Viendo juz 2
Viendo juz 2
Al-Baqarah
.2
The Cow
Dirán algunas personas tontas: “¿Qué os hizo cambiar la orientación [en la que orabais]?” Diles: “A Dios pertenecen el oriente y el occidente, y Él guía a quien quiere hacia el sendero recto”.
He hecho de vosotros una comunidad moderada y justa, a fin de que fuerais testigos ante la humanidad1, y fuera el Mensajero vuestro testigo. Con el cambio del lugar hacia donde te orientabas [para orar], distinguí a los que toman partido por el Mensajero de aquellos que le dan la espalda. [Este cambio] fue algo difícil, salvo para aquellos a quienes Dios guió. Él no dejará de recompensarles por su fe. Dios es compasivo y misericordioso con la gente.
Veo que vuelves tu rostro hacia el cielo. Te orientaré en una dirección que te complazca; oriéntate hacia la Mezquita Sagrada [de La Meca]. Y donde quiera que estéis, orientaos hacia ella. La Gente del Libro sabe que es la verdad proveniente de su Señor. Dios no está desatento de lo que hacen.
Pero, aunque te presentes ante la Gente del Libro con todas las evidencias, no seguirán tu orientación [al orar] ni tú seguirás la de ellos, ni seguirán los unos la orientación de los otros; y si siguieras sus deseos después de lo que se te ha revelado del conocimiento, te contarías entre los injustos.
Aquellos a quienes concedí el Libro [judíos y cristianos] lo reconocen1 como reconocen a sus propios hijos. Algunos de ellos ocultan la verdad a sabiendas.
La verdad proviene de tu Señor, no seas de los indecisos [aun ante las evidencias irrefutables].
Todas [las religiones] tienen una dirección a la cual dirigirse [en sus oraciones]. ¡Apresuraos a realizar obras de bien! Dondequiera que estéis, Dios os reunirá a todos [el Día del Juicio Final]. Dios es sobre toda cosa Poderoso.
Y hacia donde quiera que salgas [en tus viajes] oriéntate hacia la Mezquita Sagrada, pues ésta es la verdad que proviene de tu Señor, y [sabed que] Dios no está desatento de lo que hacéis.
Y hacia donde quiera que salgas oriéntate hacia la Mezquita Sagrada, y dondequiera que estéis orientaos hacia ella, para que la gente no tenga argumentos en vuestra contra, excepto los injustos [idólatras de La Meca]1, pero no les temáis a ellos, y temedme solo a Mí. Completaré sobre vosotros Mis gracias para que seáis de los bien guiados.
De la misma manera envié un Mensajero de entre vosotros para que os transmitiera Mis preceptos y os purificara y enseñara el Libro y la sabiduría1, y os enseñara lo que ignorabais.
Recordadme que Yo os recordaré; agradecedme1 y no seáis ingratos.
¡Oh, creyentes! Buscad ayuda en la paciencia y la oración; que Dios está con los pacientes.
Y no digáis que quienes cayeron por la causa de Dios “están muertos”, sino que están vivos, pero no lo percibís.
Os pondré a prueba con algo de temor1, hambre, pérdida de bienes materiales, vidas y frutos2, pero albricia a los pacientes3.
Aquellos que cuando les alcanza una desgracia dicen: “De Dios provenimos, y a Él retornaremos [para que nos juzgue por nuestras acciones]”.
A ellos su Señor bendecirá con el perdón y la misericordia, y son los [correctamente] guiados.
[El recorrido entre los montes de] As-Safa y Al-Marwah es un rito establecido por Dios. Quien realice la peregrinación mayor o la peregrinación menor a La Casa [Sagrada de La Meca] sepa que no incurre en falta por realizar el recorrido ritual entre ambas. Y quien voluntariamente haga el bien, sepa que Dios se lo recompensará, pues Él premia las buenas intenciones.
