Viendo juz 20
Viendo juz 20
An-Naml
.27
The Ant
Pero la única respuesta de su pueblo fue: “Expulsad a la familia de Lot de la ciudad; son gente que se hacen los puros”.
Salvé a Lot y a su familia, excepto a su mujer, pues en el decreto era de las condenadas.
Hice que cayera sobre ellos una lluvia [de piedras]. ¡Qué lluvia más aterradora fue la que les envié!
Di: “¡Alabado sea Dios! Que la paz sea sobre Sus siervos elegidos. ¿Quién es mejor: Dios o lo que Le asocian?”
¿Acaso Quien creó los cielos y la Tierra e hizo descender para vosotros agua del cielo, con la que hace surgir jardines espléndidos allí donde vosotros no podríais haber hecho crecer ni un árbol [puede equipararse a quien no es capaz de crear nada de eso]? ¿Acaso puede haber otra divinidad junto con Dios? Realmente son desviados.
¿Acaso Quien hizo de la Tierra un lugar firme, dispuso en ella ríos, fijó montañas y puso entre los dos mares una barrera [puede equipararse a quien no es capaz de crear nada de eso]? ¿Acaso puede haber otra divinidad junto con Dios? La mayoría lo ignora.
¿Acaso Quien responde al afligido cuando Lo invoca, alivia los pesares y os ha hecho a vosotros los responsables de la Tierra [puede equipararse a quien no es capaz de hacer nada de eso]? ¿Acaso puede haber otra divinidad junto con Dios? Pocos son los que reflexionan.
¿Acaso Quien os guía en la oscuridad [de la noche] por la tierra y el mar, y envía los vientos que traen las lluvias como una misericordia [puede compararse a quien no es capaz de hacer nada de eso]? ¿Acaso puede haber otra divinidad junto con Dios? Dios está por encima de [los ídolos] que Le asocian.
¿Acaso Quien origina la creación y luego la reproduce, y Quien os sustenta [con las gracias] del cielo y de la Tierra [puede equipararse a quien no es capaz de hacer nada de eso]? ¿Acaso puede haber otra divinidad junto con Dios? Di: “Presentad vuestras pruebas, si es verdad lo que decís”.
Di: “Nadie en los cielos ni en la Tierra conoce lo oculto salvo Dios. No saben siquiera cuándo serán resucitados.
Su conocimiento no alcanza a comprender la realidad de la otra vida, algunos incluso dudan de su existencia y son ciegos sobre ella.
Los que se niegan a creer dicen: “¿Acaso cuando seamos polvo, nosotros y nuestros padres, seremos resucitados?”.
Eso ya se nos había prometido anteriormente, a nosotros y a nuestros padres. No es más que una fábula de los ancestros”.
Di: “Viajad por el mundo y observad cuál fue el final de los que han hecho el mal”.
No te entristezcas por ellos ni te angusties por lo que traman contra ti.
Ellos dicen: “¿Cuándo se cumplirá tu advertencia? [Te desafiamos] Si es que dices la verdad”.
Diles: “Puede ser que sea muy pronto, que esté detrás de vosotros algo de lo que pedís que suceda pronto”.
Tu Señor concede Sus gracias a la gente, pero la mayoría no agradece.
Tu Señor conoce lo que esconden sus corazones y lo que manifiestan.
Todo lo que está oculto [al conocimiento de las personas] en el cielo y
El Corán les relata a los Hijos de Israel [la respuesta] a gran parte de los asuntos sobre los que discrepaban.
[El Corán] es guía y misericordia para los creyentes.
Tu Señor juzgará entre ellos con justicia. Él es el Poderoso, el que todo lo sabe.
Encomiéndate a Dios, que tú estás en la verdad evidente.
Tú no puedes hacer que los muertos [de corazón] oigan ni que los sordos [que no quieren oír] escuchen la prédica cuando rechazan la Verdad.
Ni puedes guiar a los ciegos [que no quieren ver] y sacarlos de su extravío. Tú solo puedes hacer que escuchen quienes creen en Mis signos y se someten a Dios [siendo musulmanes].
