Viendo juz 13
Viendo juz 13
Yusuf
.12
Joseph
No pretendo excusarme, porque el alma suele ordenar el mal, y solo están a salvo de ello aquellos a quienes mi Señor les protege. Mi Señor es Absolvedor, Misericordioso”.
Dijo el rey: “¡traedlo ante mí! Haré que sea mi hombre de confianza”. Cuando hablaron le dijo: “Desde hoy gozas de autoridad y confianza”.
Dijo [José]: “Ponme a cargo de los graneros [y las arcas] del país, porque yo sé cómo administrarlas con prudencia”.
Así fue como hice a José gobernar la tierra [de Egipto], donde pudo establecerse a su gusto. Concedo Mi misericordia a quien quiero, y no dejo que se pierda la recompensa de los que hacen el bien [en este mundo].
Pero para los creyentes piadosos la recompensa en la otra vida es superior.
[Pasados algunos años,] llegaron los hermanos de José [a Egipto en busca de provisiones] y se presentaron ante él, y él les reconoció, mientras que ellos no le reconocieron.
Cuando les hubo suministrado sus provisiones, les dijo: “[La próxima vez que vengáis,] traed a vuestro hermano por parte de padre1. ¿No veis que os he dado la medida justa y soy el mejor de los anfitriones?
Si no le traéis, no obtendréis más provisiones de mí, ni se os permitirá acercaros a mí”.
Dijeron: “Convenceremos a su padre para que se desprenda de él, haremos todo lo posible de nuestra parte”.
[José] dijo a sus criados: “Poned [el valor que pagaron por] su mercancía en su equipaje nuevamente, para que lo encuentren cuando vuelvan a su gente y así ansíen regresar”.
Cuando regresaron ante su padre dijeron: “¡Padre! Se nos ha negado el grano [en el futuro a menos que llevemos a Benjamín], envía pues a nuestro hermano con nosotros para que podamos aprovisionarnos, y ten certeza de que le cuidaremos”.
Dijo [Jacob]: “¿Acaso esperáis que os lo confíe de la misma manera que antaño os confié a su hermano [José]? Dios es mejor custodio que vosotros, y el más Misericordioso de los misericordiosos.
Y cuando abrieron su equipaje encontraron que se les había devuelto [el valor de] su mercancía; dijeron: “¡Padre! ¿Qué más queremos? ¡Aquí está nuestra mercancía, nos ha sido devuelta! [Si dejas venir a Benjamín con nosotros] podremos traer más provisiones para nuestra gente, cuidaremos de nuestro hermano, y obtendremos otra carga de camello. Lo que hemos traído es una carga escasa”.
[Dijo Jacob:] “No le enviaré hasta que me juréis solemnemente por Dios que le traeréis de regreso, a menos que os veáis impedidos por fuerza mayor”. Cuando hicieron el juramento les dijo: “Dios es testigo de este compromiso”.
Dijo [Jacob]: “¡Hijos míos! No entréis todos [a la ciudad] por la misma puerta, mejor ingresad por puertas diferentes1, pero sabed que no puedo hacer nada contra el designio de Dios, pues Él es Quien decreta todos los asuntos. En Él he depositado mi confianza, y a Él deben encomendarse quienes en Él confían”.
Pero aunque entraron del modo que les aconsejó su padre, esto de nada les habría servido contra el designio de Dios, pues solo era una prevención que Jacob había tomado [para proteger a sus hijos]. Jacob tenía un conocimiento que le había enseñado [a través de la revelación]. Pero la mayoría de la gente lo ignora.
Y cuando [los hijos de Jacob] se presentaron ante José, éste abrazó a su hermano [Benjamín], y le dijo [en secreto]: “Yo soy tu hermano, ya no sientas pena por lo que hicieron [conmigo]”.
Y tras haberles dado sus provisiones, escondió una copa [del rey] en el saco de su hermano [Benjamín]. Y [cuando iban saliendo de la ciudad] un pregonero gritó: “¡Gente de la caravana, sois unos ladrones!”
Dijeron [los hermanos de José] dirigiéndose a los guardias: “¿Qué es lo que se ha perdido?”
Respondieron: “Perdimos una copa del rey. A quien la encuentre le daremos la carga de un camello [de recompensa], y [dijo el pregonero:] yo lo garantizo”.
