Viendo juz 9
Viendo juz 9
Al-A'raf
.7
The Heights
Dijeron los nobles de su pueblo con soberbia: “Te expulsaremos de nuestra ciudad, a ti, ¡Oh, Jetró!, y también a los creyentes, a menos que volváis a nuestra religión”. [Jetró] replicó: “¿Aunque sea en contra de nuestra voluntad?
Estaríamos mintiendo acerca de Dios si volviéramos a vuestra religión después de que Dios nos ha salvado de ella, y no volveremos a ella salvo que fuera la voluntad de Dios, nuestro Señor. El conocimiento de nuestro Señor lo abarca todo, y a Dios nos encomendamos. ¡Señor nuestro! Juzga entre nosotros y nuestro pueblo, Tú eres el mejor de los jueces”.
Los nobles de su pueblo que rechazaron la verdad dijeron: “Si seguís a Jetró seréis de los perdedores”.
Entonces les sorprendió un temblor y amanecieron en sus casas [muertos], caídos de bruces.
[Las casas de] quienes desmintieron a Jetró quedaron como si jamás hubieran sido habitadas. Quienes desmintieron a Jetró fueron [realmente] los perdedores.
[Jetró] se alejó de ellos y dijo: “¡Oh, pueblo mío! Os he transmitido el Mensaje de mi Señor y os he aconsejado para vuestro bien. ¿Por qué iba a sentir pena por un pueblo que persistió en la incredulidad?”
Cada vez que envié un Profeta a una ciudad [y le desmintieron], les azoté con la miseria y los padecimientos para que se volvieran humildes.
Luego les cambié sus dificultades por bienestar. Pero cuando prosperaron, dijeron: “Era común que nuestros padres atravesaran épocas de adversidad y prosperidad”; entonces les castigué sorpresivamente, sin que se dieran cuenta.
Pero si la gente de esas ciudades1 hubiera creído y tenido temor [de Dios], les habría abierto las bendiciones del cielo y de la Tierra. Pero desmintieron [a Mis Profetas] y les castigué por lo que habían cometido.
¿Acaso la gente de esas ciudades se sentían seguros de que Mi ira no podría alcanzarlos por la noche, mientras dormían?
¿O acaso la gente de esas ciudades se sentían seguros de que no podría llegarles Mi castigo por la mañana, cuando estuvieran distraídos?
¿Acaso se sentían a salvo del plan de Dios? Solo se sienten a salvo del plan de Dios los que están perdidos1.
¿Es que no se les ha evidenciado a quienes les sucedieron, que si quisiera les castigaría por sus pecados, sellando sus corazones para que no escucharan1?
[¡Oh, Muhámmad!] Te he relatado acerca de la gente de aquellas ciudades a las que se les presentaron sus Profetas con milagros y no les creyeron, al igual que no creían antes. Así es como Dios sella los corazones de los que rechazan la verdad.
La mayoría de ellos no cumplían sus compromisos y eran perversos.
Envié, después de ellos, a Moisés con Mis milagros al Faraón y su nobleza, pero los negaron injustamente. Observa cuál fue el final de los corruptos.
Dijo Moisés: “¡Oh, Faraón! Soy un Mensajero del Señor del universo.
Es un deber para mí transmitirte la verdad acerca de Dios. Te traigo milagros evidentes de tu Señor. Deja ir conmigo a los Hijos de Israel”.
Dijo [el Faraón]: “Si has traído un milagro, muéstramelo si eres sincero”.
Entonces arrojó su vara, y ésta se convirtió en una serpiente real.
Luego introdujo su mano por el cuello de su túnica y, al retirarla ante todos los presentes, estaba blanca y resplandeciente.
Dijo la nobleza del pueblo del Faraón: “Es un hechicero experto.
[En realidad lo que] quiere es expulsaros de vuestra tierra1”. [Les preguntó el Faraón:] “¿Cuál es vuestro consejo?”
Dijeron [los nobles]: “Retenlos a él y a su hermano, y envía reclutadores a las ciudades
para que te traigan a todo hechicero experto”.
Los hechiceros se presentaron ante el Faraón y dijeron: “Exigimos una recompensa si somos los vencedores”.
Dijo el Faraón: “¡Sí! Se os recompensará y seréis de mis allegados”.
Dijeron [los hechiceros]: “¡Oh, Moisés! Arroja tú o lo hacemos nosotros”.
