Viendo juz 15
Viendo juz 15
Al-Isra
.17
The Night Journey
Glorificado sea Quien transportó a Su Siervo durante la noche, desde la mezquita1 sagrada2 a la mezquita lejana3 cuyos alrededores he bendecido, para mostrarle algunos de Mis signos. Él todo lo oye, todo lo ve.
He revelado a Moisés el Libro1 como guía para el pueblo de Israel, y les ordené: “No toméis protector fuera de Mí”.
¡Era un descendiente de quienes salvé junto a Noé [en el arca]! Fue un siervo agradecido.
He revelado en el Libro lo que decreté para el pueblo de Israel: “Corromperéis la Tierra dos veces y os convertiréis en tiranos soberbios.
Cuando corrompáis por primera vez, enviaré contra vosotros siervos Míos en huestes de gran fortaleza y rudeza, que atacarán vuestros hogares. Esta promesa será cumplida.
Luego os permitiré que retornéis a vuestros hogares [victoriosos] expulsándoles. Os agraciaré con bienes materiales e hijos y os convertiré en un pueblo numeroso.
Si obráis bien será en beneficio propio, pero si obráis mal será en vuestra contra. Cuando corrompáis por segunda vez, os vencerán [vuestros enemigos] e ingresarán al Templo1 como lo hicieron la primera vez y devastarán todo lo que encuentren.
Luego vuestro Señor se apiadará de vosotros pero, si reincidís [en la corrupción], os volveré a castigar. El Infierno será prisión para los que se nieguen a creer.
El Corán guía por el sendero más justo y firme y di a los creyentes que obran rectamente que recibirán una gran recompensa.
Pero a quienes no crean en la otra vida les he preparado un castigo doloroso.
El ser humano ruega a Dios el mal1 con la misma facilidad con que ruega pidiendo el bien: el ser humano es muy precipitado.
He hecho del día y de la noche dos signos: el signo de la noche es la oscuridad, y el signo del día es la luminosidad para que busquéis el favor de vuestro Señor, y he hecho que con estos dos signos pudierais saber el número de los años y el cómputo de los meses. Todas las cosas las he explicado detalladamente.
Todo ser humano será responsable por sus actos y el Día de la Resurrección le entregaré un libro abierto.
[Se le dirá:] “Lee tu libro, pues hoy será suficiente con que tú mismo leas el registro de tus obras [para saber cuál será tu destino]”.
Quien siga la guía será en beneficio propio, pero quien se desvíe solo se perjudicará a sí mismo. Nadie cargará con pecados ajenos. No he castigado a ningún pueblo sin antes haberle enviado un Mensajero1.
Cuando quiero destruir una ciudad permito que sus dirigentes siembren la corrupción, entonces la sentencia contra ella se cumple y la destruyo totalmente.
Así es como he destruido a muchas generaciones después de Noé. ¡Es suficiente con que Dios vea y sepa de los pecados que cometen Sus siervos!
Quienes prefieran los placeres transitorios de la vida mundanal sepan que se los concederé a quien Yo quiera, pero les destinaré el Infierno, donde ingresarán humillados y condenados [por haberse olvidado de obrar para la otra vida].
Mientras que a quienes anhelen la vida del más allá, sean creyentes y se esfuercen por alcanzarla, se les retribuirá por su esfuerzo.
A todos [en esta vida] se les concederá de los favores de tu Señor, a los unos1 y a los otros2. Sus favores no le son vedados a nadie.
Observa cómo he agraciado a unos sobre otros [con bienes materiales en este mundo], pero en la otra vida la distinción será mayor [entre los que creen y los que no creen].
No adoréis a otros junto a Dios, porque seréis condenados y humillados.
Tu Señor ha ordenado que no adoréis sino a Él y que honréis a vuestros padres. Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez, no seáis insolentes con ellos, ni siquiera les digáis: “¡Uf!” Habladles siempre con bondad.
Tratadlos con humildad y compasión, y rogad [por ellos diciendo]: “¡Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me criaron siendo niño”.
