Viendo juz 4
Viendo juz 4
Ali 'Imran
.3
Family of Imran
Antes de que fuera revelada la Torá, todos los alimentos eran lícitos para el pueblo de Israel, salvo lo que Israel1 se había vedado a sí mismo. Diles: “Traed la Torá y leedla, si es verdad lo que decís”.
Serán unos injustos quienes después de todas estas evidencias inventen mentiras y se las atribuyan a Dios.
Di: “Dios dice la verdad. Seguid la religión de Abraham, que era monoteísta y no se contaba entre los que dedicaban actos de adoración a otros además de Dios”.
El primer templo erigido para los seres humanos es el de Bakkah [la Ka‘bah], en él hay bendición y guía para la humanidad.
Allí hay signos evidentes, como el sitial de Abraham. Quien ingrese en él estará a salvo. Es obligatorio para las personas peregrinar a este templo si se encuentran en condiciones [físicas y económicas] de hacerlo. Pero quien niegue lo que Dios ha prescrito, sepa que Dios no necesita de Sus criaturas.
Di: “¡Oh, Gente del Libro! ¿Por qué no creéis en los signos de Dios? Dios es testigo de lo que hacéis”.
Di: “¡Oh, Gente del Libro! ¿Por qué intentáis conscientemente dificultar el camino al Islam a los que quieren abrazarlo, desfigurando su imagen real, haciéndolo pasar por tortuoso?” Dios no está desatento a lo que hacéis.
¡Oh, creyentes! Si os sometéis a algunos de la Gente del Libro, ellos lograrán sacaros a vosotros de la fe a la incredulidad.
¿Cómo podríais vosotros abandonar la fe cuando se os recitan los preceptos de Dios, y Su Mensajero se encuentra entre vosotros? Quien se aferre a Dios será guiado al camino recto.
¡Oh, creyentes! Tened temor de Dios como es debido, y no muráis sino como creyentes monoteístas.
Aferraos todos a la religión de Dios y no os dividáis en sectas. Recordad la gracia de Dios cuando os hermanó uniendo vuestros corazones siendo que erais rivales unos de otros, y cuando os encontrabais al borde de un abismo de fuego, os salvó de caer en él. Así os explica Dios Sus signos para que sigáis la verdadera guía.
Que siempre haya entre vosotros un grupo que invite al bien, ordenando lo bueno y prohibiendo lo malo. Ésos serán los bienaventurados.
No seáis como aquellos que después de haber recibido las pruebas claras, discreparon y se dividieron en sectas1. Ésos tendrán un castigo severo.
El Día del Juicio unos rostros estarán radiantes y otros ensombrecidos. A aquellos cuyos rostros estén ensombrecidos se les dirá: “¿Habéis rechazado la verdad después de haber creído? Sufrid el castigo como consecuencia de vuestra incredulidad”.
En cuanto a aquellos cuyos rostros estén radiantes, estarán en la misericordia de Dios eternamente.
Éstos son los signos de Dios que te revelo con la verdad, para que adviertas que Dios no oprime a ninguna de Sus criaturas.
A Dios pertenece todo cuanto hay en los cielos y en la Tierra. Y a Dios retornan todos los asuntos.
[¡Musulmanes!] Sois la mejor nación que haya surgido de la humanidad porque ordenáis el bien, prohibís el mal y creéis en Dios. Si la Gente del Libro creyera, sería mejor para ellos; algunos de ellos son creyentes, pero la mayoría son desviados.
Ellos solo podrán perjudicaros levemente, y cada vez que les combatáis huirán atemorizados, y no serán socorridos.
Dondequiera que se encuentren deberán soportar la humillación, excepto amparados según lo establecido por Dios o por un pacto con los hombres. Han caído en la condena de Dios y la miseria se ha abatido sobre ellos por no haber creído en los signos de Dios y por haber matado injustamente a los Profetas, por haber desobedecido y violado la ley.
Pero no todos los de la Gente del Libro son iguales. Entre ellos hay quienes se mantienen fieles [a las enseñanzas originales, y al conocer el Islam lo siguen], pasan la noche recitando los versículos de Dios y prosternándose.
