Viendo juz 3
Viendo juz 3
Al-Baqarah
.2
The Cow
Entre los Mensajeros, he distinguido a cada uno con un favor. Entre ellos hay a quienes Dios habló directamente, y otros a quienes elevó en grados. Y concedí a Jesús, hijo de María, las pruebas evidentes y le fortalecí con el Espíritu Santo [el ángel Gabriel]. Pero si Dios hubiera querido, las naciones que les siguieron no hubieran combatido entre ellas tras habérseles presentado los Profetas y las evidencias; pero discreparon, y hubo entre ellos quienes creyeron en la verdad y quienes la rechazaron. Si Dios hubiera querido no se habrían combatido los unos a los otros, pero Dios obra según Su designio.
¡Oh, creyentes! Dad en caridad parte de los beneficios que os he otorgado antes de que llegue el día en el cual no se aceptará rescate, amistad ni intercesión. Los [verdaderos] injustos son los que rechazan la verdad.
¡Dios! No existe nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Él, el Viviente [Eterno], el Sustentador [y Gobernador de toda la creación]1. No Le afectan somnolencia ni sueño. Suyo es cuanto hay en los cielos y la Tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él si no es con Su permiso? Conoce el pasado y el futuro [lo manifiesto y lo oculto] y nadie abarca de Su conocimiento salvo lo que Él quiere. El escabel de Su Trono2 abarca los cielos y la Tierra, y la custodia [y mantenimiento] de ambos no Le agobia. Y Él es el Sublime, el Grandioso.
Una vez esclarecida la diferencia entre la guía correcta y el desvío, no se puede forzar a nadie a creer1. Quien rechace las falsas divinidades y crea en Dios, se habrá aferrado al asidero más firme [el Islam], que es irrompible. Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Dios es el protector de los creyentes, les saca de las tinieblas hacia la luz. En cambio, los que rechazan la verdad tienen como protector a las falsas divinidades, que les sacan de la luz hacia las tinieblas. Ellos serán los moradores del Fuego, en el que permanecerán eternamente.
¿Acaso no has reparado en quien1 discutió con Abraham acerca de su Señor valiéndose del reinado que Dios le había concedido? Dijo Abraham: “Mi Señor es Quien da la vida y da la muerte”. Le replicó: “Yo también doy la vida y la muerte”. Dijo Abraham: “Dios hace que el Sol salga por el oriente, haz tú que salga por el occidente”. Entonces, el que había rechazado la verdad quedó confundido2, porque Dios no guía a los injustos.
[No has reparado] en aquel [‘Uzeir] que pasó por una ciudad en ruinas [Jerusalén], y exclamó: “¿Cómo va Dios a darle vida ahora que está en ruinas?” Y entonces, Dios le hizo morir por cien años y después le resucitó. Le preguntó [Dios]: “¿Cuánto tiempo has permanecido así?” Respondió: “Un día o menos aún”. Dijo [Dios]: “No, has permanecido así cien años, observa tu comida y tu bebida, no se han podrido, pero mira tu asno [del que por el contrario solo quedan sus huesos]. Haremos de ti un signo para la gente. Mira los huesos [de tu asno], cómo los reuní y luego los cubrí de carne [resucitándolo]”. Y cuando lo vio con claridad dijo: “Ahora sé que Dios es sobre toda cosa Poderoso”.
Y [menciona a la gente] cuando Abraham dijo: “¡Señor mío! Muéstrame cómo das vida a los muertos”. Dijo [Dios]: “¿Es que acaso no crees?” Respondió: “Claro que sí, pero esto es para fortalecer la fe que hay en mi corazón”. Dijo [Dios]: “Toma cuatro pájaros distintos y córtalos en pedazos, luego pon un pedazo de cada uno sobre la cima de una montaña y llámalos, vendrán a ti deprisa [con vida nuevamente]; y sabe que Dios es Poderoso, Sabio”.
El ejemplo de quienes contribuyen con su dinero por la causa de Dios es como el de un grano que produce siete espigas, cada espiga contiene cien granos. Así Dios multiplica [la recompensa] de quien Él quiere. Dios es el Más Generoso, todo lo sabe.
Quienes contribuyan por la causa de Dios, y luego no malogren sus obras con alardes o agravios, obtendrán su recompensa en la otra vida, y no habrán de sentir temor ni tristeza.