Vuestro Señor es Quien mejor conoce lo que hay en vuestros corazones. Si sois piadosos, sabed que Él perdona a los que se arrepienten.
Da a los parientes lo que es su derecho, también al pobre y al viajero insolvente, pero no derroches,
porque los que derrochan son hermanos de los demonios, y el demonio ha sido ingrato con su Señor.
Pero si no puedes darles una ayuda, y esperas una misericordia de tu Señor, excúsate con amabilidad.
No seas avaro ni tampoco derrochador, porque te verás censurado [en el primer caso] y arruinado [en el segundo].
Tu Señor concede un sustento abundante a quien quiere, y se lo restringe a quien quiere. Él a Sus siervos los conoce bien, y los ve siempre.
No matéis a vuestros hijos por temor a la pobreza1. Yo les sustento a ellos y a vosotros. Matarles es un pecado gravísimo.
No os acerquéis a lo que lleve a la fornicación, pues es una inmoralidad y un mal camino.
No matéis pues Dios lo ha prohibido, salvo con motivo justo. A quien se le dé muerte injustamente le concedo a su familiar directo o apoderado el derecho1, pero que éste no mate buscando venganza2. Su derecho [a exigir justicia] está legalmente garantizado.
No utilicéis los bienes del huérfano a menos que sea para beneficiarle, y entregádselos cuando alcance la madurez. Cumplid con vuestros compromisos porque se os interrogará por ellos.
Medid y pesad con equidad. Esto es lo más conveniente y mejor para vosotros.
No hagáis ni digáis nada si no tenéis conocimiento. Seréis interrogados acerca de [lo que hayáis hecho con] vuestro oído, vista y corazón.
No caminéis por la Tierra con arrogancia, pues ella no se abrirá por vuestro andar, ni tampoco podréis igualar a las montañas en altura [para ser tan imponentes como ellas].
Todos estos comportamientos son perjudiciales para vosotros y detestables ante vuestro Señor.
Esto es parte de la sabiduría que tu Señor te ha revelado. No adoréis a nadie junto a Dios porque seréis arrojados en el Infierno, condenados y humillados.
¿Acaso creéis que vuestro Señor ha preferido para vosotros los hijos varones y para Sí hijas, que son los ángeles1? Lo que decís es muy grave.
En este Corán he expuesto todo tipo de argumentos para que reflexionéis, pero [a algunos] esto les hace extraviarse aún más.
Diles: “Si junto a Dios hubiera otros dioses, como dicen [los idólatras], éstos buscarían acercarse al Señor del Trono [para complacerle]”.
¡Glorificado sea! Él está por encima de lo que dicen.
Le glorifican los siete cielos, la Tierra y todo cuanto hay en ellos. No existe nada que no Le glorifique con alabanzas, aunque no podáis percibir sus glorificaciones. Él es Magnánimo, Perdonador.
Cuando recitas el Corán ponemos un velo imperceptible entre ti y quienes no creen en la otra vida.
[Como respuesta a su rechazo] he hecho sus corazones duros y sus oídos sordos para que no pudieran comprender [el Mensaje]. Cuando mencionas en el Corán que tu Señor es la única divinidad [con derecho a ser adorada], te dan la espalda, disgustados.
Yo bien sé cómo se burlan cuando te escuchan [recitar el Corán] o cuando hablan en secreto; y dicen los idólatras: “Están siguiendo a un hombre hechizado”.
Observa cómo te comparan y por ello se extravían. No pueden encontrar el camino.
Dicen: “¿Acaso cuando seamos huesos y polvo seremos resucitados y creados nuevamente?”
Respóndeles: “¡Sí! Aunque os convirtáis en piedra, hierro
o cualquier otra materia que veneréis en vuestro pensamiento”. Dirán: “¿Quién nos resucitará?” Respóndeles: “Quien os creó por primera vez”. Pero negando con su cabeza te dirán: “¿Cuándo?” Diles: “Es posible que sea pronto”.
