sembréis la corrupción y el mal en la Tierra.
Conformaos con lo que Dios os sustenta, pues ello es lo mejor para vosotros, si sois creyentes. Sabed que yo no he sido enviado para velar por vuestras obras”.
Le respondieron: “¡Oh, Jetró! ¿Es tu [forma de] adoración la que te ordena que dejemos aquello que adoraban nuestros padres, y dejemos de hacer con nuestros bienes lo que queramos? ¿En serio te crees afable y honrado?1”
Dijo: “¡Oh, pueblo mío! Me baso en una prueba evidente de mi Señor, Él me ha provisto un sustento generoso. No iba a prohibir lo que considero lícito para mí mismo. Solo pretendo vuestro bienestar en la medida que pueda, pero mi éxito depende de Dios; a Él me encomiendo y ante Él me arrepiento.
¡Oh, pueblo mío! No permitáis que vuestra discrepancia conmigo os conduzca a ser alcanzados por un castigo como les ocurrió a los pueblos de Noé, Hud y Sálih. Y recordad que [el castigo] del pueblo de Lot no está lejos de vosotros.
Pedid perdón a vuestro Señor y arrepentíos, porque mi Señor es Misericordioso, Afectuoso”.
Dijeron: “¡Oh, Jetró! No entendemos mucho de lo que estás diciendo, y te consideramos entre nosotros una persona débil. Si no fuera por el clan al que perteneces te lapidaríamos; tú no tienes poder contra nosotros”.
Dijo: “¡Oh, pueblo mío! ¿Acaso mi tribu es más importante para vosotros que Dios, a Quien habéis dado la espalda? Mi Señor abarca [con Su conocimiento] todo lo que hacéis.
¡Oh, pueblo mío! Obrad acorde a vuestros principios, que yo obraré acorde a los míos. Ya sabréis en el futuro quién recibirá un castigo humillante y quién es el que miente. ¡Estad atentos, que yo también estaré atento junto a vosotros!”
Cuando llegó Mi designio salvé, por Mi misericordia, a Jetró y a quienes con él creían. Pero a los injustos les sorprendió el estrépito, y amanecieron en sus casas muertos,
como si no hubieran habitado en ellas. Los habitantes de Madián fueron execrados como habían sido execrados los de Zamud.
Envié a Moisés con Mis signos y pruebas evidentes
para que se presentara ante el Faraón y su nobleza, pero ésta siguió la orden del Faraón. El Faraón no se encaminó.
Él irá al frente de su pueblo el Día del Juicio y les conducirá al [castigo del] Infierno. ¡Qué pésimo lugar al que ingresarán!
La maldición les alcanzó en este mundo y perdurará hasta el Día del Juicio. ¡Qué terrible maldición les alcanzó!
Éstas son historias que te he revelado de los pueblos [sobre los que ha descendido un castigo]. Algunos de ellos todavía siguen en pie, y otros han sido devastados.
No fui injusto con ellos [al castigarlos], sino que ellos lo fueron consigo mismos [al rechazar a los Profetas]. De nada les sirvieron los ídolos que invocaban en lugar de Dios cuando llegó el designio de tu Señor, no hicieron más que aumentar su ruina.
Así es el castigo de tu Señor, cuando decide azotar a un pueblo opresor lo azota con un castigo doloroso y severo;
en esto hay un motivo de reflexión para quien teme el castigo de la otra vida. El Día del Juicio serán congregadas las personas, ese día será atestiguado por todos.
No lo retrasaré sino hasta su plazo prefijado,
pero cuando llegue, nadie podrá hablar, excepto quien tenga el permiso de Dios. Entre los congregados estarán los desdichados y los bienaventurados.
Los desdichados estarán en el Infierno, donde se oirán sus alaridos y sollozos.
Estarán en él por toda la eternidad al igual que los cielos y la tierra [de la otra vida], excepto lo que tu Señor quiera. Tu Señor hace lo que quiere.
En cambio, los bienaventurados estarán en el Paraíso eternamente al igual que los cielos y la tierra [de la otra vida], excepto lo que tu Señor quiera. [Los bienaventurados] serán recompensados con una gracia sin fin.
No tengas ninguna duda sobre lo que [los idólatras] adoran, pues lo que adoran [sin reflexionar] no es sino lo mismo que antes adoraban sus padres. Les daré lo que les corresponda, sin merma alguna.
