Viendo juz 16
Viendo juz 16
Al-Kahf
.18
The Cave
Dijo: “¿No te había dicho que no tendrías paciencia conmigo?”
Dijo [Moisés]: “Si volviera a preguntarte acerca de algo después de esto, ya no me admitas como compañero [de viaje], te habría dado excusa suficiente”.
Partieron hasta que llegaron a un pueblo y pidieron a sus habitantes que los alimentaran1, pero se negaron a darles hospitalidad. Luego encontraron en el pueblo un muro que estaba a punto de derrumbarse, y [Al-Jidr] lo reconstruyó. Le dijo [Moisés]: “Si hubieras querido, podrías haber pedido una paga por ello”.
Dijo: “Aquí nos separamos. Pero te informaré sobre la interpretación de aquello con lo que no tuviste paciencia.
En cuanto al barco, pertenecía a unos pobres que trabajaban en el mar, y quise averiarlo porque detrás de ellos venía un rey que se apoderaba por la fuerza de todos los barcos [que estuvieran en perfectas condiciones].
En cuanto al joven, sus padres eran creyentes y supe [por inspiración divina] que él les induciría al desvío y la incredulidad.
Quiso su Señor concederles en su lugar otro hijo más puro y bondadoso.
En cuanto al muro, era de dos jóvenes huérfanos del pueblo. Debajo de él había un tesoro que les pertenecía. Su padre había sido un hombre piadoso1 y tu Señor quiso que cuando alcanzaran la madurez encontraran el tesoro, como una misericordia de tu Señor. Yo no lo hice por iniciativa propia. Ésta es la interpretación de aquello sobre lo que no has tenido paciencia”.
Te preguntan [¡Oh, Muhámmad!] acerca de Dhul Qarnain1. Diles: “Voy a relataros una parte de su historia”.
Le concedí poder en la Tierra y le facilité los medios [para que siguiera el camino del bien].
hasta alcanzar la parte más occidental, donde vio que el Sol se ocultaba en un manantial cálido, y encontró allí un pueblo [que cometía toda clase de injusticias]. Le inspiré: “¡Oh, Dhul Qarnain! Puedes castigarlos o tratarlos con benevolencia1”.
hasta alcanzar la parte más occidental, donde vio que el Sol se ocultaba en un manantial cálido, y encontró allí un pueblo [que cometía toda clase de injusticias]. Le inspiré: "¡Oh, Dhul Qarnain! Puedes castigarlos o tratarlos con benevolencia". 1
Dijo: “A quien persista en la opresión le castigaré y luego deberá comparecer ante su Señor, Quien le infligirá un castigo severo.
Pero en cambio, a quien crea y obre correctamente se le concederá una hermosa recompensa, y le corresponderé con un trato amable”.
Luego siguió otro camino
hasta alcanzar el lugar más oriental, donde vio que el Sol salía sobre un pueblo que no tenía resguardo para protegerse de él1.
Tengo conocimiento de que trató a estos como lo había hecho [con el pueblo anterior].
Luego siguió otro camino
hasta llegar a un valle entre dos montañas, donde encontró un pueblo que apenas comprendía las palabras [de su idioma].
Dijeron: “¡Oh, Dhul Qarnain! Gog y Magog1 siembran la corrupción en la Tierra. ¿Podríamos pedirte que, a cambio de una retribución, levantes una muralla entre ellos y nosotros?”
Les dijo: “Lo que mi Señor me ha concedido es superior [a lo que podáis ofrecerme]1. Ayudadme y erigiré una muralla entre vosotros y ellos.
Traedme piezas de hierro hasta cubrir el espacio de las dos montañas”. Les dijo: “Encended un fuego y soplad [con fuelles] hasta que esté incandescente”; y agregó: “Luego traedme cobre fundido para derramarlo por encima”.
[Gog y Magog] no pudieron escalarla ni tampoco perforarla.
Dijo [Dhul Qarnain]: “Ésta es una misericordia de mi Señor, pero cuando llegue la promesa de mi Señor [el Día del Juicio] la reducirá a polvo. La promesa de mi Señor es verdadera”.
Ese día1 dejaré que surjan [Gog y Magog] como oleadas chocando unas con otras [sembrando la corrupción y el exterminio], pero luego será tocada la trompeta y les congregaré a todos.
Ese día expondré el Infierno a los que se hayan negado a creer.
Aquellos que tenían sus ojos velados a Mi recuerdo [el Corán] y no soportaban oír [la verdad].
¿Acaso piensan los que se niegan a creer que si toman a algunos de Mis siervos1 como protectores en Mi lugar [eso podrá protegerlos del castigo]? Tengo preparado el Infierno como castigo para los que se negaron a creer [en las enseñanzas de los Profetas].
