Viendo juz 18
Viendo juz 18
Al-Mu'minun
.23
The Believers
Bienaventurados los creyentes
que en sus oraciones son humildes [ante Dios],
se apartan de las frivolidades,
pagan el zakat,
preservan sus genitales [del adulterio y la fornicación],
y solo cohabitan con sus esposas o con lo que posee su diestra1, porque eso no es censurable.
Pero quien busque algo más allá de eso, está transgrediendo [la ley].
[Son de los bienaventurados quienes] sean fieles a la confianza depositada en ellos, cumplen con sus compromisos y acuerdos,
y cumplen con sus oraciones.
[Quienes tengan estas virtudes1] serán los herederos
que heredarán el Firdaus1, en el que morarán por toda la eternidad.
Creé al [primer] ser humano de barro.
Luego [hice que se reprodujera por medio de la fecundación, y] preservé el óvulo fecundado dentro de una cavidad segura1.
Transformé el óvulo fecundado en un embrión, luego en una masa de tejidos, luego de esa masa de tejidos creé sus huesos a los que vestí de carne, finalmente soplé en el feto su espíritu. ¡Bendito sea Dios, el mejor de los creadores!
[Sabed que] después de haber sido creados, tendréis que morir,
pero el Día de la Resurrección seréis devueltos a la vida.
Creé siete cielos por encima vuestro y no he descuidado la creación.
Hice descender del cielo el agua en una medida limitada1 para que permanezca en la tierra, pero si quisiera la podría hacer desaparecer.
Con ella hago brotar jardines de palmeras y viñedos de los que obtenéis abundantes frutos con los que os alimentáis.
Y [también] un árbol que crece en el monte Sinaí, que produce aceite y aderezo, una delicia para los comensales.
En los ganados hay una lección: Os doy de beber de lo que hay en sus ubres, obtenéis de ellos muchos beneficios y también os alimentan;
usáis a los animales y a los barcos como transporte.
Envié a Noé a su pueblo y os dijo: “¡Oh, pueblo mío! Adorad solamente a Dios, pues no existe otra divinidad salvo Él. ¿Acaso no vais a tener temor de Él?”
Pero los magnates de su pueblo que no creyeron, dijeron [a los más débiles]: “Este es un mortal como vosotros, que solo pretende poder. Si Dios hubiera querido [que siguiéramos Su Mensaje] habría enviado ángeles [en lugar de seres humanos]. Nunca oímos algo similar de nuestros antepasados.
[Noé] no es más que un demente, soportadlo por un tiempo [hasta que muera]”.
Dijo Noé: “¡Señor mío! Socórreme, porque ellos me desmienten”.
Entonces le dije: “Construye el arca bajo Mi observancia, acorde a lo que te inspiré. Cuando llegue Mi designio y el agua comience a brotar de la tierra [y se inicie la inundación], haz subir una pareja de cada especie y embarca a tu familia, salvo a quienes el decreto [de la inundación] los haya condenado. No Me pidas por los injustos, pues ellos perecerán ahogados.
Cuando tú y quienes estén contigo se encuentren en el arca, di: ¡Alabado sea Dios, Quien nos ha salvado de un pueblo de injustos!”
Y di: “¡Señor mío! Hazme llegar a un destino bendito1, pues Tú eres Quien mejor hace llegar a destino”.
En ello hay signos [de Dios], pero [sabed que] siempre pondré a prueba [a los seres humanos].
Después [de la destrucción del pueblo de Noé], hice surgir nuevas generaciones,
y les envié un Mensajero de entre ellos [que les dijo]: “Adorad solamente a Dios, ya que no existe otra divinidad salvo Él. ¿Es que no vais a tener temor [de Dios]?”1
Pero [nuevamente] los magnates de su pueblo que no creyeron y desmintieron el Día del Juicio, a pesar de que les había concedido una vida llena de riquezas, dijeron [a los más débiles]: “Éste es un mortal igual que vosotros, come lo que coméis y bebe lo que bebéis.
Si obedecéis a un ser humano como vosotros, seréis unos perdedores.
¿Acaso os promete que después de morir y ser polvo y huesos, vais a ser resucitados?