Cuando ocurra lo que ha sido decretado para ellos, haré salir de la Tierra una bestia que les hablará [milagrosamente diciéndoles]1 que la gente no estaba convencida de Mis signos.
El día que reúna, de cada nación, a quienes desmentían Mis signos, marcharán uno detrás del otro.
Al llegar [al lugar del juicio, Dios] les dirá: “Desmentisteis Mis signos sin siquiera conocerlos”, [y se les preguntará:] “¿Cuáles han sido vuestras obras?”
Luego les azotará el castigo que había sido prometido por haber cometido
¿Acaso no ven que he creado la noche para que descansen y el día para que procuren el sustento? En eso hay signos para quienes creen.
El día que se sople la trompeta se aterrorizarán todos aquellos que estén en los cielos y en la Tierra, salvo quienes Dios proteja. Todos se presentarán sumisos ante Él.
Veréis las montañas, las cuales creíais firmes, pasar como lo hacen las nubes. Esto es obra de Dios, Quien ha hecho todo a la perfección. Él conoce lo que hacéis.
Quien se presente con buenas obras será recompensado con algo mejor [que lo que merezca], y estará a salvo del terror de ese día.
Pero quien se presente con obras malas será arrojado de cara al Fuego. [Se le dirá:] “¿Acaso se os retribuye por algo distinto a lo que habíais cometido?”
[Diles, oh, Muhámmad:] “Me ha sido ordenado adorar al Señor de esta ciudad [La Meca], a la que ha declarado sagrada; el Señor de todas las cosas. Me ha sido ordenado ser de los musulmanes [que someten a Dios
[Se me ha ordenado] recitar el Corán. Quien siga la guía lo hará en beneficio propio, y a quien se extravíe dile: “Yo solo he venido a advertiros…”.
Di: “¡Alabado sea Dios! Él os mostrará Sus signos y los reconoceréis. [Sabe que] tu Señor no está desatento de lo que hacéis”.
Ta’. Sin. Mim.
Éstos son los preceptos del Libro claro.
Te narro parte de la verdadera historia de Moisés y del Faraón, para la gente que cree.
El Faraón fue un tirano en la Tierra. Dividió a sus habitantes en clases y esclavizó a un grupo de ellos1, a cuyos hijos varones degolló, dejando con vida a las mujeres [para la servidumbre]. Sembró la corrupción.
Quise agraciar a quienes habían sido esclavizados en la Tierra, y convertirlos en líderes ejemplares y en herederos,
dándoles poder sobre la tierra1, y hacer que el Faraón, Hamán y sus huestes vieran [hecho realidad] lo que temían.
Inspiré a la madre de Moisés: “Amamántalo, y cuando temas por él déjalo [en un cesto de mimbre] en el río. No temas ni te entristezcas, porque te lo devolveré y haré de él un Mensajero”.
Le recogió la gente del Faraón para que [sin saberlo] se convirtiera en su enemigo y la causa de su pesar. El Faraón, Hamán y sus huestes eran pecadores.
Dijo la mujer del Faraón: “[Este niño] será una alegría para mis ojos y los tuyos. No le mates. Puede que nos beneficie. ¡Adoptémosle!” Ellos no presentían [en qué se convertiría].
La madre de Moisés sintió un vacío en su corazón y estuvo a punto de revelar la verdad, de no haber sido porque afiancé su corazón para que fuera una verdadera creyente.
Le dijo [la madre] a la hermana [de Moisés]: “Sigue sus rastros”; ella lo veía de lejos sin que se dieran cuenta.
No permití que ninguna nodriza pudiera amamantarlo. Dijo [la hermana de Moisés]: “¿Acaso quieren que les indique una familia que puede cuidarlo y criarlo bien?”
Así se lo devolví a su madre [como nodriza] para consuelo de sus ojos, para que no se entristeciera y supiera que la promesa de Dios siempre se cumple, aunque la mayoría [de la gente] lo ignore.
