Viendo juz 26
Viendo juz 26
Al-Ahqaf
.46
The Wind-Curved Sandhills
Ha’. Mim.
Este Libro1 es una revelación que proviene de Dios, el Poderoso, el Sabio.
No he creado los cielos y la Tierra y lo que hay entre ambos sino con la verdad y por un plazo determinado. Pero los que se niegan a creer rechazan las advertencias.
Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Aquellos [dioses y divinidades] que vosotros invocáis en lugar de Dios, ¿acaso crearon algo en la Tierra o fueron partícipes [en la creación] de los cielos? Presentad ante Mí algún Libro revelado antes de este1 o algún vestigio de un [antiguo] conocimiento [que avale la idolatría] si es que decís la verdad.
¿Existe alguien más extraviado que aquellos que invocan en lugar de Dios a quienes jamás les responderán sus súplicas porque no son conscientes de ellas?
Cuando la gente sea congregada [el Día del Juicio, los ídolos] serán sus enemigos y rechazarán la adoración de la que fueron objeto.
Cuando se les recitan Mis versículos esclarecedores de la verdad, los que se niegan a creer dicen acerca de la Verdad que les ha llegado: “Esto es hechicería”.
O dicen: “Él [Muhámmad] lo inventó”. Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Si lo hubiese inventado, vosotros no podríais defenderme del castigo de Dios. Él bien sabe lo que dicen [sobre el Corán]. Dios basta como testigo entre nosotros. Él es el Absolvedor, el Misericordioso”.
Diles: “Yo no soy el primero de los Mensajeros [de Dios]1, y tampoco sé qué será de mí o de vosotros2. Yo solo sigo lo que me es revelado, y no soy sino un amonestador que habla claro”.
Diles: “¿Por qué no creéis [en el Corán] que Dios reveló, siendo que un sabio de los Hijos de Israel1 atestiguó su veracidad y creyó en él? Habéis actuado con soberbia. Sabed que Dios no guía a un pueblo de injustos.
Dicen los que se niegan a creer acerca de los creyentes: “Si [el Mensaje] fuera un bien, no se nos habrían anticipado [en seguirlo]”. Y como no siguen la guía [del Corán] exclaman: “Esto es una mentira muy antigua”.
Antes [del Corán] fue revelado el Libro de Moisés1 como guía y misericordia. Este2 es un Libro revelado en lengua árabe que corrobora [las revelaciones anteriores3], y en él se advierte a los injustos y se albricia a los que hacen el bien.
Quienes digan: “¡Nuestro Señor es Dios!, y luego obren correctamente, no tendrán de qué sentir temor ni tristeza [en el Día del Juicio Final]
porque serán los compañeros del Paraíso, en el que vivirán por toda la eternidad como recompensa por sus obras.
Le he ordenado al ser humano hacer el bien a sus padres. Su madre lo ha llevado [en el vientre] con esfuerzo, y con dolor lo dio a luz. El período del embarazo y la lactancia dura treinta meses. Cuando alcance la madurez, al llegar a los cuarenta años, debe decir [en súplica]: “¡Señor mío! Haz que sepa agradecerte los favores que nos has concedido, tanto a mí como a mis padres, y que pueda realizar obras buenas que Te complazcan. Concédeme una descendencia piadosa. Me arrepiento a Ti [de mis pecados] y soy de los musulmanes”.
A ellos les aceptaré las mejores obras que hayan realizado, y les perdonaré sus faltas. Ellos serán la gente del Paraíso, [en cumplimiento a] una promesa verdadera que se les había hecho.
Diferente es la situación de aquel que dice a sus padres [creyentes]: “¡Uf, dejadme en paz! Me dicen que seré resucitado, cuando ya han pasado muchas generaciones [y ninguna ha sido resucitada]”. Y mientras estos, implorando a Dios [que lo guíe], dicen: “¡Ay de ti! Ten fe, pues la promesa de Dios es verdadera”; él les responde: “Estas no son más que fábulas de nuestros ancestros”.
Esos merecerán [el castigo de Dios], al igual que las naciones [que no creyeron] de yinn y de seres humanos en la antigüedad. Ellos serán los perdedores.