¡Qué lejos está de la realidad lo que él os promete!
No hay otra vida más que la mundanal; vivimos, morimos y jamás seremos resucitados.
Él es solo un ser humano que ha inventado una gran mentira acerca de Dios, y no le vamos a creer”.
Dijo [el Profeta]: “¡Señor mío! Socórreme, pues me han desmentido”.
Dijo [Dios]: “Dentro de poco se arrepentirán”.
El estruendo les sorprendió con la verdad [que negaban], y los convertí en despojos. ¡Que el pueblo injusto sea destruido!
Luego hice surgir nuevas generaciones.
Ninguna comunidad puede adelantar ni retrasar su plazo.
Envié a Mis Mensajeros unos tras otros. Cada comunidad a la que le llegaba su Mensajero, le desmentía. Así que las destruí una tras otra e hice que se convirtieran en ejemplos1. ¡Que sean destruidos los pueblos que se niegan a creer!
Luego envié a Moisés y a su hermano Aarón, con Mis signos y un poder visible,
al Faraón y su nobleza. Pero estos fueron soberbios y se comportaron
Y dijeron: “¿Acaso vamos a creer en dos mortales iguales a nosotros, mientras su pueblo nos sirve como esclavos?”
Les desmintieron, y como consecuencia fueron destruidos.
Le entregué a Moisés el Libro para que fueran de los bien guiados.
Hice de Jesús y su madre María, un signo [de Mi poder]. A ambos les di refugio en una colina, un lugar de descanso seguro con aguas cristalinas1.
¡Oh, Mensajeros! Comed de las cosas buenas y haced buenas obras, que Yo bien sé lo que hacéis.
Esta es la comunidad a la que pertenecéis [la de los Profetas], que es una única comunidad, y Yo soy vuestro Señor; tened temor de Mí.
Pero [algunas personas] fragmentaron la comunidad creando sectas, y
Déjalos [¡Oh, Muhámmad!, a los que se niegan a creer,] en su confusión por un tiempo [hasta que les llegue su hora].
¿Acaso piensan que los bienes materiales y los hijos que les concedí
son un indicio de que recibirán Mis gracias [en esta vida y la futura]?
No cabe duda de que aquellos que tienen temor de su Señor,
aquellos que creen en los signos de su Señor,
aquellos que no dedican actos de adoración excepto a su Señor,
aquellos que dan en caridad parte de lo que se les ha concedido, y aun así sienten temor en sus corazones porque saben que comparecerán ante su Señor,
ellos se apresuran a realizar obras de bien, y son los primeros en hacerlas.
No exijo a nadie por encima de sus posibilidades. [Sabed que] tengo un Libro que dice la verdad1, y nadie será tratado injustamente.
En cambio, los corazones [de los incrédulos] están cegados al Mensaje y cometen malas obras.
Cuando castigue a los que tuvieron una vida llena de lujos, pedirán auxilio a gritos.
[Y se les dirá entonces:] De nada sirve que pidáis auxilio hoy, pues nadie podrá salvarlos de Mi castigo.
Mis versículos les eran recitados, pero los rechazaban.
Por soberbia, pasaban la noche desprestigiando [el Corán].
¿Por qué no reflexionan sobre el Corán, o es que les llegó algo diferente que a sus antepasados?
Conocían a su Mensajero [Muhámmad], pero igualmente lo rechazaron.
Afirmaron que era un demente, pero él se presentó con la Verdad, aunque a la mayoría de ellos les disguste la verdad.
Si la verdad siguiera a las pasiones [de los que se negaron a creer], los cielos, la Tierra y todo lo que hay en ellos se habría corrompido. Pero los ennoblecí con el Corán, y a pesar de eso lo rechazaron.
[¡Oh, Muhámmad] ¿Acaso les pides alguna remuneración a cambio [de transmitirles el Mensaje]? La recompensa de tu Señor es superior, y Él es Quien mejor agracia.
Tú los invitas al camino recto1.
Pero quienes no creen en la vida del más allá, se desvían de ese camino.
Aunque les tuviera misericordia y los librara de los males que sufren, persistirían desorientados en su extravío.
