Viendo juz 8
Viendo juz 8
Al-An'am
.6
The Cattle
Aunque les hubiera enviado ángeles o hecho que los muertos les hablaran, o hubiera reunido ante ellos a todas las naciones, no habrían creído a menos que Dios lo hubiera querido. Sin embargo, la mayoría de ellos lo ignora.
Todos los Profetas tuvieron enemigos que eran demonios de entre los seres humanos y los yinn, que se susurraban mutuamente palabras adornadas con seducción. Pero si tu Señor hubiera querido no lo habrían hecho. Apártate de ellos y sus mentiras.
Para que los corazones de quienes no creen en la otra vida se inclinen hacia esos engaños, para que se complazcan de eso y así obtengan su merecido.
¿Acaso debo buscar otro juez en lugar de Dios, siendo que Él es Quien ha revelado el Libro donde se detallan todas las cosas? Aquellos a quienes les concedí el Libro anteriormente saben que el Corán ha sido revelado por tu Señor con la Verdad. No seas de los indecisos.
La Palabra de tu Señor es de una veracidad y justicia absolutas. Nadie puede alterar la Palabra de Dios, Él todo lo oye, todo lo sabe.
Si obedecieras a la mayoría [de las personas] en la Tierra, te extraviarían del sendero de Dios, porque siguen solo conjeturas y no hacen más que especular.
Tu Señor bien sabe quién se extravía de Su camino y quiénes siguen la guía.
Comed de aquello sobre lo que se ha mencionado el nombre de Dios, si creéis en Su mensaje.
¿Por qué no habríais de comer de aquello sobre lo que se ha mencionado el nombre de Dios, siendo que Él ya os ha detallado lo que os es prohibido [comer], salvo en caso de extrema necesidad? Muchos se extravían al seguir sus pasiones por ignorancia, pero Dios conoce mejor que nadie a los transgresores.
Evitad el pecado, tanto en público como en privado. Quienes cometan
No comáis sobre lo que no se ha mencionado el nombre de Dios, pues
¿Acaso quien estaba muerto [de corazón] y le di vida [guiándolo], y le proporcioné una luz con la cual transita entre la gente, es igual a aquel que se encuentra entre tinieblas y no puede salir de ellas? Por eso es que a los que se niegan a creer les parece bueno lo que hacen.
De igual manera, dispuse en cada ciudad que los peores criminales maquinaran intrigas [contra su propia gente]. Pero sin darse cuenta, lo único que logran con sus intrigas es causarse daño a sí mismos.
Cuando se les presenta un milagro dicen: “No creeremos hasta que se nos conceda lo mismo que les ha sido concedido a los Mensajeros de Dios”.
A quien Dios quiere guiar le abre el corazón para que acepte el Islam. En cambio, a quien Él quiere extraviar le oprime fuertemente el pecho como si subiera a un lugar muy elevado1. Así es como Dios humilla a quienes se niegan a creer.
Éste es el sendero recto de tu Señor. He hecho claro el mensaje para quienes reflexionan.
Ellos tendrán una morada de paz junto a su Señor, Quien es su Protector, como recompensa por sus obras.
El día que los congregue a todos y les diga: “¡Oh, comunidad del yinn! Habéis extraviado a muchos seres humanos”, y sus aliados de entre los seres humanos exclamen: “¡Señor nuestro! Nos hemos beneficiado unos de otros y se ha cumplido el plazo que fijaste [para nuestra muerte]”. Les dirá: “El Fuego será vuestra morada por toda la eternidad, salvo que Dios disponga otra cosa”. Tu Señor es Sabio, todo lo sabe.
Y así es como hago que los injustos sean unos aliados de otros.
[Y se les preguntará:] “¡Oh, comunidad del yinn y de seres humanos! ¿Acaso no se os han presentado Mensajeros para transmitiros Mi mensaje y advertiros de este día?” Responderán: “Sí, y atestiguamos en contra nuestra”. Los sedujo la vida mundanal y atestiguarán en su propia contra que se negaron a creer.
Esto es porque tu Señor jamás destruiría un pueblo que haya obrado injustamente sin antes haberles advertido.
Cada uno será retribuido conforme a lo que hizo, tu Señor no está desatento a lo que hacen.
Tu Señor es Opulento y Misericordioso. Si quisiera, os exterminaría y os remplazaría, del mismo modo que os hizo surgir a vosotros como descendencia de otro pueblo.