Diles: “¿Queréis que os haga saber quiénes son los que no obtendrán beneficio alguno por sus obras?”
[Son] aquellos que han desperdiciado los esfuerzos que realizaron en este mundo mientras creían obrar el bien.
Son quienes no creen en los signos de su Señor ni que comparecerán ante Él. Sus obras habrán sido en vano y en el Día de la Resurrección no tendrán nada que pese en la balanza.
Recibirán el Infierno como castigo por no haber creído y por haberse burlado de Mis signos y de Mis Mensajeros.
Pero quienes hayan creído y obrado rectamente tendrán como morada los jardines del Paraíso,
donde vivirán por toda la eternidad y no desearán mudarse jamás.
Diles: “Si los mares fueran tinta para escribir las Palabras de mi Señor, se agotaría el agua de los mares antes de que se agotaran las Palabras de mi Señor, aunque se trajeran otros mares de tinta [equivalentes a los que existen]”.
Diles: “Yo no soy más que un hombre a quien se le ha revelado que solo debéis adorar a Dios, vuestra única divinidad. Quien anhele encontrarse con su Señor [y que Él esté complacido], que realice obras piadosas y que no adore a nadie más que a Él”.
Kaf. Ha’. Ia’. ‘Ain. Sad.
Este es un relato de la misericordia que tuvo tu Señor con Su siervo Zacarías,
cuando invocó a su Señor en secreto.
Dijo: “¡Señor mío! Mis huesos se han debilitado y mi cabeza se ha llenado de canas. Mis ruegos nunca han sido rechazados.
Temo por [la fe de] mi familia tras mi muerte, pues mi mujer siempre ha sido estéril. Concédeme un hijo
que me suceda y herede [la profecía] de la familia de Jacob. ¡Señor mío! Hazle uno de aquellos con los que Tú estás complacido”.
[Le dijo un ángel:] “¡Oh, Zacarías! Te albricio con un hijo al que pondrás por nombre Juan1. Nadie ha sido llamado así antes que él”.
Dijo: “¡Señor mío! ¿Cómo he de tener un hijo si mi mujer es estéril y yo he llegado ya a la vejez extrema?”
Dijo [el ángel]: “Así será, pues tu Señor dice: ‘Eso es fácil para Mí, te he creado antes, cuando no existías’”.
Dijo [Zacarías]: “¡Señor mío! Concédeme una señal [de que mi esposa quedará embarazada]”. Dijo: “Tu señal será que no podrás hablar con la gente durante tres noches seguidas, a pesar de no tener impedimento1”.
[Cumplida la señal, Zacarías] salió del oratorio hacia su gente [cuando su mujer quedó embarazada] y les indicó por señas que debían glorificar a Dios por la mañana y por la tarde.
[Cuando su hijo alcanzó la pubertad, le dije:] “¡Oh, Juan! Aférrate al Libro1 con firmeza”. Le concedí sabiduría desde su infancia,
que fuera compasivo, puro y piadoso,
honraba a sus padres, no era soberbio ni desobediente.
La paz fue con él el día en que nació, el día en que falleció y será con él el día en que sea resucitado.
Recuerda [¡Oh, Muhámmad!] la historia de María que se menciona en el libro, cuando se apartó de su familia para retirarse a un lugar al este
y puso un velo para apartarse de la vista de los hombres de su pueblo. Entonces, le envié a Mi ángel, quien se le presentó con forma humana.
Ella dijo: “Me refugio en el Compasivo de ti, [apártate de aquí] si es que tienes temor de Dios”.
Le dijo: “Soy un enviado de tu Señor para agraciarte con un hijo puro”.
Ella dijo: “¿Cómo voy a tener un hijo si no me ha tocado ningún hombre ni he fornicado?”
Le dijo [el ángel]: “Así será, pues tu Señor dice: ‘Eso es fácil para Mí. Le convertiré [a tu hijo] en un milagro y una misericordia para la humanidad. Es un asunto decidido’”.
Cuando se sintió embarazada, decidió retirarse a un lugar apartado.
Los dolores de parto la llevaron junto al tronco de una palmera. Exclamó: “Preferiría haber muerto antes que esto, y así hubiera sido olvidada completamente”.
Entonces [el ángel] la llamó desde abajo [en el valle]: “No estés triste, pues tu Señor ha hecho fluir debajo de ti un arroyo.
Sacude el tronco de la palmera y caerán sobre ti dátiles frescos.
Come, bebe y anímate. Pero cuando veas a alguien dile: ‘He realizado un voto de silencio al Compasivo y no hablaré hoy con ninguna persona’”.