“¡Por Dios! Bien sabéis que no hemos venido a corromper en la tierra [de Egipto] ni somos ladrones” [dijeron los hermanos de José].
Dijeron [los guardias]: “¿Cuál debería ser el castigo de quien esté mintiendo?”
[Respondieron:] “El castigo de aquel a quien se le encontrase [la copa] en su equipaje debería ser que sea apresado. Así es como se castiga a los que cometen ese crimen”.
Entonces [fueron llevados ante José para ser registrados, y] empezó por el equipaje de ellos antes que el de su hermano [Benjamín], de donde sacó la copa. Así se lo inspiré a José. No habría podido quedarse con su hermano [de otra forma], pues así era la ley del rey, y Dios así lo quiso. Elevo en grados a quien quiero [a través del conocimiento], pero por encima de todo sabio está El que todo lo sabe.
[Tan pronto como la copa fue descubierta en el equipaje de Benjamín, los hermanos] dijeron: “Si ha robado, ya antes un hermano suyo había robado”, pero José se contuvo y no les respondió, sino que pensó para sus adentros: “vosotros sois mucho peores, y Dios sabe bien la mentira que estáis diciendo”.
Dijeron [los hermanos]: “¡Oh, gobernador! Tiene un padre muy anciano, quédate con uno de nosotros en su lugar; vemos que eres un hombre de bien”.
Dijo [José]: “¡Dios nos libre de castigar a otro que aquel al que le hemos encontrado la copa en su poder! Porque seríamos injustos”.
Cuando perdieron toda esperanza de persuadirle, se retiraron a deliberar. Dijo el mayor de ellos: “¿Recordáis que nuestro padre nos hizo jurar solemnemente por Dios1, pues ya antes habíamos fallado con respecto a José? No me moveré de esta tierra hasta que mi padre lo autorice o Dios juzgue a mi favor, porque Él es el mejor de los jueces.
Volved ante nuestro padre y decidle: ¡Padre! Tu hijo ha robado, y solo atestiguamos sobre lo que hemos sabido, y no tenemos acceso a lo oculto [para saber si realmente lo hizo o no].
Y pregunta en la ciudad donde estuvimos y a la caravana con la que regresamos, pues decimos la verdad”.
[Pero Jacob al escucharlos] dijo: “Lo que ha sucedido no es como me lo contáis, sino que es una falsedad que habéis inventado. Me resignaré pacientemente y que Dios me dé consuelo para sobrellevar la desgracia que me acabáis de contar. Quiera Dios devolverme a todos [mis hijos]. Él todo lo sabe, es el Sabio”.
Y [le recordó el dolor por su hijo perdido y] se apartó de ellos diciendo: “¡Qué pena siento por la falta de José!” Y perdió la vista por tanta pena, y quedó desconsolado, sufriendo en silencio.
Dijeron [sus hijos]: “¡Por Dios! No dejarás de recordar a José hasta enfermar o morir”.
Dijo [Jacob]: “Solo me quejo a Dios en mi lamento y mi dolor, y sé de Dios lo que no sabéis.
¡Hijos míos! Volved [a Egipto], averiguad sobre José y su hermano, y no desesperéis de la bondad de Dios, pues no desesperan de la bondad de Dios sino los incrédulos”.
[En Egipto] se presentaron ante José y le dijeron: “¡Oh, gobernador! Hemos sido alcanzados por la sequía, nosotros y nuestras familias, por eso trajimos mercadería de escaso valor, pero danos una justa medida y sé caritativo con nosotros; Dios recompensa a los generosos”.
Entonces les dijo [José]: “¿Acaso recordáis lo que hicisteis con José y su hermano, llevados por la ignorancia?”
Dijeron [sorprendidos]: “¿Eres tú José?” Respondió: “Yo soy José y éste es mi hermano [Benjamín]. Dios nos ha agraciado [con el reencuentro]. Quienes tengan temor de Dios y sean pacientes [ante las adversidades], sepan que Dios no dejará de recompensar a los que hacen el bien”.
Dijeron: “¡Por Dios! Te ha enaltecido Dios muy por encima de nosotros. Nosotros estábamos en el error”.