El día que os convoque responderéis alabándole y os parecerá que no habéis permanecido [en las tumbas] sino poco tiempo.
Exhorta a Mis siervos a hablar con respeto, porque el demonio quiere sembrar la discordia entre ellos. El demonio es el enemigo declarado del ser humano.
Vuestro Señor conoce lo que hay en vuestros corazones. Si quiere tendrá misericordia con vosotros, o si quiere os castigará [con justicia]. Pero tú [¡Oh, Muhámmad!] no eres responsable de lo que ellos hagan.
Tu Señor conoce bien a quienes están en los cielos y en la Tierra. He favorecido a los Profetas unos sobre otros: a David le revelé los Salmos.
Diles: “Aquellos que invocáis en lugar de Dios no pueden salvaros de ningún mal, ni siquiera evitarlo”.
[Aquellos] a los que invocáis buscan el medio de acercarse más a su Señor, anhelan Su misericordia y temen Su castigo. ¡Porque el castigo de tu Señor es temible!
No hay ninguna ciudad [de incrédulos] que no vaya a destruir o castigar antes del Día de la Resurrección. Esto es lo que ha sido decretado y registrado en el Libro [preservado].
No les envié los milagros que pedían porque los desmentirían como lo hicieron los pueblos del pasado. Al pueblo de Zamud le envié la camella como un milagro evidente, pero cometieron la injusticia [de matarla]. Entonces les envié signos para atemorizarlos.
Cuando te dije [¡Oh, Muhámmad!]: “Tu Señor tiene poder total sobre las personas [y Él te protegerá]”. Lo que te mostré1 y el árbol maldito mencionado en el Corán, no es sino para probar la fe de las personas. Les atemorizo [con Mis signos], pero esto les incrementa aún más la desobediencia.
[Recuerda] cuando dije a los ángeles: “Haced una reverencia ante Adán”.
Dijo también: “¿Por qué le has honrado más que a mí1?” Si me das tiempo hasta el Día de la Resurrección, desviaré a la mayoría de sus descendientes.
Dijo [Dios]: “¡Vete! Y quienes de ellos te sigan merecerán el Infierno, pues es el castigo que les tengo reservado.
Seduce con tus palabras a quien puedas de ellos, arremete con tu caballería y con tu infantería. Hazte su socio inseparable en sus bienes e hijos y hazles las promesas que quieras. Pero sabed que el demonio solo hace promesas falsas1”.
[Dijo Dios:] “Pero no tienes poder alguno sobre Mis siervos creyentes”. Es suficiente con tu Señor como protector [para quienes se encomiendan a Él].
Vuestro Señor es Quien impulsa los barcos en el mar para que con ellos podáis procurar Su favor. Él es Misericordioso con vosotros.
Cuando os alcanza una desgracia en el mar os dais cuenta de que cuanto invocabais fuera de Dios no puede salvaros y que solo Dios es Quien puede hacerlo. Pero cuando os salva llevándoos a tierra firme, Le niegan nuevamente. ¡El ser humano es ingrato!
¿Acaso os sentís a salvo de que Dios os haga tragar por la tierra o que os envíe un huracán? Si así lo hiciera, no encontraríais quién os pudiera proteger.
¿U os sentís seguros de que cuando os encontréis en el mar otra vez, Él no os envíe una tormenta y os ahogue como castigo a vuestra ingratitud? Si así lo hiciera, no tendríais quién Le reclamara por vosotros.
He honrado a los hijos de Adán y les he facilitado los medios para viajar por la tierra y por el mar, les he provisto de todo lo bueno y les he favorecido sobre muchas otras criaturas.
El día que convoque a todos los seres humanos junto a sus guías1 y les entregue sus registros, a quien le sea entregado el libro de sus obras en la derecha, [se alegrará] leyendo su libro porque verá que no ha sido defraudado en lo más mínimo.
Pero quien haya estado en esta vida ciego [en la incredulidad], en la otra también lo estará y más perdido aún.