Se presentó ante su pueblo llevándole en brazos [a Jesús]. Le dijeron: “¡Oh, María! Has hecho algo abominable.
¡Tú desciendes de Aarón! Tu padre no era un hombre deshonesto ni tu madre una fornicadora”.
Ella le señaló [al niño] y, entonces, le dijeron: “¿Cómo vamos a hablar con un niño que aún está en la cuna?”
Entonces [Jesús] habló: “Soy un siervo de Dios, Él me revelará el Libro y hará de mí un Profeta.
Seré bendecido dondequiera que me encuentre y me ha encomendado hacer la oración, dar caridad mientras viva,
honrar a mi madre y no ser arrogante ni insolente.
La paz ha sido conmigo el día que nací y lo será el día que muera1 y el día que sea resucitado2”.
Ese es Jesús, hijo de María, la verdad sobre la que discuten.
No es propio de Dios tener un hijo. ¡Glorificado sea! Cuando decide algo, dice: “¡Sé!”, y es.
[Dijo Jesús:] “Dios es mi Señor y el vuestro, ¡adoradle! Ese es el sendero recto”.
Pero discreparon las sectas sobre él. ¡Cuán desdichados serán ese día los que negaron la verdad cuando comparezcan [ante Dios] en un día terrible!
Oirán y verán muy bien [su error] el día que comparezcan ante Mí. Pero los que cometen injusticias [atribuyendo un hijo a Dios] en esta vida están evidentemente extraviados.
Adviérteles acerca del día que se lamentarán1, cuando la sentencia sea cumplida. Pero ellos, a pesar de esto, siguen indiferentes y no creen.
Yo heredaré la Tierra y a quienes están sobre ella. Ante mí regresarán.
Nárrales [¡Oh, Muhámmad!] la historia de Abraham que se menciona en el Libro. Era un hombre veraz, un Profeta.
Cuando [Abraham] dijo a su padre1: “¡Oh, padre mío! ¿Por qué adoras a lo que no oye ni ve ni puede beneficiarte en absoluto?
¡Oh, padre mío! Se me ha revelado un conocimiento que tú no tienes. Sígueme, y te guiaré por el sendero recto.
¡Oh, padre mío! No adores al demonio, porque el demonio fue desobediente con el Compasivo.
¡Oh, padre mío! Temo que te alcance un castigo del Compasivo y seas de los que acompañen al demonio [al Infierno]”.
Dijo [su padre]: “¡Oh, Abraham! ¿Acaso rechazas a mis ídolos? Si no dejas de hacerlo te lapidaré. Aléjate de mí durante un largo tiempo”.
Dijo [Abraham]: “¡Que la paz sea sobre ti! Pediré perdón por ti a mi Señor. Él ha sido generoso conmigo.
Me alejaré de vosotros y de cuanto invocáis en lugar de Dios e imploraré a mi Señor, y espero que mis ruegos a mi Señor no sean rechazados”.
Cuando se apartó de ellos y de cuanto adoraban en lugar de Dios, le agracié con [su hijo] Isaac y [luego su nieto] Jacob, y a ambos les designé profetas.
Les agracié con Mi misericordia y que fueran recordados siempre con gran respeto.
Nárrales [¡Oh, Muhámmad!] la historia de Moisés mencionada en el Libro. Él fue elegido para ser Profeta y Mensajero.
Le llamé desde la ladera derecha del monte e hice que se aproximara para hablarle de forma confidencial.
Hice que, por Mi misericordia, su hermano Aarón fuera también un Profeta.
Nárrales [¡Oh, Muhámmad!] la historia de Ismael mencionada en el Libro. Siempre cumplió su palabra, fue Profeta y Mensajero.
Invitaba a su gente a realizar la oración y dar caridad y alcanzó la complacencia de Dios.
Nárrales la historia de Enoc que se menciona en el Libro. Fue un hombre veraz y un Profeta.
Le elevé a un lugar sublime1.
Ellos son a quienes Dios ha agraciado: Profetas descendientes de Adán, descendientes de los que transportamos [en el arca] con Noé, de los descendientes de Abraham y de Israel [Jacob], entre los que guié y elegí. Cuando se les recitaban los versículos del Compasivo, se prosternaban, llorando conmovidos.
Pero vinieron después de ellos generaciones que descuidaron la oración y siguieron sus pasiones, por lo que tendrán una merecida condena.
Salvo quienes se arrepintieron, creyeron y obraron rectamente. Estos ingresarán al Paraíso y no serán oprimidos en absoluto.