Quienes ocultan a la gente las evidencias y la guía que he revelado después de haberlas evidenciado en el Libro, serán malditos por Dios y toda la creación,
Excepto quienes se arrepientan, reparen y aclaren [lo que habían ocultado]. A ellos les aceptaré su arrepentimiento, porque Yo soy el Indulgente, el Misericordioso.
Aquellos que no crean y mueran negando la verdad, recibirán la maldición de Dios, los ángeles y toda la humanidad.
Así estarán por toda la eternidad. No les será aliviado el castigo ni se les concederá prórroga alguna.
Vuestro Dios es un Dios Único, no hay divinidad [con derecho a ser adorada] salvo Él, el Compasivo, el Misericordioso.
En la creación de los cielos y de la Tierra, la sucesión de la noche y el día, el barco que surca el mar para provecho de la gente, el agua que Dios hace descender del cielo con la que da vida a la tierra árida, en la que diseminó toda clase de criaturas, y en la dirección de los vientos y el control de las nubes que están entre el cielo y la tierra, en todo ello hay signos1 para quienes razonan.
Existen personas que toman en lugar de Dios a otros que consideran iguales [a Dios]1, y los aman como solo debe amarse a Dios; pero los creyentes aman más a Dios [de lo que éstos aman a sus divinidades]. Ya sabrán los injustos cuando vean el suplicio que les espera, que a Dios pertenece el poder absoluto y que Dios es severo en el castigo.
[Ellos deben considerar que el Día del Juicio] se desentenderán los líderes1 de sus seguidores, y todos verán el castigo y desaparecerá toda alianza entre ellos.
Entonces los seguidores dirán: “Si tuviéramos otra oportunidad [de regresar a la vida mundanal] nos desentenderíamos de ellos, como ellos se han desentendido de nosotros”. Así les hará ver Dios sus obras para que sientan remordimiento. Pero nunca saldrán del Fuego.
¡Oh, seres humanos! Comed de lo bueno y lo lícito que hay en la Tierra, pero no sigáis los pasos del demonio. Él es vuestro enemigo declarado.
Él os induce a cometer pecados y actos deshonestos, y a que digáis de Dios lo que no sabéis [con certeza si es cierto].
Y cuando se les dice: “Seguid lo que Dios ha revelado”, argumentan: “No, seguimos la tradición de nuestros padres”. ¿Acaso imitáis a vuestros padres a pesar de que ellos no seguían una lógica ni una revelación?
El ejemplo de los que niegan la verdad es como el del animal que al escuchar la llamada del pastor, no percibe sino un ruido. Se hacen los sordos, mudos y ciegos, porque se niegan a usar la razón.
¡Oh, creyentes! Comed de las cosas buenas que os he provisto, y agradeced a Dios, si es que [verdaderamente] solo a Él adoráis.
Sabed que [Dios] os ha prohibido [consumir] solamente la carne del animal muerto por causa natural, la sangre, la carne de cerdo y la del animal que haya sido sacrificado invocando un nombre distinto al de Dios. Pero quien se ve forzado por la necesidad, no por deseo y sin excederse, no comete pecado al hacerlo. Dios es Absolvedor, Indulgente.
Quienes ocultan lo que Dios reveló del Libro y cambian Sus preceptos para obtener una ganancia vil, sabed que el fuego abrasará sus entrañas. Dios no les hablará ni les purificará [de sus pecados] el Día de la Resurrección, donde tendrán un doloroso castigo.
Ellos cambiaron la guía por el desvío y el perdón por el castigo. ¡Qué perseverantes son en buscar el [castigo del] Fuego!
Eso [es lo que merecen] porque Dios ha revelado el Libro con la Verdad, pero quienes enfrentan al Libro con sus opiniones se encuentran en un profundo error.
