Viendo juz 24
Viendo juz 24
Az-Zumar
.39
The Troops
¿Acaso existe alguien más injusto que quien inventa mentiras sobre Dios y desmiente la Verdad cuando se le presenta? El Infierno será la morada de los que rechazan la verdad.
Quien les ha traído la Verdad [el profeta Muhámmad] y aquellos que creyeron en él y lo siguieron, son los piadosos.
Ellos tendrán cuanto deseen junto a su Señor. Esa será la recompensa de los que hacen el bien.
Dios les perdonará las peores faltas que hubieran cometido, y los recompensará por las mejores buenas obras que hayan realizado.
¿Acaso Dios no es suficiente [como Protector] para Su siervo? Pero ellos [los idólatras] intentan atemorizarte con sus ídolos [a los cuales adoran] en lugar de Él. Y a quien Dios permite que se desvíe nadie lo podrá guiar.
A quien Dios decretó que siguiera la guía, no habrá nadie que lo pueda desviar. ¿Acaso no es Dios Poderoso y el dueño de la retribución [que merecen]?
Si les preguntas [a los idólatras:] “¿Quién ha creado los cielos y la Tierra?” Te responderán: “¡Dios!” Diles: “¿Acaso no habéis pensado qué es aquello que invocáis en vez de Dios? ¿Si Dios quisiera azotarme con algún daño, acaso vuestros ídolos me podrían librar de él? ¿O si deseara Dios cubrirme con Su misericordia, podrían ellos impedirlo?” Diles: “Me es suficiente con Dios. Quienes confíen verdaderamente en Dios, que se encomienden a Él”.
Diles: “¡Oh, pueblo mío! Obrad como queráis, que yo obraré [acorde a lo que me ha sido revelado]. Ya sabréis
a quién le corresponde el castigo humillante, y quién recibirá un castigo eterno [en la otra vida]”.
[¡Oh, Muhámmad!] Te he revelado el Libro con la Verdad para [que se lo transmitas a] la gente. Quien siga la guía lo hará en beneficio propio, pero quien se desvíe lo hará en detrimento propio. Sabe que tú no eres responsable de lo que ellos hagan.
Dios toma las almas en el momento de la muerte, y durante el sueño las de quienes aún no les ha llegado su hora. Retiene aquellas de quienes decretó su muerte, y devuelve las otras hasta [que se cumpla] el plazo prefijado [para su muerte]. En esto hay signos para quienes reflexionan.
Sin embargo [los idólatras] toman [ídolos como] intercesores ante Dios. Diles: “¿Lo hacéis a pesar de que ellos no pueden hacer nada, ni tampoco entienden?”
Diles: “Dios es Quien autoriza toda intercesión1. A Él pertenece el reino de los cielos y la Tierra; ante Él compareceréis”.
Cuando se menciona a Dios como única divinidad, los corazones de los que se niegan a creer en el más allá sienten rechazo, pero cuando se mencionan a otros [ídolos] en lugar de Él, entonces se alegran.
Di: “Oh, Dios [te imploro a Ti porque Tú eres] el Creador de los cielos y de la Tierra, el conocedor de lo oculto y lo manifiesto; Tú juzgarás entre Tus siervos sobre lo que solían discrepar [sobre sus creencias]”.
Si los que cometen injusticias [idolatrías] poseyeran todo cuanto hay en la Tierra y otra cantidad semejante, querrían entregarlo como rescate para salvarse del castigo el Día de la Resurrección; pero Dios ya les mostrará lo que no se imaginan.
Se les mostrarán las obras malas que cometieron, y el castigo del que se burlaban los rodeará.
Cuando al ser humano le sucede una desgracia Me invoca; y luego, cuando le concedo una gracia, dice: “La gracia que se me ha concedido es porque me lo merecía debido a mi capacidad”. Esto es una prueba [de Dios], pero la mayoría lo ignora.
Así dijeron sus ancestros, y [cuando les sorprendió el castigo] no les beneficiaron en absoluto las riquezas que habían obtenido.