Lo que se os ha prometido ocurrirá [con toda certeza], y no podréis escapar de ello.
Diles: “¡Oh, pueblo mío! Obrad como os plazca, que yo también obraré [pero acorde a lo que Dios ordena]. Pronto sabréis quién recibirá el mejor destino. Dios no concede el éxito a los opresores.
Y destinaban para Dios una parte de la cosecha y del ganado, que Él mismo ha creado [y otra parte para sus ídolos], y decían: “Esto es para Dios y esto para nuestros ídolos”. Pero lo que ellos destinaban para sus ídolos no los acercaba a la complacencia de Dios, y lo que habían destinado para Dios, sí los acercaba más a sus ídolos. ¡Con qué mal criterio juzgaban!
Así es como a muchos de los idólatras, sus falsas divinidades les hicieron creer que era bueno que mataran a sus propios hijos, para así llevarlos a la perdición y confundirles su religión. Pero si Dios hubiera querido no lo habrían hecho; aléjate de ellos y de sus mentiras.
Y decían, inventando: “Este ganado y esta cosecha están consagrados [a los ídolos] y nadie, excepto quien nosotros queramos, puede comer de ello; y este otro ganado está consagrado y no puede usarse para la carga”. Y también había otros ganados sobre los que no mencionaban el nombre de Dios [sino el de sus ídolos], pero todo era una mentira que atribuían a Dios. Pronto Él les castigará por las mentiras que inventaron.
Y decían: “La cría que se encuentra en el vientre de estos ganados es exclusivamente para nuestros varones y está vedada para nuestras esposas. Pero si una de sus crías nace muerta, entonces ambos [hombres y mujeres] pueden comer de ella”. Dios les castigará por sus mentiras, Él es Sabio, lo sabe todo.
Están perdidos quienes maten a sus hijos por necedad e ignorancia, y prohíban lo que Dios les ha provisto como sustento, atribuyendo [esas prohibiciones] a Dios. Se han extraviado y no encuentran la guía.
Él es Quien ha creado huertos, unos cultivados y otros silvestres, [y ha creado también] las palmeras, las plantas de diferentes frutos, los olivos y los granados, [todos de aspecto] similar pero distintos. Comed de sus frutos cuando maduren, pero el día de la cosecha dad la parte que corresponde [a los pobres]1 y no derrochéis, porque Dios no ama a los derrochadores.
De los ganados [Dios creó] algunos para la carga y otros para su consumo. Comed de lo que Dios os ha provisto y no sigáis los pasos del demonio, porque él es vuestro enemigo declarado.
[Ellos alegan falsamente que] ocho reses en parejas [están prohibidas]: del ovino dos1 y del cabrío dos2. Pregúntales entonces: “¿Qué os ha prohibido [Dios], los dos machos, las dos hembras, o lo que se encuentra en el vientre de las dos hembras? Fundamentad lo que afirmáis, si es que sois sinceros”.
Y de los camélidos dos1 y del bovino dos2. Pregúntales: “¿Qué os ha prohibido [Dios], los dos machos, las dos hembras, o lo que se encuentra en el vientre de las dos hembras? ¿Acaso estuvisteis presentes cuando Dios os prescribió eso?” No hay nadie más injusto que aquel que inventa mentiras acerca de Dios sin fundamentos, para desviar a la gente. Dios no guía a los opresores.
Di: “No encuentro en lo que me ha sido revelado otra cosa que se prohíba comer excepto la carne del animal muerto por causa natural, la sangre derramada, la carne de cerdo porque es una inmundicia, y lo que haya sido ofrendado invocando otro nombre que no sea el de Dios, porque es un pecado. Pero quien [en caso de extrema necesidad] se vea forzado [a ingerir algo de lo vedado] sin intención de pecar o excederse, debe saber que tu Señor es Absolvedor, Misericordioso”.
A los que practican el judaísmo les prohibí los animales de pezuñas partidas, y la grasa de ganado bovino y ovino, excepto la que tengan en los lomos, en las entrañas o adheridas a los huesos. Así les retribuí por su maldad. Esto es en castigo a su rebeldía, y soy fiel a Mi promesa.
Y si te desmienten diles: “Vuestro Señor es inmensamente Misericordioso, pero Su castigo caerá con toda certeza sobre los que se hunden en el pecado”.