La verdadera virtud1 no consiste en orientarse hacia el oriente o el occidente [durante la oración], sino que es piadoso quien cree en Dios, el Día del Juicio, los ángeles, el Libro, los Profetas; hace caridad, a pesar del apego [que tiene por los bienes materiales], a los parientes, los huérfanos, los pobres, los viajeros insolventes, los mendigos, y colabora para liberar esclavos y cautivos. [Tiene piedad quien] hace la oración prescrita, paga el zakat, cumple con los compromisos contraídos, es paciente en la estrechez, la adversidad y ante la persecución. Ésos son los veraces en su fe y los verdaderos piadosos.
¡Oh, creyentes! Se ha establecido la retribución legal en caso de homicidio [doloso]1: sea libre o esclavo, [sea hombre] o mujer2. Pero si le es perdonada [al culpable] la pena por su hermano [en la fe]3, que pague la indemnización correspondiente en el plazo establecido de buena manera. Esto es una facilidad y una misericordia de vuestro Señor. Pero quien después de eso [aceptando la indemnización] transgrediere [tratando de vengarse del homicida] tendrá un castigo doloroso4.
En [la aplicación de] la retribución legal está [la preservación de] la vida, ¡Oh, dotados de intelecto!, para que alcancéis la piedad.
Se ha establecido que cuando sintáis la muerte acercarse y dejéis bienes materiales, hagáis un testamento a favor de vuestros padres y parientes en forma justa. Esto es una obligación para los piadosos1.
Si los testigos al escuchar [el testamento] lo cambian después de haber oído la voluntad [del testador], ellos son los que habrán cometido un pecado. Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Pero quien tema que el testador haya cometido un error o una injusticia, y haga una mediación entre las partes1, no incurrirá en falta. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
¡Oh, creyentes! Se os prescribe el ayuno al igual que les fue prescrito a quienes os precedieron, para que alcancéis la piedad.
Son días contados [el mes de Ramadán]. Quien esté enfermo o de viaje y no ayune, deberá reponer posteriormente los días no ayunados. Quienes puedan [pero con mucha dificultad por la vejez] y no lo hagan, deberán alimentar a un pobre [por cada día no ayunado]. Pero quien voluntariamente alimente a más de un pobre, será más beneficioso para él. Y ayunar es mejor para vosotros, ¡si supierais!
En el mes de Ramadán fue revelado el Corán como guía para la humanidad y evidencia de la guía y el criterio. Quien presencie la llegada de [la Luna nueva de] el mes deberá ayunar, pero quien esté enfermo o de viaje [y no ayune] deberá reponer posteriormente los días no ayunados y así completar el mes. Dios desea facilitaros las cosas y no dificultároslas; alabad y agradeced a Dios por haberos guiado.
Y si Mis siervos te preguntan por Mí [¡Oh, Muhámmad!, diles] que estoy cerca de ellos. Respondo la súplica de quien Me invoca. [Entonces] que me obedezcan y crean en Mí, que así se encaminarán.
Durante las noches del mes de ayuno os es lícito mantener relaciones [maritales] con vuestras mujeres. Ellas son vuestra vestimenta, y vosotros la vestimenta de ellas1. Dios sabe que os engañabais a vosotros mismos2, por eso os perdonó y os hizo esta concesión. Ahora podéis mantener relaciones con ellas y aprovechar lo que Dios os ha prescrito. Comed y bebed hasta que se distinga el hilo blanco [la luz del alba] del hilo negro [la oscuridad de la noche], y luego completad el ayuno hasta la noche, y no mantengáis relaciones con ellas si están haciendo el retiro espiritual en las mezquitas. Éstos son los límites de Dios, no los transgredáis. Así aclara Dios Sus signos a la gente para que alcancen la piedad.
No usurpéis injustamente los bienes materiales los unos a los otros, ni sobornéis con ellos a los jueces para conseguir ilegalmente la propiedad ajena a sabiendas.