Cada uno tendrá un grado diferente acorde a sus obras, y se le retribuirá acorde a ellas. Pero nadie será oprimido.
El día que los que se negaron a creer sean expuestos al Infierno se les dirá: “Consumisteis las gracias que se os concedió en la vida mundanal dedicándoos solo a los placeres. Hoy recibiréis un castigo humillante por haber sido soberbios en la Tierra sin derecho alguno, y por haber sido desobedientes [a Dios]”.
Y recuerda [¡Oh, Muhámmad!] al hermano de la tribu de ‘Ad, [el profeta Hud] cuando advirtió a su pueblo en las dunas [donde habitaban]. Todos los Mensajeros que fueron enviados, antes y después de él1, decían a sus pueblos: “No adoréis sino a Dios, temo que os azote el castigo de un día terrible2”.
Dijeron: “¿Has venido a nosotros para convencernos de que nos alejemos de nuestros dioses? Haz que se desencadene sobre nosotros aquello con que nos amenazas, si es que dices la verdad”.
Dijo [el profeta Hud]: “Solo Dios sabe cuándo llegará [ese día], yo solo os transmito el Mensaje con el que fui enviado, pero veo que sois un pueblo que se comporta como los ignorantes”.
Y cuando vieron algo como una nube que se acercaba a sus valles, dijeron: “Esta es una nube que nos trae lluvia”. [Pero su Mensajero les dijo:] “No, es el castigo que reclamabais: un viento que encierra un castigo doloroso
y destruye todo por orden de su Señor”. Cuando amaneció, solo podían verse sus moradas [vacías]; así castigo a los transgresores.
Les había concedido mayor fortaleza que a vosotros, y los había dotado de oído, vista y entendimiento. Pero de nada les sirvieron sus oídos, sus ojos y su inteligencia, pues negaron los signos de Dios y merecieron el castigo del que se burlaban.
Destruí en el pasado pueblos que había a su alrededor, después de haberles enviado todo tipo de signos para que recapacitaran.
Pero aquellos ídolos que adoraban como divinidades en lugar de Dios se desvanecieron y no les auxiliaron, pues solo eran una falsedad que ellos habían inventado.
Y cuando envié [¡Oh, Muhámmad!] a un grupo de los yinn para que escucharan la recitación [del Corán]. Cuando llegaron dijeron [a sus compañeros]: “¡Guardad silencio [para que podamos escuchar]!” Y después de que culminaste [con la recitación], retornaron a su pueblo para advertirles1.
Dijeron: “¡Oh, pueblo nuestro! Hemos oído un Libro revelado después de Moisés, que corrobora los Mensajes anteriores y guía hacia la Verdad y el camino recto.
¡Oh, pueblo nuestro! Si obedecéis al Mensajero de Dios y creéis en él, vuestro Señor os perdonará vuestras faltas y os salvará de un castigo doloroso.
Pero sabed que quien no obedezca al Mensajero de Dios no podrá escapar [del castigo de Dios], ni tendrá fuera de Él protector alguno. Esos están en un error evidente”.
¿Acaso no ven que Dios, Quien ha creado los cielos y la Tierra sin agotarse1, también tiene poder para resucitar a los muertos? Él es sobre toda cosa Poderoso.
El día que los que se negaron a creer sean arrojados al Infierno se les dirá: “¿Acaso no es esto real?” Responderán: “¡Sí! Lo juramos por nuestro Señor” Dirá [Dios]: “Sufrid entonces el castigo que negabais”.
Ten paciencia [¡Oh, Muhámmad!] como la tuvieron los Mensajeros con más determinación, y no te impacientes con ellos. El día que [los que se negaron a creer] vean aquello con lo que se les había amenazado, pensarán que estuvieron en la tumba solo un instante del día. Esta es una notificación. ¿A quién le alcanza el castigo sino a la gente perversa?
Dios invalidará las obras de quienes no crean y alejen a la gente del sendero de Dios.
En cambio, a quienes tengan fe, obren rectamente y crean en lo que fue revelado a Muhámmad, que es la Verdad proveniente de su Señor, Él les perdonará sus pecados e infundirá paz en sus corazones.