Creen en Dios y en el Día del Juicio Final, ordenan el bien, prohíben el mal y se apresuran a realizar buenas obras. Ésos se contarán entre los virtuosos.
El bien que hayan hecho antes de adoptar el Islam no será desmerecido. Dios conoce bien a los piadosos.
En cambio, a los que rechacen la verdad, ni sus riquezas ni sus hijos les servirán de nada ante Dios. Serán condenados al Infierno, donde morarán eternamente.
[De nada les servirán] las caridades que hacen en esta vida mundanal [porque la incredulidad las destruye] como un viento frío que azota una cosecha de gente que ha sido injusta, y la destruye. Pero Dios no ha sido injusto con ellos, sino que ellos lo han sido consigo mismos.
¡Oh, creyentes! No toméis por confidentes a quienes no sean como vosotros, porque los que rechazan la verdad se esforzarán para corromperos, porque desean veros en la ruina. Ya han manifestado su odio con palabras, pero lo que ocultan sus corazones es peor aún. Os he mostrado las evidencias de su enemistad, para que reflexionéis.
Vosotros les amáis a ellos, porque creéis en todas las revelaciones, pero ellos no os aman a vosotros. Cuando se encuentran con vosotros dicen: “¡Somos creyentes!” Pero cuando están a solas se muerden los dedos por la rabia que sienten contra vosotros. Di: “Moríos de rabia”. Dios sabe bien lo que encierran los corazones.
Cuando vosotros prosperáis, ellos se afligen; pero cuando os sobreviene un mal, se alegran. Si sois pacientes y tenéis temor de Dios, sus intrigas no os harán ningún daño. Dios sabe bien lo que hacen.
Y recuerda [¡Oh, Muhámmad!] cuando al alba saliste de tu hogar para asignar a los creyentes sus posiciones en el campo de batalla. Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Dos de tus tropas estuvieron a punto de perder el coraje, pero Dios era su Protector y es a Dios a Quien los creyentes deben encomendarse.
Dios os socorrió en Báder1 cuando estabais en inferioridad de condiciones. Tened temor de Dios, en señal de agradecimiento.
Cuando decías a los creyentes: “¿No os basta que su Señor os haya socorrido descendiendo tres mil ángeles?”
[Dijeron:] “¡Sí!” Y si sois pacientes y tenéis temor de Dios, cuando intenten atacaros sorpresivamente, vuestro Señor os fortalecerá con cinco mil ángeles con distintivos.
Dios lo hizo para albriciaros y tranquilizar vuestros corazones. La victoria proviene de Dios, el Poderoso, el Sabio.
[Y lo hizo también] para destruir y humillar a algunos de los que rechazaban la verdad, y que se retiraran derrotados.
No es asunto tuyo [¡Oh, Muhámmad!] si Dios acepta su arrepentimiento o les castiga, pues ellos han cometido muchas injusticias.
A Dios pertenece cuanto hay en los cielos y en la Tierra. Él perdona a quien quiere y castiga a quien quiere. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
¡Oh, creyentes! No os beneficiéis de la usura duplicando y multiplicando los intereses, y tened temor de Dios, pues solo así tendréis éxito.
Y tened temor de un fuego que ha sido reservado para los que niegan la verdad.
Obedeced a Dios y al Mensajero, que así alcanzaréis la misericordia.
Y apresuraos a buscar el perdón de vuestro Señor y un Paraíso tan vasto como los cielos y la Tierra, que ha sido reservado para los que tienen consciencia de Dios [y cumplen la ley],
[que son] aquellos que hacen caridad, tanto en momentos de holgura como de estrechez, controlan su enfado y perdonan a las personas, y Dios ama a los que hacen el bien.
Aquellos que al cometer una obscenidad o injusticia invocan a Dios pidiendo perdón por sus pecados, porque saben que solo Dios perdona los pecados, y no reinciden a sabiendas.
Su recompensa será el perdón de su Señor y jardines por donde corren ríos, en los que estarán eternamente. ¡Qué hermosa es la recompensa de quienes obran correctamente!
