Viendo juz 19
Viendo juz 19
Al-Furqan
.25
The Criterion
Dicen quienes no creen que comparecerán ante Mí: “¿Por qué no descienden sobre nosotros los ángeles [con el Mensaje]; por qué no vemos directamente a nuestro Señor?” Se han considerado demasiado importantes a sí mismos y su insolencia es enorme.
El día que vean a los ángeles, no habrá buenas noticias para los criminales. Los ángeles les dirán: “[El Paraíso] os queda vedado para siempre”.
[Ese día] reduciré todas sus obras a polvo disperso en el aire.
En cambio, los moradores del Paraíso tendrán la mejor morada y el mejor lugar de descanso.
El día que el cielo se abra con las nubes y los ángeles desciendan del cielo, uno tras otro.
Ese día, la verdadera soberanía será del Misericordioso, y para los que se negaron a creer será un día difícil.
El injusto morderá sus propias manos [lamentándose] y dirá: “¡Ojalá hubiera seguido el camino del Mensajero!
¡Ay de mí! ¡Ojalá no hubiera tomado a aquel1 por amigo!,
pues me alejó del Mensaje, a pesar de que me había llegado”. El demonio lleva al ser humano a la decepción.
Dijo el Mensajero: “¡Oh, Señor mío! Mi pueblo ha abandonado el Corán”.
[Sabe, ¡Oh, Muhámmad!, que] dispuse que todos los Profetas tuvieran enemigos de entre los pecadores. Pero tu Señor es suficiente como guía y protector.
Los que se negaron a creer dicen: “¿Por qué no le ha sido revelado el Corán de una sola vez?” Sabe que te lo he revelado gradualmente1 para dar firmeza a tu corazón.
Siempre que ellos presenten un argumento [en contra del Mensaje] te revelaré la Verdad, para que los refutes con un fundamento más claro y una explicación mejor.
Los que sean arrastrados sobre sus caras al Infierno serán quienes tengan el peor destino, los más extraviados del camino.
Le revelé a Moisés el Libro [la Torá], y le asigné a su hermano Aarón para que lo ayudara [en la transmisión del Mensaje].
Y les dije: “Id ambos al pueblo que desmintió Mis signos1”. Pero finalmente lo destruí por completo2.
Al pueblo de Noé, cuando desmintieron a los Profetas1, les ahogué e hice de ellos un Signo para la gente. Tengo reservado para los injustos un castigo doloroso.
A los pueblos de ‘Ad, Zamud y Rass1 y a muchas otras generaciones entre ellos [también los castigué].
A todos les advertí de lo que sucedía [a los que se negaban a creer], pero aun así terminaron siendo destruidos por completo.
Todos han visto las ruinas de la ciudad sobre la cual hice caer una lluvia de piedras1, pero no recapacitan, pues no creen en la resurrección.
Y cuando te ven se burlan de ti diciendo: “¿Este es al que Dios envió como Mensajero?
De no haber sido porque nos mantuvimos firmes en la adoración de nuestros ídolos, nos hubiera desviado”. Pero ya sabrán, cuando vean el castigo, quiénes eran los desviados.
¿Has visto a esos que toman su propio ego como su dios? Tú no eres responsable por sus acciones.
¿Acaso crees que la mayoría de ellos escuchan tus palabras y reflexionan? Ellos son como los ganados que no razonan, o aún más extraviados del camino.
¿No ves cómo tu Señor extiende la sombra? Si Él quisiera podría dejarla fija, pero ha hecho que se deslice siguiendo el curso del sol.
Luego hace que desaparezca gradualmente.
Él es Quien dispuso que la noche os cubra [con su oscuridad], que el sueño os sirva para descansar, y que el día sea una resurrección [para buscar el sustento].
Él es Quien envía los vientos como anuncios de Su misericordia, y hace descender del cielo agua pura,
para revivir con ella la tierra árida, y dar de beber a la gran cantidad de animales y seres humanos que ha creado.
Y distribuye el agua [entre los seres creados] para que recapaciten, pero la mayoría de la gente es ingrata.