Esto es así porque quienes se negaron a creer siguen lo falso, mientras que los creyentes siguen la Verdad de su Señor. Así es como Dios expone ejemplos a la gente.
Cuando tengan que enfrentarse en combate a los que se negaron a creer, golpeadlos en el cuello; y cuando estén fuera de combate apresadlos. Luego, liberadlos con benevolencia o pedid un rescate1, [esa debe ser la actitud] hasta que cese la guerra. [Sabed que] si Dios hubiera querido, Él mismo los hubiera derrotado, pero quiso ponerles a prueba [y que se enfrentaran] unos contra otros. Quien caiga en combate por la causa de Dios, sus obras no habrán sido en vano.
[Dios] les guiará, infundirá paz en sus corazones
y les introducirá en el Paraíso que ya les había dado a conocer.
¡Oh, creyentes! Si auxiliáis a Dios1, Él os auxiliará y afirmará vuestros pasos.
En cambio, a los que se niegan a creer les aguarda la desgracia y sus obras habrán sido en vano,
porque repudiaron lo que Dios descendió en la revelación, y como consecuencia sus obras se perderán.
¿Por qué no viajan por el mundo y observan cómo terminaron sus antecesores1? Dios les destruyó; y sabed que todos los que se niegan a creer tienen un destino similar.
Eso es porque Dios solo es protector de los creyentes, mientras que los que se niegan a creer no tienen protector alguno.
Dios introducirá a los creyentes que obran rectamente en jardines por donde corren ríos. En cambio, los que se niegan a creer gozarán transitoriamente1 y comerán como lo hacen los rebaños, pero tendrán el Infierno por morada.
Muchas ciudades fueron más poderosas que la que te expulsó [¡Oh, Muhámmad!], e igualmente las destruí y no tuvieron quién los auxiliara.
¿Acaso quien se aferra a una evidencia clara de su Señor puede compararse con quien [seducido por el demonio] ve sus obras malas como buenas y sigue sus pasiones?
Así es la descripción del Paraíso que le fue prometido a los piadosos: hay ríos de agua que no se contaminan, ríos de leche que siempre tendrá buen sabor, ríos de vino1 que será un deleite para quienes lo beban, y ríos de miel pura. Tendrán en él todas las frutas que deseen. Su Señor les perdonará. ¿Acaso quien disfrutará de estas gracias puede compararse con quien morará eternamente en el Infierno y beberá agua hirviendo que carcomerá sus intestinos?
Algunos1 te escuchan [¡Oh, Muhámmad!], pero cuando se retiran les dicen [burlándose] a los que fueron agraciados con el conocimiento2: “¿Qué es lo que acaba de decir?” Estos son a quienes Dios ha sellado sus corazones [con la incredulidad], y solo siguen sus pasiones.
Pero a quienes siguen la guía, Él les incrementará su fe y su piedad.
¿Acaso los que se niegan a creer esperan que los sorprenda la Hora1? Ya se evidenciaron algunas señales que indican su proximidad, y de nada les servirá creer cuando esta llegue.
Debes saber que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Dios, e implórale el perdón de tus faltas y las de los creyentes y las creyentes. Dios conoce bien lo que hacen dentro y fuera de sus hogares.
Algunos creyentes dicen: “¿Por qué no desciende un capítulo [del Corán donde se prescriba combatir]?” Pero cuando es revelado un capítulo [del Corán] con preceptos obligatorios, y se menciona en él la guerra, ves a aquellos cuyos corazones están enfermos1 mirarte como si estuvieran en la agonía de la muerte. Sería mejor para ellos
cumplir con los preceptos y no pedir que se prescribiera la guerra. Porque cuando llegue el momento de combatir, lo mejor será que obedezcan a Dios con sinceridad.
¿Si les fuera dada autoridad, acaso no sembrarían la corrupción en la Tierra y cortarían los lazos familiares?
A ellos Dios les ha maldecido haciendo que se comporten como sordos y ciegos.
¿Acaso no meditan en el Corán, o es que sus corazones están cerrados con cerrojos1?
Aquellos que reniegan de su fe después de habérseles evidenciado la guía, es porque el demonio les seduce y les da falsas esperanzas.