Quienes Le asociaron divinidades a Dios dirán: “Si Dios hubiera querido no Le habríamos asociado nada y no habríamos vedado nada, ni nosotros ni nuestros padres”. Así es como desmintieron quienes les precedieron, hasta que sufrieron Mi castigo. Pregúntales: “¿Acaso tenéis algún conocimiento que podáis presentar?” Solo seguís conjeturas, y no hacéis más que especular.
Di: “Dios posee la Verdad absoluta, y si hubiera querido os habría guiado a todos”.
Di: “Traed a vuestros testigos, que atestiguan que Dios os ha prohibido [esas cosas]”. Si atestiguan, no testifiques tú con ellos ni sigas las pasiones de quienes desmintieron Mi mensaje, no creen en la otra vida y asocian divinidades a su Señor.
Diles: “Venid, que os informaré de lo que vuestro Señor os ha prohibido: No debéis asociarle nada, debéis hacer el bien a vuestros padres, no mataréis a vuestros hijos por temor a la pobreza, Yo me encargo de vuestro sustento y el de ellos, no debéis acercaros al pecado, ni en público ni en privado, y no mataréis a nadie que Dios haya prohibido matar, salvo que sea con justo derecho. Esto es lo que os ha ordenado para que uséis el razonamiento.
No toquéis los bienes del huérfano, a menos que sea para acrecentarlos, hasta que alcance la madurez. Debéis medir y pesar con equidad. No impongo a nadie una carga mayor de la que puede soportar. Cuando habléis debéis hablar con justicia, aunque sea en contra de un pariente. Debéis cumplir vuestros compromisos con Dios. Esto es lo que os ha ordenado para que Le recodéis.
Éste es mi sendero recto, seguidlo. Pero no sigáis otros caminos, porque si lo hacéis, éstos os dividirán y os desviarán de Su camino. Esto es lo que os ha ordenado para que tengáis temor de Él”.
También le he revelado el Libro a Moisés para completar Mi gracia sobre los que obran correctamente, y para que sirva de aclaración de todas las cosas, sea guía y misericordia, y para que creyeran en el encuentro con su Señor.
Este es un Libro bendito que he revelado para que lo sigáis1 y tengáis conciencia [de Dios], quizás así se os tenga misericordia.
Y para que no digáis: “Solo dos comunidades en la antigüedad recibieron la revelación, pero ignorábamos sus enseñanzas”.
O digáis: “Si hubiéramos recibido la revelación, habríamos seguido la guía mejor que ellos”. Pero ya os ha llegado de vuestro Señor la evidencia [el Corán], como guía y misericordia. ¿Acaso hay alguien más injusto que quien desmiente los mensajes de Dios y se aparta de ellos? Retribuiré a quienes se apartan de Mi mensaje con el castigo más severo.
¿Acaso esperan que se presenten ante ellos los ángeles o su Señor mismo, o se presente un signo1 de su Señor? El día que vean el signo de tu Señor, a ningún alma le servirá creer o arrepentirse si no lo ha hecho anteriormente. Diles: “Seguid esperando, que nosotros también lo hacemos”.
Tú no eres responsable de quienes dividieron su religión y formaron sectas. Dios se hará cargo de ellos, y Él les hará saber lo que hicieron.
Quienes realicen una buena obra serán recompensados como si hubieran hecho diez obras buenas. En cambio, la mala obra será computada como una sola, y nadie será tratado injustamente.
Diles: “Mi Señor me ha guiado por el camino recto, que es el de la verdadera adoración y el de la religión monoteísta de Abraham, quien no era de los que asociaban divinidades a Dios”.
Diles: “Mi oración, mi ofrenda, mi vida y mi muerte pertenecen a Dios, Señor del universo,
Quien no tiene iguales. Esto es lo que se me ha ordenado creer, y soy el primero en someterse a Dios”.
Diles: “¿Acaso debería adorar a otro que no fuera Dios, cuando es Él el Creador de todo? Quien cometa un pecado lo hace en detrimento propio, y nadie cargará con los pecados ajenos. Finalmente volveréis a vuestro Señor, Quien os informará acerca de lo que solíais discrepar.
Él es Quien os ha hecho responsables de la Tierra, y ha agraciado a unos más que a otros para probaros con ello. Tu Señor es rápido en castigar, pero también es Absolvedor, Misericordioso”.