Dijo: “¡Arrojad vosotros!” Cuando los hechiceros arrojaron [sus varas], hechizaron los ojos de la gente y los aterrorizaron. Su hechizo era poderoso.
Pero le revelé a Moisés: “Arroja tu vara”, y [al transformarse en serpiente] se tragó [la ilusión que los hechiceros] habían hecho.
Entonces quedó en evidencia la verdad y la falsedad de lo que [los hechiceros] habían hecho.
Y fueron vencidos [los hechiceros] quedando humillados.
Pero los hechiceros se prosternaron.
Dijeron: “Creemos en el Señor del universo,
el Señor de Moisés y de Aarón”.
Dijo el Faraón: “¿Acaso vais a creer en él sin que yo os los haya autorizado? Esto se trata de una conspiración para expulsar [de Egipto] a sus habitantes, pero ya veréis.
Haré que os amputen una mano y el pie del lado opuesto, luego os haré clavar sobre un madero”.
Dijeron [los hechiceros]: “A nuestro Señor hemos de retornar.
Solo te vengas de nosotros porque hemos creído cuando han llegado los milagros de nuestro Señor. ¡Señor nuestro! Danos paciencia y haznos morir musulmanes, sometidos a Ti”.
Pero la nobleza del pueblo del Faraón dijo: “¿Dejarás a Moisés y a su pueblo sembrar la corrupción en la Tierra, que te abandonen a ti y a tus dioses?” Dijo [el Faraón]: “Mataremos a sus hijos varones y dejaremos con vida a las mujeres, así los subyugaremos”.
Moisés dijo a su pueblo: “Buscad la ayuda de Dios y sed pacientes [ante esta prueba]. La Tierra es de Dios, y la dará en herencia a quien quiera de Sus siervos. El buen fin es para los que tienen temor [de Dios]”.
Dijeron [sus seguidores]: “Hemos sufrido antes de ti y también ahora que tú has venido”. Dijo [Moisés]: “Quiera Dios aniquilar a vuestros enemigos y hacer que les sucedáis en la Tierra, que Él observará cómo obráis”.
Entonces azoté a la gente del Faraón con años de sequía y escasez de frutos, para que reflexionaran.
Pero cuando les llegó nuevamente una época de prosperidad dijeron:
Dijeron: “Cualquiera que sea el milagro que nos presentes para hechizarnos con él, no creeremos en ti”.
Envié entonces contra ellos [las plagas de] la inundación, las langostas, los piojos, las ranas y la sangre, como signos claros, pero se llenaron de soberbia y actuaron como criminales.
Cuando les llegó el castigo, dijeron: “¡Oh, Moisés! Ruega por nosotros a tu Señor, puesto que ha realizado un pacto contigo. Si logras apartar este castigo creeremos en ti y dejaremos ir contigo a los Hijos de Israel”.
Pero cuando aparté de ellos el castigo hasta el tiempo fijado, no cumplieron.
Entonces les castigué con justicia e hice que se ahogaran en el mar, porque habían desmentido Mis signos y habían sido indiferentes [ante los milagros].
Les di a los Hijos de Israel, después de que fueran humillados, las tierras que bendije al este y al oeste [de Egipto], y se cumplió así la promesa de tu Señor con los Hijos de Israel porque fueron pacientes, pero destruí cuanto habían construido el Faraón y su pueblo.
Hice que los Hijos de Israel cruzaran el mar, pero cuando llegaron a un pueblo que se prosternaba ante los ídolos dijeron: “¡Oh, Moisés! Queremos que nos hagas un ídolo similar a los que tienen ellos”. Dijo [Moisés]: “Sois gente ignorante.
Ellos serán destruidos por lo que hacen, y sus obras serán en vano”.
Dijo: “¿Cómo podría admitir que adoraseis ídolos en vez de Dios, siendo que Él os ha distinguido entre vuestros contemporáneos?
Recordad cuando os salvó del Faraón y su ejército, que os castigaba con el peor de los castigos, matando a vuestros hijos varones y dejando con vida a las mujeres; ésa fue una prueba dura de vuestro Señor”.
Cité a Moisés durante treinta noches que completé con diez noches más. El encuentro con su Señor duró cuarenta noches. [Antes de partir hacia la cita,] Moisés dijo a su hermano Aarón: “Ocupa mi lugar ante mi pueblo y ordena el bien, y no sigas el sendero de los corruptos”.