Este descarrío es porque [los hipócritas] dijeron a quienes odian lo que Dios reveló [a Muhámmad]1: “Os obedeceremos en algunos asuntos”2. Pero Dios conoce sus secretos.
¡Qué terrible será cuando los ángeles tomen sus almas y les golpeen en el rostro y la espalda!1
Eso será su merecido por haber seguido lo que Dios detesta y haberse apartado de lo que Le complace. Sus obras habrán sido en vano.
¿Acaso piensan aquellos cuyos corazones están enfermos1 que Dios no sacará a la luz su resentimiento?
Si hubiera querido te los habría identificado y los hubieras reconocido por sus signos, pero aun así los reconocerás por el tono de sus palabras. Dios conoce sus obras [y los juzgará acorde a ellas].
Os probaremos para distinguir quiénes de vosotros sois los que verdaderamente luchan por la causa de Dios y se mantienen pacientes [en la fe]. Sabed que sacaremos a la luz lo que esconden vuestros corazones.
Los que se niegan a creer, extravían [a la gente] del sendero de Dios y se oponen al Mensajero después de habérseles evidenciado la guía, no podrán perjudicar a Dios en nada y sus obras serán en vano.
¡Oh, creyentes! Obedeced a Dios y obedeced al Mensajero. No hagáis vanas vuestras obras.
A los que se nieguen a creer, se opongan al camino de Dios y mueran en la incredulidad, Dios no ha de perdonarles.
No cedáis [ante el enemigo] invitándole a un acuerdo [por cobardía]. Vosotros [cuando tenéis fe y defendéis una causa justa] obtendréis la victoria. Dios está con vosotros. Él no dejará de premiar vuestras obras.
La vida mundanal es juego y diversión. Pero si creéis y sois piadosos obtendréis vuestra recompensa. Dios no os exige todos vuestros bienes.
Si se les exigiera, se mostrarían avaros y se manifestaría su rechazo.
Se les invita a contribuir por la causa de Dios, pero entre vosotros hay quienes se muestran avaros. El avaro solo se perjudica a sí mismo. Porque Dios es el Rico1 y vosotros sois los pobres2. Si no creéis, Dios os cambiará por otro pueblo que no será como vosotros.
Te he concedido [¡Oh, Muhámmad!] una victoria evidente1.
Dios te perdonará [¡Oh, Muhámmad!] las faltas que cometiste y las que pudieses cometer, completará Su gracia sobre ti, te afianzará en el sendero recto,
y te dará un auxilio grandioso.
Él es Quien hizo descender el sosiego en los corazones de los creyentes para aumentarles fe a la fe que ya tenían. A Dios pertenecen los ejércitos de los cielos y de la Tierra1; y Dios lo sabe todo, es Sabio.
[Dios] introducirá por toda la eternidad a los creyentes y a las creyentes en jardines por donde corren ríos, y les perdonará sus pecados. Este es un éxito grandioso ante Dios.
En cambio, a los hipócritas y las hipócritas, y a los idólatras y las idólatras que pensaban mal de Dios1, los castigará; la ira de Dios recaerá sobre ellos y los maldecirá, y les tiene reservado el castigo del Infierno. ¡Qué horrible destino!
A Dios pertenecen los ejércitos de los cielos y de la Tierra. Dios es Poderoso, Sabio.
Te he enviado [¡Oh, Muhámmad!] como testigo [de la unicidad divina], albriciador y amonestador,
para que creáis en Dios y en Su Mensajero, asistáis y honréis [al Profeta], y glorifiquéis [a Dios] por la mañana y por la tarde.
Quienes te juran fidelidad en realidad están jurando fidelidad a Dios, pues la mano de Dios está sobre sus manos. Quien no cumpla con el juramento solo se perjudicará a sí mismo; en cambio, quien respete lo pactado con Dios recibirá una recompensa grandiosa.