Les azotó el castigo por lo que cometieron; los opresores serán castigados por sus malas obras, y no lo podrán evitar.
¿Acaso no saben que Dios concede un sustento abundante a quien Él quiere y se lo restringe a quien quiere? En esto hay signos para los que creen.
Di: “¡Oh, siervos míos que estáis sumidos en el pecado [perjudicándoos a vosotros mismos]! No desesperéis de la misericordia de Dios. Dios tiene poder para perdonar todos los pecados. Él es el Perdonador, el Misericordioso”1.
Arrepentíos ante vuestro Señor y someteos a Él como musulmanes, antes de que os sorprenda el castigo, y entonces no seáis socorridos.
Seguid los preceptos que os han sido revelados [en el Corán] por vuestro Señor, antes de que repentinamente os llegue el castigo, sin que os deis cuenta,
[y entonces] digáis: “¡Qué pena! Ahora estoy perdido por haber desobedecido las órdenes de Dios, y realmente me contaba entre quienes se burlaban [del castigo]”.
O digáis: “¡Cómo desearía que Dios me hubiera guiado para contarme entre los piadosos!”
O digáis, cuando veáis el castigo: “Si pudiera tener otra oportunidad [en la vida mundanal], entonces me contaría entre los que hacen el bien”.
[Pero Dios dirá:] “Ya se os presentaron Mis signos evidentes [en el Corán] y los desmentisteis, fuisteis arrogantes y los rechazasteis”.
El Día de la Resurrección verás que los rostros de quienes desmintieron a Dios estarán ensombrecidos. ¿Acaso no es el Infierno la morada para los soberbios?
Dios salvará a los piadosos y les concederá el triunfo [ingresándolos al Paraíso], y no les alcanzará el castigo ni la tristeza.
Dios es el Creador de todas las cosas, y Él es su Custodio.
A Él pertenecen las llaves de los cielos y de la Tierra. Quienes no crean
Diles [¡Oh, Muhámmad! a los idólatras]: “¿Cómo pretendéis que adore a vuestros ídolos en vez de Dios, ¡oh, ignorantes!?”
Se te ha revelado [¡Oh, Muhámmad!], y también a los [Profetas] que te precedieron, que si cometes idolatría, tus obras se perderán y te contarás entre los perdedores.
Adora solo a Dios y sé de los agradecidos.
[Los idólatras] no han valorado a Dios en Su verdadera magnitud. El Día de la Resurrección contendrá toda la Tierra en Su puño, y los cielos estarán plegados en Su diestra. ¡Glorificado y enaltecido sea Dios! Él está por encima de lo que Le asocian.
Será soplada la trompeta1 y todos los que estén en los cielos y en la Tierra perecerán, excepto quien Dios quiera2; luego será soplada por segunda vez y [todos resucitarán] poniéndose de pie [para ser juzgados]. Entonces verán.
La Tierra se iluminará con la luz de su Señor, el registro de las obras se expondrá, se hará comparecer a los Profetas1 y a los testigos2, y [la gente] será juzgada con justicia y nadie será oprimido.
Será juzgada cada alma acorde a sus obras, y Él es Quien mejor sabe cuanto hicieron.
Los que se negaron a creer serán arriados en grupos hacia el Infierno, y cuando lleguen a él, serán abiertas sus puertas y sus [ángeles] guardianes les dirán: “¿Acaso no se os presentaron Mensajeros que os transmitieron los signos de vuestro Señor, y os advirtieron sobre la comparecencia de este día?” Responderán: “¡Sí! Pero [debido a que los desmentimos] se cumplirá el designio de Dios de castigar a los incrédulos”.
Se les dirá: “Entrad por las puertas del Infierno, y morareis allí por toda la eternidad”. ¡Qué pésima morada tendrán los soberbios!