Cuando Moisés acudió al encuentro y su Señor le habló, [Moisés] le pidió: “Muéstrate para que pueda verte”. Dijo [Dios]: “No podrías verme. Pero observa la montaña, si permanece firme en su lugar [después de mostrarme a ella], entonces tú también podrás verme”. Y cuando su Señor se mostró a la montaña, ésta se convirtió en polvo y Moisés cayó inconsciente. Cuando volvió en sí exclamó: “¡Glorificado seas! Me arrepiento y soy el primero en creer en Ti”.
Dijo [Dios]: “¡Oh, Moisés! Te he distinguido entre las personas con la profecía y por haberte hablado directamente. Aférrate a lo que te he revelado y sé de los agradecidos”.
Escribí para él en las tablas instrucción y explicación sobre todas las cosas. “Aférrate a ellas y ordena a tu pueblo que siga todo lo bueno que hay en ellas1. Les mostraré [cómo han quedado] las casas de los desviados”.
Alejaré de Mis signos a quienes actúen con soberbia en la Tierra sin razón. Aunque vean todos los milagros no creerán. Si ven el sendero de la guía no lo seguirán y, por el contrario, cuando vean el sendero del desvío se extraviarán. Esto es por haber desmentido Mis signos y haber sido negligentes.
Quienes desmientan Mis signos y no crean en el Día del Juicio sus obras habrán sido en vano. ¿Acaso no se les castigará sino por lo que ellos mismos han hecho?
Cuando [Moisés] partió [hacia el encuentro con su Señor] su pueblo hizo, con las joyas que tenían, un becerro [de oro] que emitía un mugido. ¿Acaso no veían que éste [ídolo] no les podía hablar ni guiarles? Aun así lo adoraron, cometiendo una injusticia.
Pero cuando se arrepintieron y vieron que se habían desviado, exclamaron: “Si nuestro Señor no tiene misericordia de nosotros y nos perdona, seremos de los perdedores”.
Cuando Moisés volvió a su pueblo, [se sintió] enojado y afligido, y dijo: “¡Qué mal está lo que habéis hecho durante mi ausencia! ¿Acaso pretendéis que se os precipite el castigo de vuestro Señor?” Y arrojó las tablas, tomando a su hermano por la cabeza y acercándolo a él. Entonces [su hermano Aarón] le dijo: “¡Oh, hermano mío! Nuestro pueblo me menospreció y por poco me matan. No permitas que los enemigos se regocijen con esta situación y no me consideres de los que cometen injusticias”.
Dijo Moisés: “¡Señor mío! Perdónanos a mi hermano y a mí, y ten misericordia de nosotros. Tú eres el más Misericordioso”.
La ira de Dios azotará a aquellos que adoraron el becerro, y serán humillados en esta vida mundanal. Así es como castigo a quienes inventan mentiras.
Quienes obren mal pero luego se arrepientan y crean, sabed que vuestro Señor, a pesar de lo que habéis hecho, es Absolvedor, Misericordioso.
Cuando Moisés calmó su ira recogió las tablas. En ellas hay guía y misericordia para quienes tienen temor de su Señor.
Moisés eligió entre su pueblo a setenta hombres para una cita conmigo, y cuando les azotó un violento temblor, [Moisés] exclamó: “¡Señor mío! Si hubieras querido les habrías aniquilado antes y a mí también. ¿Acaso nos aniquilarás por lo que han cometido los necios que hay entre nosotros? [El becerro] no es sino una prueba con la que extravías y guías a quien quieres. Tú eres nuestro protector, perdónanos y ten misericordia de nosotros. Tú eres el más Indulgente.
Concédenos bienestar en esta vida y en la otra; nos hemos vuelto a Ti arrepentidos”. Dijo [Dios]: “Azoto con Mi castigo a quien quiero, pero sabed que Mi misericordia lo abarca todo, y se la concederé a los piadosos que pagan el zakat y creen en Mis signos,
aquellos que sigan al Mensajero y Profeta iletrado [Muhámmad], quien se encuentra descrito en la Torá1 y el Evangelio2; [el Profeta] que les ordena el bien y les prohíbe el mal, les permite todo lo beneficioso y solo les prohíbe lo perjudicial, y les abroga los preceptos difíciles que pesaban sobre ellos [la Gente del Libro]. Y quienes crean en él, lo secunden, defiendan y sigan la luz que le ha sido revelada3, serán los bienaventurados”.