Dijo [José]: “Hoy no os reprocharé nada de lo que hayáis hecho en el pasado. Que Dios os perdone, Él es el más Misericordioso de los misericordiosos.
Id con mi camisa y ponedla sobre el rostro de mi padre, que así recuperará la vista; y traed a toda la familia”.
Cuando la caravana partía1, dijo su padre [Jacob a quienes estaban junto a él]: “Aunque penséis que desvarío, en este momento noto la presencia de José en el aire”.
Dijeron [los otros hijos]: “¡Por Dios! Sigues en tu antiguo error”.
Cuando llegaron, le colocaron [la camisa] sobre el rostro y recuperó inmediatamente la vista. [Jacob] exclamó: “¿No os dije que yo sabía de Dios lo que ignoráis?”
Dijeron: “¡Padre! Pide a Dios que perdone nuestros pecados, nosotros estábamos en el error”.
Respondió: “Pediré a mi Señor que os perdone, Él es el Absolvedor, el Misericordioso”.
Luego [cuando llegaron todos a Egipto y] se presentaron ante José, éste
Hizo sentar en el trono a sus padres, que junto a todos [los hermanos] cayeron prosternados ante José, quien dijo: “¡Padre mío! Ésta es la interpretación del sueño que tuve [cuando era niño], y mi Señor hizo que se cumpliera. Dios me ha favorecido sacándome de la cárcel y trayéndoos del desierto ante mí, a pesar de que el demonio había sembrado la discordia entre mis hermanos y yo. Mi Señor es Sutil con quien quiere y Él todo lo sabe, es Sabio.
¡Señor mío! Me has concedido autoridad y me has enseñado la interpretación de los sueños. ¡Creador de los cielos y la Tierra! Tú eres mi Protector en esta vida y en la otra, hazme morir sometido a Ti, y reúneme con los virtuosos”.
[¡Oh, Muhámmad!] Esta historia que te he revelado había permanecido oculta hasta ahora. Tú no estabas presente cuando [los hermanos de José] planearon [eliminarlo] y se confabularon.
La mayoría de los seres humanos, aunque te esfuerces [para que crean], no serán creyentes.
Tú no pides remuneración alguna por transmitir el Mensaje, que está dirigido a toda la humanidad.
¡Cuántos signos hay en los cielos y en la Tierra que pasan frente a ellos, pero no prestan atención!
La mayoría de los que creen en Dios caen en dedicarle actos de adoración a otros1.
¿Acaso [estas personas] se sienten a salvo de ser alcanzados por el castigo de Dios, o a salvo de que les llegue la Hora del Juicio de improviso, cuando menos lo esperan?
Di: “Éste es mi sendero, tanto yo como quienes me siguen invitamos a adorar a Dios con conocimiento. ¡Glorificado sea Dios! No soy de los que idolatran divinidades junto a Dios”.
No he enviado antes de ti sino a hombres que pertenecían a sus propias comunidades para que les transmitieran Mi revelación. ¿Por qué [quienes rechazan este mensaje] no viajan por el mundo y observan cómo acabaron los pueblos de la antigüedad [que desmintieron a los Profetas]? La morada de la otra vida será mejor para quienes tienen temor de Dios. ¿Es que no vais a reflexionar?
[Todos los Profetas sufrieron persecución y rechazo] hasta el punto de que, cuando los Mensajeros se resignaron y tuvieron la certeza de que les desmentirían definitivamente, les llegó Mi auxilio: entonces, todos aquellos a quienes quise [salvar] fueron salvados [y los que rechazaron la verdad fueron destruidos]: pues la gente que se hunde en el pecado no puede escapar de Mi ira.
En las historias [de los Profetas] hay un motivo de enseñanza para la gente que reflexiona. [El Corán] no es un relato inventado, sino que es una confirmación de lo ya revelado anteriormente, así como una explicación detallada de todas las cosas, una guía y misericordia para los creyentes.
Álif. Lam. Mim. Ra’. Éstos son los versículos del Libro1 que te fue revelado [¡Oh, Muhámmad!] por tu Señor, aunque la mayoría de la gente no crea.