Pero quienes hayan tenido temor de su Señor, serán conducidos al Paraíso en grupos, y cuando lleguen a él, serán abiertas sus puertas y sus [ángeles] guardianes les dirán: “Con vosotros sea la paz, bienvenidos. Ingresad en él por toda la eternidad”.
Exclamarán: “¡Alabado sea Dios!, Quien cumplió Su promesa y nos hizo heredar la tierra del Paraíso, para establecernos donde queramos. ¡Qué excelente la recompensa de los que obraron el bien!”
Verás a los ángeles, alrededor del Trono, glorificando las alabanzas de su Señor. [El Día del Juicio] se juzgará a la creación con total justicia, y se exclamará: “¡Alabado sea Dios, Señor del universo!”
Ha’. Mim.
La revelación de este Libro proviene de Dios, el Poderoso, el que todo lo
El Perdonador de los pecados, el que acepta el arrepentimiento, es severo en el castigo y es generoso al conceder Sus gracias. No hay otra divinidad salvo Él, y ante Él han de comparecer.
No disputan los signos de Dios sino los que se niegan a creer. Que no te deslumbre la aparente prosperidad de sus negocios en la ciudad, ya que
antes que ellos el pueblo de Noé y los aliados también habían desmentido [el Mensaje]. Toda nación se complotó contra su Mensajero. Le discutían con argumentos falsos para destruir la Verdad, y por eso los castigué. ¡Qué terrible fue Mi castigo!
Así fue como se cumplió el designio de tu Señor sobre los que se negaron a creer: que ellos serían los moradores del Fuego.
Los [ángeles] que portan el Trono, y los que están a su alrededor, glorifican con alabanzas a su Señor, creen en Él y piden el perdón para los creyentes diciendo: “¡Señor nuestro! Tú lo abarcas todo con Tu misericordia y sabiduría. Perdona a quienes se arrepienten y siguen Tu camino, y presérvalos del castigo del Fuego.
¡Señor nuestro! Introdúcelos en los Jardines del Edén que les prometiste, junto a sus padres, esposas y descendientes que fueron piadosos y creyentes. Tú eres el Poderoso, el Sabio.
Presérvalos de cometer pecados. Tú te apiadarás, cuando llegue el Día del Juicio, de aquel que haya sido preservado de cometer pecados. Ese será el triunfo grandioso”.
Pero a los que se negaron a creer se les dirá: “La aversión de Dios por vosotros es mayor que el odio que sentiréis por vosotros mismos [al ser arrojados al Fuego], ya que fuisteis invitados a la fe pero la rechazasteis”.
Dirán: “¡Señor nuestro! Nos diste la muerte dos veces1 y nos diste la vida dos veces2, reconocemos nuestros pecados; ¿existe alguna forma de salir [del castigo del Infierno]?”
[Se les dirá:] “Este tormento es porque, cuando se os invitó a adorar a un Dios Único, no creísteis; pero cuando se os invitaba a dedicarle actos de adoración a otros [ídolos] junto a Dios, entonces sí creísteis. El juicio corresponde a Dios, el Sublime, el Supremo.
Él es Quien os muestra Sus signos y os envía la lluvia del cielo como sustento, pero no reflexiona en ello sino quien retorna [a Dios] arrepentido.
Invocad a Dios y adoradlo con sinceridad, aunque eso disguste a los que se niegan a creer.
Él posee los atributos más sublimes, Señor del Trono. Concede la revelación con Su Mensaje a quien Él quiere de Sus siervos, para que adviertan sobre el día de la comparecencia.
Ese día saldrán [de las tumbas] y nada estará oculto a Dios. [Él preguntará:] “¿Quién es el soberano hoy?” [Y Él mismo responderá:] “Solo Dios, el Único, el Victorioso”.
Hoy cada alma será juzgada por lo que haya realizado. Hoy no se cometerá injusticia alguna. Dios es rápido en ajustar cuentas.
Adviérteles [¡Oh, Muhámmad!] sobre la inminencia del Día [del Juicio], donde los corazones se les subirán hasta las gargantas por la angustia. Los que cometieron injusticias no tendrán ningún amigo ni intercesor que sea escuchado.