Los idólatras [¡Oh, Muhámmad!] querían persuadirte de que cedieras a favor de sus peticiones, contrariando las instrucciones que te había revelado. Si lo hubieras hecho, te habrían convertido en su aliado.
Si no te hubiera fortalecido, te habrías inclinado a aceptar parte de sus peticiones.
Y si hubieras cedido en algo, te habría hecho sufrir un castigo1 doble en esta vida y en la otra. No hubieras encontrado quien te protegiera de Mí.
Casi logran intimidarte para que abandones tu tierra [La Meca] pero, si lo hubiesen logrado, no habrían permanecido en ella sino poco tiempo [porque habría enviado sobre ellos el castigo].
Lo mismo sucedió con los Mensajeros que envié antes de ti. No encontrarás cambio alguno en Mi proceder.
Observa las oraciones prescritas desde pasado el mediodía hasta la oscuridad de la noche y también la oración del alba y prolonga la recitación en ella, pues ésta es atestiguada [por los ángeles de la noche y el día].
También levántate parte de la noche a realizar oraciones voluntarias, para que tu Señor te conceda un rango digno de alabanza.
Di: “¡Señor mío! Concédeme una entrada y una salida dignas [en todos los asuntos de mi vida]1, y concédeme los medios para lograr el triunfo”.
Y di: “Ha triunfado la Verdad y se ha disipado la falsedad; la falsedad siempre se desvanece”.
He revelado el Corán, que es cura para los corazones y misericordia para los creyentes, pero al mismo tiempo no hace sino aumentar la perdición de los idólatras.
El incrédulo, cuando le agracio, no Me agradece por arrogancia; pero, cuando le aflige un mal, se desespera.
Diles: “Que cada uno obre como le plazca, pero sabed que vuestro Señor conoce a quien está mejor encaminado”.
Te preguntan acerca del espíritu. Diles: “El espíritu es una de las creaciones de Dios, de las que solo Él tiene conocimiento. No se os ha permitido acceder sino a una pequeña parte del inmenso conocimiento de Dios1”.
Si quisiera, borraría todo lo que te he revelado1, y entonces no encontrarías quién abogara por ti ante Mí [para que lo pudieras recordar].
Pero no lo haré por misericordia. El favor con el que tu Señor te ha agraciado es inmenso.
Diles: “Si los seres humanos y los yinn se unieran para redactar un texto similar al Corán, no podrían lograrlo, aunque se ayudaran mutuamente”.
He expuesto a los seres humanos en este Corán toda clase de ejemplos. Pero la mayoría de las personas no creen y rechazan la Verdad.
Dicen [los que se niegan a creer]: “No creeremos en ti hasta que no hagas fluir para nosotros manantiales de la tierra
o poseas un huerto con palmeras y vides, y hagas brotar en él ríos,
o hagas descender sobre nosotros un castigo del cielo como advertiste, o nos traigas a Dios y a los ángeles para que los podamos ver,
o poseas una casa de oro o asciendas al cielo y aun así no creeremos en ti a menos que nos traigas del cielo un libro que podamos leer1”. Diles: “¡Glorificado sea mi Señor! Pero, ¿no soy acaso solo un ser humano enviado como Mensajero?”
Lo que impidió que creyera la gente cuando se les presentaron los Mensajeros con la guía fue la misma retórica: [Decían] “¿No ha encontrado Dios nada mejor que enviar a un ser humano como Mensajero?”
Diles: “Si los ángeles habitaran la Tierra, entonces les habría enviado del cielo un ángel como Mensajero”.
Diles: “Dios es suficiente testigo de mi veracidad entre vosotros y yo. Él está bien informado sobre Sus siervos y les observa”.
A quien Dios guíe estará bien encaminado, pero a quienes permita que se extravíen nadie les podrá socorrer salvo Él. Les congregaré de cabeza el Día de la Resurrección, ciegos, mudos y sordos. El Infierno será su morada; siempre que el fuego se atenúe avivaré su llama.
Ése será su castigo por no haber creído en Mis milagros y haber dicho: “¿Acaso cuando seamos huesos y polvo seremos resucitados y creados nuevamente?”