[¡Oh, Muhámmad!] Los beduinos que no participaron [del viaje a La Meca y del pacto de Hudaibiiah] dirán: “Nos mantuvieron ocupados nuestros bienes materiales y nuestras familias, pídele a Dios que nos perdone”1. Pero solo dicen con sus lenguas lo que no sienten sus corazones2. Diles: “Si Dios quisiera perjudicarles o beneficiarles, nadie podría impedirlo. Dios sabe lo que hacéis”.
Creyeron que el Mensajero y los creyentes jamás regresarían a sus familias. Eso es lo que el demonio infundió en sus corazones, y por eso pensaron mal. Son gente que se ha arruinado a sí misma.
Quien no crea en Dios y en Su Mensajero sepa que el castigo del Infierno está reservado para los incrédulos.
A Dios pertenece el reino de los cielos y de la Tierra, perdona a quien Él quiere y castiga a quien Él quiere. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
Cuando salgan en busca del botín1, quienes no participaron [de la expedición a La Meca] dirán: “Dejadnos participar de la expedición”. Pretenden cambiar el designio de Dios2. Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “No participaréis de ella, pues así lo ha decretado Dios”. Entonces responderán: “En realidad nos tienen envidia”, pero es poco lo que comprenden.
Diles a los beduinos que no participaron [en la expedición a La Meca]: “Se os convocará para luchar contra un pueblo militarmente poderoso, puede que combatan o que ellos se rindan. Si obedecen, Dios os concederá una bella recompensa. Pero si desertáis, como lo hicisteis anteriormente, os dará un castigo doloroso [en el más allá]”.
No hay nada que reprochar al ciego, al lisiado y al enfermo [que no participan en las expediciones militares]. Quien obedezca a Dios y a Su Mensajero, Él lo introducirá en jardines por donde corren ríos. Pero a quien deserte, Dios le dará un castigo doloroso.
Dios quedó complacido con los creyentes cuando te juraron fidelidad bajo el árbol1. [Él] sabía [la fe] que había en sus corazones e hizo descender el sosiego sobre ellos y los recompensó con una victoria cercana2,
donde obtuvieron un botín cuantioso. Dios es Poderoso, Sabio.
Dios os ha prometido que obtendréis muchos botines, y por eso os adelantó este [en Jaibar]. [Él] os ha protegido de las manos [opresoras] de alguna gente para que seáis vosotros un signo para los creyentes1, yos guiará por el sendero recto.
Y [también os ha prometido] otras victorias que no tienen capacidad de conseguir, pero que Dios os tiene reservadas. Dios tiene poder sobre todas las cosas.
Sabed que aun cuando los que se negaron a creer les hubieran combatido [en Hudaibiiah], habrían huido vencidos, pues no hubieran encontrado quién les protegiera ni los defendiera.
Ese es el proceder de Dios que ha regido siempre en el pasado [de socorrer a los creyentes]. No encontrarás que el proceder de Dios cambie.
Él es Quien os protegió de las manos de vuestros enemigos y los protegió a ellos de vuestras manos en el valle de La Meca, después de haberos dado la victoria sobre ellos. Dios vio lo que hicisteis.
Ellos son los que se negaron a creer y no os dejaron llegar a la Mezquita Sagrada, impidiendo que los animales [que llevaban para sacrificarlos como ofrenda en La Meca] llegaran a su destino. De no haber sido porque podrían haber cometido un grave pecado si atacaban La Meca, matando o hiriendo sin darse cuenta a algunos hombres y mujeres creyentes que no conocían y que habitaban en ella, Dios se los habría permitido. Dios alcanza con Su misericordia a quien Él quiere. Si les hubiera sido posible diferenciarlos1 unos de otros, les habríamos hecho infligir un castigo doloroso a los que se negaron a creer.
Cuando los que se negaron a creer cerraron sus corazones con una arrogancia1 similar a la de la época de la ignorancia [previa al Islam], Dios hizo descender el sosiego sobre Su Mensajero y sobre los creyentes, y los hizo mantenerse leales al compromiso2, pues eran los más merecedores y los más dignos de él. Dios lo sabe todo.
Dios hará realidad la visión que tuvo Su Mensajero [en sueños] y vosotros entraréis en la Mezquita Sagrada, si Dios quiere, algunos con las cabezas rasuradas y otros con el cabello recortado1, sin temer absolutamente nada. Dios sabe lo que vosotros ignoráis2. Él os concederá, además, una victoria cercana3.