Si hubiera querido, habría enviado a cada ciudad un Profeta1.
No obedezcas a los que se niegan a creer, y lucha contra ellos esforzadamente, exhortándolos con el Corán.
Él es Quien ha hecho confluir las dos masas de agua, una dulce y la otra salada. Entre ambas puso un espacio intermedio y una barrera infranqueable1.
Él es Quien creó al ser humano del agua, y dispuso para él un parentesco de sangre y otro por matrimonio. Tu Señor tiene poder sobre todas las cosas.
Sin embargo [los idólatras] adoran, en lugar de Dios, lo que no tiene poder para causarles beneficio ni perjuicio alguno. El que se niega a creer, da la espalda a su Señor.
Te he enviado [¡Oh, Muhámmad!] para que albricies [a los piadosos con el Paraíso] y adviertas [del Infierno a los que se niegan a creer].
Diles: “No os pido ninguna remuneración a cambio [de enseñarles el Mensaje]. Quien quiera, que tome un camino hacia su Señor”.
Encomiéndate al Viviente Inmortal, y glorifícalo con Sus alabanzas. Él basta como conocedor de los pecados de Sus siervos.
Él es Quien creó los cielos, la Tierra y todo lo que hay entre ambos en seis eras, luego se estableció sobre el Trono. Él es Misericordioso. Pregunta sobre Él [su Ser, nombres y atributos] a quien tenga conocimiento.
Cuando se les dice [a los idólatras]: “Prosternaos ante el Compasivo”, exclaman: “¿Quién es el Compasivo? No nos vamos a prosternar ante quien nos ordenas”. Y eso les aleja aún más.
Bendito sea Quien creó en el cielo constelaciones, y puso en él [al Sol como] una fuente irradiante de luz, y una Luna luminosa.
Él es Quien dispuso la sucesión de la noche y el día para que reflexionen y Le agradezcan.
Los siervos del Misericordioso son aquellos que caminan sobre la faz de la Tierra con humildad, y cuando son increpados por los ignorantes les responden [con palabras de] paz.
Los que pasan la noche prosternados y de pie adorando a su Señor,
e imploran: “¡Señor nuestro! Sálvanos del castigo del Infierno, porque su castigo será permanente,
será una morada terrible y un mal destino”.
[Los siervos del Misericordioso son] aquellos que cuando hacen una caridad no dan todo lo que tienen ni tampoco escatiman, sino que dan con equilibrio.
Los que no invocan a nada ni a nadie junto con Dios, no matan a quien Dios ha prohibido matar salvo con justo derecho, y no cometen fornicación ni adulterio. [Sabed que] quienes cometan algo de esto merecerán recibir una pena,
el Día de la Resurrección se les multiplicará el tormento, en el que permanecerán humillados,
salvo quienes se arrepientan, crean y hagan obras de bien. A estos Dios les perdonará sus pecados, y en su lugar les registrará buenas obras. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
A quien se arrepienta y haga obras de bien, Dios le aceptará su arrepentimiento.
Aquellos que no dan falso testimonio, y cuando pasan junto a la frivolidad lo hacen con dignidad.
Aquellos que cuando se les exhorta a reflexionar sobre los versículos de su Señor no se hacen los sordos ni los ciegos.
Aquellos que piden: “¡Señor nuestro! Agrácianos con cónyuges y descendientes que sean un motivo de alegría y tranquilidad para nosotros, y haz que seamos un ejemplo para los que tienen temor [de Dios]”.
Ellos serán recompensados con el Paraíso por su perseverancia, y serán recibidos [por los ángeles] con un saludo de paz.
Allí vivirán por toda la eternidad. ¡Qué hermosa morada y lugar de permanencia!
Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “¿Por qué iba a prestaros atención mi Señor si no Le rogáis? Pero vosotros [que os habéis negado a creer] habéis desmentido Su Mensaje, y por eso merecéis que os azote el castigo”.
Ta’. Sin. Mim.
Estos son los signos de un Libro claro1.
¿Es que vas a consumirte [de tanto pesar] porque [tu gente] se niegan a creer?