[Dios] conoce las miradas pérfidas y lo que esconden los corazones.
Dios juzga con la verdad, y los que invocan en lugar de Él no pueden juzgar nada. Dios todo lo oye, todo lo ve.
¿Acaso no viajan por el mundo y observan cuál fue el final de sus antecesores? Tenían más poder y dejaron más vestigios sobre la Tierra [que vosotros], pero Dios les castigó [destruyéndoles] por sus pecados, y nadie pudo protegerles de Dios.
Esto [fue lo que merecieron] porque se les presentaron sus Mensajeros con las pruebas claras, pero los rechazaron y entonces Dios les castigó. Él es Fortísimo y severo al castigar.
Envié a Moisés con Mis signos y pruebas evidentes.
[Le envié] ante el Faraón, Hamán y Qarún1, pero le dijeron: “Eres un hechicero mentiroso”.
Pero cuando se les presentó con Mi Verdad, dijeron: “Maten a los hijos de quienes creyeron en él, y dejen con vida a sus mujeres”. Pero los planes de los incrédulos fueron en vano.
Dijo el Faraón [con soberbia]: “Dejadme, yo mataré a Moisés, y que invoque a su Señor [para que me lo impida]; temo que cambie vuestra religión o que siembre la corrupción en la Tierra”.
Dijo Moisés: “Me amparo en mi Señor y el vuestro, de todo arrogante que no crea en el Día del Juicio”.
Dijo un hombre creyente de la familia del Faraón, que ocultaba su fe: “¿Vais a matar a un hombre solo porque dice: ‘Dios es mi Señor’, siendo que os ha presentado milagros de vuestro Señor? Si se trata de un mentiroso, sobre él recaerá su mentira; pero si dice la verdad, os azotará una parte del castigo con los que os amenaza. Dios no guía a quien se extralimita y miente.
¡Oh, pueblo mío! A vosotros os pertenece el reino hoy, y sois quienes domináis en la tierra [de Egipto]. ¿Pero quién os defenderá del castigo de Dios, si Él lo desencadena sobre nosotros?” Dijo el Faraón: “No os propongo sino lo que considero correcto, y no os guío sino por el buen camino”.
Pero dijo el hombre que creía [de la familia del Faraón]: “¡Oh, pueblo mío! Temo que os ocurra lo mismo que a los aliados [incrédulos que se complotaron contra sus Mensajeros],
como ocurrió al pueblo de Noé, ‘Ad y Zamud, y los que les sucedieron [que fueron aniquilados]. Dios no es injusto con Sus siervos.
¡Oh, pueblo mío! Temo que [seáis castigados] el día de la convocatoria1.
Ese día pretenderéis huir, pero no tendréis quien os proteja del castigo de Dios. Sabed que a quien Dios abandona en el desvío, no habrá nadie que le pueda guiar”.
Se os presentó [el profeta] José antes [que el profeta Moisés] con milagros evidentes, pero vosotros permanecisteis dudando sobre lo que os mostró [y no creísteis], hasta que cuando murió, dijisteis: “Dios no enviará ningún Mensajero después de él”. Así extravía Dios a quien excede los límites y duda [de Su Mensaje],
los que discuten los milagros de Dios sin haber recibido un argumento válido, por lo que acrecientan la aversión de Dios y de los creyentes hacia ellos. Así es como Dios sella el corazón de todo arrogante, opresor.
Dijo el Faraón: “¡Oh, Hamán! Constrúyeme una torre para que pueda ascender.
Ascender a los cielos y ver a quién adora Moisés, aunque creo que [Moisés] miente”. Así fue como [el demonio] le hizo ver al Faraón como buenas sus malas acciones, y logró que se extraviara completamente. Los planes del Faraón fracasaron.
Dijo el [hombre] creyente [de la familia del Faraón]: “¡Oh, pueblo mío! Seguidme, que os guiaré por el camino recto.