Di [¡Oh, Muhámmad!]: “¡Oh, gente! Soy el Mensajero de Dios para todos vosotros. A Él pertenece el reino de los cielos y de la Tierra, nada ni nadie merece ser adorado salvo Él, da la vida y la muerte”. Creed en Dios y en Su Mensajero y Profeta iletrado que cree en Dios y en Sus palabras1, seguidle, pues así estaréis bien guiados.
En el pueblo de Moisés hay una comunidad que se rige por la verdad [revelada] y conforme a ella emiten sus juicios.
Los dividí en doce tribus, como naciones; y le inspiré a Moisés cuando su pueblo le solicitó [agua para] beber [diciéndole]: “Golpea la roca con tu vara”, y brotaron de ella doce manantiales y cada tribu supo cuál era su abrevadero, y les protegí con la sombra de una nube e hice descender para ellos el maná y las codornices [y les dije]: “Comed de lo bueno con que os he agraciado”. Pero no fue contra Mí que cometieron una injusticia, sino que la cometieron contra ellos mismos.
Y se les dijo: “Habitad esta ciudad1 y comed cuanto queráis de lo que hay en ella, y decid: “¡Perdónanos!”, pero entrad sumisos por la puerta prosternados, que perdonaré vuestros pecados, y a los que hagan el bien les concederé aún más.
Pero los injustos de ellos cambiaron la palabra que se les ordenó decir por otra diferente, y entonces envié sobre ellos un castigo del cielo por haber obrado injustamente.
Y pregúntales [¡Oh, Muhámmad!] por [los habitantes de] la ciudad que estaba a orillas del mar que transgredían el sábado, cuando los peces aparecían el sábado y los demás días no; así es como les puse una prueba por haber sido soberbios.
Un grupo de gente justa de entre ellos preguntaron [a quienes exhortaban al bien]: “¿Por qué exhortáis a un pueblo al que Dios aniquilará o castigará duramente?” Respondieron: “Para que nuestro Señor no nos castigue por no haber ordenado el bien, y para que quizás tengan temor [de Dios]1”.
Pero cuando olvidaron lo que se les había prohibido, salvé a quienes se oponían al mal y azoté a los que cometían injusticias con un castigo terrible a causa de su perversión.
Cuando transgredieron lo que se les había prohibido, les dije: “Convertíos en monos despreciables”.
Tu Señor anunció que les enviaría a quienes les infligieran un castigo severo hasta el Día de la Resurrección. Tu Señor es rápido en aplicar el castigo, pero también es Absolvedor, Misericordioso.
Por eso los dividí en comunidades y los dispersé por la Tierra. Entre ellos hay justos y otros que no lo son. Les probaré con tiempos de prosperidad y otros de adversidad para que recapaciten.
[A ellos] les sucedió una generación que heredó el Libro [la Torá], pero a pesar de eso prefirieron los bienes materiales de este mundo. [Cada vez que cometían un pecado] decían: “[Dios] nos perdonará”. Pero cuando se les presentaba una nueva posibilidad volvían a pecar. ¿Acaso no se comprometieron a cumplir con la Torá y no decir acerca de Dios sino la verdad? Aun habiendo estudiado la Torá [desobedecieron], pero para los piadosos la otra vida es preferible. ¿Es que no reflexionan?
Aquellos que se aferran al Libro y realizan la oración prescrita deben saber que jamás dejaré de recompensar a los que hacen el bien.
Recuerda cuando elevé la montaña por encima de ellos como si fuese una nube oscura y creyeron que se desplomaría, y [les dije:] “aferraos a lo que os he concedido [la Torá] y obrad según sus preceptos, que así seréis piadosos”.
Cuando tu Señor sacó de las espaldas de los hijos de Adán a su descendencia y les hizo dar testimonio [preguntándoles]: “¿Acaso no Soy Yo vuestro Señor?” Respondieron: “Sí, atestiguamos que así es”. Esto es para que el Día de la Resurrección no digan: “No sabíamos nada de esto”.
O digan: “Nuestros padres eran idólatras, y nosotros solo somos sus descendientes que seguimos lo que ellos hacían. ¿Acaso vas a castigarnos por lo que hicieron los que falsearon [la verdad del monoteísmo]?”