Una palabra amable y perdonar es mejor que una caridad seguida de un agravio. Dios es Opulento, Indulgente.
¡Oh, creyentes! No malogréis vuestras caridades haciendo alarde de ellas u ofendiendo, como aquel que contribuye para que la gente lo vea, pero [en realidad] no cree en Dios ni en el Día del Juicio Final. Su ejemplo es como el de una roca cubierta de tierra, a la cual le cae un aguacero que la deja al descubierto1. Esas personas no obtendrán recompensa alguna por sus [buenas] obras, porque Dios no guía a la gente que se niega a reconocer la verdad.
El ejemplo de quienes contribuyen con sus bienes materiales anhelando complacer a Dios y por la certeza de ser recompensados, es como el de una huerta que se encuentra sobre una colina [alta y fértil], a la que le cae una lluvia copiosa y duplica sus frutos. Y si no, una llovizna le basta [para dar frutos]. Sabed que Dios ve lo que hacéis.
¿A quién complacería tener un huerto de palmeras datileras y vides por donde corren ríos, donde hay toda clase de frutos, y al alcanzar la vejez y con hijos de corta edad, ver [su huerto] sorprendido por un huracán con fuego que lo incendie reduciéndolo a cenizas?1 Así es como Dios les aclara Sus signos para que reflexionéis.
¡Oh, creyentes! Dad en caridad de las cosas buenas que hayáis adquirido y [también] de lo que os he hecho brotar de la tierra, pero no elijáis lo deteriorado para dar caridad, así como tampoco lo tomaríais para vosotros mismos, salvo que fuera con los ojos cerrados. Sabed que Dios es Opulento, Loable.
El demonio os atemoriza con la pobreza y os ordena hacer lo que es inmoral1, mientras que Dios os promete Su perdón y Su generosidad. Dios es el Más Generoso, todo lo sabe.
Dios concede la sabiduría a quien quiere, y sabed que a quien le haya sido concedido este don ha recibido una gracia inmensa. Solo reflexionan los dotados de intelecto.
Los pagos de vuestras obligaciones o las promesas1 que hayáis hecho, Dios los conoce; pero quienes incumplan no tendrán quién les auxilie [el Día del Juicio].
Hacer caridad públicamente es una obra de bien, pero si la hacéis en privado y se la lleváis a los pobres será mejor aún. A causa de esto Dios perdonará algunos de vuestros pecados. Dios sabe todo lo que hacéis.
No es tu responsabilidad [¡Oh, Muhámmad!] que la gente decida seguir la guía [una vez que se la has enseñado], porque Dios guía a quien quiere. Toda caridad que deis es en vuestro propio beneficio, pero no deis caridad a menos que sea anhelando el rostro de Dios. Lo que hagáis de bien os será recompensado sin mengua alguna.
[Dad caridad a] los pobres que padecen necesidad [por dedicarse] a la causa de Dios y no pueden viajar por la tierra [para trabajar y ganar su sustento]. Quien ignora [la realidad de] su situación los cree ricos, ya que por dignidad no mendigan. Pero los reconocerás por su conducta, no piden inoportunamente. Lo que sea que des en caridad, Dios lo sabe.
Quienes hagan caridad con sus bienes materiales, de noche o de día, en privado o en público, su Señor les recompensará, y no habrán de sentir temor ni tristeza.
Los que se lucran con la usura1 saldrán [de sus tumbas el Día del Juicio Final] como locos poseídos por el demonio. Esto es porque dicen que el comercio es igual que la usura, pero [no, porque] Dios permitió el comercio y prohibió la usura. A quien le haya llegado de su Señor [el conocimiento de] la prohibición [de la usura] y se haya abstenido arrepintiéndose, podrá conservar lo que obtuvo en el pasado, y su asunto será juzgado por Dios. Mas si reincide, se contará entre los moradores del Fuego, en el que sufrirá eternamente.
Dios quita a las ganancias de la usura toda bendición, pero bendice los actos de caridad con un incremento multiplicado. Dios no ama a los que niegan la verdad y transgreden [la prohibición de la usura].
Los creyentes que obran correctamente, cumplen la oración prescrita y pagan el zakat, serán recompensados por su Señor, y no sentirán temor ni tristeza.
¡Oh, creyentes! Tened temor de Dios y renunciad a los intereses que os adeuden por usura, si es que sois realmente creyentes.