¡Oh, pueblo mío! En esta vida mundanal hay solo placeres temporales, mientras que la otra vida es la morada de la eternidad.
Quien haga una maldad, será castigado acorde a lo cometido, pero quien haga obras buenas y sea creyente, varón o mujer, ingresará al Paraíso y será recompensado sin medida.
¡Oh, pueblo mío! ¿Qué sucede que os invito a la salvación y vosotros me invitáis al Infierno?
Me proponéis negar la unicidad de Dios y que dedique actos de adoración a otros [ídolos], pero no tengo conocimiento [de que algo merezca ser adorado salvo Él]. Yo os invito a creer en el Poderoso, el Perdonador.
No hay duda de que aquello a lo que me invitáis carece de fundamento en esta vida y en la otra; todos compareceremos ante Dios, y quienes exceden los límites serán los moradores del Infierno.
Ya os acordaréis de esto que os digo1, pero [me refugio en Dios y] confío mis asuntos a Él. Dios ve bien lo que hacen Sus siervos”.
Dios le protegió de las maldades que tramaron contra él, mientras que el Faraón y sus seguidores fueron azotados por un castigo terrible1.
[En la tumba] el fuego les alcanzará por la mañana y por la tarde1, pero el día que llegue la Hora [del Juicio, se les ordenará a los ángeles:] “Arread al Faraón y sus seguidores al castigo más severo”.
Cuando [los incrédulos] discutan en el Infierno, dirán los más débiles a los soberbios [líderes de la incredulidad]: “Nosotros hemos sido vuestros seguidores, ¿no podéis librarnos de una parte del [castigo del] Infierno?”
Dirán los soberbios: “Todos nosotros estamos [siendo castigados] en él, Dios juzgó entre Sus siervos [y nadie puede aminorar el tormento]1”.
Quienes están en el tormento dirán a los [ángeles] guardianes del Infierno: “Rogad a vuestro Señor para que nos alivie el castigo [aunque sea] un solo día”.
Dirán [los ángeles]: “¿Acaso no se os presentaron Mensajeros con milagros evidentes?” Responderán: “Claro que sí [pero no les creímos]”. Les dirán entonces [los ángeles]: “Rogad vosotros”, pero las súplicas de los que se negaron a creer serán en vano.
Les daré Mi socorro a Mis Mensajeros y a los creyentes en esta vida y también en el Día del Juicio, cuando comparezcan los [ángeles] testigos.
En ese día no les beneficiarán las excusas a los que cometieron injusticias, serán maldecidos y tendrán la peor morada.
Concedí a Moisés la guía, e hice que los Hijos de Israel heredaran el Libro [de la Torá],
como guía y motivo de reflexión para los dotados de entendimiento.
Sé paciente y perseverante, porque la promesa de Dios es verdadera; pide el perdón de tus faltas y glorifica con alabanzas a tu Señor por la tarde y al amanecer1.
[Los que se niegan a creer] discuten los milagros de Dios sin pruebas válidas, porque sus corazones están colmados de soberbia, y sabe que no lograrán sus propósitos [de vencerte, ¡Oh, Muhámmad!]. Refúgiate en Dios, Él todo lo oye, todo lo ve.
La creación de los cielos y de la Tierra es más grandiosa que la creación de los seres humanos, pero la mayoría de ellos lo ignoran1.
No es propio comparar al que puede ver [la verdad] con quien no puede verla, ni comparar al creyente que obra rectamente con el perverso [que obra el mal]. ¡Qué poco reflexionan!
La hora [del Juicio] llegará, no hay duda sobre ello, aunque la mayoría de los seres humanos no crean.
Vuestro Señor dice: “Invocadme, que responderé [vuestras súplicas]”. Pero quienes por soberbia se nieguen a adorarme, ingresarán al Infierno humillados.
Dios es Quien creó la noche para que descanséis en ella, y el día luminoso para que podáis ver [y procurar el sustento]. Dios es el poseedor del favor inmenso que concede a los seres humanos, pero la mayoría no Le agradece.