Los afligí con un castigo, pero aun así no se sometieron a su Señor ni imploraron auxilio.
Hasta que abra sobre ellos una de las puertas del castigo infernal, entonces perderán toda esperanza.
Él es Quien los agració con el oído, la vista y el intelecto, pero poco se lo agradecen.
Él es Quien os diseminó por la Tierra, y ante Él seréis reunidos.
Él es Quien da la vida y da la muerte, y Él decretó la alternancia de la noche y el día. ¿Es que no razonáis?
Sin embargo, [los que se niegan a creer] dicen lo mismo que sus antecesores:
“Cuando muramos y nos convirtamos en polvo y huesos, ¿seremos resucitados?
Eso ya se nos había prometido a nosotros y a nuestros antepasados con anterioridad. Pero no es más que una fábula de los antiguos”.
Pregúntales [¡Oh, Muhámmad!]: “Si sabéis, ¿a quién pertenece la Tierra y todo lo que existe sobre ella?”
Sin duda responderán: “A Dios”. Diles: “¿Acaso no vais a recapacitar [en que deberían adorarlo solo a Él]?”
Pregúntales: “¿Quién es el creador de los siete cielos1, y el Señor del Trono grandioso?”
Sin duda responderán: “Dios”. Diles: “¿Acaso no vais a temer?”
Pregúntales: “Si lo sabéis, ¿Quién tiene en Sus manos el dominio de todas las cosas, y puede amparar a quien Él quiere y nadie puede protegerse de Él [y Su castigo]?”
Sin duda que responderán: “Dios”. Diles: “¿Acaso estáis hechizados [y no podéis ver la verdad]?”
Aunque les envié la verdad, ellos la desmienten.
Dios no ha tenido un hijo, ni existe otra divinidad salvo Él. Si así fuera, cada divinidad acapararía su propia creación, y entonces pretenderían dominarse unas a otras. ¡Glorificado sea Dios! Dios está por encima de lo que Le atribuyen.
Él es el Conocedor de lo oculto y lo manifiesto, Él está por encima de cuanto Le asocian.
Di [¡Oh, Muhámmad! esta súplica]: “¡Señor mío! Si me haces presenciar el castigo que les espera [a los que se niegan a creer],
Señor, no me pongas entre los injustos”.
[¡Oh, Muhámmad!] Tengo poder para hacerte ver el castigo que les he destinado.
Si eres maltratado, responde con una buena actitud [sabiendo disculpar]. Yo bien sé lo que [Me] atribuyen.
Di: “¡Señor mío! Me refugio en Ti de los susurros de los demonios,
y me refugio en Ti, oh, Señor, de su presencia maligna”.
Cuando la muerte les sorprenda [a los que se negaron a creer y vivieron en el pecado], dirán: “¡Señor mío! Hazme regresar a la vida otra vez,
para [creer en Ti y] realizar las obras buenas que no hice”. Pero no se les dará otra oportunidad, pues son solo palabras [que no cumplirán]. Detrás de ellos habrá una barrera1 hasta que sean resucitados.
Cuando se sople la trompeta [por segunda vez para dar comienzo al Día del Juicio, y todos sean resucitados], de nada les servirá el linaje, ni los parientes se preguntarán unos por otros.
[Ese día] aquellos cuyas buenas obras pesen más en la balanza serán los bienaventurados.
En cambio, aquellos cuyas malas obras sean las que más pesen, estarán perdidos y morarán en el Infierno por toda la eternidad.
El fuego abrasará sus rostros y quedarán desfigurados.
[Se les dirá:] “¿Acaso no se os recitaron Mis versículos y los desmentisteis?”
Dirán: “¡Señor nuestro! Estábamos dominados por nuestras pasiones, éramos gente extraviada.
¡Señor nuestro! Sácanos de él1 [y retórnanos a la vida], y si reincidimos [en la incredulidad] entonces sí seremos injustos”2.
Dios les dirá: “Permaneced en él [humillados], y no volváis a hablarme”.
Algunos de Mis siervos decían: “¡Señor nuestro! Somos creyentes, perdónanos y ten misericordia de nosotros. Tú eres el mejor de los misericordiosos”.