Pero si no abandonáis el lucro a través de la usura, sabed que Dios y Su Mensajero os declaran la guerra. Quien abandona la usura tiene derecho al capital original, de esta forma no oprimiréis ni seréis oprimidos.
Si [quien os debe un préstamo] atraviesa una situación difícil, concededle un nuevo plazo de pago hasta que esté en condición de saldar la deuda. Aunque si supierais la recompensa que tiene, haríais algo mejor aún para vosotros: que es condonarle la deuda.
Temed el día en que seréis retornados a Dios, y en que cada persona reciba lo que merezca sin ser oprimido.
¡Oh, creyentes! Si contraéis una deuda por un plazo estipulado, ponedlo por escrito ante un escribano. Ningún escribano [creyente] debe negarse a levantar esa acta conforme a lo que Dios le ha enseñado1: el escribano debe registrar y el deudor debe dictar fielmente lo que adeuda, con temor de Dios. En caso de que el deudor sea declarado incompetente o sea incapaz de expresar su deuda, que lo haga en su lugar su apoderado con fidelidad. Dos hombres confiables deben ser testigos, pero si no cuentan con dos hombres, recurrid a un hombre y dos mujeres, de manera que si una de ellas se olvida la otra lo recuerde. Nadie debe negarse a ser testigo ni rehusarse si son citados a atestiguar. No seáis reacios a documentar las deudas, sean pequeñas o grandes, así como su vencimiento. Esto es, para Dios, lo más justo, la mejor evidencia [si existiera una disputa] y da menos lugar a dudas. A menos que se trate de una operación al contado; entonces, no hay inconveniente en que no lo pongáis por escrito. Pero [es recomendable] que lo hagáis ante testigos en [operaciones de] compraventa. No se debe presionar ni coartar al escribano ni al testigo, porque hacerlo es un delito. Tened temor de Dios, que Él os agraciará con el conocimiento, porque Dios es conocedor de todas las cosas.
Si estuvierais de viaje y no encontrarais un escribano, podéis tomar algo en garantía1. Pero si existe una confianza mutua, no hacéis mal en no poner por escrito la deuda ni tomar una garantía, y tened temor de Dios. Que nadie se niegue a prestar testimonio cuando sea convocado, porque quien lo oculta tiene un corazón malvado. Y Dios sabe cuanto hacéis.
A Dios pertenece cuanto hay en los cielos y la Tierra. Lo que manifestéis en público y lo que ocultéis en privado, Dios os pedirá cuentas por ello; Dios perdona a quien Él quiere y castiga a quien Él quiere. Dios es sobre toda cosa Poderoso.
El Mensajero y sus seguidores creen en lo que le fue revelado por su Señor [al Mensajero]. Todos creen en Dios, en Sus ángeles, en Sus Libros y en Sus Mensajeros [diciendo:] “No hacemos diferencia entre ninguno de Sus Mensajeros”. Y dicen: “Oímos y obedecemos. Perdónanos Señor nuestro, que ante Ti retornaremos [para ser juzgados]”.
Dios no exige a nadie por encima de sus posibilidades, a su favor tendrá el bien que haga, y en su contra tendrá el mal que haga. “¡Señor nuestro! No nos castigues si olvidamos o cometemos un error. ¡Señor nuestro! No nos impongas una carga como la que impusiste a quienes nos precedieron. ¡Señor nuestro! No nos impongas algo superior a lo que podamos soportar. Perdónanos, absuélvenos y ten misericordia de nosotros. Tú eres nuestro Protector, concédenos el triunfo sobre los que niegan la verdad”.
Álif. Lam. Mim.
Dios, no hay otra divinidad que Él, el Viviente, se basta a Sí mismo y se ocupa de toda la creación.
Él te reveló [¡Oh, Muhámmad!] el Libro con la Verdad, para confirmar los mensajes anteriores, y ya había revelado la Torá y el Evangelio
como guía para la gente, y reveló el criterio por el cual se discierne lo verdadero de lo falso1. Quienes no crean en la palabra de Dios tendrán un castigo severo. Dios es Poderoso y Señor de la retribución Justa.
No hay nada en la Tierra ni en el cielo que pueda esconderse de Dios.
Él es Quien, acorde a Su voluntad, os da forma en el útero. No hay otra divinidad salvo Él, el Poderoso, el Sabio.