En la antigüedad Dios ha escarmentado [a otros pueblos]; viajad por el mundo y observad cómo terminaron aquellos que desmintieron la verdad.
Esto debería ser una lección clara para la humanidad, y es guía y motivo de reflexión para los que tienen temor de Dios.
No os desaniméis ni os entristezcáis, porque los que obtendrán el éxito finalmente serán los creyentes.
Si sufrís heridas, sabed que ellos también han sufrido heridas. Se alterna el triunfo y la derrota entre las personas para que Dios ponga a prueba a los creyentes y honre a algunos de ellos con la muerte dando testimonio[de su fe]. Dios no ama a los opresores.
Esto es para que Dios purifique a los creyentes de sus pecados y destruya a los que desmienten la verdad.
¿Acaso creéis que vais a entrar al Paraíso sin que Dios evidencie quiénes están dispuestos a combatir por Su causa y ser pacientes?
Anhelabais la muerte antes de salir a su encuentro, y la visteis con vuestros propios ojos.
Muhámmad es un Mensajero a quien precedieron otros. ¿Si muriera o le dieran muerte, volveríais al paganismo? Quien regrese al paganismo no perjudica a Dios. Dios retribuirá generosamente a los agradecidos.
Ningún ser puede morir excepto por el designio de Dios, que se encuentra escrito con anterioridad. A quien desee el provecho de esta vida mundanal, le concederé parte de ello; pero quien quiera la recompensa de la otra vida, se la otorgaré. Así recompensaré a los agradecidos.
¡Cuántos Profetas han tenido que combatir junto a multitudes de seguidores devotos! No perdieron la fe por los reveses en la causa de Dios, no flaquearon ni se sometieron al enemigo. Dios ama a los perseverantes.
No pronunciaban otras palabras más que: “¡Señor nuestro! Perdona nuestros pecados y nuestros excesos. Afirma nuestros pasos y concédenos el triunfo sobre los que rechazan la verdad”.
Dios les premió en esta vida y les favorecerá con una recompensa mayor en la otra, porque Dios ama a los que hacen el bien.
¡Oh, creyentes! Si obedecéis a los que rechazan la verdad, os harán renegar de vuestra fe, y seréis finalmente de los perdedores.
Solo Dios es vuestro Protector, y Él es quien mejor da auxilio.
Infundiremos miedo en el corazón de los que rechazan la verdad por haber dedicado actos de adoración a otros además de Dios, sin fundamento lógico ni evidencia revelada. Su morada será el Fuego. ¡Qué pésima será la morada de los opresores!
Dios cumplió Su promesa cuando, con Su anuencia, vencíais [en la batalla de Uhud]. Pero flaqueasteis y cuestionasteis las órdenes, cayendo en la desobediencia. Entre vosotros hubo quienes anhelaron los bienes materiales de esta vida, pero otros anhelaron la recompensa de la otra vida. Entonces Dios os probó con la derrota, pero os perdonó, porque Dios concede Su favor a los creyentes.
Y [recordad] cuando huíais sin reparar en nadie y el Mensajero os convocaba a vuestras espaldas, pero no le obedecisteis. Entonces, Dios os afligió con una tribulación1 para que no os lamentarais por lo que habíais perdido [del botín] ni padecido [la derrota]. Dios está bien informado de lo que hacéis.
Después de pasada la tribulación, Dios hizo descender sobre vosotros una seguridad y os envolvió en un sueño. Mientras tanto, otro grupo estaba preocupado tan solo por su suerte y pensaban equivocadamente acerca de Dios, a la manera de los paganos, diciendo: “¿Acaso obtuvimos lo que se nos prometió?” Diles: “Todo asunto depende de Dios”. Ellos ocultan en sus corazones [la incredulidad] que no te manifiestan. Dicen: “Si nos hubierais consultado, no habría muertos aquí”. Respóndeles: “Aunque hubierais permanecido en vuestros hogares, la muerte habría sorprendido en sus lechos a aquellos para los que estaba decretada”. Dios quiso probaros para evidenciar vuestros verdaderos sentimientos y purificar vuestros corazones. Dios bien sabe lo que encierran los pechos.