Te preguntan [¡Oh, Muhámmad!] acerca de las fases de la luna. Diles: “Son una señal para que la gente pueda fijar sus fechas y para la peregrinación”. No es ninguna virtud entrar en las casas por la puerta trasera, sino que la virtud está en la piedad. [En consecuencia] entrad a las casas por la puerta de adelante, y observad las leyes de Dios que así vais a prosperar.
Combatid por la causa de Dios a quienes os agredan, pero no os excedáis, porque Dios no ama a los agresores.
Dad muerte [a aquellos que os ataquen] donde quiera que los encontréis, y expulsadlos de donde os han expulsado, porque la opresión [y la restricción de la libertad a la que sois sometidos por los agresores] es más grave que combatirlos. No combatáis contra ellos en la Mezquita Sagrada, a menos que ellos os ataquen allí; pero si lo hacen combatidlos, ésta es la retribución que recibirán los que rechacen la verdad.
Pero si ellos cesan de combatiros, sabed que Dios es Absolvedor, Misericordioso.
Combatidlos hasta que cese la opresión y podáis adorar tranquilamente a Dios [sin temer persecución]; pero si ellos cesan de combatir, que no haya más hostilidades, excepto contra los agresores.
Solo se puede combatir en un mes sagrado1 si sois atacados durante el mismo, y para las violaciones [que hayáis cometido] aplicad el principio de retribución igualitaria; así que si sois agredidos, agredid tal como os agredieron [sin excederos]. Seguid las enseñanzas de Dios, y sabed que Dios está con los piadosos.
Contribuid a la causa de Dios [de buen grado] y no os causéis perjuicio a vosotros mismos [siendo avaros], sino haced el bien, porque Dios ama a los que hacen el bien.
Completad la peregrinación mayor y menor en honor a Dios. Pero en caso de que algo os impida completarla, sacrificad el animal que podáis como ofrenda. No os afeitéis la cabeza hasta que la ofrenda llegue al lugar de sacrificio. Si alguien está enfermo o sufre una dolencia en su cabeza [y se afeita] deberá expiar ayunando1 o dando limosna2 o sacrificando3. Si hay seguridad [en el camino], entonces quien haga la peregrinación menor [durante los meses4 de la peregrinación mayor] y luego la peregrinación mayor, que sacrifique la ofrenda según sus posibilidades, y si no encuentra qué sacrificar o no dispone de medios, deberá ayunar tres días durante la peregrinación y siete a su regreso [a su lugar de origen]: en total diez días. Esto es para quienes no viven en las proximidades de la Mezquita Sagrada. Cumplid con los ritos y sabed que Dios es severo en el castigo.
La peregrinación se realiza en unos meses específicos, y quien se consagrara para hacerla, deberá abstenerse [durante ella] de las relaciones maritales, los pecados y las discusiones. Todo lo que hagáis de bien, Dios lo sabe. Tomad provisiones para el viaje, pero [sabed que] la mejor provisión es la piedad. ¡Oh, dotados de buen discernimiento! Cumplid correctamente Conmigo.
No cometéis ninguna falta si buscáis el sustento de vuestro Señor [comerciando]. Cuando salgáis en multitudes de [el valle de] ‘Arafat, y os encontréis en Al-Mash’ar Al-Harám1, recordad a Dios. Recordadlo en agradecimiento por haberos guiado siendo que os encontrabais extraviados.
Luego avanzad en multitudes por donde lo hace la gente e implorad el perdón de Dios. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
Y cuando hayáis terminado con los ritos que debéis realizar, celebrad el nombre de Dios tal como celebráis la memoria de vuestros padres, y más aún. [Pues] hay gente que dice: “¡Señor nuestro! Danos bienestar en esta vida”1; pero no obtendrán nada en la otra vida.
Pero entre ellos hay quienes dicen: “¡Señor nuestro! Danos bienestar en esta vida y en la otra, y presérvanos del tormento del Fuego”.