Él es Quien te ha revelado el Libro [¡Oh, Muhámmad!]. En él hay versículos categóricos de significado evidente, que son la base del Libro, y otros que aceptan interpretaciones. Los que tienen el corazón extraviado siguen solo los interpretables con el fin de sembrar la discordia y hacer una interpretación interesada. Pero Dios conoce su verdadero significado. Los que tienen un conocimiento afirmado, dicen: “Creemos en todos los versículos por igual, todos proceden de nuestro Señor. Aunque solo los dotados de intelecto tienen esto presente1.
¡Señor nuestro! No permitas que nuestros corazones se desvíen después de habernos guiado. Concédenos Tu misericordia, Tú eres el Dadivoso.
¡Señor nuestro! [Atestiguamos que] Tú reunirás a los seres humanos para un Día ineludible. Dios no falta jamás a Su promesa”.
A los que rechacen la verdad, de nada les servirán sus bienes materiales ni sus hijos ante Dios. Serán combustible del Fuego.
Les sucederá lo mismo que a la gente del Faraón y quienes les precedieron. Ellos desmintieron Mis signos. Pero Dios los castigó por sus pecados. Dios es severo en el castigo.
Di a los que rechazan la verdad: “Seréis vencidos y congregados en el Infierno”. ¡Qué pésima morada!
Ya fue una clara evidencia los dos grupos que se enfrentaron [en la batalla de Báder]: uno combatía por la causa de Dios y el otro la rechazaba. Este último, al ver el grupo de creyentes, le pareció [milagrosamente] que era dos veces más numeroso de lo real. Dios fortalece con Su auxilio a quien Él quiere. En ello hay una enseñanza para quienes observan con atención.
Se encuentra en el corazón de las personas la inclinación por los placeres: las mujeres, los hijos, la acumulación de riquezas en oro y plata, los caballos de raza, los ganados y los campos de cultivo1. Ése es el breve goce de esta vida, pero lo más hermoso se encuentra junto a Dios.
Di: ¿Queréis que os informe sobre algo mejor que los placeres mundanos? Aquellos que tengan temor de Dios encontrarán junto a su Señor jardines por donde corren los ríos, con esposas inmaculadas, donde obtendrán la complacencia de Dios por toda la eternidad. Dios conoce a Sus siervos,
quienes dicen: “¡Señor nuestro! Creemos en Ti. Perdónanos nuestros pecados y líbranos del castigo del Fuego”.
[Los creyentes] son los pacientes, los que cumplen su palabra, los piadosos, los caritativos y los que hasta el alba imploran el perdón.
Dios atestigua, y con Él los ángeles y los dotados de conocimiento, que no existe más divinidad que Él, y que Él vela por la justicia [y mantiene el equilibrio]. No hay otra divinidad salvo Él, el Poderoso, el Sabio.
Para Dios la verdadera religión es el Islam1. Los que habían recibido el libro anteriormente discreparon por soberbia a pesar de haberles llegado la revelación. Quienes rechacen los signos de Dios, Sabed que Dios es rápido en ajustar cuentas.
Si te discuten [¡Oh, Muhámmad! acerca de tu mensaje], diles: “Me entrego sinceramente a Dios y lo mismo hacen quienes me siguen”. Y pregúntales a quienes recibieron el Libro y a los analfabetos [árabes paganos]: “¿Habéis aceptado el Islam [sometiéndoos a Dios]?” Si lo aceptan habrán seguido la guía, pero si lo rechazan, tú solo tienes la obligación de transmitirles el mensaje. Dios conoce a Sus siervos.
Anuncia un castigo severo a quienes rechazan los preceptos de Dios, asesinan a los Profetas y matan a las personas que luchan por la justicia.
Sus obras serán vanas en esta vida y en la otra, y no tendrán quién les auxilie.
¿No te sorprende que quienes recibieron parte del Libro [judíos y cristianos] rechazan juzgar sus asuntos según el Libro de Dios?
Eso es porque dicen: “El fuego no nos tocará más que por días contados”1.
¿Qué será de ellos cuando los reunamos el Día inevitable, en el que cada individuo reciba lo que merece de acuerdo a sus acciones? No serán tratados injustamente.
Di: “¡Oh, Dios [te imploro porque Tú eres] el Soberano Absoluto! Tú concedes el poder a quien quieres y se lo quitas a quien quieres, fortaleces a quien quieres y humillas a quien quieres. Todo el bien descansa en Tus manos. Tú tienes poder sobre todas las cosas.