Concedí a Moisés el Libro1, pero se opusieron a él, y de no ser porque tu Señor había decretado [retrasar el castigo hasta el Día del Juicio] ya les habría aniquilado. Ellos [los judíos] también dudan acerca del Corán.
Tu Señor les juzgará a todos por sus obras. Él conoce perfectamente lo que hacen.
Mantente firme [¡Oh, Muhámmad!, en el sendero recto] como se te ha ordenado, y que también lo hagan quienes se arrepientan [de su incredulidad y te sigan], y no trasgredáis los límites. Él ve perfectamente todo lo que hacéis.
No os inclinéis hacia los opresores1 [aceptando su injusticia], porque [si lo hacéis] os alcanzará el Fuego, y no tendréis protector fuera de Dios ni seréis socorridos.
Observa las oraciones prescritas en los dos extremos del día y durante la noche, pues las obras buenas borran las obras malas. Esto es una exhortación para quienes reflexionan.
Sé paciente [ante las dificultades], porque Dios no dejará que se pierda la recompensa de los que hacen el bien.
En las generaciones que os precedieron hubo solo unos pocos piadosos que se opusieron a la corrupción en la Tierra, a quienes salvé [junto a sus Profetas]. En cambio, los injustos [que eran la mayoría] permanecieron cegados por los placeres [de la vida mundanal] y terminaron siendo criminales.
Tu Señor jamás destruiría un pueblo injustamente, cuando sus habitantes hacen el bien al prójimo.
Si tu Señor hubiera querido, habría hecho de todos los seres humanos una sola nación [de creyentes], [pero por Su sabiduría divina concedió al ser humano libre albedrío] y no dejarán de discrepar [unos con otros],
excepto aquellos de quienes tu Señor haya tenido misericordia [porque hayan seguido la guía], y con ese objetivo Dios les creó. Pero ha de cumplirse la palabra de tu Señor: “Llenaré el Infierno de yinn y de seres humanos [que rechacen a los Profetas]”.
Todo esto que te he revelado sobre las historias de los Mensajeros es para [consolar y] afianzar tu corazón. Te han sido revelados, en este capítulo [del Corán] signos que evidencian la Verdad, y son una exhortación y un motivo de reflexión para los creyentes.
Diles [¡Oh, Muhámmad!] a quienes no creen: “Obrad a vuestra manera, que nosotros lo haremos a la nuestra [según los preceptos del Islam],
y esperad, que nosotros también aguardaremos [que Dios decida quién tiene razón]”.
Dios conoce lo oculto de los cielos y de la Tierra, y a Él retornan todos los asuntos. Adoradle, pues, y encomendaos a Él, y sabed que vuestro Señor está muy atento a lo que hacéis.
Álif. Lam. Ra’. Éstos son versículos de un Libro elocuente que muestra la verdad.
He descendido el Corán en idioma árabe para que podáis comprender sus significados en su contexto.
Te contaré la historia más hermosa de las que te he revelado en el Corán, de la que antes no tenías conocimiento.
Cuando José dijo a su padre [Jacob]: “¡Padre mío! He soñado que se prosternaban ante mí once estrellas, el Sol y la Luna”.
Dijo [Jacob]: “¡Hijo mío! No les cuentes el sueño a tus hermanos porque conspirarán contra ti [por envidia]; el demonio es el enemigo declarado de los seres humanos.
Tu Señor te elegirá [como Profeta] y te enseñará a interpretar los sueños; y completará Su bendición en ti [con la revelación] y en la descendencia de Jacob, tal como bendijo a tus antepasados, Abraham e Isaac; tu Señor todo lo sabe, es Sabio”.
En la historia de José y sus hermanos hay signos para los que buscan la verdad.
[Los hermanos de José] dijeron: “José y su hermano [Benjamín] son los preferidos de nuestro padre, a pesar de que somos muchos sus hijos. Nuestro padre está en un error evidente”.
[Dijo uno de ellos]: “Matad a José o desterradle para que la atención de nuestro padre sea para nosotros por igual. Luego nos arrepentiremos y podremos ser de los virtuosos nuevamente”.
Dijo uno de ellos: “No matéis a José. Si ya tenéis decidido deshaceros de él, mejor arrojadlo a lo profundo de un pozo seco, alguna caravana lo recogerá”.
[Entonces se dirigieron a su padre] diciendo: “¡Padre nuestro! ¿Por qué no nos dejas cuidar de José? Solo tenemos buenas intenciones con él.