Álif. Lam. Mim. Sad.
Éste es el Libro1 que te ha sido revelado, no tengas duda en tu corazón sobre ello, para que adviertas con él y como recuerdo para los creyentes.
[Oh, creyentes] Seguid lo que os ha sido revelado por vuestro Señor, y no sigáis fuera de Él a ningún aliado-protector. ¡Qué poco reflexionáis!
Cuántas ciudades he destruido [en el pasado]. Mi castigo les azotó sorpresivamente mientras dormían por la noche o durante la siesta.
Cuando les alcanzó Mi castigo dijeron: “Éramos de los que cometían injusticias”.
He de preguntar a los Mensajeros y a los pueblos donde fueron enviados,
y les he de informar acerca de todos sus actos con conocimiento, pues nunca estuve ausente.
Ese día1 se pesarán las obras con la verdad. Aquellos cuyas [buenas] obras pesen más [en la balanza] serán los bienaventurados.
Pero aquellos cuyas [buenas] obras sean las livianas serán los perdedores, porque fueron injustos con Mis signos.
Os he concedido poder en la Tierra y he dispuesto los medios para que viváis en ella. Pero, ¡qué poco agradecéis!
Creé [al ser humano] y le di forma [armoniosa]. Luego dije a los ángeles: “¡Haced una reverencia ante Adán!” Todos se prosternaron excepto el demonio, que se negó a obedecer.
[Dios] le preguntó: “¿Qué te ha impedido prosternarte cuando te lo he ordenado?” Respondió: “Yo soy superior a él, pues a mí me creaste de fuego, mientras que a él lo creaste del barro”1.
Dijo [Dios]: “¡Sal de aquí!1 En este lugar no se permite la soberbia. ¡Vete, pues [a partir de ahora] serás de los humillados!”
Dijo [el Demonio]: “Permíteme vivir hasta el Día de la Resurrección”.
Dijo [Dios]: “Serás de los que esperen [con vida hasta ese día]”.
Dijo [el Demonio]: “Por haberme descarriado los acecharé1 para apartarlos de Tu sendero recto.
Los abordaré por delante, por detrás, por la derecha y por la izquierda1; encontrarás que la mayoría de ellos no serán agradecidos”.
Dijo [Dios]: “¡Sal de aquí degradado y despreciado! Llenaré el Infierno con todos aquellos que te sigan.
¡Oh, Adán! Habita el Paraíso con tu esposa. Comed cuanto deseéis de lo que hay en él, pero no os acerquéis a este árbol, pues de hacerlo os contaríais entre los injustos”.
Pero el demonio les susurró con el fin de que [desobedecieran a Dios y así] se les hiciera evidente lo que antes estaba oculto [de su desnudez] para ellos, diciéndoles: “Vuestro Señor os prohibió acercaros a este árbol para que no os convirtierais en ángeles o en seres inmortales1”.
Y les juró: “Yo solo soy un consejero [sincero]”.
Les sedujo con engaños. Cuando ambos comieron del árbol se les hizo manifiesta su desnudez y comenzaron a cubrirse con hojas del Jardín. Entonces su Señor los llamó: “¿No os había prohibido comer de este árbol? ¿No os había advertido que el demonio era su enemigo declarado?”
Ellos dijeron [arrepentidos]: “¡Señor nuestro! Hemos sido injustos con nosotros mismos; si no nos perdonas y nos tienes misericordia, seremos de los perdidos”.
Dijo [Dios]: “¡Descended [del Paraíso]! Seréis enemigos unos de otros. En la Tierra tendréis morada y deleite por un tiempo”.
Dijo [Dios]: “En ella viviréis y moriréis, y de ella seréis resucitados”.
¡Oh, hijos de Adán! Os he provisto con vestimentas para que cubráis vuestras vergüenzas y para que os vistáis con elegancia. Pero vestirse con la piedad es la mejor [vestimenta]. Eso es un signo de Dios para que podáis recapacitar.
¡Oh, hijos de Adán! Que no os seduzca el demonio como lo hizo con vuestros padres [Adán y Eva] haciendo que salieran del Paraíso y fueran despojados de lo que les cubría. El demonio y sus secuaces os acechan desde donde no los veis. He hecho que los demonios sean aliados de los que se niegan a creer,
que cuando cometen una obscenidad se excusan diciendo: “Nuestros padres lo hacían y Dios así nos lo ordenó”. Diles: “Dios no ordena la inmoralidad. ¿Afirman sobre Dios algo que en realidad ignoran?”