Tú haces que la noche entre en el día y el día en la noche. Tú haces surgir lo vivo de lo muerto y lo muerto de lo vivo. Tú sustentas sin medida a quien quieres”.
Que los creyentes no tomen como aliados a los que niegan la verdad en lugar de a los creyentes. Quien así lo haga no tendrá nada que ver con Dios, a menos que lo haga para preservar la vida. Dios os exhorta a que Le temáis a Él. Ante Dios compareceréis.
Di: “Tanto si ocultáis cuanto hay en vuestros corazones como si lo manifestáis, Dios lo sabe”. Él conoce todo lo que hay en los cielos y en la Tierra. Dios tiene poder sobre todas las cosas.
El día que cada ser vea el registro de todo bien y de todo mal que haya producido, deseará que se interponga una gran distancia entre sí y ese momento. Dios os exhorta a que Le temáis a Él. Dios es Compasivo con Sus siervos.
Di: “Si verdaderamente amáis a Dios, ¡seguidme!, que Dios os amará y perdonará vuestros pecados”. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
Di: “¡Obedeced a Dios y al Mensajero!” Pero si se niegan, sabe que Dios no ama a los que rechazan la verdad.
Dios escogió a Adán, a Noé, a la familia de Abraham y a la de ‘Imrán de entre todos los seres.
Familias descendientes unas de otras. Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Cuando la esposa de ‘Imrán dijo: “¡Señor mío! He realizado el voto de entregar a Tu exclusivo servicio lo que hay en mi vientre. ¡Acéptalo de mí! Tú todo lo oyes, todo lo sabes”.
Y cuando dio a luz dijo: “¡Señor mío! He tenido una hija”, y Dios bien sabía lo que había concebido. “No puede servirte una mujer [en el templo] como lo habría hecho un varón. La he llamado María, y Te imploro que la protejas a ella y a su descendencia del maldito demonio”.
El Señor la aceptó complacido, e hizo que se educara correctamente y la confió a Zacarías. Cada vez que Zacarías ingresaba al templo la encontraba provista de alimentos, y le preguntaba: “¡María! ¿De dónde has obtenido eso?” Ella respondía: “Proviene de Dios, porque Dios sustenta sin medida a quien quiere”1.
En el templo, Zacarías invocó a su Señor diciendo: “¡Señor mío! Concédeme una descendencia piadosa, Tú escuchas los ruegos”.
Entonces los ángeles lo llamaron cuando oraba en el templo diciendo: “Dios te anuncia el nacimiento de Juan, quien corroborará la Palabra de Dios, será noble, casto y un Profeta virtuoso”.
Exclamó: “¡Señor mío! ¿Cómo podré tener un hijo si soy anciano y mi mujer estéril?” Le respondió [el ángel]: “¡Así será! Porque Dios hace lo que quiere”.
Dijo [Zacarías]: “¡Señor mío! Dame una señal [de que me has concedido un hijo]”. Dijo Dios: “La señal será que durante tres días, no podrás hablar con la gente salvo por señas. Adora mucho a tu Señor y glorifícale al anochecer y al alba”.
Y [recuerda] cuando los ángeles dijeron: “¡María! Dios te ha elegido por tus virtudes y te ha purificado. Te ha elegido entre todas las mujeres del mundo.
¡María! Conságrate a tu Señor, prostérnate e inclínate con los orantes”.
[¡Oh, Muhámmad!] Éstas son historias que te he revelado porque no eran conocidas [por tu gente]. Tú no estabas presente cuando sorteaban con sus plumas [de escritura] quién de ellos sería el tutor de María, ni tampoco cuando se lo disputaban.
Entonces los ángeles dijeron: “¡María! Dios te albricia con Su Palabra [¡Sea!], será conocido como el Mesías Jesús, hijo de María. Será noble en esta vida y en la otra, y se contará entre los próximos a Dios.
Hablará [milagrosamente] a la gente desde la cuna, y predicará siendo adulto. Será de los virtuosos”.
Dijo [María]: “¡Señor mío! ¿Cómo he de tener un hijo si no me ha tocado hombre?” Le respondió: “¡Así será! Dios crea lo que quiere. Cuando decide algo, solo dice: ¡Sea!, y es.
