Viendo juz 30
Viendo juz 30
An-Naba
.78
The Tidings
¿Sobre qué se preguntan unos a otros?
Sobre la gran noticia [el Mensaje del Islam]
acerca de la cual discrepan.
Pero no es lo que piensan, ya verán [por desmentirla].
Indudablemente no es lo que piensan; ya verán.
¿Acaso no hice de la tierra un lecho,
de las montañas estacas,
os cree en parejas [hombre y mujer],
hice que el sueño sea vuestro descanso,
y que la noche os cubra,
que el día sea para procurar el sustento,
he construido sobre vosotros siete cielos firmes1,
puse una lámpara resplandeciente [el Sol],
e hice descender de las nubes agua abundante
para que broten semillas y plantas
y florezcan jardines frondosos?
El Día del Juicio Final ya está determinado.
Ese día, se soplará la trompeta y vosotros os presentaréis en grupos.
El cielo será abierto, transformándose en un portal.
Las montañas desaparecerán como si hubieran sido un espejismo.
El Infierno estará al acecho,
será la morada de los transgresores
que permanecerán en él eternamente.
Allí no podrán sentir frescor ni saciar su sed.
Solo beberán un líquido hirviente y nauseabundo,
como castigo justo por lo que hicieron [en la vida mundanal].
Ellos no esperaban tener que rendir cuentas,
y por eso desmintieron abiertamente Mi Mensaje,
pero Yo lo registré todo en un libro.
[Se les dirá a los desmentidores:] “Sufrid las consecuencias, no haré sino aumentaros el castigo”.
En cambio, los piadosos obtendrán la bienaventuranza1
donde habrá huertos y vides,
compañeras de eterna juventud,
y copas desbordantes.
Allí no oirán banalidades ni falsedades.
Esta es la recompensa de tu Señor, que concederá generosamente.
El Señor de los cielos, de la Tierra y de lo que hay entre ellos, el Compasivo. Nadie puede hablar ante Él excepto con Su permiso.
El día en que el Espíritu1 junto con los demás ángeles se pongan en fila, nadie hablará, salvo aquel a quien el Compasivo se lo permita, y solo podrá decir la verdad.
Ese es el día en que se establecerá total justicia. Quien quiera, entonces, que busque refugio en Su Señor.
Os he advertido de este castigo inminente. Ese día cada ser humano ha de contemplar sus obras, y entonces dirá quien haya desmentido el Mensaje: “¡Ojalá fuera polvo [para no ser juzgado]!”
Juro por los [ángeles] que arrancan las almas [de los que desmienten el Mensaje],
por los [ángeles] que toman suavemente las almas [de los creyentes],
por los [ángeles] que viajan por el cosmos,
por los [ángeles] que se apresuran [a cumplir su función]
y por los [ángeles] que cumplen su mandato.
Que el día que sea tocada la trompeta por primera vez [y comience el fin del mundo]
y luego sea tocada por segunda vez [y comience la resurrección],
los corazones ese día se estremecerán
y las miradas estarán abatidas.
Pero a pesar de esto [los que desmienten el Mensaje] dicen: “¿Acaso seremos resucitados de las tumbas
a pesar de habernos convertido en polvo?”
Dicen: “Si sucediera, estaríamos arruinados”.
Pero bastará que la trompeta sea tocada una vez
para que todos salgan de sus tumbas.
¿Acaso has escuchado la historia de Moisés?
Cuando su Señor le llamó en el valle sagrado de Tuwa1
[y le dijo:] “Ve ante el Faraón, pues se ha excedido,
y dile: ‘¿No deseas purificar tu comportamiento?
Yo te enseñaré el sendero de tu Señor para que seas piadoso’”.
Y [Moisés] le mostró [al Faraón] uno de sus grandes milagros1.
Pero el Faraón lo desmintió y rechazó seguirlo.
Luego le dio la espalda y desobedeció [el Mensaje].
Y convocó [a su pueblo] y les dijo:
“Yo soy vuestro Señor supremo”.
Por eso Dios le castigará en la otra vida, pero también en esta.
En esta historia hay motivo de reflexión para quien tiene temor de Dios.
¿Acaso pensáis que vosotros fuisteis más difíciles de crear que el cielo que Él edificó?
Él lo elevó y perfeccionó su construcción.
Dios hizo que la noche fuese oscura y que le sucediera la claridad de la mañana.
Luego extendió la tierra.