[Entrarán] a los Jardines del Edén, prometidos por el Compasivo a Sus siervos [en las revelaciones] de lo oculto. Su promesa será cumplida.
No oirán frivolidades allí, sino saludos de paz, y recibirán su sustento por la mañana y por la tarde.
Ese es el Paraíso que haremos heredar a quienes de Mis siervos hayan sido piadosos.
[Dice el ángel Gabriel:] “Los ángeles no descienden sino por orden de tu señor. Él conoce nuestro presente, pasado y futuro. Tu Señor nunca olvida.
Es el Señor de los cielos, de la Tierra y de cuanto hay entre ambos. Adóralo y persevera en Su adoración. ¿Conoces a alguien similar a Él?”
El ser humano dice: “¿Acaso después de morir voy a ser resucitado?”
¿Acaso no recuerda el ser humano que le he creado por primera vez cuando no era nada?
¡Por tu Señor! Les congregaré junto con los demonios [que adoraban], y he de hacerles comparecer de rodillas alrededor del Infierno [para ser juzgados].
Luego, sacaré de cada comunidad a aquellos que hayan sido más insolentes con el Compasivo.
Yo sé mejor que nadie quiénes son los que más merecen ser arrojados al Infierno.
Todos vosotros lo contemplaréis [el Infierno], y esa es una determinación irrevocable de tu Señor.
Luego, salvaré a los piadosos y dejaré en él a los que hayan cometido la injusticia [de la idolatría] de rodillas.
Cuando se les recitan Mis claros versículos, los que se niegan a creer dicen con arrogancia a los creyentes: “¿Quién posee de nosotros moradas más placenteras y mejores lugares de encuentro?”
Pero, ¿a cuántas generaciones que les precedieron, de mayor riqueza y mejor aspecto, he destruido?
Diles: “A quienes se encuentren desviados, el Compasivo les dejará continuar en el desvío hasta que les acontezca lo que Dios ha deparado para ellos: su destrucción en esta vida o después de comparecer en el Día del Juicio. Entonces sabrán quiénes se encuentran en peor situación y quién tiene el ejército más débil”.
Dios encaminará a quienes hayan seguido la guía. Las obras que a Dios Le complacen son las que realmente perduran y las que tienen una gran recompensa.
¿Acaso observas a quien no cree en Mis signos y dice: “Me serán concedidos bienes materiales e hijos [cuando sea resucitado]”?
¿Acaso tiene conocimiento de lo oculto o tiene un pacto con el Compasivo?
¡Claro que no! Registraré lo que dice y le prolongaré [por ello] el castigo.
Yo seré Quien herede sus bienes materiales e hijos y [el Día del Juicio] comparecerá completamente solo.
[Los idólatras] han tomado a los ídolos como divinidades en lugar de Dios para que les dieran protección.
¡Pero no! [Estos ídolos] negarán que hayan sido objeto de culto y se convertirán en sus adversarios.
¿Acaso no ves que he enviado demonios sobre los incrédulos para que les induzcan a cometer el mal?
No esperes que el castigo les azote antes de tiempo, que ya tienen sus días contados.
El día que congregue a las delegaciones de piadosos ante el Compasivo
y conduzca a los pecadores hacia el Infierno sedientos.
No tendrán quien interceda por ellos, salvo quienes hayan asumido el compromiso con el Compasivo [de creer que Él es la única divinidad con derecho a ser adorada].
Dicen: “El Compasivo ha tenido un hijo”.
Han proferido algo terrible;
los cielos han estado a punto de hendirse, la Tierra de abrirse y las montañas de caer derrumbadas,
porque Le han atribuido un hijo al Compasivo.
No es propio [de la grandiosidad] del Compasivo tener un hijo.
Todos los que habitan en los cielos y en la Tierra se presentarán sumisos ante el Compasivo.
Los ha enumerado y contado perfectamente.
Todos se presentarán solos ante Él en el Día del Juicio.
El Compasivo hará que, quienes hayan creído y obrado rectamente, sean amados [por la gente].
Te he facilitado [el Corán] revelándotelo [¡Oh, Muhámmad!] en tu idioma para que albricies con él a los piadosos y adviertas a tus enemigos.
A muchas generaciones que les precedieron las he destruido. ¿Acaso puedes ver a alguno de ellos u oír sus murmullos?
Ta’. Ha’.
No te he revelado el Corán para que te agobie,
sino que es una exhortación para quienes tienen temor [de Dios].
[El Corán] ha sido revelado por Quien ha creado la Tierra y los altos cielos;
el Compasivo, que se estableció sobre el Trono1.