Éstos obtendrán su recompensa por lo que hicieron, y Dios es rápido en ajustar cuentas.
Recordad a Dios los días determinados1. Quien lo haga solo dos días no habrá incurrido en falta alguna, como tampoco quien permanezca más [hasta el tercero], siempre que tenga temor de Dios. Cumplid con lo que Dios os ha ordenado y sabed que seréis congregados ante Él.
Hay un tipo de gente que, cuando te habla sobre temas mundanos, te causa admiración por su elocuencia, y pone como testigo a Dios de la fe que encierra su corazón, cuando en realidad es un enemigo acérrimo y hábil discutidor.
Pero cuando se alejan [de ti] van por la Tierra corrompiéndola, destruyendo [todos los frutos del trabajo humano, como] las siembras y los ganados, pero [sabed] que Dios no ama la corrupción.
Y cuando se le dice: “Tened temor de Dios”, su soberbia le impulsa a hacer el mal. Su retribución será el Infierno. ¡Qué pésimo destino!
Aunque entre la gente hay quienes dan su vida anhelando complacer a Dios, y Dios es compasivo con Sus siervos.
¡Oh, creyentes! Entregaos por completo [a Dios practicando el Islam] y no sigáis los pasos del demonio, porque él es vuestro enemigo declarado.
Pero si caéis en el error después de que se os han presentado las pruebas claras, sabed que Dios es Poderoso, Sabio.
¿Acaso esperan que [el Día del Juicio] Dios y los ángeles se les presenten a la sombra de las nubes? Para entonces, su situación estaría ya decidida [y serían condenados]. Todos los asuntos retornan a Dios [para que Él juzgue].
Pregunta [¡Oh, Muhámmad!] a los hijos de Israel cuántas señales evidentes les envié. Quien cambia la gracia de Dios [por incredulidad] después de haberle sido concedida, [sepa que] Dios es severo en el castigo.
A los que niegan la verdad les seduce la vida mundanal, y [por eso] se burlan de [la pobreza de] los creyentes; pero los que temen a Dios [en este mundo] estarán sobre ellos el Día de la Resurrección, y Dios provee a quien Él quiere, sin límite.
La humanidad era una sola comunidad [y porque comenzaron a desviarse del monoteísmo y discrepar sobre la verdad], Dios envió a los Profetas con albricias y advertencias, y les reveló los Libros Sagrados con la Verdad para que juzgaran entre la gente acerca de lo que discrepaban. Pero [los que habían recibido los Libros Sagrados] no discreparon sino después de que les llegaron las pruebas evidentes, por envidia y rivalidad entre ellos. Dios guió con Su voluntad a los creyentes a la verdad respecto a lo que discrepaban quienes los precedieron. Dios guía por el sendero recto a quien Le place.
¿Acaso creéis que van a entrar al Paraíso sin sufrir las mismas pruebas que quienes os precedieron? Padecieron pobreza e infortunios, y una conmoción tal que hasta el Mensajero y los creyentes que estaban con él imploraron: “¿Cuándo llegará el auxilio de Dios?” Pero el auxilio de Dios estaba cercano.
Te preguntan [¡Oh, Muhámmad!] a quién dar caridad. Diles: “Dad a vuestros padres, parientes, huérfanos, pobres y viajeros insolventes”. Todos los actos de bien que hagáis, Dios lo sabe.
Se os ha prescrito combatir aunque os desagrade. Es posible que os disguste algo y sea un bien para vosotros, y es posible que améis algo y sea un mal para vosotros. Dios conoce [todo], pero vosotros no.
Te preguntan si es lícito combatir en los meses sagrados1. Diles: “Combatir en los meses sagrados es un sacrilegio, pero ante Dios es más grave aún apartar a la gente del sendero de Dios, negar Su verdad y expulsar a la gente de la Mezquita Sagrada”. [Sabed] que la opresión2 es peor que matar [en un mes sagrado]. Y [sabed que los incrédulos] no dejarán de combatiros, si pueden, hasta apartaros de vuestra religión. Y quien reniegue de su religión y muera en la incredulidad, sus obras habrán sido en vano, en esta vida y en el más allá. Ellos son los moradores del Fuego, donde permanecerán eternamente.