Aquel [que os agracia] es Dios, vuestro Señor, el Creador de todas las cosas, no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Él, ¿cómo es que rehusáis [adorarlo a Él y adoráis falsas divinidades]?
Así también fueron apartados [del camino recto] quienes rechazaron los signos de Dios.
Dios es Quien ha hecho de la Tierra un lugar habitable y del cielo un techo1, os dotó de una bella figura y os sustenta con cosas beneficiosas. Él es Dios, vuestro Señor. Bendito sea Dios, Señor del Universo.
Él es el Viviente, no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Él; invocadlo solamente a Él. Alabado sea Dios, Señor del universo.
Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Me ha sido prohibido adorar a aquellos [ídolos] que invocáis en lugar de Dios, me han llegado milagros evidentes de mi Señor y se me ha ordenado someterme al Señor del universo.
Él es Quien os creó del polvo1, y después2 de un óvulo fecundado que se transforma en un embrión, luego os hace surgir [al mundo] como niños para que alcancéis la madurez, y luego os hace llegar a ancianos, aunque algunos fallecen antes, y así se cumple el plazo de vida que se os había prefijado para que reflexionéis.
Él es Quien da la vida y da la muerte, y cuando decreta algo dice: “¡Sé!”, y es.
¿Acaso no observaste [¡Oh, Muhámmad!] a quienes discuten los milagros de Dios, cómo se desvían?
Quienes desmienten el Libro [revelado] y lo que he enviado junto a Mis Mensajeros1 ya sabrán [el castigo que les aguarda],
cuando se les coloquen argollas en sus cuellos y sean arriados con cadenas
al agua hirviendo, y luego ardan en el fuego.
Se les dirá entonces: “¿Dónde están aquellos [ídolos] que idolatrabais
junto a Dios?” Responderán: “Se desvanecieron. [Reconocemos que] no invocábamos en realidad a nada [que nos pueda beneficiar hoy]”. Así es como Dios deja que se desvíen los que se niegan a creer.
[Los ángeles dirán:] “Este [castigo que recibís] es porque os regocijabais sin razón en la Tierra [siguiendo creencias falsas], y porque erais insolentes.
Ingresad [al castigo] por las puertas del Infierno, donde permaneceréis por toda la eternidad”. ¡Qué pésima será la morada de los soberbios!
Sé paciente y perseverante [¡Oh, Muhámmad!], pues la promesa de Dios es verdadera. Sea que te muestre algo de lo que tengo preparado o que te haga morir [antes de que sean castigados], ante Mí comparecerán.
He enviado otros Mensajeros antes que tú, de algunos de ellos te he relatado su historia, y de otros no te relaté su historia1. Todo Mensajero que se presentó con algún milagro fue con la anuencia de Dios. Pero cuando llegue el designio de Dios, estarán perdidos los que atribuían falsedades [a Dios].
Dios es Quien creó para vosotros los rebaños, para que usarais como montura a algunos y de otros comierais.
Obtenéis de ellos otros beneficios, y podéis satisfacer mediante ellos vuestras necesidades [de viajar a zonas lejanas]. Sobre ellos [en los viajes terrestres] y en los barcos os transportáis.
Dios os muestra Sus milagros [que prueban Su unicidad]. ¿Cuál de los milagros de Dios negaréis?
¿Acaso no viajan por el mundo y observan cuál fue el final de sus antecesores? Eran más numerosos que ellos, más poderosos, y dejaron más vestigios en la Tierra. Pero de nada les valió lo que poseían.
Cuando se les presentaron sus Mensajeros con los milagros, se mostraron soberbios y orgullosos de [las creencias] que habían heredado [y no les creyeron]; entonces les fue enviado un castigo por haberse burlado.
Pero al ver Mi castigo, dijeron: “Creemos solo en Dios, y renegamos de lo que adorábamos junto a Él”.