Si quisiera les enviaría un signo del cielo, ante el cual sus cuellos se inclinarían con sumisión.
Siempre que se les presentó una revelación del Misericordioso se apartaron de ella.
Negaron la Verdad [una y otra vez]; ya se les informará acerca de lo que se burlaban.
¿Acaso no observan la Tierra y reparan sobre cuántas especies nobles he creado en ella?
En eso hay un signo, pero la mayoría no cree.
Tu Señor es Poderoso, Misericordioso.
[Recuerda] cuando tu Señor llamó a Moisés y le dijo: “Dirígete al pueblo injusto:
El pueblo del Faraón, y exhórtales a comportarse con temor de Dios”.
Dijo [Moisés]: “¡Señor mío! Temo que me desmientan,
y entonces mi pecho se oprima y mi lengua no pueda expresarse con fluidez. Envía, a [mi hermano] Aarón conmigo.
Ellos me acusan de un crimen1 y temo que me maten”.
Dijo [Dios]: “No temas. Id ambos con Mis signos, que estaré junto a vosotros escuchando [atento a todo lo que suceda].
Presentaos ante el Faraón y decidle: ‘Somos Mensajeros enviados por el Señor del Universo.
Deja marchar con nosotros a los Hijos de Israel’”.
Dijo [el Faraón]: “¿Acaso no te hemos criado [¡Oh, Moisés!] desde niño, y permaneciste con nosotros muchos años de tu vida,
e hiciste lo que hiciste, convirtiéndote en un renegado [desagradecido con nosotros de todo lo que te dimos]?”
Dijo [Moisés]: “Cuando lo hice estaba aún en la perdición.
Luego hui de vosotros por temor [a que me mataran]. Pero mi Señor me ha agraciado con la sabiduría y me ha hecho uno de Sus Mensajeros.
En cuanto al favor que me recuerdas, ¿acaso no se debió a que habías esclavizado a los Hijos de Israel?”
Preguntó el Faraón: “¿Quién es el Señor del Universo?”
Dijo [Moisés]: “Es el Señor de los cielos, la Tierra y todo lo que hay entre ambos. Deberíais tener certeza de eso”.
Dijo [el Faraón] a quienes estaban en torno a él: “¿Habéis oído?”
Agregó [Moisés]: “Es vuestro Señor y el Señor de vuestros ancestros”.
Dijo [el Faraón a su pueblo]: “El Mensajero que os ha sido enviado es un demente”.
[Moisés] prosiguió: “Él es el Señor del oriente y del occidente, y de lo que hay entre ambos. Deberíais razonar sobre eso”.
Dijo [el Faraón]: “Si tienes otro dios que no sea yo, haré que te encarcelen”.
Dijo [Moisés]: “¿Incluso si te presentara una prueba evidente [de que soy Profeta]?”
Dijo [el Faraón]: “Preséntala, si es que dices la verdad”.
Entonces [Moisés] arrojó su vara, y ésta se convirtió en una serpiente auténtica.
[Luego introdujo su mano por el cuello de su túnica y] al retirarla, ante todos los presentes, estaba blanca y resplandeciente.
Dijo [el Faraón] a la nobleza que estaba a su alrededor: “Es un hechicero experto,
que pretende expulsaros de vuestra tierra [de Egipto] con su magia. ¿Qué me aconsejáis hacer?”
Dijeron: “Demóralos a él y a su hermano, y envía emisarios por las ciudades
para que te traigan a todo hechicero experto”.
Entonces, todos los hechiceros se reunieron el día fijado.
Se le dijo a la gente: “¿Acaso no vais a reuniros [para presenciar el duelo]?
Seguiremos a los hechiceros, si son ellos los que vencen”.
Cuando los hechiceros se presentaron ante el Faraón, le preguntaron: “¿Tendremos una recompensa si somos los vencedores?”
Respondió [el Faraón]: “¡Sí!, [se os recompensará debidamente] y estaréis entre mis allegados”.
Le dijo Moisés [a los hechiceros]: “Arrojad lo que vayáis a arrojar”.