Cuando se convirtió en adulto y tuvo madurez, le concedí conocimiento y sabiduría. Así es como retribuyo a quienes hacen el bien.
[Moisés] ingresó cierta vez a la ciudad sin que sus habitantes se percataran y encontró a dos hombres que peleaban, uno era de los suyos1 y el otro era de sus enemigos. El que era de los suyos le pidió ayuda contra el que era de sus enemigos. Entonces Moisés le golpeó con su puño y [sin intención de hacerlo] le causó la muerte. Exclamó [Moisés]: “Esto es obra del demonio, que es un enemigo evidente que pretende desviar a la gente”.
Dijo: “¡Señor mío! He sido injusto conmigo mismo; perdóname”. Y [Dios] le perdonó, porque Él es Absolvedor, Misericordioso.
Dijo: “¡Señor mío! Por la gracia que me has concedido, que no sea yo auxiliador de un malhechor criminal”.
A la mañana siguiente amaneció temeroso y cauteloso, y quien le había pedido ayuda el día anterior nuevamente le pedía auxilio a gritos. Entonces Moisés le dijo: “No cabe duda de que eres un perdido [busca pleitos]”.
Cuando [Moisés] quiso sujetar al enemigo de ambos, éste le dijo: “¡Oh, Moisés! ¿Acaso pretendes matarme como lo hiciste con otro ayer? Solo quieres imponer tu tiranía en la tierra, en lugar de ser de aquellos que establecen el orden”.
Entonces, un hombre que vivía en las afueras de la ciudad se dirigió presuroso [hacia donde Moisés] y le dijo: “¡Oh, Moisés! La nobleza se confabuló para matarte. ¡Huye! Yo solo te aconsejo”.
Presuroso, Moisés se alejó de la ciudad con temor y cautela, diciendo: “¡Señor mío! Protégeme de los opresores”.
Y cuando se encontraba camino a Madián dijo: “¡Pueda que mi Señor me guie por el camino correcto!”
Cuando llegó a la aguada de Madián, encontró pastores dando de beber a sus rebaños, y vio que apartadas de ellos había dos mujeres que sujetaban a sus rebaños, entonces les preguntó: “¿Qué os sucede?” Respondieron [ellas]: “No podemos abrevar a nuestro rebaño hasta que los pastores se hayan ido, y nuestro padre es ya un anciano [para hacerlo él]”.
Entonces [Moisés] abrevó al rebaño por ellas, y al terminar se retiró a la sombra y exclamó: “¡Señor mío! Realmente necesito cualquier gracia que me concedas”.
[Más tarde,] una de ellas regresó y acercándose a él con recato le dijo: “Mi padre te envía una invitación para retribuirte por haber abrevado nuestro rebaño”. Y cuando se presentó ante él, le relató su historia, y [el padre de las dos mujeres] le dijo: “No temas, [aquí] estás a salvo de los opresores”.
Una de ellas dijo: “¡Oh, padre! Contrátalo, pues qué mejor que contratar a un hombre fuerte y honesto”.
Dijo [el padre de las dos mujeres a Moisés]: “Quisiera ofrecerte en matrimonio a una de mis dos hijas a condición de que trabajes con nosotros durante ocho años, pero si deseas quedarte diez será algo que tú hagas voluntariamente. No pretendo dificultarte las cosas, y me encontrarás, si Dios quiere, entre los que tratan con justicia [a sus empleados]”.
Dijo [Moisés]: “Eso es [un acuerdo] entre tú y yo. Cualquiera que sea el plazo que cumpla no será injusto conmigo, y Dios es testigo de lo que decimos”.
Cuando Moisés hubo cumplido el plazo, partió con su familia por la noche [rumbo a Egipto] y [en el camino] divisó un fuego en la ladera de un monte1 y le dijo a su familia: “Permaneced aquí, pues he divisado un fuego y quizás pueda traeros alguna noticia [del camino que debemos seguir], o bien una brasa encendida para que podamos calentarnos”.