A Él pertenece cuanto hay en los cielos y en la Tierra, lo que existe entre ellos y lo que hay bajo la tierra.
Dios conoce lo que pronuncias en voz alta, las confidencias que dices en voz baja y lo que está aún más oculto [los pensamientos].
¡Dios! No hay más divinidad que Él. A Él pertenecen los nombres [y los atributos] más sublimes.
¿Conoces la historia de Moisés?
Cuando vio un fuego y le dijo a su familia: “Permaneced aquí, pues he visto un fuego y tal vez pueda traeros una brasa encendida1 o encuentre junto al fuego quien pueda indicarnos [el camino]”.
Cuando llegó a él, una voz le llamó: “¡Oh, Moisés!
Yo soy tu Señor; quítate las sandalias, pues estás en el valle sagrado de Tuwa1,
Y Yo te he elegido; escucha lo que voy a revelarte.
Yo soy Al-lah, y no hay más divinidad que Yo. Adórame solo a Mí y haz la oración para recordarme.
El Día de la Resurrección es indubitable y nadie salvo Dios sabe cuándo llegará. Ese día cada alma recibirá la recompensa o el castigo que se merezca por sus obras.
No te dejes seducir por quienes no creen en la resurrección y siguen sus pasiones, porque serás de los que pierdan.
¿Qué es lo que tienes en tu diestra? ¡Oh, Moisés!”
Respondió: “Es mi bastón. Me sirve de apoyo y con él vareo los árboles para que mi ganado coma [de su follaje], además de otros usos”.
Dijo [Dios]: “Arrójalo, ¡Oh, Moisés!”
Lo arrojó, y este se convirtió en una serpiente que reptaba.
Dijo [Dios]: “Recógela y no temas, pues la devolveré a su forma original.
Introduce tu mano en tu costado y saldrá blanca, resplandeciente, sin
Te he mostrado algunos de Mis mayores milagros.
Ve ante el Faraón, pues se ha extralimitado”.
Dijo [Moisés]: “¡Señor mío! Abre mi corazón [y dame valor],
facilita mi misión,
suelta el nudo que hay en mi lengua1
para que comprendan mis palabras,
[¡Señor!] Designa a alguien de mi familia para que me ayude1
¡Que sea mi hermano Aarón!,
para que con él me sienta fortalecido,
y asóciale en mi misión1
para que Te glorifiquemos
y Te recordemos mucho.
Tú bien ves que necesitamos de Ti”.
Dijo [Dios]: “Te ha sido concedido lo que pides, ¡Oh, Moisés!
Ya te había agraciado anteriormente,
cuando le inspiré a tu madre:
“Deposítale en un cesto y déjale en el río, que la corriente lo llevará hasta una orilla donde será recogido por un enemigo Mío y suyo [el Faraón]”. Desperté cariño hacia ti [entre los que te encontraron], para que crecieras educado bajo Mi observancia.
Cuando tu hermana, que seguía tus rastros, le dijo [al Faraón]: ‘¿Acaso quieres que te indique a alguien que pueda encargarse de cuidarle1?’ Y así te devolví a tu madre para que se tranquilizara y no estuviera triste. [También te concedí una gracia] cuando [involuntariamente] mataste a un hombre [del pueblo del Faraón] y te salvé de que tomaran represalias contra ti. Te he probado con pruebas difíciles. Luego permaneciste unos años en Madián2 y ahora has regresado aquí, tal como estaba decretado, ¡Oh, Moisés!
Te he elegido [para que seas Mi Mensajero].
Id tú y tu hermano acompañados de Mis milagros y no descuidéis Mi recuerdo.
Presentaos ante el Faraón, pues se ha extralimitado,
pero habladle cortésmente, para hacerle entrar en razón o que sienta temor de Dios”.
Dijeron: “¡Señor nuestro! Tenemos temor de que nos castigue con violencia y opresión”.
Dijo [Dios]: “No tengáis miedo, pues Yo estoy con vosotros escuchando y observándolo todo.
Id ante él y decidle: ‘Somos Mensajeros enviados por tu Señor, para que dejes ir con nosotros a los Hijos de Israel y no les tortures más. Hemos venido con un milagro de tu Señor. Quien siga la guía estará a salvo.
Nos ha sido revelado que quien desmienta y rechace [el Mensaje] será castigado”.
Dijo [el Faraón]: “Respóndeme, ¡Oh, Moisés! ¿Y quién es vuestro Señor?”
Dijo [Moisés]: “Nuestro Señor es Quien ha creado todo con una naturaleza particular y, luego, lo encamina [para que cumpla su destino]”.
Entonces, preguntó [el Faraón]: “¿Cuál ha sido el destino de las generaciones anteriores?”