Pero vosotros [oh, incrédulos y pecadores] los tomasteis a burla hasta olvidaros de Mi Mensaje, y os reíais de ellos.
Hoy los recompensaré [a los creyentes] por su paciencia [con vuestra hostilidad], y ellos serán los bienaventurados.
Dios les preguntará: “¿Cuántos años habéis permanecido en la Tierra?”
Responderán: “Permanecimos un día o menos aún. Mejor pregúntale a los [los ángeles] encargados de llevar la cuenta [pues no estamos seguros]”.
Dios les dirá: “No permanecieron sino poco tiempo. ¡Si tan solo hubieran sabido!
¿Acaso creían que los creé sin ningún sentido? ¿Creían que no iban a comparecer ante Mí?
¡Exaltado sea Dios! El único Soberano real, no hay otra divinidad salvo Él, Señor del noble Trono.
[Sabed que] quien invoque a otros [dioses] junto a Dios carece de fundamentos válidos, y tendrá que rendir cuenta de ello ante su Señor. Los que se negaron a creer no triunfarán [el Día del Juicio].
Di [¡Oh, Muhámmad!, enseñando a los creyentes]: “¡Señor mío! Perdona y ten misericordia. Tú eres el mejor de los misericordiosos”.
Este es un capítulo [del Corán] que revelé y prescribí [sus preceptos]. En él he revelado versículos de clara evidencia para que reflexionéis.
A la fornicadora y al fornicador aplicadles, a cada uno de ellos, cien azotes. Si verdaderamente creen en Dios y en el Día del Juicio, no permitáis que la compasión que podáis sentir por ellos os impida aplicar la pena establecida por Dios. Que un grupo de creyentes sea testigo cuando se les aplique la pena.
El hombre que haya fornicado solo habrá podido hacerlo con una fornicadora igual que él o con una idólatra [cuya ley no le prohíbe ese delito]. Y la mujer que haya fornicado solo habrá podido hacerlo con un fornicador igual que ella o con un idólatra [cuya ley no le prohíbe ese delito]. [Sabed que] la fornicación está prohibida para los creyentes.
A quienes difamen a mujeres decentes [acusándolas de fornicadoras o adúlteras] y no presenten cuatro testigos, aplicadles ochenta azotes y no aceptéis nunca más su testimonio. Ellos son los perversos.
Pero a aquellos que [después de haberlas difamado] se arrepientan y enmienden [les será aceptado su testimonio]. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
Quienes acusen a sus cónyuges [de haber cometido adulterio] sin tener testigos más que ellos mismos, deberán jurar cuatro veces por Dios [ante un juez] que dicen la verdad.
Y por último pedir que la maldición de Dios caiga sobre sí mismos si mienten.
Ella quedará libre de castigo si jura cuatro veces por Dios [ante un juez] que él miente.
Por último, deberá pedir que la maldición de Dios caiga sobre ella misma si él dice la verdad.
Si no fuese por la gracia de Dios y Su misericordia con vosotros, y porque Dios acepta el arrepentimiento y es Sabio [les hubiera hecho descender el castigo que imprecaban].
Los que vinieron con la calumnia1 son un grupo de entre vosotros mismos. No penséis [¡oh, creyentes!] que esto acarreará un mal para vosotros; por el contrario, es un bien2. Cada uno de los que cometieron este pecado recibirá su merecido, y el mayor responsable entre ellos tendrá un castigo severo.
Cuando los creyentes y las creyentes oyeron la calumnia, deberían haberla considerado como en contra de ellos mismos, y haber dicho: “Esto es una mentira evidente”.
¿Por qué no presentaron cuatro testigos del hecho? [Sabed que] para Dios quienes no presentan testigos [cuando acusan a alguien] ellos son los mentirosos.
Si no fuese por la gracia y la misericordia de Dios sobre vosotros en esta vida y en la otra, habrían sufrido un terrible castigo por lo que dijeron.
Propagaron la calumnia con su lengua, repitiendo con la boca aquello sobre lo cual no tenían conocimiento [que fuera verdad], y creyeron que lo que hacían era leve, pero ante Dios era gravísimo.