Él le enseñará la escritura, le concederá la sabiduría, le enseñará la Torá y el Evangelio.
Y será Profeta para los hijos de Israel, a quienes dirá: “Os he traído un milagro de vuestro Señor. Modelaré para vosotros un pájaro de barro. Luego soplaré en él y, con el permiso de Dios, tendrá vida. Con la anuencia de Dios, curaré al que nació ciego y al leproso, y resucitaré a los muertos.
He venido para confirmar [las enseñanzas originales de] la Torá y para permitiros algunas de las cosas que os estaban prohibidas. He venido con un milagro de vuestro Señor. Tened temor de Dios y obedeced.
Dios es mi Señor y el vuestro. ¡Adoradlo! Ése es el sendero recto”.
Pero cuando Jesús advirtió que su pueblo rechazaba la verdad, dijo: “¿Quiénes me ayudarán en mi misión de transmitir el Mensaje de Dios?” Dijeron los discípulos: “Nosotros te ayudaremos. Creemos en Dios. Atestigua [¡Oh, Jesús!] que solo a Él adoramos.
¡Señor nuestro! Creemos en lo que has revelado y seguimos a Tu Profeta. Cuéntanos entre los que dan testimonio de fe”.
Cuando [los conspiradores] maquinaron planes contra Jesús, Dios desbarató sus planes, porque Dios es el sumo planificador.
Cuando Dios dijo: “¡Oh, Jesús! Te haré morir [algún día como a todos, pero ahora] te ascenderé a Mí. Te libraré de los que rechazan la verdad y haré prevalecer a los que te han seguido por encima de los incrédulos hasta el Día de la Resurrección. Luego, todos volverán a Mí para que juzgue entre vosotros sobre lo que discrepabais.
A los que se obstinan en negar la verdad les castigaré severamente en este mundo y el otro, y no tendrán quién los auxilie”.
Mientras que a los creyentes que obren rectamente, Dios les dará su recompensa con generosidad. Dios no ama a los injustos.
Esta historia te la he revelado como parte de los milagros y de la sabia amonestación del Corán.
El ejemplo [de la creación] de Jesús ante Dios es como el de Adán, a quien creó del barro y luego le dijo: “¡Sé!”, y fue.
Ésta es la verdad que proviene de tu Señor [sobre la historia de Jesús]. No seas de los indecisos.
Si te disputan acerca de esta verdad [la historia de Jesús] después de haberte llegado el conocimiento, diles: “¡Venid! Convoquemos a nuestros hijos y a los vuestros, a nuestras mujeres y a las vuestras, y presentémonos todos. Luego invoquemos que la maldición de Dios caiga sobre los que mienten”.
Ésta es la verdadera historia. No hay otra divinidad más que Dios. Dios es el Poderoso, el Sabio.
Pero si la niegan, Dios sabe quiénes son los que siembran la desviación.
Di: “¡Oh, Gente del Libro!1 Convengamos en una creencia común: No adoraremos sino a Dios, no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie como divinidad fuera de Dios”. Pero si no aceptan decid: “Sed testigos de que nosotros solo adoramos a Dios”.
¡Oh, Gente del Libro! ¿Por qué os disputáis a Abraham, siendo que la Torá y el Evangelio han sido revelados después de él? ¿Es que no razonáis?
Vosotros discutís sobre los asuntos de los que tenéis conocimiento, aun teniendo la revelación. Pero ahora discutís sobre lo que no conocéis siquiera. Dios sabe y vosotros no.
Abraham no era judío ni cristiano, sino que era un monoteísta creyente en Dios, y no fue jamás de los idólatras.
Los más cercanos a Abraham son los que siguen sus enseñanzas, así como el Profeta y los creyentes [musulmanes]. Dios es el Protector de los creyentes.
Un grupo de la Gente del Libro desea extraviaros, pero sin darse cuenta, solo se extravían a sí mismos.
¡Oh, Gente del Libro! ¿Por qué no creéis en la palabra de Dios, siendo que creísteis en ella anteriormente?
¡Oh, Gente del Libro! ¿Por qué, a sabiendas, mezcláis la verdad con lo falso y ocultáis la verdad?
Miembros de un grupo de la Gente del Libro se dicen entre sí: “Al comenzar el día fingid creer en lo que se le ha revelado a los creyentes [el Islam], pero desacreditadlo al anochecer; tal vez así les sembremos dudas y renuncien a su fe”.