Aquellos que creyeron, emigraron y se esforzaron por la causa de Dios son quienes pueden esperar con certeza la misericordia de Dios, y Dios es Absolvedor, Misericordioso.
Te preguntan acerca de los embriagantes y las apuestas. Diles: “Son de gran perjuicio, a pesar de que también hay en ellos algún beneficio para la gente, pero su perjuicio es mayor que su beneficio”1. Y te preguntan qué dar en caridad. Diles: “Lo que podáis permitiros”2. Así aclara Dios los preceptos para que reflexionéis
sobre esta vida y el más allá. Y te preguntan acerca de cómo deben obrar quienes tienen huérfanos bajo su responsabilidad. Diles: “Invertir sus bienes materiales para procurar incrementárselos es lo mejor, pero si [consideráis más fructífero] unir vuestra riqueza con la suya [para gestionarla conjuntamente], tratadlos como a vuestros hermanos. Dios sabe quién es corrupto y quién hace el bien. Y si Dios hubiera querido os habría hecho las cosas más difíciles; Dios es Poderoso, Sabio.
No os caséis con [mujeres] idólatras a menos que ellas crean [en el monoteísmo], ya que una sierva [de Dios]1 creyente es mejor que una idólatra, aunque ésta os atraiga más; y no caséis a los idólatras con las mujeres a vuestro cargo hasta que ellos crean [en el monoteísmo], un siervo [de Dios] creyente es mejor que un idólatra, aunque este les parezca mejor partido. Ellos [los idólatras] invitan al Infierno [a través de la idolatría], mientras que Dios os promete el Paraíso, con Su consentimiento y el perdón, pero aclara Sus preceptos a la gente para que recapacite.
Y te preguntan acerca de la menstruación. Di: “Es una impureza”; absteneos de mantener relaciones maritales con vuestras mujeres durante el menstruo, y no mantengáis relaciones con ellas hasta que se purifiquen, pero cuando se hayan purificado mantened relaciones como Dios os ha permitido1. Dios ama a los que se arrepienten y a los que se purifican.
Vuestras mujeres son para vosotros como un campo de labranza, por tanto, sembrad en su campo cuando [y como] queráis1. Haced obras de bien para que beneficiaros, y tened temor de Dios ya que os encontraréis con Él; y albricia a los creyentes [que obtendrán una hermosa recompensa].
No hagáis de un juramento por Dios, prestado con anterioridad, un pretexto para no hacer el bien, no cumplir con la fe ni dejar de ayudar a la gente a reconciliarse. Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Dios no tomará en cuenta los juramentos que hacéis sin pensar1, pero sí tomará en cuenta aquellos que hagáis de corazón2, Dios es Absolvedor, Indulgente.
Quienes juren no mantener relaciones sexuales con sus esposas1 tendrán un plazo [máximo] de cuatro meses; pero si se retractan [de su juramento], [sabed que] Dios es Absolvedor, Misericordioso.
Y si se deciden por el divorcio, Dios todo lo oye, todo lo sabe1.
Las divorciadas1 deberán esperar tres menstruos [para poder volverse a casar], y no les es lícito ocultar lo que Dios creó en sus vientres, si es que creen en Dios y el Día del Juicio. Sus maridos tienen más derecho a volver con ellas durante ese plazo, si desean reconciliarse. Ellas tienen tanto el derecho al buen trato como la obligación de tratar bien a sus maridos. Y los hombres tienen un grado superior [de responsabilidad] al de ellas; Dios es Poderoso, Sabio.