Entonces, arrojaron sus cuerdas y varas, y dijeron: “¡Por el poder del Faraón! Seremos los vencedores”.
[Moisés] arrojó su vara, y ésta se tragó sus ilusiones.
Los hechiceros [al percibir que eso no era hechicería] se prosternaron [ante Dios],
y dijeron: “Creemos en el Señor del Universo,
el Señor de Moisés y de Aarón”.
Dijo [el Faraón sorprendido]: “¿Acaso vais a creer en él sin que yo os lo permita? Creo que él es vuestro maestro, el que os ha enseñado la magia. ¡Ya veréis [mi venganza]! Haré que os amputen una mano y un pie opuestos, y luego os haré crucificar a todos”.
Dijeron: “¡No nos importa! A nuestro Señor hemos de regresar.
Anhelamos que Nuestro Señor perdone nuestros pecados por haber sido los primeros creyentes [en el Mensaje de Moisés]”.
[Luego] Le inspiré a Moisés: “Sal durante la noche con Mis siervos; y seréis perseguidos”.
El Faraón envió emisarios a las ciudades para reclutar [hombres].
[Diciendo:] “Ellos1 son solo unos pocos,
pero están llenos de odio hacia nosotros1.
Mientras que nosotros somos numerosos y estamos alerta”.
Así fue como los saqué [al Faraón y a su ejército de Egipto, un país repleto] de jardines, manantiales,
tesoros y residencias suntuosas.
Hice que los Hijos de Israel lo heredaran.
[El Faraón y su ejército] iniciaron la persecución [de los Hijos de Israel] a la salida del sol.
Cuando los dos grupos se divisaron, los seguidores de Moisés exclamaron: “¡[Pronto] seremos alcanzados!”
Dijo [Moisés]: “¡No, [no nos alcanzarán]! Pues mi Señor está conmigo, y Él me guiará [para saber cómo salvarnos]”.
Le inspiré a Moisés: “Golpea el mar con tu vara”, y el mar se dividió en dos. Cada lado [del mar] se asemejaba a una enorme montaña.
Luego hice que los perseguidores [el Faraón y su ejército] los siguieran,
y fue entonces cuando salvé a Moisés y a todos los que estaban con él,
ahogando a los perseguidores.
En esto hay un signo, aunque la mayoría de ellos no eran creyentes.
Tu Señor es el Poderoso, el Misericordioso.
[Y] relátales [también, ¡Oh, Muhámmad!] la historia de Abraham,
cuando dijo a su padre y a su pueblo: “¿Qué es lo que adoráis?”
Respondieron: “Adoramos ídolos, a los que estamos consagrados”.
Dijo [Abraham]: “¿Acaso pueden ellos oír vuestras súplicas?
¿Pueden concederos algún beneficio o pueden causaros algún daño?”
Respondieron: “No, pero es lo que adoraban nuestros padres [y nosotros simplemente los imitamos]”.
Dijo [Abraham]: “¿Acaso no habéis reflexionado en lo que adoráis,
tanto vosotros como vuestros ancestros?
Ellos [a los que adoráis] son mis enemigos, excepto el Señor del Universo1,
pues Él es Quien me ha creado y me guía,
Él me da de comer y de beber.
Cuando enfermo, Él es Quien me cura.
Él es Quien me hará morir y luego me dará vida [resucitándome],
de Él anhelo que perdone mis pecados el Día del Juicio.
¡Señor mío! Concédeme sabiduría y estar entre los justos.
Concédeme tener una buena reputación entre las generaciones futuras.
Hazme estar entre los que heredarán el Jardín de las Delicias.
Perdona a mi padre, pues está extraviado
y no me humilles el Día de la Resurrección,
el día en que de nada servirán las riquezas ni los hijos,
y solo estará a salvo quien se presente ante Dios con un corazón puro1”.
[Ese día] el Paraíso estará cerca de los piadosos.
El Infierno será expuesto ante los extraviados.
Se les preguntará [a los idólatras]: “¿Dónde está lo que adorabais
en lugar de Dios? ¿Acaso pueden ellos socorreros o siquiera defenderse a sí mismos?”