Cuando llegó hasta el fuego escuchó que le llamaban desde un árbol que se encontraba en la ladera derecha del valle, en el lugar bendecido: “¡Oh, Moisés! Yo soy Dios, el Señor del Universo.
Arroja tu vara”. Y cuando la vio moverse como si fuera una serpiente, se dio la vuelta para huir sin mirar atrás. [Le dijo Dios:] “¡Oh, Moisés! Acércate y no temas. Tú eres de los que están a salvo.
Introduce tu mano por el cuello de tu túnica, y saldrá blanca y resplandeciente, sin ningún mal; y aprieta tu brazo junto al pecho para vencer el temor. Éstos son dos milagros de tu Señor para [que vean y crean] el Faraón y su nobleza. Ellos son un pueblo corrupto”.
Dijo [Moisés]: “¡Señor mío! He matado a un hombre de los suyos y temo que me ejecuten.
Mi hermano Aarón es más elocuente que yo, envíalo conmigo para que me ayude y confirme lo que yo diga, pues temo que me desmientan”.
Dijo [Dios]: “Te reforzaré con tu hermano y os daré autoridad. No podrán haceros daño. Gracias a Mis milagros, vosotros dos y quienes os sigan seréis los triunfadores”.
Pero cuando Moisés se presentó con Mis signos evidentes, dijeron: “Esto no es sino una ilusión creada por hechicería. No hemos oído hablar de esto a nuestros ancestros”.
Dijo Moisés: “Mi Señor sabe mejor que nadie quién ha venido con la guía que proviene de Él y quién triunfará en la otra vida. Los que cometen injusticias no prosperarán”.
Dijo el Faraón: “¡Oh, corte! No conozco otra divinidad que no sea yo mismo. ¡Oh, Hamán! Enciende el horno para cocer ladrillos de barro, y construid para mí una torre para que quizás así pueda ver al dios de Moisés, aunque creo que es un mentiroso”.
El Faraón y sus huestes tiranizaron el país violando todos los derechos, pensando que no iban a tener que comparecer ante Mí.
Pero los sorprendí, al Faraón y a sus huestes, y los ahogué en el mar. Observa cuál fue el final de los que cometían injusticias.
Hice que ellos [en esta vida] fueran líderes, pero conducían [a la gente al] Infierno. El Día de la Resurrección no serán socorridos.
Por eso decreté que en esta vida fueran maldecidos, y que en el Día de la Resurrección sean de los apartados de todo bien.
Le he revelado a Moisés el Libro [la Torá] después de haber destruido a las anteriores generaciones [de opresores]. En él hay luz, guía y misericordia para que reflexionen.
Y tú [¡Oh, Muhámmad!] no estabas en la ladera occidental [del monte Sinaí] cuando ordené la misión de Moisés, ni fuiste testigo de ello1.
Pero hice surgir otras generaciones que tuvieron larga vida. Tú no viviste [¡Oh, Muhámmad!] entre la gente de Madián para transmitirles Mi Mensaje, sino que te he designado Mensajero [para toda la humanidad]1.
No estabas en la ladera del monte cuando llamé [a Moisés, y te lo revelo] como una misericordia para que adviertas a tu pueblo, al que no se le había presentado ningún Profeta para advertirles antes de ti. Quizás así reflexionen.
Para que no digan cuando les acontezca una desgracia, a causa de las acciones malas que hicieron con sus propias manos: “¡Señor nuestro! Si nos hubieras mandado un Mensajero, habríamos acatado Tus órdenes y nos hubiéramos contado entre los creyentes”.
Sin embargo, cuando les llegó la Verdad proveniente de Mí dijeron: “¿Por qué no se le han dado [a Muhámmad] las mismas evidencias que a Moisés?” Pero ¿acaso no habían rechazado ya lo que anteriormente se le había concedido a Moisés? Dijeron: “Son dos clases de hechiceros confabulados y no les creemos a ninguno de los dos”.
Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Traed un libro proveniente de Dios que sea una guía mejor que estos dos1 y yo lo seguiré, si es que decís la verdad.
Pero si aun así no responden [a tu llamada], sabe que no hacen más que seguir sus propias pasiones. ¿Acaso existe alguien más extraviado que quien sigue sus pasiones sin ninguna guía de Dios? Dios no guía a la gente que comete injusticias.
Les he revelado la palabra1 para que reflexionen.
Quienes recibieron Mi revelación antes de él1, creyeron en él.
Cuando se les recita1 [el Corán] dicen: “Creemos en él; es la Verdad que proviene de nuestro Señor. Antes de escucharlo ya éramos musulmanes [sometidos a Dios]”.
Ellos recibirán su recompensa dos veces por haber sido perseverantes, haber respondido el mal con bien, y haber dado en caridad parte de lo que les había provisto,
y cuando oían conversaciones frívolas se apartaban de ellas y exclamaban: “Nosotros responderemos por nuestras acciones y vosotros por las vuestras. ¡Que la paz sea con vosotros! No deseamos tratar con los ignorantes [de corazón]”.
Tú no puedes guiar a quien amas, sino que Dios guía a quien Él quiere. Él sabe quiénes seguirán la guía1.
Dicen: “Si seguimos la guía que has traído, seremos expulsados de nuestra tierra”. ¿Acaso no les he preparado un lugar sagrado y seguro, al cual llegan frutos de todas clases como sustento Mío? Pero la mayoría no sabe.
¡Cuántos pueblos destruí porque no agradecían el favor en que vivían! Observad sus viviendas: no volvieron a ser habitadas después de ellos, salvo brevemente. Yo fui Quien las heredó.
Tu Señor no destruiría un pueblo sin antes enviar un Mensajero a su ciudad principal para que les trasmita Su Mensaje. Solo haría sucumbir un pueblo si ellos cometen injusticias.
Todo aquello que se os ha concedido no es más que el simple goce de la vida mundanal y sus encantos. Pero la gracia que Dios tiene [reservada para los piadosos] es mejor y más duradera. ¿Acaso no razonáis?
¿Acaso aquel a quien le he prometido una bella promesa [el Paraíso] que verá realizada, puede compararse con aquel a quien solo le he concedido el goce de la vida mundanal y el Día de la Resurrección será de los condenados [al tormento del Infierno]?
El día que [Dios] les convoque y les pregunte: “¿Dónde están los ‘socios’ que Me atribuían?”
Dirán los [‘socios’] sentenciados [al Infierno]: “¡Señor nuestro! Éstos son los que desviamos. Los desviamos porque nosotros estábamos desviados. No somos responsables de sus actos, no era a nosotros a quienes adoraban”.
Se les dirá [a los idólatras]: “Invocad a quienes Me asociabais [para que os auxilien]”. Los invocarán, pero no habrá respuesta, y verán acercarse el castigo. ¡Si tan solo hubieran seguido la guía!
El día que [Dios] los convoque y les pregunte: “¿Cuál fue vuestra respuesta al llamamiento de los Mensajeros?”
Ese día no sabrán qué argumentar ni podrán preguntarse unos a otros [qué responder].
Pero quien se haya arrepentido, haya creído y hecho obras de bien, se contará entre quienes tendrán éxito1.
Tu Señor es Quien crea y elige hacer lo que quiere, y la elección que Él hace no se somete a la opinión de nadie. ¡Glorificado sea Dios! Está por encima de lo que Le asocian.
Tu Señor conoce lo que ocultan y lo que manifiestan sus corazones.
Él es Al-lah, no hay más divinidad que Él. A Dios pertenecen las alabanzas en esta vida y en la otra. Suyo es el juicio, y ante Él compareceréis [el Día del Juicio].
Di [a los que niegan el monoteísmo]: “Si Dios hiciera que la noche durara hasta el Día de la Resurrección, ¿quién sino Dios podría traeros la luz del día? ¿Acaso no vais a escuchar [este argumento]?”