Cuando oyeron la acusación tenían que haber dicho: “No debemos hablar de ello. ¡Glorificado seas Señor! Esto es una calumnia grandísima”.
Dios les prohíbe que vuelvan a cometer falta semejante, si es que realmente son creyentes.
Dios les hace claros sus Signos. Dios lo sabe todo, es Sabio.
Aquellos que desean que se propague la obscenidad entre los creyentes tendrán un castigo doloroso en esta vida y en la otra. Dios sabe y vosotros no sabéis.
Si no fuera por la gracia y la misericordia de Dios sobre vosotros, y porque Él es Compasivo y Misericordioso [rápido descendería el castigo por vuestros pecados].
¡Oh, creyentes! No sigáis los pasos del demonio, porque quien siga los pasos del demonio debe saber que él induce a cometer obscenidades actos reprobables. Si no fuera por la gracia y la misericordia de Dios, ninguno de vosotros podría purificarse jamás [de sus pecados], pero Dios purifica a quien quiere [perdonándole sus pecados]. Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Que los que hacen obras de bien y los que tienen riqueza no juren dejar de ayudar [a los pobres debido a su participación en la calumnia a Aishah] a sus parientes, a los pobres y a quienes dejaron sus hogares por la causa de Dios, y [es mejor] que les perdonen y les disculpen. ¿Acaso no aman ser perdonados por Dios? Dios es Indulgente, Misericordioso.
Quienes difamen1 a las mujeres honestas, inocentes y creyentes, serán maldecidos en esta vida y en la otra, y sufrirán un castigo enorme.
El día que sus propias lenguas, manos y pies atestigüen contra ellos por lo que cometieron.
Ese día, Dios les pagará lo que merecen por lo que hicieron, y finalmente sabrán que Dios es la Verdad evidente.
Las palabras perversas son para los perversos. Los perversos son objeto de palabras perversas. En cambio, las palabras buenas son para los buenos. Estas buenas personas son inocentes de cuanto les acusan, sus faltas les serán perdonadas y tendrán una recompensa generosa.
¡Oh, creyentes! No entréis en ninguna casa que no sea la vuestra sin antes pedir permiso y saludar a su gente. Esto es lo mejor para vosotros, para que así recapacitéis.
Si no encontráis a nadie en ella1, no ingreséis hasta que se os den permiso. Si se os dice: “¡No entréis!”, entonces volved [sobre vuestros pasos], eso es lo más puro. Dios conoce bien lo que hacéis.
Pero sabed que no es un deber pedir permiso para ingresar a lugares públicos en los que tengáis tareas que realizar. Dios conoce bien lo que manifestáis y lo que ocultáis.
Diles a los creyentes [¡Oh, Muhámmad!] que recaten sus miradas y se abstengan de cometer obscenidades, porque eso es más puro para ellos. Dios está bien informado de lo que hacen.
Dile a las creyentes que recaten sus miradas, se abstengan de cometer obscenidades, no muestren de sus atractivos [en público] más de lo que es obvio, y que dejen caer el velo sobre su escote, solo muestren sus encantos a sus maridos, sus padres, sus suegros, sus hijos, los hijos de sus maridos, sus hermanos, sus sobrinos por parte de su hermano y de su hermana, las mujeres, las esclavas, sus sirvientes hombres que ya no tengan deseo sexual y los niños que todavía no sienten atracción por el sexo. [Diles también] que no hagan oscilar sus piernas [al caminar] a fin de atraer la atención sobre sus atractivos ocultos. Pedid perdón a Dios por vuestros pecados, ¡oh, creyentes!, que así alcanzaréis el éxito.
Ayudad a que los solteros y los esclavos piadosos se casen. [Que no teman] si son pobres, porque Dios los sustentará con Su gracia. Él es Vasto, lo sabe todo.