Dios es Quien elevó los cielos sin columnas que pudierais ver, luego se estableció sobre el Trono; sometió al Sol y a la Luna haciendo que cada uno recorriera [su órbita] por un plazo prefijado; Él decreta todos los asuntos y explica detalladamente Sus signos para que tengáis certeza de que ante Él compareceréis.
Él fue quien extendió la tierra, dispuso en ella montañas firmes y ríos, a los frutos los creó en pares, [Dios] hace que la noche suceda al día. En esto hay señales para quienes recapacitan.
En la tierra hay regiones colindantes cuyos terrenos son variados, en ellos hay huertos de vides, cultivos de cereales, palmeras de un solo tronco o de varios; todo es regado por una misma agua. Algunas dispuso que tuvieran mejor sabor que otras, en esto hay signos [de Dios] para quienes reflexionan.
Si te asombras [de estos signos], más asombroso aún es que digan [los incrédulos]: “¿Acaso cuando seamos reducidos a polvo seremos resucitados?” Ellos no creyeron en su Señor, serán arriados con argollas en sus cuellos [al castigo] y serán los moradores del Infierno, donde sufrirán por toda la eternidad.
Te desafían a que les adelantes el castigo en vez de pedirte ser agraciados por la misericordia divina, siendo que antes de ellos otros pueblos semejantes [en su incredulidad] fueron castigados. Es tu Señor Quien perdona a la gente a pesar de sus injusticias, pero también es severo en el castigo.
Dicen los que se niegan a creer: “¿Por qué no desciende con él un milagro de su Señor1?” [Respóndeles, ¡Oh, Muhámmad!,] que tú solo eres un amonestador y que para cada pueblo he enviado un [Profeta como] guía.
Dios bien sabe qué se gesta en el vientre de cada hembra y si completará el ciclo de gestación o no. Él asignó a todas las cosas un tiempo establecido.
Él conoce lo oculto y lo manifiesto1, es el Grande, el Sublime.
[Ante Dios] es igual que digáis algo en secreto o en público, que os ocultéis de noche u os mostréis de día.
El [ser humano] tiene [ángeles] guardianes por delante y por detrás, que le protegen por orden de Dios. Sabed que Dios no cambiaría la condición [de bienestar] de una sociedad a menos que ella cambiase su propio estado [cayendo en la corrupción]1. Si Dios decreta el castigo para un pueblo, no existe nada que lo pueda impedir, y no encontrarán fuera de Él protector alguno.
Él es Quien os hace ver el relámpago con temor [a su peligro] y anhelo [de las lluvias], Él es quien forma las nubes pesadas1.
El trueno Le glorifica con su alabanza, así como los ángeles por temor a Él. [Dios] envía los rayos y fulmina con ellos a quien quiere, sin embargo [los que se niegan a creer todavía] discuten acerca de Dios. Él es severo en el castigo.
Solo Él tiene el verdadero derecho a ser invocado1, y aquellos [ídolos] que invocan en lugar de Dios no podrán responder sus súplicas. [Su ejemplo] es como quien extiende sus manos [frente a un pozo profundo de agua] creyendo que ésta vendrá a su boca, pero esto es imposible. Las súplicas [a los ídolos] de los que se niegan a creer son en vano.
Ante Dios se prosternan quienes están en los cielos y en la Tierra de buen o mal grado, tal como lo hacen sus sombras, por la mañana y por la tarde.
Pregúntales [¡Oh, Muhámmad! a los idólatras]: “¿Quién es el Señor de los cielos y de la Tierra?” Y diles: “Él es Dios”. Pregúntales: “¿Es que tomáis en vez de Él [ídolos como] protectores que no pueden beneficiarse ni perjudicarse ni siquiera a sí mismos?” Y también: “¿Acaso se pueden equiparar el ciego y el vidente? ¿O las tinieblas y la luz? ¿O es que aquello que Le asocian a Dios ha creado algo como lo hace Dios, por lo que se confundieron y creyeron que debían adorarlo?” Diles: “Dios es Quien ha creado todas las cosas”. Él es el Único, el que tiene dominio absoluto sobre todas las cosas”.