Dijo [Moisés]: “Solo mi Señor lo sabe, y Él lo tiene registrado todo en un Libro. Mi Señor no se equivoca nunca ni se olvida de nada.
Él nos dispuso la Tierra como un lecho [propicio para habitarlo] y nos trazó en ella caminos, e hizo descender agua del cielo para que con ella brotasen diferentes plantas.
Comed de ellas y apacentad vuestros ganados. En ello hay signos para los dotados de entendimiento.
De ella [la tierra] os he creado, a ella os haré retornar [cuando muráis], y de ella os haré surgir nuevamente [el Día de la Resurrección]”.
Le mostré [al Faraón] todos Mis milagros1, pero los desmintió y rehusó creer.
Dijo [el Faraón]: “¡Oh, Moisés! ¿Acaso has venido a expulsarnos de nuestra tierra con tu hechicería?
Nosotros te traeremos una hechicería igual que la tuya, solo fija un día para que tú y nosotros nos encontremos en un lugar y que nadie falte”.
Dijo [Moisés]: “Nuestra cita será el día de la fiesta, cuando la gente se congregue a media mañana”.
Entonces el Faraón se retiró y se dedicó a reclutar hechiceros. Luego, el día de la cita, concurrió.
Moisés les dijo [a los hechiceros]: “¡Ay de vosotros! No inventéis mentiras contra Dios1, pues os aniquilará con Su castigo: Los que inventan mentiras acerca de Dios serán los perdedores”.
Entonces, [los hechiceros] debatieron entre ellos acerca de Moisés, y deliberaron secretamente.
Dijeron: “Estos son solo dos hechiceros que con su magia quieren expulsaros de vuestra tierra y acabar con vuestras nobles costumbres.
[Oh, hechiceros de Egipto,] Decidid vuestro plan a seguir y, luego, acudid como un solo cuerpo: pues, ¡quien sea superior hoy, ha de conseguir prosperidad!”
Dijeron: “¡Oh, Moisés! ¿Arrojas tú o lo hacemos nosotros primero?”
Dijo [Moisés]: “Arrojad vosotros primero”. Entonces arrojaron sus cuerdas y varas y, por el hechizo que habían empleado, estas parecían moverse [como si fueran verdaderas serpientes].
[Al ver esto,] Moisés sintió temor en su interior,
pero le dije: “No tengas temor, porque tú serás el vencedor.
Arroja lo que tienes en tu diestra, que anulará lo que ellos han hecho, pues solo se trata de una hechicería, y los hechiceros jamás han de triunfar”.
Los hechiceros [al percibir que el milagro que acompañaba a Moisés no era magia] se postraron y exclamaron: “Creemos en el Señor de Aarón y Moisés”.
Dijo [el Faraón enfurecido]: “¿Acaso vais a creer en él sin que yo os lo haya autorizado? Seguramente él es vuestro maestro que os ha enseñado la magia. Ordenaré que se os amputen la mano y el pie opuestos y, luego, os haré clavar sobre troncos de palmera. Así sabréis quién es el que puede infligir el castigo más severo y duradero”.
Dijeron: “No antepondremos nuestra lealtad a ti a los milagros evidentes que hemos presenciado, y [menos aún] a Quien nos creó. Haz pues con nosotros lo que has decidido; tú solo puedes condenarnos en esta vida.
Creemos en nuestro Señor, para que perdone nuestros pecados y los hechizos que nos has obligado a hacer. La recompensa de Dios es mejor y más duradera”.
Quien se presente ante su Señor siendo culpable1 tendrá el Infierno como castigo, en el que no podrá morir [para librarse del tormento] ni vivir [sin padecerlo].
En cambio, quien se presente ante su Señor creyendo en Él y habiendo obrado rectamente, obtendrá los más altos grados [en el Paraíso].
Morarán eternamente en los Jardines del Edén, bajo los cuales corren ríos. Esa será la recompensa de quienes se purifiquen1.
Le ordené a Moisés: “Sal por la noche con Mis siervos, y abre [por Mi voluntad] el mar, dejándoles un camino de tierra firme [por donde puedan huir], y no tengan temor de que les alcancen ni tampoco de morir ahogados”.
Cuando el Faraón y su ejército siguieron [a los creyentes], el mar se los tragó.
El Faraón, en lugar de guiar a su pueblo, lo llevó al extravío.
¡Oh, Hijos de Israel! [Recordad cuando] os salvé de vuestros enemigos, os cité en la ladera derecha del monte [para que pudierais presenciar Mis milagros], y os envié el maná y las codornices.