Di: “Si Dios hiciera que el día durara hasta el Día de la Resurrección, ¿quién sino Dios podría traeros la oscuridad de la noche para que pudierais descansar? ¿Acaso no vais a observar [este argumento]?”
Por misericordia Dios creó la noche y el día para que vosotros pudierais descansar [durante la noche] y procurar [durante el día] Su favor1. Deberíais ser agradecidos.
El día que [Dios] os convoque y os pregunte: “¿Dónde están los ‘socios’ que Me atribuíais?”
Cuando extraiga de cada pueblo un testigo y les diga: “Presentad los fundamentos [de vuestra idolatría]”. Entonces, sabrán que la Verdad solo pertenece a Dios, y todo aquello que inventaron desaparecerá.
Qarún pertenecía al pueblo de Moisés, pero abusó de ellos. Le había concedido tantos tesoros, que hasta las llaves [de los cofres donde se guardaban] resultaban pesadas para un grupo de hombres fuertes. Pero su pueblo le dijo: “No te jactes [de lo que tienes] porque Dios no ama a los arrogantes.
Gánate el Paraíso con lo que Dios te ha concedido, y no te olvides de que también puedes disfrutar de lo que Dios ha hecho lícito en esta vida1. Sé generoso [con tu prójimo] como Dios lo es contigo, y no contamines la tierra; Dios no ama a los que contaminan [a sabiendas]”.
Dijo [Qarún con soberbia]: “Lo que se me ha concedido es gracias a mi conocimiento”1. ¿Acaso no sabía que Dios ya había destruido naciones más poderosas y con más riquezas que él? [Debido a lo terrible de sus faltas,] a los perversos no se les preguntará por sus pecados2
[Cierto día, Qarún] se presentó ante su pueblo con todo su lujo, y quienes amaban la vida mundanal exclamaron: “¡Ojalá tuviéramos lo mismo que Qarún! Él ha tenido mucha suerte”.
Pero quienes fueron agraciados con el conocimiento dijeron: “¡Ay de vosotros! La recompensa de Dios para quien crea y haga obras de bien es superior, pero no la consiguen sino los que son pacientes”.
Hice que la tierra se tragara a Qarún y a su palacio, y no hubo nadie que pudiera socorrerle, ni siquiera pudo salvarse a sí mismo.
Quienes antes habían deseado estar en su lugar comenzaron a decir: “Dios le concede un sustento abundante a quien quiere y se lo restringe [a quien Él quiere] de Sus siervos. De no haber sido porque Dios nos ha agraciado con Su misericordia, nos hubiera tragado la tierra también a nosotros. Es muy cierto que quienes niegan la verdad nunca prosperan”.
La morada de la otra vida [en el Paraíso] es para quienes no son soberbios ni siembran la corrupción en la Tierra. ¡Bienaventurados sean los piadosos!
[El Día del Juicio Final,] quien se presente habiendo realizado obras buenas será recompensado más de lo merecido por ellas, pero quien se presente habiendo realizado obras malas solo será retribuido por lo que hizo.
[Oh, Muhámmad,] Quien te ha ordenado el Corán, te hará regresar de la muerte a un lugar establecido [el Día del Juicio]. Diles: “Mi Señor sabe mejor que nadie quién sigue la guía y quién está en un claro desvío”.
Tú no esperabas que fuera a serte revelado un Libro, pero por misericordia de tu Señor [te reveló el Corán]. No apoyes [contra los creyentes] a aquellos que se niegan a creer.
No dejes que te aparten de los preceptos de Dios después de haberte sido revelados. Exhorta [a la gente] a adorar a tu Señor y no seas de los que Le asocian [divinidades en la adoración].
No invoques a nada ni nadie junto con Dios. Nadie tiene derecho a ser adorado salvo Él. Todo ha de perecer excepto Su rostro1. Suyo es el juicio y ante Él compareceréis.
Álif. Lam. Mim.