Los que huyeron el día que se enfrentaron los dos ejércitos, fue porque el demonio les sedujo a causa de sus pecados. Pero Dios os perdonó, porque Dios es Perdonador, Indulgente.
¡Oh, creyentes! No seáis como los que niegan la verdad y dicen de sus hermanos cuando éstos salen de viaje o en una expedición militar [y mueren]: “Si se hubieran quedado no habrían muerto ni caído en batalla”, porque Dios hará que eso sea una angustia en sus corazones. Dios es Quien da la vida y la muerte. Dios ve todo lo que hacéis.
Pero si os matan o morís por la causa de Dios, sabed que el perdón de Dios y Su misericordia son mejores que lo que podáis atesorar.
Tanto si morís como si caéis por la causa de Dios, seréis congregados ante Dios.
[¡Oh, Muhámmad!] Por misericordia de Dios eres compasivo con ellos. Si hubieras sido rudo y de corazón duro se habrían alejado de ti; perdónales, pide perdón por ellos, y consulta con ellos los asuntos[de interés público]1. Pero cuando hayas tomado una decisión encomiéndate a Dios, porque Dios ama a los que se encomiendan a Él2.
Si Dios os auxilia nadie podrá venceros. Pero si os abandona, ¿quién podrá auxiliaros contra Su voluntad? Que a Dios se encomienden los creyentes.
No es concebible que un Profeta pueda cometer fraude. Quien cometa fraude cargará con ello el Día de la Resurrección. Todos serán retribuidos según sus obras y no serán tratados injustamente.
¿Acaso es igual quien busca la complacencia de Dios a quien incurre en Su ira? Su destino será el Infierno y qué pésimo fin.
Son diferentes ante Dios. Dios ve todo cuanto obran.
Dios ha dado Su favor a los creyentes al enviarles un Mensajero de entre ellos mismos que les recita Sus versículos, los purifica y les enseña el Corán y la sabiduría [de la Sunnah]. Porque antes se encontraban en un claro extravío.
Ahora que os sobrevino una desgracia, y a pesar de haber causado a vuestros enemigos el doble [en la batalla de Báder], os preguntáis a vosotros mismos: “¿Por qué hemos sido vencidos?” Diles: “Por vuestro comportamiento”. Dios es sobre toda cosa Poderoso.
Recordad lo que os sucedió el día que os enfrentasteis los dos ejércitos por voluntad de Dios, para distinguir quiénes eran los verdaderos creyentes
y quiénes los hipócritas, a quienes se les dijo: “Combatid por la causa de Dios o al menos defendeos”. Respondieron [mintiendo]: “Si hubiéramos sabido que habría combate, os hubiéramos seguido”. Ese día estuvieron más cerca de la incredulidad que de la fe, porque manifestaban con sus bocas lo que no había en sus corazones. Pero Dios bien sabe lo que ocultaban.
Quienes se ausentaron dijeron a sus hermanos: “Si nos hubieran escuchado, no habrían muerto”. Diles: “Si es verdad lo que decís, haceos inmunes a la muerte.
Pero no creáis que quienes han caído defendiendo la causa de Dios están realmente muertos. Por el contrario, están vivos y colmados de gracias junto a su Señor.
Se regocijan por las gracias que Dios les ha concedido y están felices por la recompensa que recibirán quienes todavía no se les han unido, y no han de sentir temor ni tristeza.
Se congratulan unos a otros por la gracia y el favor de Dios, porque Dios recompensa a los creyentes.
Quienes acudieron a la llamada de Dios y Su Mensajero a pesar de sus heridas [y dificultades], con obediencia y temor a Dios, obtendrán una recompensa magnífica.
A ellos les fue dicho: “Los enemigos se han agrupado contra vosotros, no podréis con ellos”. Pero esto solo les aumentó la fe y dijeron: “Dios es suficiente1 para nosotros, porque Él es el mejor protector”,
retornaron ilesos por la gracia y el favor de Dios. Ellos buscaron la complacencia de Dios, y Dios es el poseedor de un favor inmenso.
Así [es la estrategia del] demonio, que intenta atemorizar a quienes le siguen. Pero no le temáis a él, sino temedme a Mí, si sois verdaderamente creyentes1.