Diles: “Mi Señor solo ordena la justicia, que os mantengáis en adoración en las mezquitas, y que Le invoquéis solo a Él practicando sinceramente Su religión”. Así como os creó [por primera vez] os hará volver [a la vida].
Un grupo siguió la guía, pero otro grupo se confirmó en su extravío, porque tomaron a los demonios como aliados-protectores en vez de Dios, mientras creían estar en la guía [correcta].
¡Oh, hijos de Adán! Vestid con elegancia cuando acudáis a las mezquitas1.
Diles: “¿Quién os ha prohibido vestir con las prendas elegantes que Dios os ha concedido a Sus siervos y beneficiarse de todo lo bueno que Dios os ha provisto?” Diles: “Pero de todo eso, el Día de la Resurrección, se beneficiarán exclusivamente quienes hayan sido creyentes durante la vida mundanal”. Así es como aclaro Mis signos para un pueblo que comprende.
Diles: “Lo que realmente ha prohibido mi Señor son las obscenidades, tanto en público como en privado, la maldad, la opresión sin causa, que Le asocien en la adoración y que afirmen acerca de Él lo que ignoran”.
Cada nación tiene un plazo determinado, y cuando éste se cumpla no podrán retrasarlo ni adelantarlo, ni por un instante.
¡Oh, hijos de Adán! Cuando se os presenten Mensajeros que os transmitan Mis signos, tened temor [de Dios] y rectificad [vuestras obras], que nada tendréis que temer ni estaréis tristes [el Día del Juicio Final].
Pero quienes desmientan Mis signos y tengan una actitud soberbia, ésos serán la gente del Fuego, donde morarán por toda la eternidad.
¿Acaso hay alguien más injusto que quien inventa mentiras acerca de Dios o desmiente Sus signos? A ellos les alcanzará lo que estaba escrito [en la predestinación]. Cuando se les presenten Mis [ángeles] Enviados para tomar sus almas les dirán: “¿Dónde están aquellos [ídolos] que invocabais en vez de Dios?” Ellos responderán: “Nos han abandonado”, y atestiguarán contra sí mismos haber sido incrédulos.
Les dirá [Dios]: “Entrad al Infierno junto a las comunidades de seres humanos y de yinn que os precedieron”. Cada vez que entre una comunidad, maldecirá a su hermana1; y cuando todos hayan ingresado, dirán los últimos sobre los primeros2: “¡Señor nuestro! Ellos son quienes nos desviaron, duplícales el castigo del Fuego”. Pero dirá [Dios]: “A todos os será duplicado, aunque no lo sepáis”.
Los primeros dirán a los últimos: “No sois mejores que nosotros1”, [pero Dios dirá a ambos grupos]: “Sufrid todos el castigo que merecéis [por vuestras obras]”.
A quienes hayan desmentido Mis signos con soberbia no se les abrirán las puertas del cielo, ni entrarán en el Paraíso hasta que un camello1 pase por el ojo de una aguja. Así castigo a los pecadores.
Ellos tendrán allí lechos envolventes de fuego. Así es como castigo a los que cometen injusticias.
Pero quienes hayan creído y realizado obras de bien, y a nadie le exijo una carga mayor de la que puede soportar, serán la gente del Paraíso donde morarán por toda la eternidad.
Purificaré sus corazones del rencor que hubiera entre ellos. Vivirán donde corren ríos y dirán [en agradecimiento]: “¡Alabado sea Dios, Quien nos guio!, y no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él. La promesa con la que vinieron los Mensajeros de nuestro Señor era verdad”. Se les dirá: “Éste es el Paraíso que habéis heredado [en recompensa] por lo que solíais obrar”.
La gente del Paraíso dirá a la gente del Fuego: “Hemos encontrado lo que nuestro Señor nos había prometido. ¿Acaso no estáis vosotros padeciendo el castigo que vuestro Señor os había advertido?” Responderán: “¡Sí!” Entonces se oirá a un pregonero decir: “¡Que la maldición de Dios pese sobre los opresores!”,
los que apartan [a la gente] del sendero de Dios, tratando de complicarlo, y desmienten el Día del Juicio.