El divorcio puede revocarse dos veces. Después de lo cual no cabe sino convivir dignamente1 o separarse definitivamente con decoro. No es permitido [a los hombres] tomar nada de lo que hayan dado [como dote]. Pero si no existe una voluntad de convivencia y temen que no se cumpla con lo que Dios ha ordenado [sobre el buen trato], no incurrirá en falta ninguno de los dos [esposos] en que la mujer llegue a un acuerdo económico con su marido para la disolución del matrimonio. Éstas son las leyes de Dios, no las quebrantéis. Quienes las quebrantan son los opresores.
Si el marido se divorcia de ella [por tercera vez], no podrá tomarla como esposa de nuevo hasta que ella se case con otro hombre y este último la divorcie también. Entonces, no incurrirán en falta si vuelven a casarse, si creen que podrán cumplir con lo que Dios ha establecido [sobre el buen trato]. Éstas son las leyes de Dios, las cuales aclara a gente que razona.
Pero si expresan la voluntad de divorcio a sus mujeres y están cerca de cumplir el plazo de espera, reconciliaos en buenos términos o separaos con decoro. No las retengáis para molestarlas y obligarlas [a que cedan parte de su derecho], pues quien obre de esa manera se condena a sí mismo. No toméis las leyes de Dios a la ligera, y recordad la gracia que Dios os ha concedido [el Islam], y el Libro y la sabiduría que ha revelado [el Corán] para exhortaros. Tened temor de Dios y sabed que Dios todo lo conoce.
Si expresáis la voluntad de divorcio1 a vuestras mujeres y éstas cumplen con el plazo de espera, no podéis impedirles que se casen2, si lo han convenido mutuamente [sobre bases] correctas. Así exhorta [Dios] a quienes realmente creen en Dios y en el Día del Juicio. Esto es mejor y más sano. Dios sabe [todo] y vosotros no.
Las madres [divorciadas] podrán amamantar a sus hijos dos años si desean completar la lactancia. El padre tiene la obligación de sustentar y vestir a la madre [de su hijo] de acuerdo a sus recursos, a nadie se le impone más allá de sus posibilidades. Que ni la madre ni el padre utilicen a su hijo para perjudicarse mutuamente. Los familiares directos heredan esta obligación1. Pero no incurren en falta si ambos [el padre y la madre], de común acuerdo, y tras consultarlo entre ellos, deciden destetar [al niño]. Si toman una nodriza para completar la lactancia no hay mal en ello, a condición de que le paguen lo correcto. Tened temor de Dios, y sabed que Dios ve todo cuanto hacéis.
Las viudas deberán esperar cuatro meses y diez días1. Después de ese plazo no serán reprochadas por lo que dispongan hacer consigo mismas [siempre que sea] de manera correcta, y Dios sabe lo que hacéis.
No incurrís en falta si les insinuáis a esas mujeres la intención de casaros con ellas o si calláis vuestras intenciones; Dios sabe lo que pensáis de ellas. No concertéis con ellas acuerdos secretos de matrimonio, sino habladles con respeto. Pero no contraigáis matrimonio hasta que se cumpla el plazo de espera. Sabed que Dios conoce lo que hay en vuestros corazones, así que tened cuidado. Y sabed que Dios es Absolvedor, Indulgente.
No incurrís en falta si os divorciáis de vuestras esposas antes de consumar el matrimonio o haber convenido la dote. Pero dadles un regalo acorde a vuestras posibilidades, el rico según pueda y el pobre según pueda. Esto es un deber para los que obran correctamente.
Pero si os divorciáis antes de consumar el matrimonio y ya habéis convenido la dote, debéis darles la mitad de lo acordado, a menos que la mujer renuncie a su parte, o que el hombre renuncie a darle la mitad y se lo dé completo, y esto es lo más próximo a la piedad. Y no olvidéis lo bueno que ha habido entre vosotros; Dios ve todo lo que hacéis.