Que no te cause tristeza ver a quienes se precipitan a negar la verdad, porque no perjudican a Dios. Es voluntad de Dios que en la otra vida no obtengan bendición alguna y sí tengan un castigo terrible.
Quienes abandonen la fe y nieguen la verdad, no perjudicarán en nada a Dios, sino que tendrán un castigo doloroso.
Que no piensen los que niegan la verdad que la tolerancia de permitirles seguir con vida significa un bien para ellos. Por el contrario, es para que aumenten sus pecados y luego sufran un castigo humillante.
No es propio de la sabiduría de Dios dejar a los creyentes en la situación en que se encuentran sin distinguir al perverso [hipócrita] del virtuoso [creyente]. Ni es propio de la sabiduría de Dios revelaros el conocimiento oculto [de quiénes son los hipócritas]. Dios elige entre Sus Mensajeros a quien Le place [para revelárselo], así que creed en Dios y Sus Mensajeros, porque si creéis y obráis rectamente obtendréis una magnífica recompensa.
Los que mezquinan lo que Dios les ha concedido, que no crean que es un bien para ellos ser avaros. Por el contrario, es un mal. El Día del Juicio Final llevarán colgando de su cuello aquello a lo que con tanta avaricia se aferraron. A Dios pertenece la herencia de cuanto hay en los cielos y la Tierra. Dios está bien informado de lo que hacéis.
Dios ha oído las palabras de quienes dijeron: “Dios es pobre, mientras que nosotros somos ricos”. Registraremos lo que dijeron y también que hayan matado injustamente a los Profetas. Y les diré: “Sufrid el castigo del fuego del Infierno”.
Es lo que merecéis en retribución por vuestras obras, porque Dios no es injusto con Sus siervos.
Ellos mismos son los que dijeron: “Dios pactó con nosotros que no creyéramos en ningún Mensajero hasta que nos trajera una ofrenda que el fuego consumiera”. Diles: “Antes de mí, otros Mensajeros se os presentaron con las pruebas claras y todas vuestras exigencias; ¿por qué les matasteis entonces, si es cierto lo que decís?”
Si te desmienten, también fueron desmentidos anteriormente otros Mensajeros, a pesar de haber traído pruebas claras, Escrituras y Libros Luminosos.
Todo ser probará el sabor de la muerte, y cada uno recibirá su recompensa íntegra el Día de la Resurrección. Quien sea salvado del Fuego e ingresado al Paraíso habrá realmente triunfado, porque la vida mundanal es solo un placer ilusorio.
Vais a ser probados en vuestros bienes materiales y en vuestras personas. Oiréis ofensas de aquellos que han recibido el Libro antes que vosotros y de los idólatras. Pero tened paciencia, temor de Dios, y sabed que esto requiere entereza.
[Sabe que] Dios celebró este pacto con la Gente del Libro: “Deberéis explicar el Libro claramente a la gente y jamás ocultarlo”. Pero traicionaron el pacto y lo vendieron por vil precio. ¡Qué mal actuaron!
No creas que quienes se vanaglorian de lo que hacen y aman ser elogiados por lo que ni siquiera han hecho, se salvarán del castigo.
A Dios pertenece el reino de los cielos y de la Tierra. Dios es sobre toda cosa Poderoso.
En la creación de los cielos y de la Tierra, y en la sucesión de la noche y el día, hay signos para los dotados de intelecto,
que invocan a Dios de pie, sentados o recostados, que meditan1 en la creación de los cielos y la Tierra, y dicen: “¡Señor nuestro! No has creado todo esto sin un sentido. ¡Glorificado seas! Presérvanos del castigo del Fuego.
¡Señor nuestro! A quien condenes al Fuego le habrás deshonrado, porque los opresores no tendrán quién los auxilie.
¡Señor nuestro! Hemos oído a quien convocaba a la fe, diciendo: ‘Creed en vuestro Señor’, y creímos. ¡Señor nuestro! Perdona nuestros pecados, borra nuestras malas acciones y, al morir, reúnenos con los piadosos.