Así es como explico los signos para que recapaciten.
Y relátales la historia de aquel1 a quien habiéndole concedido el conocimiento de Mis preceptos, los descuidó, el demonio le sedujo y fue de los extraviados.
Y si hubiera querido habría elevado su rango [en esta vida y en la otra, preservándolo], pero se inclinó por los placeres de este mundo y siguió sus pasiones. Se comportó como el perro que si lo llamas jadea, y si lo dejas también jadea. Éste es el ejemplo de quienes desmienten Mis signos. Nárrales estas historias a ver si reflexionan.
¡Qué pésimo es el ejemplo de quienes desmienten Mis signos, y son injustos con ellos mismos!
A quien Dios guíe estará encaminado, pero a quien [Dios] extravíe estará perdido.
He creado muchos yinn y seres humanos que irán al Infierno [a causa de sus obras]. Tienen corazones pero no pueden comprender, ojos pero no pueden ver y oídos pero no pueden oír. Son como los ganados que no razonan, o peor aún. Ellos son los que se comportan con indiferencia [ante Mis signos].
A Dios pertenecen los nombres más sublimes1, invócalo a través de ellos, y apártate de quienes los niegan. Serán castigados por lo que hicieron.
Algunos de Mi creación guían [a la gente] con la Verdad, y acorde a ella establecen justicia.
A quienes desmientan Mis signos les degradaré paulatinamente sin que puedan darse cuenta.
Les toleraré temporalmente [hasta el Día del Juicio], puesto que Mi castigo es una promesa firme.
¿Acaso no se han dado cuenta de que su Mensajero no es un demente? Él es un claro amonestador.
¿Acaso no han reflexionado sobre el reino de los cielos y de la Tierra y lo que Dios creó en él, ni tampoco sobre que el final de sus vidas pudiera estar próximo? Si no creen en este Mensaje, ¿en qué otro iban a creer?
A quien Dios extravía nadie lo podrá guiar. A éstos Dios les deja que actúen desorientados en su ceguera.
Te preguntan cuándo llegará la Hora [del Día de la Resurrección]. Diles: “Solo mi Señor lo sabe, y nadie salvo Él hará que comience en el momento decretado1. Los cielos y la Tierra temen su llegada. Cuando llegue os sorprenderá”. Te preguntan como si supieras [cuándo ocurrirá]. Diles: “Su conocimiento solo Le pertenece a Dios, pero la mayoría de la gente no lo sabe”.
Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “No poseo ningún poder para beneficiarme ni perjudicarme a mí mismo, salvo lo que Dios quiera. Si tuviera conocimiento de lo oculto tendría abundantes bienes materiales y no me alcanzaría nunca un mal. Yo solo soy un amonestador y albriciador para la gente que cree”.
Él es Quien os creó a partir de un solo ser1, del cual hizo surgir a su cónyuge2 para que encontrara en ella sosiego. Y cuando se unió a ella, quedó embarazada y llevó en su vientre una carga liviana con la que podía andar, pero cuando ésta se hizo pesada, ambos invocaron a Dios [diciendo]: “¡Señor nuestro! Si nos agracias con un hijo sano y virtuoso seremos agradecidos”.
Y se les agració con lo que suplicaron, pero [sus descendientes] dedicaron actos de adoración a otros además de Dios; y Dios está por encima de lo que Le asocian.
¿Acaso adoran a quienes no pueden crear nada, sino por el contrario, ellos mismos fueron creados?
No pueden auxiliaros, ni tampoco auxiliarse a sí mismos1.
Si les invitáis a seguir la guía, no lo harán. Lo mismo da que les invitéis o que os quedéis callados1.
Lo que adoráis en vez de Dios son seres creados igual que vosotros. [Os desafío:] Invocadles y que os respondan, si es verdad lo que decís.
¿Tienen acaso piernas con las que caminan? ¿O manos con las que toman? ¿U ojos con los que ven? ¿U oídos con los que oyen? Di: “Invocad a los que asociáis y luego tramad contra mí sin más demora”.
Mi protector es Dios, Quien reveló el Libro1. Él es Quien protege a los justos.
Los que invocáis en vez de Dios no pueden auxiliaros ni auxiliarse a ellos mismos.
Cuando les invocáis pidiendo guía, no os oyen. Pareciera que os miran, pero en realidad no os ven.