Hizo surgir de ella agua y pasturas.
Fijó las montañas.
Todo para vuestro beneficio y de vuestros rebaños.
El día que suceda la gran calamidad [el fin del mundo]
el ser humano recordará todo lo que haya hecho,
y será expuesto el fuego del Infierno para que lo vean.
Quien se haya extralimitado
y preferido la vida mundanal,
su morada será el Infierno.
En cambio, quien haya tenido conciencia de que comparecerá ante su Señor y haya preservado su alma de seguir sus pasiones,
su morada será el Paraíso.
Te preguntan cuándo será la hora del Juicio Final.
Pero tú [¡Oh, Muhámmad!] no tienes conocimiento de cuándo será.
Solo tu Señor lo sabe.
Tú solamente eres un advertidor para quienes tienen temor [al Juicio].
El día que lo vean suceder, les parecerá haber permanecido en la vida mundanal solo el tiempo equivalente a una tarde o una mañana1.
[¡Oh, Muhámmad!] Frunciste el ceño y le diste la espalda
al ciego cuando se presentó ante ti1.
¿Cómo sabes que no quería purificarse [aprendiendo de ti el conocimiento],
o beneficiarse con tus enseñanzas?
En cambio, al soberbio
le dedicaste toda tu atención.
Pero tú no eres responsable si él rechaza purificarse [de la idolatría, ya que tu obligación solo es transmitir el Mensaje].
En cambio, aquel que se presentó ante ti con deseos [de aprender],
teniendo temor de Dios,
te apartaste de él.
No lo vuelvas a hacer, porque este Mensaje es para toda la humanidad.
Quien quiera, que reflexione y obre acorde a él.
Pues el Mensaje está registrado en páginas honorables,
distinguidas y purificadas,
en manos de [ángeles] encargados de ejecutar las órdenes de Dios,
nobles y obedientes.
El ser humano se destruye a sí mismo con su ingratitud.
¿Acaso no sabe de qué ha sido creado?
De un óvulo fecundado, que crece en etapas según lo [que Él ha] establecido.
Luego le facilita el camino.
Luego le hace morir y ser enterrado.
Finalmente le resucita cuando Él quiere.
Pero a pesar de esto no cumple con los preceptos que se le ordenan.
El ser humano debería reflexionar sobre su alimento:
Hice descender el agua en abundancia,
luego hice que la tierra brotara.
Hice surgir de ella granos,
vides, hierbas,
olivos, palmeras,
huertos frondosos,
frutos y forraje
para vuestro beneficio y de vuestros rebaños.
El día que llegue el estruendo terrible [comenzando el fin del mundo],
el ser humano huirá de su hermano,
de su madre y de su padre,
de su esposa y de sus hijos.
Ese día cada uno estará preocupado por sí mismo.
Ese día habrá rostros radiantes,
risueños y felices [por haber alcanzado la salvación].
Pero habrá otros rostros ensombrecidos,
apesadumbrados [por haber merecido la condena al Infierno].
Esos serán los que rechazaron el Mensaje y los transgresores [de la ley].
Cuando el Sol se contraiga [y oscurezca],
cuando las estrellas pierdan su luz,
cuando las montañas sean pulverizadas,
cuando las camellas preñadas1 sean dejadas de lado,
cuando las bestias salvajes sean acorraladas,
cuando los mares hiervan y se desborden,
cuando las almas vuelvan a emparejarse [con sus cuerpos],
cuando se le pregunte a las niñas que fueron enterradas vivas
por qué pecado las mataron1,
cuando los registros [de las obras] sean repartidos,
cuando la bóveda celeste desaparezca,
cuando el fuego del Infierno sea avivado,
y cuando el Paraíso sea acercado.
En ese momento sabrá cada alma el resultado de sus obras.
Juro por los astros
que recorren sus órbitas,
y [juro] por la noche cuando extiende su oscuridad,
y [juro] por la mañana cuando extiende su luminosidad,
que [el Corán] es la palabra [de Dios transmitida] por un emisario noble1,
dotado de poder y distinción ante el Señor del Trono.
El obedecido [por otros ángeles] y el digno confidente [de la revelación].
[Sabed que] su compañero [el profeta Muhámmad] no es un loco,
lo vio [al ángel Gabriel] en el horizonte claro,
no oculta nada de lo que le fue revelado.
[El Corán] no es la palabra de un demonio maldito.
¿A dónde iréis [con ese argumento]?