Pero de nada les sirvió creer cuando vieron Mi castigo. Así es el designio de Dios1, que alcanzó a quienes los precedieron. Los que se negaron a creer habrán perdido toda posibilidad [de salvación].
Ha’. Mim.
Esta es una revelación descendida por el Compasivo, el Misericordioso,
un Libro en que los signos son explicados detalladamente. Expresado en idioma árabe para gente que comprende.
Albricia1, pero también advierte2. La mayoría le da la espalda y no quieren oír.
Dicen1: “Nuestros corazones son insensibles a lo que nos invitas, nuestros oídos son sordos, y entre tú y nosotros hay un velo. Haz lo que quieras, que nosotros haremos lo que queramos”.
Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Soy un hombre igual que vosotros, pero me ha sido revelado que vuestra divinidad es una sola. Seguid el camino recto que Él ha establecido y pedid Su perdón”. ¡Ay de los idólatras,
los que no pagan el zakat ni creen en la otra vida!
Los que crean y obren rectamente recibirán una recompensa ininterrumpida.
Diles: “¿Cómo es que no creéis en Quien creó la Tierra en dos días e inventáis ídolos a los que adoráis como si tuvieran poderes igual que Él? Él es el Señor del universo.
Dispuso sobre la Tierra montañas firmes, la bendijo y determinó el sustento1 en cuatro eras completas2, para los que preguntan3.
Luego se dirigió al cielo, el cual era nebuloso, y le dijo al cielo y a la Tierra: ‘¿Vendréis a mí de buen grado o por la fuerza?’ Respondieron: ‘Iremos a Ti de buen grado’.
Creó siete cielos en dos días, y le inspiró a cada cielo su función. Embelleció el cielo de este mundo con estrellas luminosas, como protección1. Éste es el decreto del Poderoso, el que todo lo sabe”.
Pero si se apartan1, diles: “Os advierto que podríais caer fulminados como ‘Ad y Zamud”.
Cuando se les presentaron los Mensajeros, uno después de otro [con el mismo argumento] diciéndoles: “No adoréis sino a Dios”. Respondían: “Si nuestro Señor hubiera querido nos habría enviado un ángel1. No creemos en su Mensaje”.
En cuanto a ‘Ad, actuaron con soberbia y cometieron injusticias en la tierra. Dijeron: “¿Acaso existe alguien más poderoso que nosotros?” ¿Acaso no sabían que Dios es Quien les había creado y que Él es más poderoso que ellos? Pero rechazaron Mis signos.
Les envié un fortísimo viento gélido en días terribles, para hacerles sufrir el castigo humillante en esta vida; pero el castigo de la otra vida será más humillante aún, y no tendrán quién les socorra.
Y en cuanto a Zamud, les aclaré cuál era la verdadera senda, pero prefirieron la ceguera a la guía. Entonces les azotó un castigo fulminante por lo que habían cometido.
Pero salvé a quienes habían creído y tenían temor de Dios.
El día que sean congregados los enemigos de Dios y conducidos al Infierno,
y estén a punto de ser arrojados en él, entonces atestiguarán contra ellos sus propios oídos, ojos y pieles todo lo que cometieron1.
Dirán a sus pieles: “¿Por qué atestiguáis contra nosotros?” Les responderán: “Nos ha hecho hablar Dios, Quien hace hablar a todas las cosas”. Sabed que Él os creó la primera vez1, y que ante Él volveréis2.
No pudisteis esconderos de los oídos, los ojos y la piel que atestiguarán en vuestra contra. Pensabais que Dios ignoraba gran parte de lo que hacíais.
Eso que pensasteis de vuestro Señor es lo que os ha llevado a la ruina, y ahora sois de los perdedores.
Y aunque tengan paciencia, el Infierno será su morada; y aunque supliquen ser excusados, no serán excusados.
Y les había asignado compañeros1, que les embellecieron lo que habían cometido y lo que iban a cometer. Entonces merecieron el castigo al igual que otras naciones anteriores de seres humanos y de yinn que fueron destruidas. Ellos fueron los verdaderos perdedores.