Serán arrojados [en el Infierno] tanto los ídolos como aquellos descarriados que los adoraron,
y también los secuaces del demonio, todos juntos.
Dirán, mientras disputan:
“[Juramos] por Dios que estábamos en un error evidente,
pues equiparábamos a los ídolos con el Señor del Universo [al adorarlos].
Pero fueron los pecadores los que nos desviaron.
No tenemos a nadie que pueda interceder por nosotros1,
ni siquiera tenemos un amigo íntimo [que nos ayude].
¡Ojalá se nos diera otra oportunidad [de retornar a la vida mundanal] para poder ser de los creyentes!”
En esto hay un signo, pero la mayoría de ellos no eran creyentes.
Tu Señor es el Poderoso, el Misericordioso.
El pueblo de Noé desmintió a los Mensajeros1.
Su hermano Noé les dijo: “Tened temor de Dios,
soy para vosotros un Mensajero leal,
tened temor de Dios y seguidme.
No os pido remuneración a cambio [de transmitiros el Mensaje]. Mi recompensa me la dará el Señor del Universo.
Tened temor de Dios, y seguidme”.
Dijeron: “¿Acaso vamos a creerte, siendo que solo te siguen los más miserables?”
Dijo [Noé]: “¿Y qué conocimiento puedo tener yo de lo que hacían [antes de venir a mí]?
Solo a mi Señor le compete juzgar sus obras. ¡Si tan solo lo entendieseis!
Yo no rechazaré a ningún creyente.
Yo solo he sido enviado para amonestaros claramente”.
Dijeron: “¡Oh, Noé! Si no dejas de insultar a nuestros ídolos te lapidaremos [hasta la muerte]”.
Dijo [Noé]: “¡Señor mío! Mi pueblo me ha desmentido.
Juzga definitivamente entre ellos y yo. Salva a los creyentes que están conmigo, y a mí con ellos”.
Los salvé a él y a los que creyeron en él en el arca abarrotada.
Y ahogué a los que quedaron [sin subir al arca].
En esto hay un signo, pero la mayoría de ellos no eran creyentes.
Tu Señor es el Poderoso, el Misericordioso.
El pueblo de ‘Ad desmintió a los Mensajeros.
Su hermano Hud les dijo: “Tened temor de Dios,
yo soy para vosotros un Mensajero leal,
tened temor de Dios y seguidme.
No os pido remuneración a cambio [de transmitiros el Mensaje]. Mi recompensa me la dará el Señor del Universo.
Edificáis enormes construcciones en todas las colinas solo por ostentación.
Habitáis en palacios majestuosos como si fueseis a vivir por toda la eternidad.
Cuando atacáis lo hacéis sin piedad.
Tened temor de Dios y seguidme.
Tened temor de Quien os agració con todo lo que sabéis,
os concedió hijos, rebaños,
jardines y manantiales.
Yo, en realidad, temo que os alcance el castigo de un día gravísimo1”.
Dijeron: “No nos importa, nos da igual si nos exhortas o no,
esto que hacemos es lo que acostumbraban a hacer nuestros ancestros,
y seguramente no seremos castigados”.
Le desmintieron [al profeta Hud] y por eso les aniquilé. En eso hay un signo, aunque la mayoría de ellos no eran creyentes.
Tu Señor es el Poderoso, el Misericordioso.
El pueblo de Zamud desmintió a los Mensajeros.
Su hermano Sálih les dijo: “Tened temor de Dios,
yo soy para vosotros un Mensajero leal,
tened temor de Dios y seguidme.
No os pido remuneración a cambio [de transmitiros el Mensaje]. Mi recompensa me la dará el Señor del Universo.
¿Acaso pensáis que se os dejará vivir seguros [para siempre] en medio de lo que ahora os rodea,
entre jardines y manantiales,
entre campos cultivados y palmeras esbeltas con frutos tiernos?
[Por ostentación] esculpís vuestras viviendas en las montañas.
Tened temor de Dios y seguidme.
Y no obedezcáis las órdenes de los que se extralimitan,
que corrompen la Tierra y no contribuyen al establecimiento del bienestar”.