Entre ambos [grupos] habrá una separación, y en los lugares elevados habrá personas1 que serán reconocidas por su aspecto [por la gente del Paraíso y la gente del Infierno], y llamarán a la gente del Paraíso saludándolos: “¡La paz sea con vosotros!” Ellos no han ingresado en él, pero están ansiosos por hacerlo.
Cuando dirijan sus miradas hacia los habitantes del Fuego dirán: “¡Señor nuestro! No nos juntes con la gente que ha cometido injusticias”.
La gente de los lugares elevados llamará a unas personas [habitantes del Fuego] que serán reconocidas por su aspecto, diciéndoles: “De nada os valieron vuestras riquezas ni vuestra soberbia.
Observad a quienes jurabais que la misericordia de Dios no los alcanzaría, y [al contrario de lo que creíais] se les dijo: ‘Ingresad al Paraíso, donde no tendréis nada que temer ni sentiréis tristezas’”.
La gente del Fuego implorará a la gente del Paraíso: “Dadnos un poco de agua o algo [para comer] de lo que Dios os ha provisto”. Responderán: “Dios ha vedado esas cosas a los que se negaron a creer”.
Aquellos que tomaron su religión como juego y diversión, y les sedujo la vida mundanal, hoy1 les olvidaré así como ellos olvidaron que se encontrarían con este día, y por haber negado Mis signos.
Les envié el Libro1, en el que detallé todas las cosas con sabiduría, como guía y misericordia para la gente que cree.
¿Acaso esperan que suceda lo que se les ha advertido [en el Libro]? El día que llegue [la advertencia] dirán quienes lo ignoraron: “Reconocemos que los Mensajeros de nuestro Señor se presentaron con la Verdad.
Vuestro Señor es Dios, Quien creó los cielos y la Tierra en seis eras1, y luego se estableció sobre el Trono. Hace que la noche y el día se sucedan. Creó el Sol, la Luna y las estrellas sometiéndolas a Su voluntad. ¿Acaso no Le pertenece la creación y Él es Quien dictamina las órdenes según Él quiere? ¡Bendito sea Dios, Señor del universo!
Invocad a vuestro Señor con humildad en privado. Él no ama a los transgresores.
No sembréis corrupción en la Tierra después de que se haya establecido en ella el orden, e invocadlo con temor y esperanza. La misericordia de Dios está cerca de los que hacen el bien.
Él es Quien envía los vientos que albrician la llegada de Su misericordia1. Cuando éstos reúnen a las nubes, las conduzco hacia una tierra azotada por la sequía donde hago descender la lluvia con la que hago brotar toda clase de frutos. De la misma manera haré resucitar a los muertos; ¡reflexionad!
En una buena tierra crece vegetación abundante por voluntad de su Señor, mientras que en un territorio desértico no brota sino poco. Así explico los signos a la gente agradecida1.
Envié a Noé a su pueblo1. Les dijo: “¡Oh, pueblo mío! Adorad solamente a Dios, pues no existe otra divinidad salvo Él. Temo que os azote un castigo terrible [si continuáis en la idolatría].
Los nobles de su pueblo dijeron [con soberbia]: “Vemos que estás en un error evidente”.
Dijo [Noé]: “¡Oh, pueblo mío! No hay en mí extravío alguno, sino que soy un Mensajero del Señor del universo.
Os transmito el Mensaje de mi Señor y os aconsejo para vuestro bien, puesto que sé acerca de Dios lo que ignoráis”.
¿Os asombráis de que os llegue el Mensaje de vuestro Señor por intermedio de un hombre igual a vosotros, que os advierte para que tengáis temor de Dios y quizás así alcancéis la misericordia?
Pero le desmintieron. Entonces le salvé junto a quienes estaban con él en el arca, y ahogué a quienes habían desmentido Mis signos. Ellos fueron gente ciega.
Al pueblo ‘Ad le envié a su hermano Hud [como Profeta]. Les dijo: “¡Oh, pueblo mío! Adorad a Dios, pues no existe otra divinidad salvo Él. ¿Acaso no vais a tener temor [de Dios]?”
Los nobles de su pueblo, que no creyeron, le dijeron: “Te vemos en una insensatez, y creemos que eres un mentiroso”.