Acaso piensa la gente que se les dejará decir: “¡Creemos!”, y no serán puestos a prueba?1
Puse a prueba a quienes os precedieron, para que Dios hiciera evidente quiénes son los sinceros y quiénes los mentirosos.
¿Acaso piensan quienes obran mal que podrán escapar de Mí? ¡Qué mal juzgan!
Quien anhele el encuentro con Dios que sepa que el día que Dios fijó ha de llegar. Él todo lo oye, todo lo sabe.
Quien luche [contra sus pasiones] será en beneficio propio. Dios no tiene necesidad de las cosas creadas.
A quienes crean y hagan buenas obras les perdonaré sus faltas y les recompensaré por lo mejor de sus actos.
Le he ordenado al ser humano hacer el bien a sus padres. Pero si se esfuerzan por hacer que caigas en la idolatría de dedicar actos de adoración a otro que a Mí, lo cual es algo que no te he enseñado, no les debes obediencia. Ante Mí habéis de comparecer y os informaré sobre lo que hacíais.
A quienes hayan creído y hecho obras de bien los introduciré [al Paraíso] junto a los que obran con justicia.
Entre la gente hay quienes dicen: “¡Creemos en Dios!”; pero cuando sufren algún perjuicio por la causa de Dios, consideran que la opresión de las personas es un castigo de Dios [y reniegan de su fe]1. En cambio, cuando tu Señor les concede un triunfo, dicen: “¡Siempre hemos estado con vosotros!” ¿Acaso no es Dios Quien mejor sabe lo que hay en los corazones de la gente?
Dios hará evidente quiénes son los que creen y quiénes son los hipócritas.
Los que se niegan a creer dicen a los creyentes: “Seguid nuestra fe y nosotros cargaremos con vuestros pecados”. Pero ellos no pueden aligerar la carga de los pecados ajenos, son solo mentirosos.
Ellos no solo cargarán con sus propios pecados, sino también con los pecados que cometan aquellos a quienes extraviaron1. El Día de la Resurrección se les preguntará acerca de las mentiras que inventaban.
Envié a Noé a su pueblo y permaneció entre ellos mil años menos cincuenta. Les sorprendió el diluvio mientras cometían injusticias.
Salvé [a Noé] y a quienes estaban en el arca. Hice de ella un signo para los universos.
[Recuerda] a Abraham cuando le dijo a su pueblo: “Adorad [solo] a Dios y tened temor de Él, eso es lo mejor para vosotros, si supierais.
Lo que adoráis en lugar de Dios son solo ídolos que vosotros mismos creáis falsamente. Lo que adoráis en lugar de Dios no puede proveeros ningún sustento. Así que suplicad a Dios el sustento, adoradle solo a Él y agradecedle1. Porque es ante Él ante quien compareceréis.
Pero si [me] desmentís, ya lo hicieron otras naciones antes que vosotros. El Mensajero solo tiene la obligación de transmitir [el Mensaje] con claridad.
¿Acaso no ven cómo Dios origina la creación y luego la reproduce? Eso es fácil para Dios.”
Diles [a quienes niegan la Resurrección]: “Viajad por el mundo y observad cómo [Dios] ha originado la creación1. Luego, Dios la hará surgir nuevamente [el Día de la Resurrección]. Dios es sobre toda cosa Poderoso.
Castiga a quien Él quiere y se apiada de quien Él quiere. Ante Él seréis retornados.
No podréis escapar de Dios ni en la Tierra ni en el cielo. No encontraréis fuera de Él quién os proteja ni os auxilie.
Quienes no crean en los signos de Dios y en el encuentro con Él, esos son los que no tienen esperanza en Mi misericordia, tendrán un castigo doloroso.
[Recuerda que] la respuesta del pueblo de Abraham fue decir: “Matadle o quemadle”, pero Dios le salvó de la hoguera [en la que quisieron quemarle]. En eso hay signos para gente que cree.