[¡Oh, Muhámmad!] Ante todo, elige perdonar, ordena el bien y apártate de quienes se comportan contigo de forma ignorante.
Si sientes que el demonio te susurra, refúgiate en Dios. Él todo lo oye, todo lo sabe.
Los piadosos, cuando el demonio les susurra, invocan a su Señor y entonces pueden ver con claridad.
Pero los demonios persisten en mantener a sus secuaces en el extravío, y no se cansan de hacerlo.
Cuando no se le revela [al Profeta Muhámmad] un nuevo versículo, le dicen [en tono burlón]: “¿Por qué no has inventado uno?” Diles: “Solo sigo lo que mi Señor me revela. Éste [Corán] es un milagro de vuestro Señor, guía y misericordia para la gente que cree en él”.
Cuando el Corán sea leído, escuchadlo con atención y guardad silencio para que se os tenga misericordia.
Recuerda a tu Señor en tu interior con sometimiento y temor, e invócalo en voz baja por la mañana y por la tarde. No seas de los indiferentes.
[Los ángeles] que están junto a tu Señor no tienen ninguna soberbia que les impida adorarlo, Le glorifican y se prosternan ante Él1.
Te preguntan acerca de los botines [de guerra, cómo se distribuyen]. Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Las reglas de cómo distribuir los botines las dictaminan solo Dios y el Mensajero. Tened temor de Dios, solucionad vuestros conflictos y obedeced a Dios y a Su Mensajero, si es que sois creyentes”.
Los creyentes son aquellos que, cuando les es mencionado el nombre de Dios, sus corazones se estremecen y que, cuando les son recitados Sus versículos, les aumenta la fe y se encomiendan a su Señor.
[Los creyentes] son quienes realizan la oración y dan en caridad parte de lo que les he provisto.
Éstos son los verdaderos creyentes, que alcanzarán grados elevados ante su Señor, el perdón y un sustento generoso.
Tu Señor te hizo salir de tu casa [para luchar] por la verdad, pero eso le disgustó a un grupo de los creyentes1.
Te discuten sobre el verdadero motivo [del enfrentamiento] después de habérseles evidenciado la verdad, como si fueran arrastrados a la muerte ante sus propios ojos.
Pero [recuerda] cuando Dios os prometió [la victoria] sobre uno de los dos grupos. Vosotros deseabais enfrentar al menos poderoso1, pero Dios quería hacer prevalecer la verdad con Sus Palabras y erradicar a los que se niegan a creer,
para que así prevalezca la Verdad y se desvanezca la falsedad, aunque ello les disguste a los criminales.
[Recordad] cuando pedíais socorro a vuestro Señor y Él os respondió: “Os auxiliaré con mil ángeles que descenderán uno tras otro”.
Dios los envió como una albricia y para infundir el sosiego en vuestros corazones, pero sabed que la victoria depende de Dios. Dios es el Poderoso, el Sabio.
[Y recordad] cuando os envolvió un sueño ligero dándoos una calma interior, e hizo descender una llovizna del cielo para purificaros con ella y apartar de vosotros la mancha del demonio, afirmar vuestros corazones y afianzar vuestros pasos.
Y cuando tu Señor inspiró a los ángeles: “Yo estoy con vosotros, dadle valor a los creyentes, infundiré terror en los corazones de los que se niegan a creer. Golpead sobre sus cuellos y golpead todos sus dedos”1.
Esto [es lo que merecen] porque han combatido a Dios y a Su Mensajero. Quien combata a Dios y a Su Mensajero sepa que Dios es severo en el castigo.
Eso es lo que merecen recibir, y sabed que los que se niegan a creer recibirán el castigo del Infierno.
¡Oh, creyentes! Cuando os enfrentéis con los que se niegan a creer, no les deis la espalda [para huir].
Pero quien huya, a menos que fuera por una maniobra de batalla o para unirse a otra tropa, incurrirá en la ira de Dios y su morada final será el Infierno. ¡Qué pésimo destino!
No fuisteis vosotros quienes les mataron [a sus enemigos] sino que fue Dios quien les dio muerte, y no fuiste tú [¡Oh, Muhámmad!] quien arrojó [el polvo que llegó a los ojos del enemigo en el combate], sino que fue Dios Quien lo hizo. Dios agracia así a los creyentes. Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Eso fue para que Dios desbaratara las confabulaciones de los que se niegan a creer.