[Dios] envía el agua del cielo, que corre por los valles acorde a la capacidad de los mismos, y en su torrente acarrea espuma en su superficie, igual que la espuma que sale de la fundición para fabricar las alhajas o los utensilios. Con ello Dios os expone un ejemplo para que sepáis diferenciar la verdad de lo falso: en cuanto a la espuma, se desvanece rápidamente, y aquello que beneficia a la gente permanece en la tierra [enriqueciéndola]; así es como Dios os expone los ejemplos1.
Quienes crean en su Señor obtendrán lo mejor, y quienes se nieguen a creer, sepan que aunque poseyeran todo cuanto existe en la Tierra, o el doble, y lo ofrecieran como rescate [para salvarse del tormento], recibirán un castigo terrible; su morada será el Infierno. ¡Qué pésima morada!
¿Acaso quien reconoce que lo que te reveló tu Señor es la Verdad es igual al ciego [de corazón que no quiere ver]? Solo recapacitan los dotados de intelecto,
que cumplen con el compromiso que asumieron y no lo quebrantan,
que no rompen los lazos familiares que Dios ordenó respetar, que tienen temor de su Señor y Su terrible castigo,
que son perseverantes [en la adoración] anhelando el rostro de su Señor [y Su complacencia], que practican la oración prescrita, que hacen caridades con parte de lo que les he provisto, tanto en privado como en público y, si son maltratados, responden con una buena actitud [sabiendo disculpar]; éstos obtendrán como recompensa una morada hermosa
e ingresarán en los Jardines del Edén junto a quienes creyeron entre sus padres, cónyuges y descendientes. Luego, los ángeles ingresarán ante ellos por todas las puertas,
y les dirán: “¡La paz sea sobre vosotros! Porque habéis sido perseverantes [en la adoración]. ¡Qué hermosa es la recompensa de la morada eterna!”
Pero en cambio, quienes quebrantan el compromiso que asumieron con Dios, rompen los lazos familiares que Dios ordenó respetar y siembran la corrupción en la Tierra, serán maldecidos y merecerán la peor de las moradas1.
Dios concede sustento abundante a quien quiere y se lo restringe a quien quiere. [Algunos] se regocijan con la vida mundanal, pero ¿qué es la vida mundanal comparada con la otra, sino un goce ilusorio?
Dicen los que se niegan a creer: “¿Por qué no se le concede un milagro de su Señor [que así creeremos]?” Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Dios extravía a quien quiere, y guía hacia Él a quien se arrepiente”.
Los corazones de los creyentes se sosiegan con el recuerdo de Dios. ¿Acaso no es con el recuerdo de Dios que se sosiegan los corazones?
Quienes creen y obran rectamente serán los bienaventurados, tendrán un destino hermoso.
Te he enviado a una comunidad que fue precedida por otras, para que les recites lo que te he revelado, pero ellos no creyeron en el Compasivo1. Diles: “Él es mi Señor, no hay otra divinidad salvo Dios, a Él me encomiendo y confío, y a Él he de retornar”.
Si existiera un libro revelado que pudiera mover las montañas, abrir la tierra o hacer hablar a los muertos, ése sería el Corán. Pero todos los asuntos dependen del decreto de Dios. ¿Acaso no saben los creyentes que si Dios quisiera guiaría a todas las personas? Los que se niegan a creer seguirán padeciendo calamidades que azotarán a su territorio y a sus alrededores por su incredulidad, hasta que les llegue el castigo que Dios les ha advertido. Dios no quebranta Sus promesas.
También se burlaron de los Mensajeros que vinieron antes de ti, pero les toleré por un tiempo [dándoles la oportunidad de enmendarse, y como no lo hicieron], luego les aniquilé. ¡Qué terrible fue Mi castigo!
¿Es, acaso, Quien tiene a cada uno de los seres vivos bajo Su tutela suprema, [tratando a cada uno de ellos] según lo que merece, [comparable a cualquier otra cosa existente]? Pero a pesar de eso asocian a Dios [en la adoración]. Diles: “¡Mencionad [a los socios de Dios] si es que existen!
Serán castigados en esta vida, pero el tormento que les aguarda en la otra será aún más severo, y no tendrán quién les proteja de Dios.
La descripción del Paraíso que le fue prometido a los piadosos: En él correrán ríos, sus frutos no se agotarán jamás y su sombra será eterna. Ésa será la recompensa de los temerosos de Dios, mientras que el castigo de los incrédulos será el Infierno.