Y [dicen:] “no confiéis sino en quienes siguen vuestra religión”. Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “La verdadera guía es la de Dios”. [Y dicen:] “No enseñéis lo que habéis recibido para que nadie sea bendecido como vosotros, ni para que puedan argumentar en contra vuestra ante vuestro Señor”. Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “La gracia está en manos de Dios, y se la concede a quien Él quiere”. Dios es Inconmensurable, todo lo sabe.
Favorece con Su misericordia a quien Él quiere. Dios es poseedor del favor inmenso.
Entre la Gente del Libro hay quienes, si les confías un gran tesoro te lo devuelven, y quienes si les confías una moneda te la devuelven solo después de pedírsela con insistencia. Eso es porque dicen: “No seremos recriminados por no cumplir con quienes no han recibido ninguna revelación”. Ellos inventan mentiras acerca de Dios a sabiendas.
Por el contrario, quien cumpla su promesa y tenga temor de Dios, sepa que Dios ama a los piadosos.
Quienes vendieron por vil precio el compromiso que tomaron con Dios y faltaron a sus juramentos, no tendrán recompensa en la otra vida. Dios no les dirigirá la palabra ni los mirará ni los purificará el Día de la Resurrección, y tendrán un castigo doloroso.
Entre ellos hay quienes tergiversan el Libro cuando lo recitan para que vosotros creáis que es parte de él, cuando en realidad no pertenece al Libro1. Y dicen que proviene de Dios, cuando en realidad no proviene de Dios. Inventan mentiras acerca de Dios a sabiendas.
No es concebible que una persona a quien Dios concede el Libro, la sabiduría y la profecía, diga a la gente: “Rendidme culto a mí, no a Dios”; [una persona así] dirá: “Sed gente de Dios ilustrada en vuestra religión, que [practica y] enseña el Libro tal como lo ha aprendido”.
Tampoco les ordenaría que tomen como dioses a los ángeles y a los Profetas. ¿Acaso iba a ordenarles que fueran incrédulos siendo vosotros creyentes monoteístas?
Dios celebró un pacto con la Gente del Libro a través de los Profetas, diciéndoles: “Os concedo el Libro y la sabiduría, pero cuando se os presente un Mensajero que confirme lo que se os ha revelado, creed en él y prestadle auxilio. ¿Asumís tal compromiso?” Respondieron: “Sí, nos comprometemos”. Dijo Dios: “Entonces sed testigos, que Yo también atestiguaré con vosotros”.
Quienes después se desentiendan [y no cumplan con el pacto] serán los descarriados.
¿Acaso deseáis una religión diferente a la de Dios, siendo que quienes están en los cielos y en la Tierra se someten a Él por libre voluntad o por la fuerza? Y ante Él [todos] comparecerán.
Di: “Creemos en Dios y en lo que nos ha revelado, en lo que fue revelado a Abraham, a Ismael, a Isaac, a Jacob y a las doce Tribus, y en lo que de su Señor recibieron Moisés, Jesús y los Profetas. No hacemos distinción entre ninguno de ellos y somos creyentes monoteístas”.
Quien profese una religión diferente al Islam no le será aceptada, y en la otra vida se contará entre los perdedores1.
¿Cómo habría Dios de guiar a quienes abandonan la fe después de ser creyentes, siendo que han sido testigos de la veracidad del Mensajero y han visto las evidencias? Dios no guía a los injustos.
Ellos tendrán como retribución la maldición de Dios, de los ángeles y de toda la humanidad.
En ese estado se mantendrán eternamente. Tendrán un castigo sin tregua ni alivio.
Salvo quienes se arrepientan y enmienden, porque Dios es Absolvedor, Misericordioso.
A quienes reniegan de la fe después de haber creído y se obstinan en su incredulidad, no se les aceptará el arrepentimiento. Ésos son los desviados.
A los que han rechazado la verdad y les ha tomado la muerte siendo aún incrédulos, aunque ofrecieran como rescate todo el oro que hubiera en la Tierra, no les será aceptado. Ellos recibirán un castigo doloroso y no tendrán quién pueda socorrerlos.
[Los creyentes] no alcanzarán la piedad auténtica hasta que den [en caridad] lo que más aman. Todo lo que deis en caridad Dios lo sabe.
Fin de la sura
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بِسْمِ ٱللَّهِ