Comed de las cosas buenas que os he provisto, pero no os extralimitéis, pues Mi ira recaería sobre vosotros. Aquel sobre quien caiga Mi ira será un desdichado.
Yo soy Perdonador con quienes se arrepienten, creen, obran rectamente y se encaminan [por el sendero recto].
[Cuando Moisés se presentó a la cita, Dios le dijo:] “¡Oh, Moisés! ¿Qué te ha urgido a presentarte dejando atrás a tu pueblo1?”
Dijo: “Ellos vienen detrás de mí; solo me he adelantado para complacerte, ¡Señor mío!”
Dijo [Dios]: “He puesto a prueba a tu pueblo después de que los has dejado, y el samaritano1 les ha extraviado”.
Cuando Moisés regresó ante su pueblo enojado y avergonzado, les dijo: “¡Oh, pueblo mío! ¿Acaso vuestro Señor no os ha hecho una promesa hermosa? ¿Acaso os parece que me he ausentado por mucho tiempo? ¿Acaso queréis que la ira de vuestro Señor se desate sobre vosotros, y por eso habéis quebrantado la promesa que me habíais hecho?”’
Dijeron: “No hemos quebrantado la promesa que te hicimos intencionalmente, sino que cuando arrojamos al fuego las joyas del pueblo [del Faraón] que teníamos en nuestro poder, el samaritano también las arrojó,
y fundió las joyas dándoles la forma de un becerro que emitía un sonido como un mugido1, y entonces exclamaron [el samaritano y sus seguidores]: ‘Esta es nuestra divinidad y la de Moisés, pero Moisés la ha olvidado’”.
¿Acaso no veían que no podía hablarles y no podía dañarles ni beneficiarles?
Pero antes [de que regresara Moisés] Aarón les había advertido: “¡Oh, pueblo mío! Se os está poniendo a prueba con eso. Vuestro verdadero Señor es el Compasivo, seguidme y obedeced mis órdenes”1.
Respondieron: “No dejaremos de postrarnos ante él hasta que vuelva Moisés”.
Dijo [Moisés]: “¡Oh, Aarón! ¿Qué ha impedido, cuando viste que se desviaban,
buscarme [para informarme lo sucedido]? ¿Es que has desobedecido mi orden [de velar por ellos]?”
Dijo [Aarón]: “¡Oh, hermano mío! No me recrimines agarrándome por la barba y la cabeza. Tenía miedo de que [si los dejaba para salir a buscarte] me dijeras: ‘Lo que has hecho es causar la discordia y la división entre los Hijos de Israel [al haberte ausentado], y no has cumplido con lo que te ordené’”.
Dijo [Moisés]: “Y tú, Samaritano, ¿qué has hecho?”
Dijo: “Vi algo que ellos no pudieron ver. Entonces tomé un puñado de tierra de las huellas que dejó el mensajero1 y lo arrojé [sobre las joyas cuando se fundían]. Así me lo sugirió mi alma”.
Dijo [Moisés]: “Aléjate de nosotros; tu castigo en esta vida será que digas: ‘No os acerquéis a mí’ [y vivirás solo], pero te aguarda una cita ineludible [el Día del Juicio]. Observa [lo que haremos con] lo que consideraste tu divinidad, y a lo cual has adorado: Lo quemaremos y esparciremos sus restos en el mar.
Tu única divinidad es Dios. No existe nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Él, y todo lo abarca con Su conocimiento”.
Así es como te he revelado [¡Oh, Muhámmad!] las historias de quienes te precedieron1, porque te he concedido el Mensaje2.
Quien se aparte de él, llevará una pesada carga el Día del Juicio,
que cargará por toda la eternidad. ¡Qué pésima carga tendrán que soportar el Día de la Resurrección!
Ese día, cuando la trompeta sea soplada, reuniré a los culpables, y sus miradas estarán ensombrecidas.
Se susurrarán unos a otros, y algunos dirán: “Solo permanecimos [en la vida mundanal] diez días”.
Y otros, los más sensatos, dirán: “Solo permanecimos un día.” Bien sé lo que dicen.
Te preguntan [¡Oh, Muhámmad!] qué ocurrirá con las montañas [el Día del Juicio]. Diles: “Mi Señor las reducirá a polvo,
y las convertirá en inmensas llanuras.
No habrá valles ni colinas”.
Ese día todos acudirán al llamado del [ángel] pregonero, y nadie errará el camino; las voces callarán ante el Misericordioso, y solo se oirá el sonido de sus pasos.
Entonces, ninguna intercesión será aceptada, salvo la de quien el Misericordioso quiera y sus palabras le sean aceptadas.