Aquellos a quienes concedí el Libro [el Corán] se regocijan con lo que te fue revelado [¡Oh, Muhámmad!], pero entre los aliados1 hay quienes negaron algunas partes [del Corán]. Diles: “Me ha sido ordenado adorar a Dios y no asociarle nada [en la adoración]; a Él me encomiendo y ante Él compareceré”.
Así te he revelado el Corán en [idioma] árabe. Pero si tú sigues sus pasiones1 después de haberte llegado el conocimiento, no tendrás, fuera de Dios, defensor ni protector alguno.
He enviado a otros Mensajeros antes de ti, y les concedí esposas e hijos. Ningún Mensajero podría presentar un milagro salvo con el permiso de Dios. Cada asunto está registrado en un Libro.
Dios anula o confirma [de Su Designio] lo que quiere. Él tiene en Su poder el Libro donde están registradas todas las cosas [la Tabla Protegida].
[¡Oh, Muhámmad!] Puede que te haga ver parte de lo que les tengo reservado [a los incrédulos como castigo], o que te haga morir antes de ello1. Tú solo tienes el deber de transmitir el Mensaje, y ante Mí comparecerán.
¿Acaso no vieron que Yo decreté que fueran perdiendo territorio a manos de los creyentes? Cuando Dios decide algo nadie lo puede impedir. Él es rápido en ajustar cuentas.
En la antigüedad [los incrédulos] también se confabularon [contra los Mensajeros], pero Dios desbarató los planes de todos ellos. Él bien sabe lo que cada ser se propone realizar. Ya sabrán los que se niegan a creer quiénes merecerán la peor de las moradas1.
Dicen los que se niegan a creer: “Tú no eres un Mensajero”. Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Es suficiente Dios como testigo [de mi veracidad] entre vosotros y yo, y también [son testigos de ello] quienes tienen conocimiento sobre los Libros revelados anteriormente1.
Álif. Lam. Ra’. Éste es el Libro que te he revelado para que saques a la gente de las tinieblas a la luz con el permiso de tu Señor, y les guíes hacia el sendero de Dios, el Poderoso, el Loable.
A Dios pertenece cuanto existe en los cielos y en la Tierra. ¡Ya verán los que se niegan a creer, el castigo terrible que les aguarda1!
Los que prefieren la vida mundanal a la próxima y desvían a la gente del camino de Dios, haciéndolo parecer tortuoso. Ellos son los que están en un extravío profundo.
Todos los Mensajeros que envié hablaban el lenguaje de su pueblo para así transmitirles claramente el Mensaje. Pero Dios extravía a quien quiere y guía a quien quiere; Él es el Poderoso, el Sabio.
Envié a Moisés con Mis signos [al Faraón y su pueblo, y le dije:] “Saca a tu pueblo de las tinieblas a la luz, y recuérdales las bendiciones que Dios les concedió”. En ello hay signos para quien es perseverante y agradecido.
Moisés le dijo a su pueblo: “Recordad las bendiciones de Dios para con vosotros cuando os salvó de las huestes del Faraón, quienes os sometían a castigos crueles, degollaban a vuestros hijos varones y dejaban con vida a vuestras hijas. Eso era una dura prueba de vuestro Señor para vosotros”.
Y cuando vuestro Señor anunció: “Si Le agradecéis, Él incrementará vuestro sustento; y sabed que si Le rechazáis, Su castigo será severo”.
Dijo Moisés: “Si vosotros y todos los que habitan en la Tierra no creéis, sabed que Él no necesita de Sus criaturas, y es digno de alabanza”.
¿Acaso no os ha sido relatado lo que les sucedió a vuestros predecesores, al pueblo de Noé, ‘Ad, Zamud, y a todos aquellos que les sucedieron y que solo Dios conoce? Cuando sus Mensajeros se presentaron ante ellos con pruebas claras [de la verdad, los que se negaron a creer] se mordieron los dedos del odio [que sentían por ellos] y les dijeron: “Nosotros no creemos en el Mensaje que habéis traído y tenemos una duda profunda sobre aquello a lo que nos convocáis”.