Él es Quien os envió a Su Mensajero con la guía y la práctica de adoración verdadera, para que prevalezca sobre todas las demás. Dios es suficiente como testigo.
Muhámmad es el Mensajero de Dios. [Los creyentes] que están con él son severos con los que se niegan a creer, pero misericordiosos entre ellos. Los verás [rezando] inclinados y prosternados, anhelando alcanzar la misericordia de Dios y Su complacencia. En sus rostros se encuentran las huellas de la prosternación. Así fueron descritos en la Torá; mientras que en el Evangelio se los compara con una semilla que germina, brota, se fortalece, cobra grosor y se afirma en su tallo, causando alegría a los sembradores. Para que se indignen los que se niegan a creer. A los que crean y obren rectamente, Dios les ha prometido el perdón y una recompensa grandiosa.
¡Oh, creyentes! No os pongáis a vosotros mismos por encima de Dios y Su Mensajero, y tened temor de Dios; Dios todo lo oye, todo lo sabe.
¡Oh, creyentes! No levantéis vuestras voces sobre la voz del Profeta, y no habléis con él del mismo modo que habláis entre vosotros, pues vuestras obras se podrían malograr sin que os dierais cuenta.
Quienes bajan sus voces cuando están en presencia del Mensajero de Dios son aquellos a los que Dios purificó sus corazones, infundiendo en ellos el temor devocional. Ellos recibirán perdón y una recompensa magnífica.
La mayoría de los que te llaman con insistencia [¡Oh, Muhámmad!] desde afuera de tu morada, no razonan.
Mejor sería que esperaran pacientemente hasta que tú salgas; pero [sabed que] Dios es Absolvedor, Misericordioso.
¡Oh, creyentes! Si una persona que transgrede1 se os presenta con alguna noticia, corroborad su veracidad, no sea que perjudiquéis a alguien por ignorancia y luego2 os arrepintáis de lo que habéis hecho.
Sabed que entre vosotros está el Mensajero de Dios, y que si os obedeciera en la mayoría de los asuntos habríais caído en la perdición. Dios os ha infundido el amor por la fe, embelleciéndola en vuestros corazones, y os hizo aborrecer la incredulidad, la corrupción y la desobediencia. ¡Esos son los bien guiados!
Ese es el favor y la gracia que Dios os ha concedido. Dios todo lo sabe, es Sabio.
Si dos grupos de creyentes combaten entre sí, intentad reconciliarlos. Si uno de los dos actúa abusivamente contra el otro, combatid al grupo opresor hasta que respete las leyes de Dios, pero si lo hace, entonces reconciliad a ambos grupos con equidad. Sed justos, que Dios ama a quienes establecen justicia.
Los creyentes son hermanos entre sí; reconciliad a vuestros hermanos y tened temor de Dios para que Él os tenga misericordia.
¡Oh, creyentes! No os burléis unos de otros, porque pudiera ser que los que son blanco de las burlas sean mejores que los que se están burlando. Que las mujeres no se burlen de otras mujeres, porque es posible que las que son el blanco de las burlas sean mejores que las que se burlan. No difaméis ni pongáis apodos ofensivos. ¡Qué malo es comportarse como un corrupto1 después de haber sido agraciado con la fe! Quienes no se arrepientan… esos son los injustos.
¡Oh, creyentes! Evitad sospechar demasiado [de la actitud de los demás] pues algunas sospechas son un pecado. Y no os espiéis, ni habléis mal del ausente, porque es tan repulsivo como comer la carne muerta de vuestro hermano. ¿Acaso alguien desearía hacerlo? Por supuesto que les repugnaría. Tened temor de Dios, porque Dios es Indulgente, Misericordioso.
¡Oh, seres humanos! os he creado a partir de un hombre y de una mujer, y os he congregado en pueblos y tribus para que os reconozcáis los unos a los otros. El mejor de vosotros ante Dios es el de más piedad1. Dios todo lo sabe y está bien informado de lo que hacéis.