¿Acaso no ven que Dios, Quien ha creado los cielos y la Tierra, tiene el poder de crearles nuevamente? Les ha establecido un plazo determinado para su resurrección, pero los idólatras lo niegan con incredulidad.
Diles: “Si tuvierais en vuestras manos las arcas de mi Señor, no las compartiríais por temor a empobrecer. ¡Qué avaro es el ser humano!”
Concedí a Moisés nueve milagros evidentes. Pregunta [¡Oh, Muhámmad!] al pueblo de Israel si no es verdad que cuando [Moisés] se presentó ante el Faraón, éste le dijo: “¡Oh, Moisés! Creo que estás afectado por un hechizo”.
Dijo [Moisés]: “Tú sabes bien que solo el Señor de los cielos y de la Tierra ha enviado estos milagros claros. ¡Oh, Faraón! Creo que estás perdido”.
[El Faraón] quiso expulsarles de la tierra1, pero le ahogué junto a su ejército.
Luego dije al pueblo de Israel: “Habitad la tierra y sabed que, cuando llegue el Día del Juicio del que Dios os ha advertido, os haré comparecer a todos”.
Lo he revelado [al Corán] con la verdad y lo he protegido para que así os llegue. No te he enviado [¡Oh, Muhámmad!] sino como albriciador y amonestador.
Te he revelado el Corán en partes para que se lo recites gradualmente a la gente. Te lo he ido revelando poco a poco.
Diles: “Creed o no creáis en él [es vuestra responsabilidad]”. Quienes fueron agraciados con el conocimiento de las revelaciones anteriores, cuando escuchan la recitación del Corán se prosternan ante Dios.
Y dicen: “¡Glorificado sea nuestro Señor! La promesa de nuestro Señor se ha cumplido”.
Se prosternan ante Dios con los ojos llenos de lágrimas, y [el Corán] les aumenta su humildad y sumisión.
Diles: “Ya sea que Le invoquéis diciendo: ¡Oh, Dios!, ¡Oh, Compasivo! o cualquier otro nombre con el que Le invoquéis, Él os oirá. sabed que Él posee los nombres [y atributos] más sublimes. Cuando realicéis una oración, moderad vuestra voz en la recitación, no la hagáis con voz muy alta ni tampoco en silencio”.
Di: “¡Alabado sea Dios! Él no tiene ningún hijo ni tiene asociado alguno en Su soberanía ni necesita de ningún socorredor”. ¡Glorifica a Dios proclamando Su grandeza!
¡Alabado sea Dios! Quien ha revelado a Su siervo el Libro en el que no hay contradicciones ni defectos1,
un Libro justo para advertir [a los que rechazan el Mensaje] de Su castigo severo, y para albriciar a los creyentes que obran rectamente que recibirán una hermosa recompensa
en la que permanecerán por toda la eternidad.
También para advertir a quienes dicen que Dios ha engendrado un hijo:
No tienen conocimiento sobre eso ni lo tenían sus antepasados. ¡Qué graves palabras salen de sus bocas! No dicen sino mentiras.
¿Acaso vas a dejar que te consuma la pena si ellos se niegan a creer en
He hecho de cuanto hay en la Tierra un adorno para probar quién obra mejor,
pero luego la convertiré en un terreno árido.
¿Acaso consideras [¡Oh, Muhámmad!] que la historia de los jóvenes de la caverna y [su devoción por] la escritura fue uno de Mis milagros más sorprendentes1?
Recuerda cuando los jóvenes se refugiaron en la caverna y dijeron: “¡Señor nuestro! Acógenos en Tu misericordia y concédenos que nuestra situación se solucione correctamente”.
Entonces hice que durmieran en la caverna por muchos años.
Luego hice que despertaran para distinguir cuál de los dos grupos [creyentes e incrédulos] calculaba mejor el tiempo que habían permanecido allí.