Sus Mensajeros les respondieron: “¿Acaso tenéis dudas acerca de Dios, Creador de los cielos y de la Tierra? Él os convoca [a que Le adoréis] para que así os sean perdonados vuestros pecados y se os permita vivir hasta el plazo que se os ha prefijado”. Dijeron: “Sois seres humanos igual que nosotros y solo queréis apartarnos de lo que adoraban nuestros padres; presentad una evidencia clara [de que sois Mensajeros de Dios]”.
Sus Mensajeros les dijeron: “Solo somos seres humanos como vosotros, pero Dios agracia [con la profecía] a quien quiere de Sus siervos. No nos es posible presentar un milagro excepto con el permiso de Dios. ¡Los creyentes deben encomendarse a Dios!
Nosotros nos encomendamos a Dios, pues Él nos ha guiado por Su camino, y seremos pacientes ante vuestras hostilidades. A Dios se encomiendan quienes en Él confían”.
Los que se negaron a creer dijeron a sus Mensajeros: “Si no volvéis a nuestra religión, os expulsaremos de nuestra tierra”, pero Su Señor les reveló: “Exterminaré a los opresores,
os haré habitar la tierra después de ellos. Eso será para quienes teman [el día de] la comparecencia ante Mí y teman Mi advertencia”.
Entonces [los Mensajeros] pidieron el socorro de Dios, y todo prepotente y obstinado fue destruido,
[tras el Día del Juicio] será castigado en el Infierno, donde se le dará de beber un agua de pus1
que beberá a sorbos, y apenas podrá tragarla. La muerte le acechará por todos lados pero no morirá; recibirá un castigo terrible.
El ejemplo de las obras de quienes no creyeron en su Señor será como el de las cenizas expuestas al viento en un día tempestuoso: [El Día del Juicio] no encontrarán recompensa alguna por sus actos. Ésa será la ruina total.
¿Acaso no ves [¡Oh, Muhámmad!] que Dios creó los cielos y la Tierra con un fin justo y verdadero? Si quisiera, os haría desaparecer y os reemplazaría por otros.
Eso no es difícil para Dios.
[El Día de la Resurrección] saldrán de sus tumbas para comparecer ante Dios, y los más débiles dirán a los soberbios [líderes de la incredulidad]: “Nosotros fuimos vuestros seguidores [en la vida mundanal]. ¿Nos libraréis ahora del castigo de Dios?” Dirán: “Si Dios nos hubiera guiado, os habríamos conducido por el camino recto1. Lo mismo da que nos desesperemos o que tengamos paciencia; hoy no podremos escapar del castigo”.
Cuando todos hayan sido sentenciados, el demonio dirá: “La promesa que Dios os hizo era verdadera, en cambio yo os hice promesas que no cumplí. Yo solo tenía poder para seduciros mediante susurros, pero fuisteis vosotros quienes me seguisteis. No me culpéis ahora, sino reprochaos a vosotros mismos. Yo no puedo socorreros en nada ni tampoco vosotros a mí, y hoy me desentiendo de que me hayáis asociado [a Dios]”. Los opresores recibirán un castigo doloroso1.
En cambio, quienes hayan creído y obrado correctamente serán introducidos en jardines por donde corren ríos y donde morarán por toda la eternidad, con el permiso de Dios. El saludo allí será: ¡Salam [paz]!
¿Por qué no observas el siguiente ejemplo que te propone Dios?: Una palabra buena1 es como un árbol bondadoso cuya raíz está firme y sus ramas se extienden hacia el cielo,
y da frutos en toda época [del año] con el permiso de su Señor. Así es como Dios expone ejemplos para que la gente reflexione.
En cambio, una palabra maligna1 es como un árbol dañino que ha sido arrancado de la tierra y no tiene dónde afirmarse.
Dios afianza a los creyentes con la palabra firme en esta vida y en la otra1, y extravía a los que cometen injusticias. Dios hace lo que quiere.
¿Acaso no reparas en aquellos que en vez de agradecer a Dios por Sus bendiciones son ingratos y conducen a su pueblo a la perdición?
Serán ingresados al Infierno. ¡Qué pésima morada!
Porque Le atribuyeron a Dios iguales para desviar [a la gente] de Su camino. Diles [a ellos]: “Disfrutad [en esta vida lo que podáis], porque vuestro destino será el Infierno”.
