Viendo página 430
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Saba
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Sheba
Las moradas de Saba eran un signo [de las gracias de Dios]: poseían dos huertos, uno [en un valle] a la izquierda y otro a la derecha. [Les dije:] “Alimentaos del sustento de vuestro Señor y agradecedle. Tenéis una buena tierra, y [si sois agradecidos, sabed que] vuestro Señor es Perdonador”.
Pero se apartaron, entonces envié sobre ellos la inundación [que produjo la ruptura] de las represas [que habían construido], y les cambié sus dos huertos por granjas con frutos amargos, tamariscos y algunos árboles de azufaifo.
Así los castigué por ser desagradecidos, y no castigo así sino al desagradecido.
Puse entre ellos y las ciudades que había bendecido otras aldeas, e hice que transitaran tranquilos por ellas. [Les dije:] “¡Viajad por ellas seguros de noche y de día!”
Dijeron [con arrogancia]: “¡Señor nuestro! Alarga nuestros viajes1”. Y se perjudicaron a sí mismos, e hice que se convirtieran en historia y los destruí por completo. Sin duda, en esto hay un signo para todo paciente [ante momentos difíciles] agradecido [de los favores de Dios].
Así confirmó Iblís su afirmación1: ya que todos lo siguieron excepto un grupo de creyentes.
[El demonio] no tenía poder sobre ellos, sino [que les susurró] para que se hiciera evidente quién creía en la otra vida y quién de ellos tenía dudas. Tu Señor está atento a todas las cosas.
Diles [¡Oh, Muhámmad! a los idólatras]: “Invocad a quienes queráis en lugar de Dios, pero sabed que los ídolos no pueden [beneficiar ni perjudicar] ni siquiera en el peso de una partícula, tanto en los cielos como en la Tierra, ni tienen participación alguna [en el poder divino], ni tampoco Él tiene ayudantes de entre ellos”.
Fin de la sura
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بِسْمِ ٱللَّهِ