Quienes no cuenten con los medios para casarse, que tengan paciencia y se abstengan [de mantener relaciones prematrimoniales] hasta que Dios les provea los medios con Su gracia. Si alguno de los esclavos les pide la manumisión, y sabéis de su honestidad, otorgádsela1 y ayudadle [a comprar su libertad] dándole parte de las riquezas con las que Dios os ha agraciado. No forcéis a vuestras esclavas a prostituirse con el fin de obtener ganancias, siendo que ellas quieren casarse. Y si [a pesar de esta prohibición] fueran forzadas a hacerlo, [que sepan ellas que] Dios es Absolvedor, Misericordioso.
Os he revelado [en el Sagrado Corán] signos evidentes y relatos de quienes os precedieron, y exhortación para los piadosos.
Dios es la luz de los cielos y de la Tierra. Su luz es como [la que surge de] una hornacina en la cual hay una lámpara dentro de un recipiente de vidrio, tan brillante como un astro resplandeciente. La lámpara se enciende con el aceite de un árbol bendito de olivo, procedente de una zona central entre oriente y occidente, cuyo aceite por poco alumbra sin haber sido tocado por el fuego: Es luz sobre luz. Dios guía hacia Su luz a quien Él quiere, y expone ejemplos para que la gente recapacite. Él lo sabe todo.
[Esas hornacinas están] en las casas [de oración]1 que Dios permitió que fueran erigidas y honradas para que se invoque Su nombre. En ellas Lo glorifican por la mañana y por la tarde.
[En las mezquitas hay] hombres a los que ni los negocios ni las ventas los distraen del recuerdo de Dios, la práctica de la oración prescrita y el pago del zakat, porque temen el día en que los corazones y las miradas se estremezcan1.
Dios les recompensará de la mejor forma por sus buenas obras, y por Su gracia les multiplicará su recompensa. Dios agracia sin medida a quien Él quiere.
Las obras de los que se negaron a creer son como un espejismo en el desierto: el sediento cree que es agua, pero cuando llega a él no encuentra nada. Pero sí se encontrarán con Dios, que les dará el castigo que merezcan. Dios es rápido en ajustar cuentas.
[El estado de los que se negaron a creer es] como tinieblas en un mar profundo cubierto de olas, unas sobre otras, que a su vez están cubiertas por nubes. Son tinieblas que se superponen unas sobre otras. Si alguien mirase su mano, apenas podría distinguirla. De este modo, a quien Dios no ilumine jamás encontrará la luz1.
¿Acaso no ves que todo cuanto existe en los cielos y la Tierra glorifica a Dios? Hasta las aves con sus alas desplegadas lo hacen. Cada ser tiene su oración y forma de glorificar. Dios bien sabe lo que hacen.
A Dios pertenece el reino de los cielos y de la Tierra, y ante Él comparecerán.
¿Acaso no reparas que Dios impulsa las nubes lentamente, luego las agrupa, y después ves caer la lluvia? Dios hace descender nubes como montañas, cargadas de granizo con el que azota a quien quiere, pero protege de él a quien quiere. El solo resplandor del relámpago podría enceguecer.
Dios hace que la noche y el día se sucedan. En esto hay un motivo de reflexión para los que tienen ojos [y quieren ver].
Dios ha creado a todo ser vivo del agua. Algunos de ellos se arrastran sobre sus vientres, otros caminan sobre dos patas, y otros sobre cuatro. Dios crea lo que quiere. Dios es sobre toda cosa Poderoso.
He revelado [en este Corán] signos evidentes. Dios guía a quien Él quiere hacia el camino recto.
Dicen [los hipócritas]: “Creemos en Dios y en el Mensajero, y los obedecemos”. Pero luego, a pesar de haberlo dicho, un grupo de ellos te da la espalda. Esos no son los creyentes.
Cuando se les llama para que acepten el juicio de Dios y Su Mensajero, hay un grupo de ellos que rehúsan,
salvo cuando el fallo les es favorable, entonces lo acatan con sumisión.
¿Es que sus corazones están enfermos [de tanta hipocresía], o dudan [acerca de Muhámmad], o acaso temen que Dios y Su Mensajero los opriman? Ellos son los injustos.
En cambio, los creyentes, cuando se les llama a aceptar el juicio de Dios y Su Mensajero en sus asuntos, dicen: “¡Escuchamos y obedecemos!” Ellos son los bienaventurados.