Deja que venga con nosotros mañana, se divertirá y jugará. Nosotros le cuidaremos”.
Dijo [Jacob]: “Me entristece que le llevéis lejos de mí, y temo que os descuidéis y le devore un lobo”.
Dijeron: “Si le devorara un lobo, siendo nosotros un grupo numeroso, seríamos unos inútiles”.
Cuando se lo llevaron, acordaron arrojarlo a lo profundo de un pozo seco. Una vez que lo hicieron le inspiré a José: “Algún día les recordarás lo que están haciendo ahora, sin que ellos te reconozcan”.
Al anochecer, se presentaron ante su padre llorando.
Dijeron: “¡Padre! Estábamos compitiendo, corriendo entre nosotros y dejamos a José con nuestras provisiones, y le devoró un lobo. Te decimos la verdad, aunque no quieras creernos”.
Y le mostraron su túnica manchada con sangre falsa. Dijo [Jacob]: “Lo que ha sucedido no es como me lo contáis, sino que es una falsedad que habéis inventado. Me resignaré pacientemente y que Dios me dé consuelo para sobrellevar la desgracia que me acabáis de contar”.
Cuando pasó una caravana [cerca del pozo], enviaron a uno de ellos a buscar agua. Éste echó el cubo y al subirlo [vio a José y] exclamó:
[Mientras espiaban, sus hermanos vieron lo que ocurría y reclamaron que José era su esclavo.] Lo vendieron [a la caravana] por un precio insignificante, unas pocas monedas, para deshacerse de él.
Y luego el egipcio que lo compró le dijo a su mujer: “Recíbelo honorablemente, podría sernos útil o quizá le adoptemos como hijo”. Así concedí a José una buena posición en esa tierra, y le enseñé la interpretación de los sueños. La voluntad de Dios siempre prevalece, pero la mayoría de la gente no lo sabe.
Y cuando alcanzó la mayoría de edad, le concedí el discernimiento y la sabiduría [a través de la revelación]. Así es como recompenso a los que hacen el bien.
Pero la señora de la casa en la cual estaba se sintió atraída por él. Le llamó y, cerrando las puertas, exclamó: “¡Ven aquí, soy tuya!” Dijo José: “¡Qué Dios me proteja! Mi amo [tu esposo] me ha colmado de honores. Debes saber que los traidores no acaban bien”.
Ella le deseó y él la hubiera deseado de no ser porque vio una señal de su Señor. Así le preservé del pecado y la obscenidad, porque era uno de Mis siervos elegidos.
[José procuró huir y] ambos corrieron hacia la puerta, ella [al intentar detenerlo] rasgó la túnica de él por detrás y fueron sorprendidos por el marido de ella junto a la puerta, por lo que ella se apresuró a decir: “¿Qué pena merece quien ha pretendido deshonrar a tu mujer, sino que le encarcelen o reciba un castigo severo?”
Dijo José: “Ha sido ella quien ha intentado seducirme”. Entonces un testigo de la familia de ella dijo: “Si su camisa está rasgada por delante, ella dice la verdad y él es quien miente.
Pero si su camisa está rasgada por detrás, entonces ella miente y él dice la verdad”.
Cuando el esposo vio que la camisa estaba rasgada por detrás, dijo: “Es una astucia propia de mujeres; sus artimañas son terribles.
¡José! Olvida lo sucedido [y no se lo menciones a nadie]. Y tú, mujer, pide perdón por lo que has hecho; porque has incurrido en una falta grave”.
Pero algunas mujeres de la ciudad comentaron: “La mujer del gobernador pretende seducir a su joven criado. Su amor por él la ha trastornado. Pensamos que está profundamente equivocada”.
Cuando [la mujer del gobernador] se enteró de sus habladurías las invitó [a su casa], les preparó un banquete y dio a cada una de ellas un cuchillo [para cortar la comida]. Entonces le dijo [a José]: “Preséntate ante ellas”. Cuando lo vieron quedaron tan asombradas [por su belleza] que se cortaron la mano [por la distracción], y dijeron: “¡Dios Santo! No es un ser humano, es un ángel hermoso”1.
[Dijo ella:] “Éste es por quien me censurabais. Yo quise seducirlo, pero se mantuvo casto. Si no hace lo que le pido, ordenaré que lo encarcelen y terminará siendo humillado”.