Dijeron: “Tú estás hechizado,
y eres un ser humano igual que nosotros. Tráenos una prueba [milagrosa de tu profecía], si es que dices la verdad”.
Dijo [Sálih: “Aquí tenéis la prueba que pedís1,] a esta camella le corresponde beber un día y a vosotros otro.
No le hagáis daño, de lo contrario os azotará el castigo de un día horrendo”.
Pero la mataron, y por la mañana amanecieron arrepentidos.
El castigo los azotó. En ello hay un signo, aunque la mayoría de ellos no eran creyentes.
Tu Señor es el Poderoso, el Misericordioso.
El pueblo de Lot desmintió a los Mensajeros.
Su hermano Lot les dijo: “Tened temor de Dios,
yo soy para vosotros un Mensajero leal.
Tened temor de Dios y seguidme.
No os pido remuneración a cambio [de transmitiros el Mensaje]. Mi recompensa me la dará el Señor del Universo.
¿Por qué mantenéis relaciones sexuales con los varones de entre la gente,
y os apartáis de lo que vuestro Señor ha creado para vosotros, vuestra pareja [mujer]? Sois un pueblo trasgresor”1.
Dijeron: “¡Oh, Lot! Si no dejas de recriminarnos te expulsaremos”.
Dijo [Lot]: “Yo, soy claramente de los que repudian lo que hacéis.
¡Señor mío! Protégenos, a mi familia y a mí, de lo que ellos hacen”.
Les salvé a él y a toda su familia,
excepto a la anciana [esposa de Lot] que estaba entre los que se quedaron1.
Luego destruí a los demás.
Hice caer sobre ellos una lluvia [de piedras]. ¡Qué lluvia aterradora para los que habían sido advertidos!
En ello hay un signo, aunque la mayoría de ellos no eran creyentes.
Tu Señor es el Poderoso, el Misericordioso.
El pueblo de Jetró desmintió a los Mensajeros.
Jetró les dijo: “Tened temor de Dios,
yo soy para vosotros un Mensajero leal.
Tened temor de Dios y seguidme.
No os pido remuneración a cambio [de transmitiros el Mensaje]. Mi
Sed justos al medir y no merméis,
pesad con equidad,
no estaféis a la gente, no obréis mal en la Tierra corrompiéndola,
y tened temor de Quien os creó, a vosotros y a las primeras generaciones”.
Le respondieron: “Tú estás hechizado,
y eres un ser humano igual que nosotros, al que consideramos un mentiroso.
Te desafiamos a que hagas caer sobre nosotros un pedazo de cielo, si es que dices la verdad”.
Dijo [Jetró]: “Mi Señor conoce mejor que nadie lo que hacéis”.
Pero lo desmintieron, y por ello los azotó el castigo el día de la sombra1. Fue el castigo de un día terrible.
En ello hay un signo, pero la mayoría de ellos no eran creyentes.
Tu Señor es el Poderoso, el Misericordioso.
Este [Corán] es una revelación del Señor del Universo.
Descendió con él el Espíritu Leal [el ángel Gabriel],
y lo grabó en tu corazón [¡Oh, Muhámmad!] para que seas uno de los que advierten [a su pueblo].
Es una revelación en lengua árabe pura,
que ya estaba mencionada en las primeras Escrituras1.
¿Acaso no es prueba suficiente que lo reconozcan los sabios de los Hijos de Israel?
Si se lo hubiera revelado a alguien que no hubiera sido árabe
para que se los recitara, no habrían creído1.
Así he impregnado los corazones de los que hacen el mal,
porque no creerán hasta que vean el castigo doloroso1.
Pero éste les llegará sorpresivamente, sin que se den cuenta.
Entonces dirán: “¿No es posible que nos den una prórroga?”
¿Acaso no te desafiaban pidiéndote que les apresurara Mi castigo?
¿Qué te parece si los dejáramos disfrutar unos años más [de la vida mundanal]?
Cuando les llegue el castigo sobre el que fueron advertidos,
de nada les servirá que se les haya dado una prórroga para seguir disfrutando [de la vida mundanal].