Los beduinos dicen: “Somos creyentes”. Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Todavía no sois verdaderos creyentes. Mejor decid que habéis aceptado el Islam, pues la fe no ha ingresado completamente en vuestros corazones. Sabed que si obedecéis a Dios y a Su Mensajero, vuestras obras no habrán sido en vano [y seréis recompensados por ellas]; Dios es Absolvedor, Misericordioso”.
Los verdaderos creyentes son quienes creen en Dios y en Su Mensajero, y luego no vacilan; quienes luchan por la causa de Dios con sus bienes materiales y su persona. Esos son los sinceros1.
Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “¿Acaso pretendéis decirle a Dios en qué creéis? Dios conoce cuanto hay en los cielos y en la Tierra. Dios lo sabe todo.
Piensan que te han hecho un favor al abrazar el Islam. Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “No me mencionéis vuestra conversión al Islam como si fuera un favor hacia mí. Porque si fuisteis sinceros1, fue Dios Quien os hizo el favor de guiaros a la fe”.
Dios conoce lo oculto de los cielos y de la Tierra. Dios ve todo lo que hacen.
Qaf. [Juro] por el glorioso Corán,
pero los que se niegan a creer se asombran de que haya surgido un amonestador de entre ellos mismos, y dicen: “¡Esto es algo asombroso!
¿Acaso cuando hayamos muerto y nos hayamos convertido en polvo [seremos resucitados]? ¡Eso es imposible!”
Yo sé lo que la tierra consumirá de ellos. Todo lo tengo registrado en un libro protegido.
Desmintieron la verdad cuando les llegó y se encuentran en un estado de confusión.
¿Acaso no observan el cielo por encima de ellos, cómo lo he erigido y embellecido, y que no tiene ninguna imperfección?
¿Y a la tierra, cómo la he extendido, fijado en ella montañas firmes, y he hecho brotar en ella vegetales de toda especie?,
como evidencia y recuerdo para todo siervo arrepentido.
Hago descender del cielo agua bendita, con la que hago brotar jardines y el grano de la cosecha,
y palmeras esbeltas cubiertas de racimos [de dátiles],
como sustento para los siervos. Así como doy vida con la lluvia a la tierra árida, así los resucitaré.
Antes que ellos ya lo habían hecho1 el pueblo de Noé, los habitantes de Rass y Zamud,
y los habitantes de ‘Ad, el pueblo del Faraón y los hermanos1 de Lot,
y los habitantes de los valles boscosos1 y el pueblo de Tubba’2. Todos desmintieron a sus Mensajeros, y entonces se cumplió Mi advertencia.
¿Acaso fallé al crearlos por primera vez? Pero a pesar de eso dudan de una nueva creación1.
Creé al ser humano y sé cuáles son sus debilidades. Estoy más cerca de
[Sabe que] dos ángeles escriben todas sus obras, sentados uno a su derecha y el otro a su izquierda,
no pronuncia palabra alguna sin que a su lado esté presente un ángel observador que la registre.
Le llegará la agonía de la muerte con la verdad. ¡De ella era que huía!
La trompeta será inevitablemente soplada. Ese es un día prometido.
Toda alma [del ser humano] ha de presentarse acompañada por un ángel que la conduzca y otro que sea testigo de sus obras.
[Se le dirá:] “Fuiste indiferente a este [día]. Hoy te quito el velo que cubría tu vista y ahora puedes ver”.
El1 que lo acompañó durante su vida dirá: “Esto es lo que he registrado”.
[Dios dirá a los ángeles:] “Arrojad al Infierno a todo aquel que se haya negado obstinadamente a creer,
a aquel que se negó a hacer el bien, violó la ley, sembró la duda
y asoció divinidades a Dios [en la adoración]. ¡Arrojadle al castigo severo!”
Dirá el1 que le susurró toda su vida: “¡Señor nuestro! Yo no le desvié, sino que él estaba en un profundo extravío”.
Dirá1: “No discutáis ante Mí, ya os había advertido sobre esto2.
Mi designio es irrevocable, pero Yo no soy injusto con Mis siervos.
Ese día le diré al Infierno: “¿Ya te has llenado1?” Y exclamará: “No. ¿Aún hay más?”