Les dijo [Abraham]: “Adoráis ídolos en vez de adorar a Dios por mantener el lazo de afecto entre vosotros y vuestros antepasados en esta vida. Pero el Día de la Resurrección renegaréis unos de otros y os maldeciréis mutuamente. Vuestra morada será el Fuego y no tendréis quién os auxilie”.
Lot creyó en Abraham, quien [al ver que su pueblo no creía en él] dijo: “Emigraré a donde [me ordene] mi Señor, porque Él es el Poderoso, el Sabio”.
Le agracié con Isaac y Jacob, e hice surgir Profetas de su descendencia, a los cuales revelé Mis Libros. Le di [a Abraham] su recompensa en esta vida, y en la otra estará entre los justos.
[Recuerda] cuando Lot dijo a su pueblo: “Cometéis una inmoralidad que no tiene precedente en el universo1.
¿Acaso no tenéis relaciones homosexuales con hombres, agredís a los viajeros [violándolos] y cometéis lo inmoral públicamente en vuestras reuniones?1” Pero la respuesta de su pueblo fue: “Haz que llegue el castigo de Dios, si es que dices la verdad”.
Dijo [Lot]: “¡Señor mío! Sálvame de este pueblo corrupto”.
Cuando Mis [ángeles] emisarios se presentaron ante Abraham para albriciarle [el nacimiento de su hijo], dijeron: “Destruiremos a la población de esa ciudad, porque su gente comete injusticias”.
Dijo [Abraham]: “Pero Lot está allí”. Respondieron [los ángeles]: “Nosotros conocemos mejor [que tú] quién está en ella. Lo salvaremos a él y a su familia, excepto a su mujer, que se contará entre los condenados”.
Cuando Mis emisarios se presentaron ante Lot, este [pensando que eran viajeros] se intranquilizó [por lo que su pueblo pudiera hacerles] y se apenó, pero ellos le dijeron: “No temas ni te apenes; te salvaremos a ti y a tu familia, excepto a tu mujer, que se contará entre los condenados.
Haremos descender sobre la población de esta ciudad un castigo del cielo por haberse pervertido”.
Dejé [vestigios] de ella como un signo claro, para que reflexionaran.
[Recuerda que] a Madián [le envié] a su hermano Jetró [como Profeta], quien les dijo: “¡Oh, pueblo mío! Adorad solo a Dios y tened esperanza en el Día del Juicio final, y no obréis mal en la Tierra, sembrando corrupción”.
Pero lo desmintieron y fueron sorprendidos por un sismo estrepitoso, y amanecieron caídos de bruces [muertos] en sus propias casas.
[Recuerda que] al pueblo de ‘Ad y Zamud [también les aniquilé], como podéis ver claramente en [lo que queda de] sus casas. El demonio les hizo ver como buenas sus malas obras, y les apartó del sendero [recto], a pesar de que eran gente con percepción.
[Recuerda] a Qarún, al Faraón y a Hamán. Moisés se presentó ante ellos con las evidencias, pero actuaron con arrogancia en la tierra [de Egipto y se negaron a creer]. Sin embargo, no pudieron escapar de Mi [castigo].
A cada uno [de ellos] les aniquilé según sus pecados. A unos les envié un viento huracanado1, a otros les sorprendió un estrépito2, a otros hice que se los tragara la tierra3, e hice que otros se ahogaran4. Dios no fue injusto con ellos, sino que ellos lo fueron consigo mismos.
Quienes tomaron en lugar de Dios otros protectores, son como la araña que teje su propio refugio, siendo que el refugio más frágil es la telaraña. ¡Si supieran!
Dios conoce lo que ellos invocan en lugar de Él, porque Él es el Poderoso, el Sabio.
Estos son ejemplos que doy a la gente, pero solo los comprenden quienes reflexionan.
Dios creó los cielos y la Tierra con un fin justo y verdadero. En ello hay
Recita lo que se te ha revelado del Libro1 y cumple con la oración, porque la oración preserva de cometer actos inmorales y reprobables. Tener presente a Dios [en el corazón durante la oración] es lo más importante. Dios sabe lo que hacéis.
Fin de la sura
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