¡Señor nuestro! Concédenos lo que has prometido a través de Tus Mensajeros y no nos humilles el Día de la Resurrección. Tú no faltas a Tu promesa”.
Su Señor les respondió sus súplicas diciendo: “No dejaré de recompensar ninguna de vuestras obras, seáis hombres o mujeres, descendéis el uno del otro. A los que emigraron, fueron expulsados de sus hogares, padecieron dificultades por Mi causa, lucharon y cayeron, les perdonaré sus faltas y los introduciré en jardines por donde corren ríos”. Ésta es la recompensa que Dios les concederá. Dios posee la más hermosa recompensa.
No te dejes engañar por la opulencia y los viajes de negocios de los que niegan la verdad,
porque es solo un disfrute temporal. Pero finalmente su destino será el Infierno. ¡Qué pésima morada!
En cambio, quienes hayan tenido temor de su Señor vivirán eternamente en jardines por donde corren ríos, es la acogida que Dios les ha preparado. Lo que Dios tiene reservado para los virtuosos es superior al éxito de los incrédulos en esta vida.
Entre la Gente del Libro hay quienes creen en Dios y en lo que os ha sido revelado a vosotros y a ellos. Son humildes ante Dios, y no venden la palabra de Dios a vil precio. Ellos serán recompensados por su Señor. Dios es rápido en ajustar cuentas.
¡Oh, creyentes! Tened paciencia, perseverancia, defendeos y tened temor de Dios, que así tendréis éxito.
¡Oh, seres humanos! Tened temor de vuestro Señor, Quien os ha creado de un solo ser, del que creó a su cónyuge y ha hecho descender de ambos muchos hombres y mujeres. Tened temor de Dios, en cuyo nombre os reclamáis vuestros derechos, y respetad los lazos familiares. Dios os observa.
Reintegrad los bienes materiales a los huérfanos [cuando alcancen la pubertad]. No les cambiéis lo bueno de ellos por lo malo vuestro, ni os apropiéis de los bienes materiales de ellos agregándolos a los de vuestros, porque es un gran pecado.
No os caséis con las huérfanas que habéis criado si teméis no ser equitativos [con sus dotes], mejor casaos con otras mujeres que os gusten: dos, tres o cuatro. Pero si teméis no ser justos, casaos con una sola o con una esclava, porque es lo mejor para evitar cometer alguna injusticia.
Dad a las mujeres la dote con buena predisposición. Pero si ellas renuncian a parte de ella a vuestro favor, disponed de ésta como os plazca.
No confiéis a los [huérfanos menores de edad que sean] derrochadores los bienes materiales cuya administración Dios os ha confiado. dadles alimentación y vestimenta, y habladles con cariño.
Poned a prueba la madurez de los huérfanos cuando alcancen la pubertad, y si les consideráis maduros y capaces, entregadles sus bienes. No los derrochéis antes de que alcancen la mayoría de edad. El [administrador] que sea rico, que se abstenga [de cobrar honorarios por su administración]; y el pobre que cobre lo mínimo. Cuando les entreguéis su patrimonio, hacedlo ante testigos. Es suficiente con que Dios os pedirá cuentas.
A los varones les corresponde un porcentaje de la herencia que dejen los padres y parientes más cercanos, y a las mujeres otro porcentaje de lo que los padres y parientes más cercanos dejen. Fuere poco o mucho, les corresponde [por derecho] un porcentaje determinado de la herencia.
Si algunos [otros] parientes, huérfanos o pobres, asisten al reparto de la herencia, dadles algo y tratadles con amabilidad.
Que [los apoderados de los huérfanos] se preocupen [por ellos] igual que si dejasen tras de sí a sus propios hijos menores huérfanos y temiesen por ellos. Que tengan temor de Dios y digan la verdad.
Quienes se apropien injustamente de los bienes de los huérfanos, estarán llenando sus entrañas con fuego y arderán en el Infierno.