Te relato su verdadera historia: eran jóvenes que creían en su Señor y les aumenté su guía,
fortalecí sus corazones cuando se reunieron [antes de dejar sus hogares y su gente] y dijeron: “Nuestro Señor es el Señor de los cielos y de la Tierra. No invocaremos nada fuera de Él, si lo hiciéramos estaríamos cometiendo una desviación.
Nuestro pueblo adora fuera de Él falsas deidades. ¿Por qué no presentan un fundamento válido para hacerlo? ¿Acaso hay alguien más injusto que quien inventa una mentira y se la atribuye a Dios?”
[Dijo uno de ellos:] “Si os apartáis de ellos y renegáis de cuanto adoráis en vez de Dios, refugiaros en la caverna, que vuestro Señor os cubrirá con Su misericordia y os facilitará una salida a vuestra situación”.
Se podía observar cómo el Sol naciente se alejaba de la caverna por la derecha dejándoles al ocultarse por la izquierda, mientras ellos permanecían en un espacio de la misma. Este es uno de los milagros de Dios. Aquel a quien Dios guíe estará bien encaminado, pero aquel a quien le deje en el extravío no podrá encontrar protector que le guíe.
Habrías creído que estaban despiertos, pero estaban dormidos. Les giraba hacia la derecha y hacia la izquierda, y su perro estaba con las patas delanteras extendidas en la entrada. Si les hubieras visto, habrías huido aterrorizado.
Entonces, les desperté para que se preguntaran unos a otros. Uno de ellos dijo: “¿Cuánto tiempo pensáis que hemos permanecido aquí?” Respondieron: “Hemos permanecido un día o parte de un día”. Dijeron: “Nuestro Señor sabe mejor cuánto tiempo hemos permanecido. Enviemos a uno de nosotros con nuestro dinero a la ciudad para que busque la mejor comida y nos aprovisione, que actúe con sutileza y que no llame la atención de nadie,
porque si se enteran de nuestra presencia nos apedrearán o nos obligarán a regresar a su religión, y si eso sucede jamás estaremos entre los que alcancen el triunfo [en el más allá]”.
Pero hice que les descubrieran para que supieran que la promesa de Dios es verdadera, y que la Hora del Juicio es indubitable [y luego les hice morir]. Fue entonces cuando los habitantes del pueblo discutieron acerca de ellos1. Algunos dijeron: “Construid una pared que bloquee la entrada de la cueva, pues solo Dios sabe la verdad sobre ellos”. Pero aquellos cuya opinión prevaleció dijeron: “Construyamos sobre ellos un oratorio2”.
Algunos dirán que eran tres y cuatro con su perro. Otros que eran cinco y seis con su perro, conjeturando sobre lo que no tienen conocimiento. Y otros dirán que eran siete y ocho con su perro. Diles: “Mi Señor es Quien sabe exactamente cuántos eran y solo unos pocos lo saben. No profundicéis sobre ellos más de lo que os ha sido revelado. No consultéis [a quien no tenga conocimiento] sobre ellos”.
No digas acerca de algo: “¡Haré tal cosa!”
Salvo que agregues: “¡Si Dios quiere!” Pero si te olvidas de mencionar a tu Señor, invoca su nombre y reza diciendo: “Ruego a mi Señor que me guíe a la vía más recta”.
Permanecieron en su caverna trescientos años y nueve más1.
Diles1: “Dios es Quien realmente sabe cuánto permanecieron. Él conoce los secretos de los cielos y de la Tierra; Él todo lo ve, todo lo oye. No tienen protector fuera de Él, y Él no asocia a nadie en Sus decisiones”.
Recita lo que se te ha revelado del Libro de tu Señor. No hay quien pueda
Reúnete con quienes invocan a su Señor por la mañana y por la tarde anhelando Su rostro. No te apartes de ellos buscando el encanto de la vida mundanal. No obedezcas a aquel cuyo corazón se ha olvidado de recordarme, sigue sus pasiones y actúa con negligencia.