Dijo [José]: “¡Señor mío! Prefiero la cárcel a caer en lo que éstas mujeres me proponen; pero si no apartas de mí su acoso, cederé a sus encantos y cometeré una estupidez”.
Pero su Señor respondió a su súplica y apartó de él sus artimañas; Él todo lo oye, todo lo sabe.
Luego, a pesar de las pruebas de su inocencia, optaron por encarcelarlo temporalmente [para evitar los rumores].
Junto con él fueron encarcelados otros dos jóvenes. Dijo uno de ellos: “Me vi en un sueño prensando vino”. Y dijo el otro: “Yo me vi llevando pan sobre la cabeza, del cual comían los pájaros. Háblanos sobre su interpretación, porque nos pareces un hombre virtuoso”.
[Dijo José:] “Antes de que traigan la comida ya os habré dado vuestra interpretación. La interpretación de los sueños es algo que mi Señor me enseñó; sabed primero que rechazo las costumbres de un pueblo que no cree en Dios y niega la existencia de la otra vida.
Yo sigo la religión de mis ancestros, Abraham, Isaac y Jacob. Nosotros no asociamos ningún copartícipe a Dios. Esto es una gracia de Dios para nosotros y para todo aquel que siga la guía, pero la mayoría de la gente no lo agradece.
¡Compañeros de cárcel! ¿Qué es más razonable? ¿Creer en muchos ídolos o creer en Dios, el Único, el Victorioso?
Los [ídolos] que adoráis en lugar de Dios, no son sino nombres que vosotros y vuestros padres habéis elegido [para algunas piedras y estatuas], siendo que Dios no os reveló nada al respecto. El juicio solo pertenece a Dios, Quien ha ordenado que no adoréis a nada ni nadie excepto a Él; esa es la religión verdadera, pero la mayoría de la gente lo ignora.
¡Compañeros de cárcel! [La interpretación de vuestros sueños es que] uno servirá vino [de nuevo] al rey; mientras que el otro será crucificado y los pájaros comerán de su cabeza. El asunto sobre el que me habéis consultado ya ha sido decretado”.
Le dijo [José] a quien supo que quedaría en libertad: “Menciona mi caso ante el rey1”. Pero el demonio le hizo olvidar que lo mencionara ante su amo, por lo que [José] permaneció en la cárcel varios años más.
[Cierto día] dijo el rey: “He visto en mis sueños siete vacas gordas devoradas por siete vacas flacas, y siete espigas verdes y otras [siete] secas.
Respondieron: “Son sueños incoherentes, y nosotros no somos expertos en la interpretación de sueños”.
Entonces dijo aquel de los dos que se había salvado [de la prisión] al recordar [a José] mucho tiempo después: “Yo os explicaré su significado; enviadme [a la cárcel para preguntar a José]”.
“¡José! ¡Tú que dices la verdad! Interpreta qué significa un sueño donde siete vacas gordas son devoradas por siete vacas flacas, y [donde aparecen] siete espigas verdes y otras [siete] secas; para que regrese con su explicación ante la gente y así sepan [sobre tu don]”.
Dijo [José]: “Debéis sembrar como de costumbre siete años, pero lo que cosechéis dejadlo dentro de la espiga [para conservarlo] excepto una parte, de la que podéis comer.
Luego vendrán siete años de sequía en los que comeréis lo que hayáis acopiado, salvo la parte [reservada para volver a sembrar].
Luego vendrá un año en que la gente será bendecida con la lluvia, y en él volverán a obtener zumo de los frutos”.
[Al escuchar la interpretación,] el rey dijo: “¡Traedlo ante mí!” Pero cuando el enviado se presentó ante José, éste le dijo: “Regresa ante tu amo y pregúntale qué pasó con aquellas mujeres que se cortaron las manos. Mi Señor está bien enterado de sus conspiraciones”.
[Las mujeres fueron reunidas ante el rey y] les dijo: “¿Qué sucedió cuando intentasteis seducir a José?” Dijeron: “¡Que Dios nos ampare! No sabemos nada malo de él”. Entonces la mujer del gobernador dijo: “Ahora la verdad ha salido a la luz. Yo soy la que quiso seducirlo, y él decía la verdad.
Digo esto para que [mi esposo] sepa que no le traicioné en su ausencia, y sé bien que Dios desbarata las intrigas de los traidores.
Fin de la sura
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بِسْمِ ٱللَّهِ