[¡Oh, incrédulos!] Pedisteis que triunfara quien estuviera en la verdad, y esto fue lo que ocurrió. Sabed que si desistís [de combatir al Islam y a los creyentes] será mejor para vosotros; pero si volvéis a hacerlo volveré [a castigaros] y de nada os servirán vuestros ejércitos, aunque fueran numerosos. Porque Dios está con los creyentes.
¡Oh, creyentes! Obedeced a Dios y a Su Mensajero, y no le deis la espalda al escuchar [el mensaje].
No seáis como quienes dicen: “Oímos”, pero no prestan atención.
Las peores criaturas para Dios son los sordos [que no quieren oír la Verdad] y los mudos [que no quieren atestiguar la Verdad], los que no razonan.
Si Dios supiera que en ellos hay algún bien les haría oír, pero aun si les hiciera oír le darían la espalda, desentendiéndose.
¡Oh, creyentes! Obedeced a Dios y al Mensajero cuando os invitan a practicar aquello que os da vida, y sabed que Dios se interpone entre la persona y [los deseos de] su corazón. Ante Dios compareceréis.
Cuidaos de una prueba que afligirá no solamente a los opresores, sino a todos. Dios es severo en el castigo.
Recordad cuando eráis solo unos pocos, eráis perseguidos y oprimidos donde estuvierais, y temíais que la gente os apresara. Pero Dios os protegió, os fortaleció con Su auxilio y os agració con un sustento lícito, para que seáis agradecidos.
¡Oh, creyentes! No traicionéis a Dios y al Mensajero, ni traicionéis la confianza que se depositó en vosotros.
Sabed que vuestras posesiones y vuestros hijos son una prueba. Dios tiene reservada junto a Él una recompensa inmensa.
¡Oh, creyentes! Si tenéis temor de Dios, Él os concederá el criterio, perdonará vuestras faltas y aceptará vuestro arrepentimiento. Dios es el dueño de un favor inmenso.
Y recuerda [¡Oh, Muhámmad!] cuando se confabularon contra ti los incrédulos para capturarte, matarte o expulsarte [de tu ciudad]. Ellos planearon en tu contra, pero Dios desbarató sus planes, porque finalmente Dios es el que mejor planea.
Cuando se les recitan Mis versículos, dicen [los que se niegan a creer]: “Oímos, pero si quisiéramos podríamos decir palabras similares. Son fábulas de nuestros ancestros”.
Y alguien dijo: “Oh, Dios [te imploro que] si esto [que transmite Muhámmad] es la Verdad que dimana de Ti, hagas llover sobre nosotros piedras del cielo o nos azotes con un castigo doloroso”.
Pero Dios nunca les castigaría estando tú [¡Oh, Muhámmad!] entre ellos, ni tampoco mientras haya quienes Le pidan perdón.
¿Por qué no iba Dios a castigarlos si ellos impiden [a los creyentes] el ingreso a la Mezquita Sagrada, sin ser los protectores [legítimos de la Mezquita Sagrada]? que sepan que los [legítimos] protectores son los piadosos. Pero la mayoría de los idólatras no lo sabe.
Su oración ante la Casa Sagrada [de La Meca] no era más que silbidos y aplausos. Sufrid [¡oh, idólatras!] el castigo por vuestro rechazo obstinado a la verdad.
Los que se niegan a creer gastan su dinero para apartar a la gente del sendero de Dios. Seguirán gastando hasta lamentarlo, y finalmente serán vencidos. Los que se niegan a creer serán finalmente congregados en el Infierno.
Así Dios diferenciará al corrupto del honesto, y reunirá a los perversos unos con otros y les congregará en el Infierno. Ésos serán los perdedores.
Diles a los que se niegan a creer que si desisten [y abrazan el Islam] les será perdonado cuanto cometieron en el pasado; pero si persisten, tendrán el mismo destino de los pueblos que les precedieron.
Combatid [a los criminales] hasta que cese la opresión y todos puedan adorar libremente a Dios. Pero si desisten [de perseguir a los creyentes] Dios bien ve lo que hacen.
Pero si se niegan [y prefieren seguir persiguiendo a los creyentes], sabed que Dios es vuestro Protector. ¡Qué excelente Protector y qué excelente Defensor!
Fin de la sura
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بِسْمِ ٱللَّهِ