Cumplid con la oración prescrita, especialmente la oración de la tarde, y presentaos ante Dios con total devoción.
Si tenéis temor [en una situación de peligro], podéis orar de pie o montados, pero cuando cese el temor recordad a Dios [en oración], que os enseñó lo que no sabíais.
Los casados, al morir, dejan a su viuda un legado que consiste en un año de manutención y que no sean obligadas a abandonar el domicilio conyugal; pero si lo abandonaran antes, no serán reprochados de lo que ellas dispongan hacer consigo mismas [rehaciendo sus vidas siempre que sea] de manera correcta1. Dios es Poderoso, Sabio.
Quienes divorcien a su esposa deben mantenerla de manera honorable.
Así es como Dios evidencia Sus preceptos para que uséis la razón.
¿Acaso no reparáis en los que dejaron por millares sus hogares por temor a la muerte?1 Pero Dios les dijo: “¡Morid igual!” Y luego les resucitó. Dios favorece a la gente, pero la mayoría no Le agradece.
Combatid [en defensa propia] por la causa de Dios, y sabed que Dios todo lo oye, todo lo sabe.
¿Quién hará a Dios un préstamo generoso?1 Dios se lo devolverá multiplicado. Dios restringe y prodiga [el sustento], y a Él volveréis [para ser recompensados por vuestras acciones].
¿Acaso no reparas en los nobles de los hijos de Israel después de la muerte de Moisés? Cuando le dijeron a su Profeta: “Desígnanos un rey para que combatamos junto a él por la causa de Dios”. Dijo: “¿Acaso prometéis que si se os prescribe el combate no huiréis?” Dijeron: “¿Cómo no vamos a combatir por la causa de Dios si hemos sido expulsados de nuestros hogares y apartados de nuestros hijos?” Pero cuando se les ordenó el combate le dieron la espalda, excepto unos pocos, y Dios conoce bien a los opresores.
Su Profeta les dijo: “Dios os ha enviado a Saúl para que sea vuestro rey”. Exclamaron: “¿Por qué será él nuestro rey, si nosotros tenemos más derecho que él y ni siquiera es rico?” Dijo: “Dios lo ha elegido para vosotros y le ha dotado de gran capacidad intelectual y física”. Dios concede el reino a quien Él quiere, porque Dios es Vasto, todo lo sabe.
Su Profeta les dijo también: “La prueba de su reino será que los ángeles traerán el arca1, en la que encontraréis sosiego proveniente de vuestro Señor y una reliquia que dejó la familia de Moisés y de Aarón. En esto hay una señal, si es que sois creyentes”.
Pero cuando Saúl partió con sus soldados, les dijo: “Dios os pondrá a prueba con un río; quien beba de él hasta saciarse no será de los míos, pero quien no beba más que un sorbo en el cuenco de su mano o se abstenga, será de los míos”. Pero se saciaron de él, salvo unos pocos. Y cuando él y los que creían cruzaron el río, algunos dijeron: “Hoy no podremos contra Goliat y sus soldados”. En cambio, quienes tenían certeza de que comparecerían ante Dios exclamaron: “¡Cuántas veces, con el permiso de Dios, un grupo pequeño ha derrotado a grandes ejércitos!” Porque Dios está con los pacientes.
Al enfrentarse a Goliat y sus soldados suplicaban: “¡Señor nuestro! Danos paciencia, mantennos firmes y concédenos la victoria sobre los que niegan la verdad”.
Los derrotaron con el permiso de Dios y David mató a Goliat. Dios le concedió [a David] el reino y la sabiduría, y le enseñó cuanto Él quiso. Si Dios no hubiera permitido que la gente se defendiera, la Tierra estaría llena de corrupción, pero Dios concede Sus gracias a todos los seres.
Éstos son los signos de Dios que te reveló con la Verdad. Ten certeza de que tú [¡Oh, Muhámmad!] eres uno de los Mensajeros.
Fin de la sura
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