Diles: “La Verdad proviene de vuestro Señor. Quien quiera que crea y quien no quiera que no lo haga”. Pero sabed que tengo preparado para los que cometen injusticias un fuego que les rodeará. Cuando, sofocados, pidan de beber se les verterá un líquido como el metal fundido que les quemará el rostro. ¡Qué pésima bebida y qué horrible morada!
En cambio, quienes crean y obren rectamente, sepan que recompensaré todas sus obras.
Esos alcanzarán los Jardines del Edén por donde corren ríos. Serán engalanados con brazaletes de oro, vestidos con prendas verdes de seda y brocado. Estarán recostados sobre sofás. ¡Qué placentera recompensa y qué hermoso lugar de descanso!
Exponles el ejemplo de dos hombres1. Al incrédulo le concedí dos viñedos cercados con palmeras y en medio de ambos un sembrado.
Ambos viñedos dieron sus frutos sin ninguna pérdida, e hice brotar en medio de ellos un río.
Su dueño, que poseía abundantes riquezas, hablando [arrogantemente] con el creyente le dijo: “Tengo más riqueza que tú y mi gente es más fuerte”.
Luego ingresó en su viñedo lleno de soberbia e incredulidad y exclamó: “No creo que este viñedo perezca jamás,
tampoco creo que jamás llegue la Hora [del Día del Juicio]. Pero, si llego a ser resucitado, estoy seguro de que tendré un viñedo mejor que este”.
El creyente con quien hablaba le preguntó [haciéndole reflexionar]: “¿No crees en Quien ha creado a tu padre1 de polvo, luego a toda su descendencia de un óvulo fecundado y te ha dado la forma de un ser humano con todas sus facultades?
En cuanto a mí, creo que Dios es mi Señor y no Le asocio copartícipe alguno [en la adoración].
Deberías haber dicho cuando ingresaste a tus viñedos: ‘Esto es lo que Dios ha querido, todo el poder proviene de Dios’. Ya ves que poseo menos riqueza e hijos que tú.
Pero debes saber que mi Señor me concederá algo mejor que tus viñedos [en la otra vida] y es posible que envíe del cielo una tempestad que los aniquile,
o que el agua del río que hay entre ellos sea absorbida por la tierra y no puedas alcanzarla”.
Y en efecto, sus frutos fueron destruidos. [Él] se golpeaba las manos lamentándose por lo que había invertido en ellos, y ahora estaban allí devastados. Entonces dijo: “No debería haber igualado a otros junto a mi Señor”1.
No tuvo quien pudiera salvarlo del designio de Dios, ni siquiera pudo defenderse a sí mismo.
Eso evidenció que el verdadero triunfo proviene de Dios, la verdadera divinidad. Él es Quien mejor recompensa, y las obras que se realicen para buscar Su complacencia serán las que tengan mejor final.
Exponles el ejemplo de la vida mundanal, y diles que es como el agua que envío del cielo, que riega la vegetación, pero luego esta se seca y los vientos la dispersan. Dios tiene poder sobre todas las cosas.
Los bienes materiales y los hijos son parte de los encantos de la vida mundanal, [que éstos no os hagan olvidaros de lo que Dios ha ordenado. Utilizad bien vuestras riquezas y educad correctamente a vuestros hijos], pues las obras que a Dios Le complacen son las que perduran y tienen gran recompensa.
[Recordad] el día que pulverice las montañas y la tierra quede allanada, os congregaré y nadie podrá ausentarse.
Cuando comparezcan ante tu Señor en fila, se les dirá: “Os presentáis ante Mí como os creé al nacer. ¿Acaso pensabais que no os iba a juzgar?”
A cada uno se le expondrá el registro de sus obras, y verás a los pecadores que por temor a su contenido dirán: “¡Ay de nosotros! ¿Qué clase de registro es este, que no deja de mencionar nada, ni grande ni pequeño?” Encontrarán mencionado todo cuanto hayan cometido, pero tu Señor no oprimirá a nadie.