Quienes obedezcan a Dios y a Su Mensajero, tengan temor a Dios y sean piadosos, ellos serán los bienaventurados.
[Los hipócritas] juran por Dios que si los convocas [¡Oh, Muhámmad!] para luchar por la causa de Dios, dejarán sus hogares y saldrán a combatir. Pero diles: “No juréis en falso, vuestra obediencia es solo de palabra”. Dios está bien informado de lo que hacéis.
Diles: “Obedeced a Dios y obedeced a Su Mensajero”. Pero si rehúsan, el Mensajero solo rendirá cuentas por lo que se le ha encomendado, y ellos deberán rendir cuentas por lo que se les ha ordenado. Pero si le obedecen [al Mensajero] se encaminarán. Mi Mensajero solo tiene la obligación de transmitir [el Mensaje] con claridad.
Dios prometió hacer prevalecer en la Tierra a quienes crean y obren correctamente, como lo hizo con quienes les precedieron. [Dios] les concederá el poder necesario para que puedan practicar la religión que Dios ha dispuesto [el Islam], y transformará su temor en seguridad. Me adorarán sin atribuirme copartícipe alguno. Pero después de todo esto, quienes se nieguen a creer [y no agradezcan Mis gracias], esos son los perversos.
Cumplid con la oración prescrita, pagad el zakat, y obedeced al Mensajero, que así obtendréis la misericordia.
No creáis que los que se negaron a creer podrán escapar [de Mi castigo] en la Tierra. Su morada será el Infierno. ¡Qué mal destino!
¡Oh, creyentes! Que vuestros sirvientes y vuestros hijos que todavía no han alcanzado la pubertad, os pidan permiso [para ingresar en vuestras alcobas] antes de la oración del alba, en la siesta cuando os quitáis la ropa [para descansar], y después de la oración de la noche, pues éstos son tres momentos en los que vuestra desnudez podría quedar al descubierto. Fuera de ello, pueden entrar sin pedir permiso, porque se frecuentan unos a otros con asiduidad. Así es como Dios os aclara Sus Signos. Dios es Conocedor, Sabio.
Cuando vuestros hijos alcancen la pubertad deberán pedir permiso en todo momento, como lo hacen los adultos. Así es como Dios os aclara Sus signos. Dios es Conocedor, Sabio.
Las mujeres que hayan llegado a la menopausia y ya no tengan deseo sexual, pueden aligerar sus vestimentas, siempre que no sea para exhibirse y provocar. Pero si se abstienen por recato es mejor para ellas. Dios todo lo oye, todo lo sabe.
No es motivo de reproche1 que el ciego, el cojo, el enfermo ni vosotros mismos comáis [de lo que les ofrezcan, ya sea comida procedente] de su propia casa, o de la casa de sus padres o de sus madres o de sus hermanos o de sus hermanas, o de sus tíos o tías paternos, o de sus tíos o tías maternos, o de aquellas [casas] que están a su cargo o [de la casa] de algún amigo; ni incurren en falta si comen juntos o por separado. Pero siempre que entren a [cualquiera de estas] casas, saludaos unos a otros con el saludo de la paz, un saludo bendecido y excelente, como Dios manda2. Así es como Dios les aclara Sus Signos para que puedan comprender.
Los verdaderos creyentes son aquellos que creen en Dios y Su Mensajero, y que cuando están reunidos con él [el Mensajero de Dios] por un motivo importante, no se retiran sin antes pedirle permiso. Los que te piden permiso son los que realmente creen en Dios y Su Mensajero. Cuando te pidan permiso [¡Oh, Muhámmad!, para retirarse] por algún motivo que les concierna, dáselo a quienes quieras, y pide perdón a Dios por ellos. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
No llaméis al Mensajero de la misma manera que os llamáis unos a otros. Dios conoce bien a quienes se retiran con disimulo [sin pedir permiso]. Que estén precavidos aquellos que desobedezcan las órdenes del Mensajero de Dios, no sea que les sobrevenga una desgracia o les azote un castigo severo.