Diles a Mis siervos creyentes que cumplan con las oraciones prescritas y den en caridad parte de lo que les he provisto, tanto en privado como en público, antes de que llegue el día en el cual no habrá comercio ni amistad [que pueda alterar el juicio].
Dios es Quien creó los cielos y la Tierra e hizo descender la lluvia del cielo con la que hace brotar los frutos para vuestro sustento. Él es Quien ha puesto a vuestro servicio los barcos para que, con Su permiso, surquen el mar, y también ha puesto a vuestro servicio los ríos.
[También] ha puesto a vuestro servicio el Sol y la Luna, que siguen su curso incesantemente, y también la noche y el día.
Él os ha dado todo cuanto Le habéis pedido. Si intentarais contar las bendiciones de Dios, no podríais enumerarlas. El ser humano es injusto y desagradecido.
Y [recuerda, ¡Oh, Muhámmad!] cuando Abraham dijo: “¡Señor mío! Haz que esta ciudad1 sea un lugar seguro, y protégeme junto a mi descendencia de caer en la adoración de ídolos2.
¡Señor mío! La adoración a los ídolos ha extraviado a muchas personas1. Todo aquel que me siga [en la fe monoteísta] será de los míos, pero quien me desobedezca [rechazando el Mensaje]… Tú eres Absolvedor, Misericordioso.
¡Señor nuestro! He establecido parte de mi descendencia en un valle árido de poca vegetación junto a Tu Casa Sagrada1, para que, ¡Señor nuestro!, cumplan con la oración. Infunde en los corazones de la gente amor por mi descendencia y provéelos de todo alimento para que sean agradecidos.
¡Señor nuestro! Tú bien sabes lo que ocultamos y lo que manifestamos, y no hay nada en la Tierra ni en el cielo que pueda esconderse de Dios.
¡Alabado sea Dios!, Quien me agració en la vejez con [mis hijos] Ismael e Isaac. Mi Señor escucha bien las súplicas de quienes Le invocan.
¡Señor mío! Haz que tanto mis descendientes como yo seamos fervientes practicantes de la oración. ¡Señor nuestro! Concédeme esta súplica.
¡Señor nuestro! Perdóname, así como a mis padres y a todos los creyentes el Día que se celebre el Juicio [Final]”.
No pienses [¡Oh, Muhámmad!] que Dios está distraído de lo que hacen los opresores1. Él solo está tolerándolos hasta que llegue el día en el que sus miradas quedarán paralizadas2.
Ese día saldrán apresurados de sus tumbas con las cabezas erguidas, no podrán parpadear ni tampoco pensar [presas del terror].
Advierte a la gente [¡Oh, Muhámmad!] sobre el día en el que les azote el castigo, y los que cometían injusticias digan: “¡Señor nuestro! Toléranos un tiempo más [y retórnanos a la vida mundanal] para que respondamos a Tu llamada y sigamos a los Mensajeros”. [Pero se les responderá:] “¿Acaso no habíais jurado antes que no seríais resucitados?”
habéis habitado en los mismos territorios en que vivían quienes [no creyeron y] fueron injustos consigo mismos [rechazando el Mensaje], y no creísteis a pesar de que os enterasteis de cómo les aniquilé y de que os expuse muchos ejemplos para que reflexionarais.
Se confabularon [contra ti], pero Dios desbarató sus planes, a pesar de que sus confabulaciones podrían haber derrumbado montañas.
No pienses [¡Oh, Muhámmad!] que Dios no cumplirá con la promesa que les ha hecho a Sus Mensajeros; Dios es Poderoso, Dueño de la retribución1.
El día en que la Tierra sea cambiada por otra y los cielos [por otros cielos], todos se presentarán ante Dios, el Único, el Victorioso.
Verás a los criminales encadenados.
Sus vestimentas serán de alquitrán y sus rostros serán abrasados por el fuego.
Dios retribuirá a cada ser según sus obras; Dios es rápido en ajustar cuentas.
Éste [Corán] es un Mensaje para toda la humanidad, para advertirles [sobre el castigo] y para que sepan que Dios es uno. Que los dotados de intelecto reflexionen [sobre su contenido].
Fin de la sura
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بِسْمِ ٱللَّهِ