Y el Paraíso será presentado a los piadosos, y no estará lejos de ellos.
[Será dicho:] “Esto es lo que se había prometido para todos los que vuelven a Dios1, son cumplidores2,
tienen temor del Compasivo en privado, y se presentan con un corazón obediente1.
Ingresad al Paraíso en paz, este día comienza la eternidad.
Tendréis en él cuanto anheléis, y os tengo reservada una recompensa aun mayor”1.
¿A cuántas generaciones más poderosas que ellos1 he destruido en la antigüedad? Recorrieron tierras buscando escapar, pero ¿acaso se puede escapar?2
En esto hay un motivo de reflexión para quienes tienen uso de razón y prestan oído con una mente consciente.
He creado los cielos y la Tierra y todo cuanto existe entre ambos en seis eras, sin sufrir cansancio1.
Ten paciencia [¡Oh, Muhámmad!] ante sus palabras ofensivas, y glorifica con alabanzas a tu Señor antes de la salida del Sol y antes del ocaso,
y glorifícalo por la noche, y después de cada prosternación1.
Mantente siempre alerta del día que convoque el pregonero1 desde un lugar cercano;
ese día todos escucharán el soplido que anuncia la verdad. Ese será el Día de la Resurrección.
Yo doy la vida y la muerte, y a Mí será el retorno.
Ese día la tierra se abrirá, y saldrán [de las tumbas] presurosos1. Eso es fácil para Mí.
Sé muy bien lo que dicen de ti [¡Oh, Muhámmad!]. Pero tú no puedes forzarlos a creer, solo exhórtalos con el Corán, que quien tema Mi amenaza recapacitará.
[Juro] por los vientos que soplan,
por las nubes cargadas de lluvias,
por los barcos que navegan con facilidad,
por los ángeles que trasmiten las órdenes [de Dios],
que lo que se les ha anunciado [el Día de la Resurrección] es una verdad,
y que el juicio es inevitable.
Y [juro] por el cosmos surcado de [planetas en] órbitas1
que vosotros [¡Oh, idólatras!] tenéis creencias contradictorias [con la verdad]
de la que solo se distancian quienes están desviados en su pensamiento.
¡Pobres aquellos que solo conjeturan sobre lo que no pueden comprobar!1
Los que están sumidos en la ignorancia1,
y preguntan1: “¿Cuándo será el Día del Juicio?”
Ese día serán atormentados con el Fuego.
[Les será dicho:] “Sufrid su tormento, esto es lo que pedíais que os llegara con rapidez.”
Los piadosos, en cambio, morarán en jardines con manantiales.
Disfrutarán lo que Su Señor les conceda, porque en la vida mundanal hacían el bien,
dormían poco por las noches1,
pedían perdón a Dios antes del despuntar del alba,
y daban de su dinero lo que era derecho para el mendigo y el indigente.
En la Tierra hay signos1 para quienes tienen certeza interior.
También1 en vosotros mismos. ¿Es que no veis?
En el cielo se encuentra [la fuente de] vuestro sustento y lo que os fue prometido1.
[Juro] por el Señor del cielo y de la Tierra que [lo que se os ha prometido] es tan cierto como que podéis hablar.
Te relataremos la historia de los huéspedes honorables1 de Abraham:
Cuando se presentaron ante él dijeron: “¡Paz!” Y [Abraham] respondió: “¡Paz!, gente desconocida”.
Y rápidamente se fue a preparar con su familia el mejor de sus terneros,
y se los ofreció [asado]. Pero [al ver que no comían] les dijo: “¿Acaso no vais a comer?”,
y sintió temor de ellos. Pero le dijeron: “No temas”, y le albriciaron que tendría un hijo dotado de sabiduría1.
Entonces, su mujer dio un grito de sorpresa y, abofeteándose el rostro, dijo: “¡Pero si ya soy una anciana estéril!”
Le dijeron: “Así lo ha decretado tu Señor, y Él es el Sabio, el que lo sabe todo”.
Fin de la sura
The system theme automatically adapts to your light/dark mode settings
Estilo Uthmani predeterminado de Quran.com
Vista previa
بِسْمِ ٱللَّهِ