Dicen los que se negaron a creer: “No prestéis atención al Corán cuando es recitado, y elevad la voz parloteando, así os saldréis con la vuestra”.
Les haremos sufrir un castigo severo a los que se negaron a creer, retribuyéndoles por todo el mal que hicieron.
Este es el tormento que merecen los enemigos de Dios: el Infierno, donde morarán por toda la eternidad como castigo por haber negado Mis signos.
Dirán los que se negaron a creer: “¡Señor nuestro! Déjanos ver a los yinn y a los seres humanos que nos extraviaron para que los pongamos bajo nuestros pies, y así sean ellos de los que estén más abajo1”.
Quienes digan: “Nuestro Señor es Dios” y obren correctamente, los ángeles descenderán sobre ellos [y les dirán:] “No temáis ni estéis tristes. Bienaventurados seáis porque tendréis el Paraíso que os fue prometido.
Nosotros somos vuestros protectores en la vida mundanal y en la otra, tendréis allí todo cuanto deseéis y se os concederá todo lo que pidáis
como reconocimiento del Absolvedor, Misericordioso”.
Quién puede expresar mejores palabras que aquel que invita a la gente a creer en Dios, obra rectamente y dice: “¡Yo soy de los musulmanes1!”
No es lo mismo obrar el bien que obrar el mal. Responde con una buena actitud1, y verás que aquel con quien tenías enemistad se convierte en un amigo ferviente.
Esto no lo logran sino los que tienen paciencia; no lo logran sino los que son muy afortunados.
Si el demonio te susurra para hacer el mal, busca refugio en Dios, porque Él todo lo oye, todo lo sabe.
Entre Sus signos están la noche y el día, el Sol y la Luna. Si realmente es a Él a Quien adoráis, entonces no os prosternéis ante el Sol ni ante la Luna1, sino que prosternaos ante Dios, ya que Él es Quien os ha creado.
Pero si se muestran soberbios1, sabe que los que están próximos a tu Señor2 Lo glorifican durante la noche y durante el día, y no se cansan de hacerlo.
Entre Sus signos está que puedes ver una tierra árida, sin vegetación, pero cuando Dios hace descender el agua sobre ella, vibra y reverdece. Aquel que le da vida1 es Quien resucitará a los muertos. Él es sobre toda cosa Poderoso.
Quienes niegan Mis signos no pueden ocultarse de Mí. ¿Acaso quienes sean arrojados al Infierno serán mejores el Día de la Resurrección que quienes sean salvos1? Haced lo que queráis, pero sabed que Él ve todo lo que hacéis.
Quienes se han negado a creer en el Mensaje cuando les ha llegado, sabed que este es un Libro sublime.
No puede ser adulterado agregando algo o suprimiendo [parte de él], porque es una revelación proveniente de un Sabio, Loable.
No dicen de ti [¡Oh, Muhámmad!] sino lo que ya había sido dicho sobre los Mensajeros que te precedieron. Tu Señor es el poseedor del perdón y el poseedor de un castigo doloroso.
Si hubiera revelado el Corán en otro idioma1 habrían dicho [los incrédulos de entre tu pueblo]: “¿Por qué no fue explicado detalladamente en forma clara?” ¡Qué! ¿Una revelación no árabe para un Profeta árabe? Diles: “Este Libro es guía y salud para los creyentes; pero de los que se niegan a creer sus oídos son sordos y no comprenden. [Se comportan] como si se los llamara de un lugar muy lejano2.
Le revelé el Libro1 a Moisés, pero discreparon sobre él. Si no hubiera sido porque tu Señor lo había decretado2, se les habría adelantado el castigo. Ellos tienen sobre el Corán una seria duda.
Quien obre rectamente lo hará en beneficio propio, y quien obre el mal se perjudicará a sí mismo. Tu Señor no es injusto con Sus siervos.
Fin de la sura
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