Viendo página 260
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Ibrahim
.14
Abraham
Él os ha dado todo cuanto Le habéis pedido. Si intentarais contar las bendiciones de Dios, no podríais enumerarlas. El ser humano es injusto y desagradecido.
Y [recuerda, ¡Oh, Muhámmad!] cuando Abraham dijo: “¡Señor mío! Haz que esta ciudad1 sea un lugar seguro, y protégeme junto a mi descendencia de caer en la adoración de ídolos2.
¡Señor mío! La adoración a los ídolos ha extraviado a muchas personas1. Todo aquel que me siga [en la fe monoteísta] será de los míos, pero quien me desobedezca [rechazando el Mensaje]… Tú eres Absolvedor, Misericordioso.
¡Señor nuestro! He establecido parte de mi descendencia en un valle árido de poca vegetación junto a Tu Casa Sagrada1, para que, ¡Señor nuestro!, cumplan con la oración. Infunde en los corazones de la gente amor por mi descendencia y provéelos de todo alimento para que sean agradecidos.
¡Señor nuestro! Tú bien sabes lo que ocultamos y lo que manifestamos, y no hay nada en la Tierra ni en el cielo que pueda esconderse de Dios.
¡Alabado sea Dios!, Quien me agració en la vejez con [mis hijos] Ismael e Isaac. Mi Señor escucha bien las súplicas de quienes Le invocan.
¡Señor mío! Haz que tanto mis descendientes como yo seamos fervientes practicantes de la oración. ¡Señor nuestro! Concédeme esta súplica.
¡Señor nuestro! Perdóname, así como a mis padres y a todos los creyentes el Día que se celebre el Juicio [Final]”.
No pienses [¡Oh, Muhámmad!] que Dios está distraído de lo que hacen los opresores1. Él solo está tolerándolos hasta que llegue el día en el que sus miradas quedarán paralizadas2.
Fin de la sura
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بِسْمِ ٱللَّهِ