Dios bien conoce el pasado y el futuro, mientras que ellos nunca podrán alcanzar este conocimiento.
[El Día del Juicio] todos los rostros se humillarán ante Dios, el Viviente, Quien se basta a Sí mismo y se ocupa de toda la creación. Estarán condenados al castigo quienes sean culpables de injustica [idolatría].
En cambio, el creyente que haya obrado rectamente no ha de temer que lo traten injustamente ni lo priven de la recompensa [de sus buenas obras].
He revelado el Corán en idioma árabe, y expuse en él toda clase de advertencias para que tengan temor de Dios o les haga reflexionar.
¡Exaltado sea Dios! El único Soberano real. No te adelantes [¡Oh, Muhámmad!] a repetir lo que te es revelado del Corán hasta que [el ángel Gabriel] concluya [de recitarlo], y di: “¡Señor mío! Acrecienta mi conocimiento”.
Ya antes había tomado un compromiso de Adán [de no prestarse a los susurros del demonio], pero lo olvidó [y comió del árbol prohibido], no tuvo una resolución firme.
[Recuerda] cuando dije a los ángeles: “¡Haced una reverencia ante Adán!” Todos la hicieron excepto Iblís1.
Dije: “¡Oh, Adán! Este [el demonio] es un enemigo para ti y para tu esposa; que no haga que os expulse, del Paraíso pues serás un desdichado.
En el Paraíso no padecerás hambre ni te faltará con qué cubrir tu desnudez,
ni tampoco sufrirás sed ni calor”.
Pero el demonio le sedujo diciéndole: “¡Oh, Adán! ¿Quieres que te indique el árbol de la inmortalidad y el poder eterno?”
Cuando ambos comieron del árbol, advirtieron su desnudez y comenzaron a cubrirse con hojas del Paraíso. Adán desobedeció a su Señor y cometió un pecado.
Más tarde, su Señor le eligió [como Profeta], le perdonó y le guió.
Dijo [Dios]: “¡Descended del Paraíso [y habitad la Tierra]! Seréis enemigos unos de otros. Cuando os llegue de Mí una guía, quienes sigan Mi guía no se extraviarán [en esta vida] ni serán desdichados [en el más allá].
Pero quien se aleje de Mi recuerdo [Mi religión] llevará una vida de tribulación, y el Día del Juicio le resucitaré ciego.
Y entonces dirá: ‘¡Señor mío! ¿Por qué me has resucitado ciego, si antes veía?’”
Dirá [Dios]: “Así como cuando te llegaron Mis signos los ignoraste, hoy tú serás ignorado”.
Así voy a retribuir a quienes se han extralimitado y no han creído en los signos de su Señor. Pero el castigo de la otra vida será aún más severo y duradero.
¿Acaso no se les ha evidenciado [a quienes rechazan este Mensaje] cuántas civilizaciones he destruido, cuando pasan junto a sus ruinas? En ello hay signos para los dotados de entendimiento.
De no ser porque tu Señor ha decretado [retrasarles el castigo hasta el Día del Juicio a quienes te desmientan] y ha prefijado para cada ser su plazo [de vida durante la cual puede arrepentirse], ya les habría aniquilado.
Ten paciencia ante sus injurias, y glorifica con alabanzas a tu Señor antes de la salida del Sol y antes del ocaso, durante la noche y durante los extremos del día, para que así [Dios te retribuya con una gran recompensa y] quedes complacido.
No codicies [¡Oh, Muhámmad!] aquello con lo que he agraciado a algunos de los ricos [de los incrédulos], pues son solo placeres de esta vida mundanal con los que les ponemos a prueba. La recompensa que tu Señor tiene reservada es mejor y más duradera.
Ordena a tu familia practicar la oración prescrita y sé constante en su cumplimiento. Que el trabajo en búsqueda del sustento no te haga descuidar el cumplimiento de lo que Dios ha prescrito, porque soy Yo quien os sustento. La bienaventuranza es para los piadosos.
[Los que rechazan el Mensaje] dicen: “¿Por qué no nos muestra un milagro de su Señor [que compruebe su profecía]?” Pero si ya les han llegado pruebas evidentes en los primeros Libros revelados1.
Y si hubiera decretado destruirles con un castigo antes de la llegada de Mi Mensajero, habrían dicho: “¡Señor nuestro! Si nos hubieras enviado un Mensajero, habríamos seguido Tu Mensaje antes de ser humillados [con el castigo] y desdichados para siempre”.
Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Todos esperáis [saber qué ocurrirá]; seguid esperando, que ya sabréis quiénes están en el camino recto y siguen la guía”.
Fin de la sura
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بِسْمِ ٱللَّهِ