[Recuerda] cuando dije a los ángeles: “Haced una reverencia ante Adán”. La hicieron, excepto Iblís, que era un yinn, y desobedeció la orden de su Señor. ¿Acaso le tomáis a él y a sus descendientes como protectores en vez de tomarme a Mí, a pesar de que son vuestros enemigos? ¡Qué pésimo sustituto eligen los que cometen la injusticia [de la incredulidad en Dios]!
No les hice [a los ídolos ni al demonio] testigos de la creación de los cielos y de la Tierra, ni siquiera de su propia creación, puesto que no habría de tomar como auxiliadores a quienes desvían.
El día que se les diga [a los idólatras]: “Invocad a aquellos que pretendíais que eran Mis socios”. Los invocarán, pero no obtendrán respuesta. Pondremos entre ellos un abismo que los separe.
Los pecadores verán el Fuego y sabrán que caerán en él, pero no encontrarán escapatoria.
He expuesto en el Corán todo tipo de ejemplos, pero el ser humano es un gran discutidor.
Nada impide a la gente creer o pedir a su Señor el perdón por sus pecados cuando les llega la guía, excepto [su reclamo desafiante de] que el castigo de los pueblos [perversos] de la antigüedad les sobrevenga [también] a ellos, o que les sobrevenga el castigo de inmediato.
Envié a los Mensajeros como albriciadores y advertidores. Los que se niegan a creer discuten con argumentos falsos para refutar la Verdad y se burlan de Mis versículos y advertencias.
¿Acaso hay alguien más injusto que quien habiéndosele expuesto los signos de su Señor, los niega y se olvida de lo que han hecho sus manos? He cubierto sus corazones y ensordecido sus oídos para que no lo entiendan [al Corán]. Aunque los invites a seguir la guía, si siguen así, no se encaminarán jamás.
Tu Señor es el Perdonador, Misericordioso. Si les quisiera dar su merecido por lo que cometieron les adelantaría el castigo. Pero he prefijado para ellos un día del que no podrán escapar.
A otras ciudades de la antigüedad las destruí cuando comenzaron a cometer injusticias. Decreté una fecha para su destrucción.
[Recuerda] cuando Moisés dijo a su fiel servidor1: “No desistiré hasta que llegue a la confluencia de los dos mares2, aunque esto me lleve muchos años”.
Pero cuando alcanzaron la confluencia se olvidaron del pescado1, al que Dios resucitó y emprendió milagrosamente el camino hacia el mar.
Y cuando cruzaron más allá [de la confluencia] dijo [Moisés] a su servidor: “Trae nuestra comida, que nos hemos agotado con este viaje”.
Dijo: “Cuando nos refugiamos junto a la roca, allí me olvidé del pescado. Solo el demonio pudo hacer que me olvidara de contarte que milagrosamente saltó y emprendió su regreso hacia el mar”.
Dijo [Moisés]: “Esa es la señal que buscábamos”, y regresaron sobre sus huellas.
Encontraron a uno de Mis siervos [Al-Jidr1] a quien había agraciado con Mi misericordia y enseñado ciertos conocimientos [que Moisés no poseía].
Moisés le dijo: “¿Puedo seguirte para que me enseñes la guía que se te ha enseñado?”
Respondió: “No tendrás paciencia conmigo.
¿Cómo podrías tener paciencia con algo que desconoces?”
Dijo: “Si Dios quiere, verás que seré paciente y no te desobedeceré”.
Dijo: “Si me sigues, no me preguntes sobre lo que hago hasta que te haga mención de ello”.
Entonces partieron hasta que abordaron un pequeño barco [y cuando llegaron a la costa] le hizo un boquete. Dijo [Moisés]: “¿Has hecho un boquete para que se ahoguen quienes [estén viajando] a abordo? Has cometido algo grave”.
Dijo: “¿No te había dicho que no tendrías paciencia conmigo?”
[Pero le respondió Moisés:] “Disculpa mi olvido, y no me sometas a una prueba difícil”.
Entonces partieron hasta que se encontraron con un joven al que mató. Dijo [Moisés]: “¿Has matado a una persona inocente sin que él haya matado a nadie? Has hecho algo terrible”.
Fin de la sura
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