[El Corán] es un Mensaje para toda la humanidad,
para que se encamine quien quiera.
Pero sabed que solo se encaminará quien quiera Dios, Señor del universo.
Cuando el cielo se rompa,
cuando los planetas salgan de sus órbitas,
cuando los mares se desborden
y cuando las tumbas se abran.
En ese momento sabrá cada alma lo que hizo de bien y de mal.
¡Oh, seres humanos! ¿Qué fue lo que os engañó para que os apartarais de vuestro Señor Generoso?
Quien os creó, os dio forma y una conformación armoniosa,
y os dio la más hermosa figura que quiso.
Pero aun así desmentís el Día del Juicio.
Hay ángeles que registran vuestras obras,
nobles escribas
que saben lo que hacéis.
Los piadosos disfrutarán delicias [en esta vida y en el Paraíso],
mientras que los pecadores, en cambio, sufrirán tormento [en esta vida y en la otra],
y arderán en el Infierno desde el Día del Juicio,
del que no podrán salir.
¿Qué te hará comprender todo lo que sucederá el Día de la Retribución?
[¡Reflexiona!] ¿Qué te hará comprender todo lo que sucederá el Día de la Retribución?
Ese día nadie podrá hacer nada por nadie, porque será Dios Quien decida.
¡Ay de los tramposos!
Que cuando compran exigen el peso exacto,
pero cuando venden hacen trampa [dando menos] en el peso y la medida.
¿Acaso no saben que serán resucitados?
En un día terrible,
un día en el que comparecerán los seres humanos ante el Señor del universo.
No quedarán impunes como piensan, porque el registro de los pecadores está en un libro ineludible.
¿Y qué te hará saber lo que es un libro ineludible?
Es un libro donde se registran las obras de los pecadores.
¡Cuán desdichados serán ese día los que negaron la verdad!
Los que desmintieron el Día del Juicio,
pues solo lo desmienten los transgresores y los pecadores.
Quienes, cuando les es recitada Mi palabra, dicen: “Son fábulas de los pueblos antiguos”.
Pero no es así, sino que sus corazones están duros, llenos de herrumbre, debido a los pecados que cometieron.
No es así, sino que ese día1 no podrán ver a su Señor.
Luego serán llevados al Infierno,
donde se les dirá: “Esto es lo que desmentíais y rechazabais”.
En cambio, el registro de los bienaventurados será un libro noble.
¿Y qué te hará saber lo que es un libro noble?
Es el libro donde se registran las obras de los que hacen el bien,
que puede ser visto por los [ángeles] cercanos [a Dios].
Los bienaventurados gozarán las delicias del Paraíso,
recostados en sofás, contemplando.
Reconocerás en sus rostros el resplandor de la dicha.
Se les dará de beber un néctar sellado,
cuyo último sorbo deja un sabor a almizcle. ¡Que se esfuercen por alcanzarla los aspirantes!
[El néctar] estará mezclado con agua de Tasnim,
un manantial del que solo beberán los más cercanos a Dios.
Los que se abandonan al pecado se ríen [en esta vida] de los creyentes.
Cuando pasan junto a ellos se hacen gestos [despectivos],
y cuando regresan a sus hogares se jactan [de ello].
Cuando ven a los suyos dicen: “Ellos son unos desviados”,
aunque no les fue encargado velar por ellos1.
Pero este día los creyentes serán quienes se rían de los que rechazaron la verdad.
[Los creyentes] estarán reclinados sobre sofás, contemplando [el Rostro de Dios].
¿Acaso los que rechazaron la verdad no han recibido una retribución justa por sus propias obras?
Cuando el cielo se resquebraje
en cumplimiento de la orden de su Señor, como es debido.
Cuando la tierra sea aplanada,
y expulse lo que hay en su seno y quede vacía,
en cumplimiento de la orden de su Señor, como es debido.
¡Oh, ser humano! Haz de comparecer ante tu Señor y ver el resultado de tus obras.
Quien reciba el registro de sus obras en su mano derecha
tendrá un juicio fácil,
y [una vez terminado] se reunirá jubiloso con su gente [en el Paraíso].
Mientras que quien reciba el registro de sus obras por detrás de su espalda,
suplicará ser destruido definitivamente.
Pero será arrastrado al castigo del Infierno.
Él vivía alegre con su familia [despreocupado del más allá]
pensando que jamás comparecería [ante Dios].
Pero sí, su Señor estaba bien informado de lo que hacía.