¿Acaso no es de Dios cuanto hay en los cielos y en la Tierra? Él sabe bien lo que hacéis. El día que comparezcáis ante Él, os informará de todas vuestras obras, pues Dios es conocedor de todas las cosas.
Bendito sea Quien reveló la fuente de todo criterio1 a Su siervo [el profeta Muhámmad], para que con él advirtiera a todos los mundos.
A Él pertenece la soberanía de los cielos y de la Tierra. Él no ha tenido ningún hijo, y no comparte Su soberanía con nadie, creó todos los elementos de la creación y facultó plenamente a cada uno de ellos para cumplir su función.
Pero [los que se niegan a creer] adoran en vez de Dios a ídolos que no pueden crear nada, pues ellos mismos han sido creados, ni siquiera tienen el poder de apartar de sí mismos un perjuicio ni de atraer hacia sí mismos un beneficio. Tampoco tienen poder sobre la muerte, la vida ni la resurrección.
Los que se niegan a creer dicen [acerca del Corán]: “Esto no es más que una mentira que [Muhámmad] ha inventado con la ayuda de otros”. Pero son ellos los que han cometido una injusticia y una falsedad.
Dicen: “Son las fábulas de nuestros ancestros que ha copiado, las cuales le son dictadas por la mañana y por la tarde”.
Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Lo ha revelado Quien conoce lo oculto en los cielos y en la Tierra; Él es Absolvedor, Misericordioso”.
Y dicen: “¿Qué clase de Mensajero es este? Se alimenta y anda por el mercado [ganándose la vida] igual que nosotros. [Si de verdad es un Mensajero,] ¿Por qué no desciende un ángel y lo secunda en su misión de advertir?
¿Por qué no le es enviado un tesoro1 o le es concedido un huerto del que pueda comer?” Los opresores dicen: “Solo siguen a un hombre hechizado”.
Mira [¡Oh, Muhámmad!] cómo te comparan y se extravían sin poder encontrar el camino.
Bendito sea Quien, si quisiera, te concedería [en este mundo] algo mejor que lo que ellos pretenden: jardines por donde corren ríos y grandes palacios.
[Dicen esto porque] no creen en la Hora [del Día del Juicio], pero he preparado un fuego para quienes desmienten la Hora.
Cuando [el Infierno] los vea de lejos, oirán cómo brama [de furia] y crepita.
Y cuando, encadenados, sean arrojados en un lugar estrecho del Infierno, pedirán sollozando ser destruidos.
[Pero se les dirá:] “Hoy no pedirán una sola vez ser destruidos, sino que lo han de pedir muchas veces”.
Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “¿Acaso [ese tormento] es mejor que el Paraíso eterno que se les ha prometido a los piadosos? Para ellos [los piadosos] el Paraíso será su recompensa y destino final,
allí tendrán cuanto deseen por toda la eternidad. Esa es la promesa [de Dios], con la que tu Señor se ha comprometido.
El día que Él les congregue junto a lo que adoraban en lugar de Dios, y [Dios] les pregunte [a los ídolos]: ‘¿Fuisteis vosotros los que desviaron a Mis siervos, o fueron ellos mismos los que se desviaron del camino?’
Ellos responderán: ‘¡Glorificado seas! No nos correspondía tomar algún otro protector fuera de Ti. Tú les agraciaste, a ellos y a sus padres, y los dejaste disfrutar por largo tiempo, hasta que olvidaron el Mensaje y fueron gente perdida’.
[Entonces, Dios dirá a los idólatras:] “Vuestros ídolos os han desmentido, y ahora no podréis escapar de Mi castigo ni encontrar quién os socorra. [Sabed que] a quien cometa la injusticia [de dedicar actos de adoración a otro que Dios], le haré sufrir un gran castigo”.
Todos los Mensajeros que envié antes de ti [¡Oh, Muhámmad!] se alimentaban y caminaban por el mercado [procurando su sustento]. Les ponemos a prueba unos con otros, para que se evidencie quién es paciente. Tu Señor lo ve todo.
Fin de la sura
The system theme automatically adapts to your light/dark mode settings
Estilo Uthmani predeterminado de Quran.com
Vista previa
بِسْمِ ٱللَّهِ