Dijo [Hud]: “¡Oh, pueblo mío! No estoy en ninguna insensatez, solo soy un Mensajero enviado por el Señor del universo,
y os transmito el Mensaje de mi Señor. Yo soy un consejero leal”.
¿os asombráis de que os haya llegado un Mensaje de vuestro Señor a través de un hombre de los vuestros para advertiros? Recordad cuando Dios hizo que sucedierais al pueblo [destruido] de Noé, y os concedió mayor fortaleza física. Recordad las gracias de Dios para que así tengáis éxito.
Dijeron: “¿Acaso has venido para que adoremos a Dios solamente y abandonemos lo que adoraban nuestros padres? Haz que se cumpla el castigo con que nos amenazas si es que dices la verdad”.
Dijo: “Os azotará un castigo terrible [por lo que decís] y habréis caído en la ira de vuestro Señor. ¿Me vais a discutir por [ídolos de piedra] a los que habéis denominado divinidades vosotros y vuestros padres? Dios no os ha dado autoridad alguna [para ello], aguardad [el castigo], que yo aguardaré [el socorro de Dios]”.
Le salvé por Mi misericordia junto a los que creyeron, pero destruí a todos los que habían desmentido Mis signos porque se negaron a creer.
A Zamud1 le envié a su hermano [el profeta] Sálih. Les dijo: “¡Oh, pueblo mío! Adorad a Dios, pues no existe otra divinidad salvo Él. Ésta es la camella de Dios, es un milagro enviado por vuestro Señor, dejadla comer en la tierra de Dios y no le causéis ningún daño, porque si lo hacéis os azotará un castigo doloroso.
Recordad que [Dios] os hizo sucesores después de ‘Ad, y os estableció en su tierra. Construíais palacios en sus llanuras y esculpíais casas en las montañas. Recordad las gracias de Dios, y no sembréis maldad en la tierra como los corruptos”.
Dijeron los nobles soberbios de su pueblo a los más débiles que habían creído: “¿Acaso pensáis que Sálih es un Mensajero de su Señor?” Les respondieron: “Creemos en el Mensaje que nos transmite”.
Los soberbios dijeron: “Nosotros rechazamos lo que creéis”.
Y mataron a la camella, desobedeciendo la orden de su Señor, y dijeron: “¡Oh, Sálih! Haz que se desencadene el castigo con el que nos adviertes, si realmente eres uno de los Mensajeros [de Dios]”.
[Como consecuencia] les destruyó un temblor, y amanecieron en sus casas [muertos] caídos de bruces.
[Sálih] se apartó de ellos diciendo: “¡Oh, pueblo mío! Os he transmitido el Mensaje de mi Señor y os he aconsejado para vuestro bien, pero no apreciáis a quienes os aconsejan”.
[Envié a] Lot [a Sodoma y] le dijo a su pueblo: “¿Cometéis una inmoralidad de la que no hay precedentes en la humanidad?1
Satisfacéis vuestros deseos manteniendo relaciones sexuales con hombres en vez de hacerlo con mujeres; sois transgresores”.
Pero la respuesta de su pueblo no fue otra que: “Expulsadles de la ciudad, pues son gente que mantiene su pureza [negándose a actuar como nosotros]”.
Le salvé junto a su familia, excepto a su esposa, que se quedó atrás [y no salió de la ciudad].
Envié sobre ellos una lluvia1. Observa cómo es el final de los criminales.
A Madián le envié [como Profeta] a su hermano Jetró, quien les dijo: “¡Oh, pueblo mío! Adorad a Dios, pues no existe otra divinidad salvo Él. Os ha llegado un milagro de vuestro Señor [que corrobora mi profecía]. Medid y pesad con equidad, no os apropiéis de los bienes del prójimo, y no sembréis mal en la Tierra, corrompiéndola después de haberse establecido la justicia. Esto es mejor para vosotros, si es que sois creyentes.
No embosquéis en los caminos a los creyentes para intimidarlos y apartarles del sendero de Dios con el fin de desviarles. Recordad que erais pocos y Él os multiplicó. Observad cuál ha sido el destino de los que sembraron la corrupción”.
[Jetró dijo:] “Entre vosotros hay quienes creen en el Mensaje con el que he sido enviado y quienes no, tened paciencia hasta que Dios juzgue entre vosotros; y sabed que Él es el mejor de los jueces”.
Fin de la sura
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بِسْمِ ٱللَّهِ