No he destruido ninguna ciudad sin antes haberle enviado a quien les advirtiera
con el Mensaje, porque no Soy injusto.
[Este Mensaje] no lo han hecho descender los demonios,
no les corresponde ni tienen poder para hacerlo.
A ellos no les permito oír [lo que ordeno a Mis ángeles].
Así que no invoquéis a nada ni nadie junto a Dios, porque os condenaríais a vosotros mismos al castigo.
Advierte a tus familiares cercanos.
Baja tus alas para proteger a los creyentes que te sigan.
Pero si te desobedecen, diles: “Yo no soy responsable de cómo obráis”.
Encomiéndate al Poderoso, el Misericordioso.
El que te ve cuando te pones de pie [para orar en soledad],
y cuando realizas tus movimientos entre los que se prosternan [durante la oración comunitaria].
Él todo lo oye, todo lo sabe.
¿Queréis que os informe acerca de sobre quién descienden los demonios?
Descienden sobre todo mentiroso perverso1 [que dice ser adivino].
Que prestan oídos [a los comentarios de la gente y los susurros de los demonios], pero la mayoría de lo que dicen son mentiras.
Solo los descarriados siguen a los poetas [dándoles prioridad sobre la revelación].
¿Acaso no ves cómo ellos [los poetas] en sus lugares de reunión divagan [porque no siguen la revelación],
y dicen lo que no hacen?
Excepto los creyentes de entre ellos que obran correctamente, mencionan mucho a Dios [en sus poesías], y responden con ellas a los agravios [de los poetas que se negaron a creer y ofendían en sus poesías a Muhámmad y al Islam]. Ya verán quienes hayan sido injustos, cuál será su destino.
Ta’. Sin. Estos son los versículos del Corán, el Libro evidente,
que es guía y albricia para los creyentes,
que cumplen con la oración prescrita, pagan el zakat y están convencidos de la existencia de la otra vida.
En cambio, a quienes no crean en la otra vida les haré ver como buenas sus malas acciones, y así vagarán ciegos de un lado a otro.
Esos sufrirán el peor castigo, y en la otra vida serán los perdedores.
Tú [¡Oh, Muhámmad!] recibes el Corán que proviene del Sabio, el Conocedor.
[Recuerda] cuando Moisés dijo a su familia: “He divisado un fuego. Os traeré noticias de él [para orientarnos], o bien una brasa encendida para que podamos calentarnos”.
Cuando llegó a él, una voz le llamó: “¡Bendito sea quien está1 donde el fuego y quienes están a su alrededor2. ¡Glorificado sea Dios, Señor del universo!
¡Oh, Moisés! Yo soy Dios, el Poderoso, el Sabio.
Arroja tu vara”. Cuando la vio moverse como si fuera una serpiente, atemorizado se dio vuelta buscando alejarse sin mirar atrás. [Pero Dios le dijo:] “¡Oh, Moisés! No tengas temor; los mensajeros no deben temer cuando están ante Mí.
Sí, en cambio, quien haya obrado injustamente. Pero si enmienda, sabed que Yo soy Absolvedor, Misericordioso.
Introduce tu mano por el cuello de tu túnica y saldrá blanca, resplandeciente, sin tener ningún mal. Esto es parte de los nueve signos destinados al Faraón y a su pueblo. Ellos son un pueblo perverso”.
Pero cuando Mis Signos fueron visibles ante ellos, exclamaron: “Esto es un hechizo evidente”.
Rechazaron los Signos, a pesar de estar convencidos [de que provenían de Dios], por perversidad y arrogancia. ¡Observa cuál fue el destino de los corruptores!
Concedí a David y a Salomón el conocimiento. Ambos dijeron: “¡Alabado sea Dios! Quien nos ha favorecido sobre muchos de Sus siervos creyentes”.
Salomón sucedió a David [en la profecía]. Dijo: “¡Oh, gente! Se me ha enseñado el lenguaje de los pájaros y se nos han concedido numerosos favores. Esto es una gracia evidente”.
Fin de la sura
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بِسْمِ ٱللَّهِ