Juro por el crepúsculo,
por la noche y por las criaturas que habitan en ella,
y por la Luna cuando alcanza el plenilunio,
que [los seres humanos] pasan de un estado a otro.
¿Qué es lo que les impide creer?
¿Qué les impide prosternarse cuando se les recita el Corán?
Los que rechazan la verdad se empeñan en desmentir [el Mensaje].
Pero Dios conoce bien lo que ocultan [sus corazones].
Anúnciales un castigo doloroso,
salvo a quienes crean y obren rectamente, porque ellos recibirán una recompensa inagotable.
Juro por el cosmos y sus constelaciones,
por el día prometido [el Día del Juicio Final],
y por el testigo y lo atestiguado,
que los que arrojaron a los creyentes al foso del fuego fueron maldecidos1.
En el foso encendieron un fuego ardiente,
y se sentaron en sus bordes
para presenciar lo que cometían contra los creyentes,
cuya única culpa para merecer ese castigo era creer en Dios, el Poderoso, el Loable,
a Quien pertenece el reino de los cielos y de la tierra. Dios es testigo de todo.
Quienes persigan a los creyentes y a las creyentes y no se arrepientan [antes de morir], sufrirán en el Infierno un castigo abrasador.
En cambio, quienes hayan creído y obrado correctamente serán recompensados con jardines por donde corren los ríos. Ese es el triunfo grandioso.
¡Pero el castigo de tu Señor es severo!
Él da origen y reproduce.
Él es el Absolvedor, el Afectuoso.
Señor del Trono, el Majestuoso.
Hacedor de Su voluntad.
¿Has escuchado la historia de los ejércitos [criminales]
del Faraón y del pueblo de Zamud [que desmintieron a los Mensajeros y los destruí]?
Sin embargo, los que niegan la verdad continúan desmintiendo.
Pero Dios los domina sin que lo sepan.
Este es un Corán glorioso
que está registrado en la Tabla Protegida.
Juro por el cosmos y el astro nocturno.
¿Y qué puede hacerte comprender lo que es el astro nocturno?
Es una estrella fulgurante.
Toda alma tiene designada un ángel protector que registra sus obras.
Que medite el ser humano de qué fue creado:
Fue creado de un líquido seminal
que proviene de entre las entrañas [del hombre] y el arco pélvico [de la mujer].
[Así como lo ha creado la primera vez] Él tiene el poder para resucitarlo.
El día que sean revelados todos los secretos,
y [el ser humano] no tenga fuerzas [para defenderse] a sí mismo ni auxiliador alguno.
Juro por el cielo que devuelve [el agua que sube en forma de lluvias],
y por la tierra que se abre para que broten los cultivos,
que el Corán es la Verdad que discrimina [la verdad de la falsedad],
Y no es algo trivial.
[Los que niegan la verdad] traman [cizañas],
pero Yo desbarato sus planes.
Sé tolerante con los que niegan la verdad, y dales un tiempo.
Glorifica el nombre de tu Señor, el Altísimo,
Quien ha creado todas las cosas a la perfección
y ha decretado para cada ser su función;
Quien hace brotar la hierba,
y luego la convierte en heno seco.
[¡Oh, Muhámmad!] Haré que recites [el Corán] y no lo olvides.
Salvo que Dios quiera, pues Él conoce lo manifiesto y lo oculto.
Te dirigiré por el camino de la facilidad.
Exhorta [con el Corán], porque el recuerdo es beneficioso.
Quien tenga temor de Dios recapacitará [con tu exhortación],
pero el negador de la verdad la rechazará
y por eso será abrazado por un gran fuego,
donde no podrá morir [para descansar del sufrimiento] ni vivir [sin dolor].
¡Será de los bienaventurados quien se purifique [de la idolatría y los pecados],
recuerde el nombre de su Señor y cumpla con sus oraciones!
Pero [muchos] preferís la vida mundanal,
aunque debéis saber que la vida del más allá es superior y eterna.
Este Mensaje se encuentra mencionado en las primeras revelaciones,
en las revelaciones recibidas por Abraham y Moisés.
¿Te ha llegado la historia sobre el día que todo lo alcanza?
Ese día los rostros [de los condenados al Fuego] se verán humillados,
abatidos y asfixiados.
Serán llevados a un fuego intenso
donde les será dado a beber de una fuente de agua hirviente.
Fin de la sura
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بِسْمِ ٱللَّهِ