Dios prescribe respecto a [la herencia de] vuestros hijos: Al varón le corresponde lo mismo que a dos mujeres. Si las hermanas son más de dos, les corresponderán dos tercios de la herencia. Si es hija única, le corresponde la mitad. A cada uno de los padres [del difunto] le corresponderá un sexto, si deja hijos; pero si no tiene hijos y le heredan solo sus padres, un tercio es para la madre. Si tiene hermanos, un sexto es lo que corresponde a la madre. Esto después de cumplir con sus legados y pagar sus deudas. Vosotros ignoráis quiénes tienen más derecho al beneficio de la herencia, si vuestros padres o vuestros hijos, de ahí este precepto de Dios. Dios es Sabio, todo lo sabe.
A los hombres les corresponde la mitad de lo que dejaran sus esposas si no tuvieran hijos. Si tuvieran hijos les corresponde un cuarto, después de cumplir con sus legados y pagar sus deudas. Si no tuvieran hijos, a las mujeres les corresponde un cuarto de lo que dejaran. Si tuvieran hijos, entonces un octavo de lo que dejaran, después de cumplir con sus legados y pagar las deudas. Si [el difunto] no tiene padres ni hijos, pero sí un hermano o una hermana, entonces les corresponde a cada uno de ellos un sexto. Si son más, participarán del tercio de la herencia, después de cumplir con los legados y pagar las deudas, siempre que los legados no causen perjuicio a los herederos. Esto es un precepto de Dios. Dios es Sabio, Generoso.
Éstas son las leyes de Dios. A quien obedezca a Dios y a Su Mensajero, Él lo introducirá en jardines donde corren ríos, donde vivirá por toda la eternidad. Éste es el éxito supremo.
Pero a quien desobedezca a Dios y a Su Mensajero y no cumpla con Sus leyes, Él lo introducirá en el Infierno donde morará por toda la eternidad y sufrirá un castigo humillante.
Si una mujer es acusada de fornicación, deben declarar en su contra cuatro testigos [presenciales del acto]. Si los testigos confirman el hecho, condénenla a reclusión perpetua en su casa o hasta que Dios le conceda otra salida1.
El castigo se aplica a los dos que lo cometen [hombre y mujer]. Pero cuando se arrepientan y enmienden, dejadlos en paz. Dios es Indulgente, Misericordioso.
Dios solo perdona a quienes cometen el mal por ignorancia y se arrepienten antes de morir. A éstos Dios los absuelve porque es Sabio y todo lo sabe.
Mas no serán perdonados quienes sigan obrando mal [por rebeldía contra Dios] hasta que les sorprenda la muerte y solo entonces digan: “Ahora me arrepiento”. Ni tampoco quienes mueran negando la verdad; a éstos les tenemos reservado un castigo doloroso.
¡Oh, creyentes! Quedan abolidas las costumbres [paganas preislámicas] de heredar a las mujeres como un objeto y de obligarlas a casarse y retenerlas por la fuerza para recuperar parte de lo que les habían dado1, a menos que ellas cometan un acto de inmoralidad2. En lugar de eso, tratad amablemente a las mujeres en la convivencia. Y si algo de ellas os llegara a disgustar [sed tolerantes], puede ser que os desagrade algo en lo que Dios ha puesto un bien para vosotros.
Y si te decides a divorciarte de tu esposa, a la que has dado una fortuna como dote, para casarte con otra [mujer], no le pidas que te devuelva nada de su dote. ¿Acaso pensabas hacerlo calumniándola, cometiendo un claro delito?
¿Acaso pretendes que se te devuelva [la dote] después de haberse entregado uno al otro [en la intimidad] a través de un solemne contrato matrimonial?
Salvo hechos consumados, os está prohibido casaros con las exesposas de vuestros padres, porque es algo obsceno, aborrecible e inmoral.
Se prohíbe contraer matrimonio con vuestras madres, hijas, hermanas, tías, sobrinas, madres de leche, hermanas de leche, suegras, y también con hijastras que estén bajo vuestra tutela nacidas de esposas con las que hayáis consumado el matrimonio; pero si no habéis consumado el matrimonio, no incurrís en falta al casaros con estas últimas. Salvo en casos consumados, también se prohíbe casarse con la esposa de vuestros hijos biológicos así como con dos hermanas a la vez. Dios es Perdonador, Misericordioso.
Fin de la sura
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بِسْمِ ٱللَّهِ