Viendo sura 11
Viendo sura 11
Hud
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Hud
Álif. Lam. Ra’. [El Corán] es un Libro cuyos versículos han sido perfeccionados y explicados detalladamente por el Sabio, el Conocedor.
[Diles, ¡Oh, Muhámmad!:] “No adoréis sino a Dios, yo he sido enviado a vosotros como amonestador1 y albriciador2.
Suplicad perdón a vuestro Señor y arrepentíos ante Él, pues así os concederá de Sus gracias hasta un plazo determinado, y recompensará a todo aquel que haga el bien. Temo que si rechazáis [el Mensaje] os alcance el castigo de un día terrible1.
Ante Dios habéis de comparecer y Él es sobre toda cosa poderoso”.
Ellos [los hipócritas] pretenden disimular su aversión y creen poder esconderse de Dios. Aunque se cubran con sus ropas, Él sabe bien lo que esconden y lo que manifiestan, pues conoce lo que encierran los pechos.
No existe criatura en la Tierra sin que sea Dios Quien la sustenta, Él conoce su morada y por donde transita; todo está registrado en un Libro evidente1.
Él es Quien ha creado los cielos y la Tierra en seis eras, y Su Trono se encontraba sobre el agua, para probar quiénes de vosotros obráis mejor. Si les dices [¡Oh, Muhámmad!]: “Seréis resucitados después de la muerte”, dirán los que se niegan a creer: “Esto no es sino hechicería evidente”.
Si les retraso su castigo hasta un plazo determinado, dirán [los incrédulos]: “¿Qué es lo que lo retiene?” ¿Acaso no saben que el día que les alcance el castigo no podrán evitarlo y los rodeará aquello de lo que se burlaban?
Si le concedo a la persona algo de Mi gracia y luego se la quito, se desespera y se muestra desagradecida.
Pero cuando le agracio después de haber padecido una adversidad, dice: “Se han alejado los males de mí”, se regocija con arrogancia.
No se comportan así quienes fueron pacientes [ante las adversidades] y obraron el bien [en los momentos de gracia]; éstos obtendrán el perdón y una gran recompensa.
[Por misericordia] tú podrías dejar de transmitirles algo de lo que te fue revelado, porque tu corazón se acongoja cuando dicen: “¿Por qué no se le ha concedido un tesoro o le acompaña un ángel [para corroborar que es Profeta]?” Pero a ti solo te corresponde transmitir el Mensaje y amonestarles; Dios es el protector de todas las cosas.
O cuando dicen: “Él lo inventó”1. Diles: “[Si es verdad que un ser humano puede escribir algo tan maravilloso] escribid vosotros diez suras inventadas como ésta y presentadlas, y convocad a quienes podáis [para que os auxilien] en vez de Dios, si es que decís la verdad”.
Pero si no os responden [el desafío], sabed que [el Corán] ha sido revelado con el conocimiento de Dios, porque no hay otra divinidad salvo Él. ¿Acaso no vais a someteros a Él [haciéndoos musulmanes]?
A quienes prefieran la vida mundanal y sus placeres los recompensaré por sus obras en esta vida1, se los concederé y no serán defraudados.
Pero no obtendrán en la otra vida sino el castigo del Infierno. Allí, lo que hubieran hecho se desvanecerá, y sus obras habrán sido en vano.
¿Acaso quien cree en el Corán y se basa en una prueba que proviene de Su Señor, que es recitada por un testigo de Dios1, y que antes se encontraba mencionada en el Libro de Moisés [la Torá] que fue una guía y una misericordia, es comparable con aquellos aliados2 que no creen en el Corán? Ellos tendrán por morada el Infierno. No tengas dudas [de ello]. [El Corán] es la Verdad que dimana de tu Señor, aunque la mayoría de las personas no crean.
¿Hay alguien más injusto que quien inventa mentiras acerca de Dios? Ésos deberán comparecer ante su Señor [para responder por sus mentiras], y entonces todos los testigos dirán: “Éstos son quienes mintieron acerca de su Señor”. ¡Que la maldición de Dios caiga sobre los injustos
que apartan a la gente del sendero de Dios, tratan de modificarlo y no creen en la otra vida!
No podrán escapar de Dios en la Tierra, como tampoco tendrán [el Día del Juicio] quien les pueda proteger de Dios, y les será duplicado el castigo. Ellos no se permitieron oír [el Mensaje] ni querían ver [la verdad].
Ésos son los que se han perdido a sí mismos, porque todo lo que habían inventado [el Día del Juicio] se esfumará.
No hay duda de que en la otra vida serán quienes más pierdan.
En cambio, los que hayan creído y obrado el bien y se hayan sometido con humildad a su Señor, serán los moradores del Paraíso, donde permanecerán por toda la eternidad.
El parecido de ambos grupos es como el que tienen uno ciego y sordo con aquel que ve y oye. ¿Pueden compararse? ¿Es que no vais a recapacitar?
[Recuerda] que envié a Noé a su pueblo [y les dijo]: “He sido enviado a vosotros como un amonestador evidente,
no adoréis sino a Dios, pues temo que [si seguís adorando a vuestros ídolos] os azote el castigo un día doloroso [el Día del Juicio]”.
Los líderes de los que se negaron a creer de su pueblo, dijeron: “No eres más que un mortal como nosotros, y solo te siguen los pobres y débiles de nuestro pueblo sin ninguna reflexión. No os creemos mejores que nosotros, sino que os consideramos mentirosos”.
Dijo [Noé]: “¡Oh, pueblo mío! Me he presentado ante vosotros con una prueba evidente de mi Señor, Quien me ha agraciado con Su misericordia1, ante la que os mantenéis ciegos. ¿Acaso creéis que vamos a imponeros aceptar [el Mensaje] cuando no estáis de acuerdo?
¡Oh, pueblo mío! No os pido retribución alguna a cambio [de transmitiros el Mensaje]1, pues Dios será Quien me recompensará, y no voy a rechazar a los creyentes [pobres como me pedís], porque ellos se encontrarán con su Señor [Quien les recompensará por su fe]; y veo que sois un pueblo que se comporta como los ignorantes2.
¡Oh, pueblo mío! ¿Quién me protegerá de Dios si despreciara [a los pobres y débiles]? ¿No vais a recapacitar?
No os digo que poseo los tesoros de Dios ni que conozco lo oculto, ni os digo que soy un ángel; tampoco digo que Dios no recompensará [en la otra vida] a aquellos que consideráis inferiores [los débiles y los pobres], pues Dios bien sabe lo que hay en sus almas, porque si lo dijera sería de los injustos”.
Le dijeron: “¡Oh, Noé! No has dejado de discutir y objetarnos, haz que se desencadene de una vez sobre nosotros aquello con lo que nos amenazas, si es verdad lo que dices”.
Dijo [Noé]: “Dios lo desencadenará [el castigo] si Él así lo decreta, y entonces no podréis huir.
Y aunque os quiera beneficiar con mi exhortación, tampoco os servirá de nada si es voluntad de Dios vuestro desvío. Él es vuestro Señor, y ante Él compareceréis”.
Dicen [los idólatras de La Meca]: “Él lo inventó”1. Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Si yo lo hubiera inventado, sobre mí recaerían las consecuencias de mi delito, y soy inocente del delito [de incredulidad] que cometéis”.
[También] le fue revelado a Noé: “Salvo los que ya han creído, nadie más creerá de tu pueblo; no te aflijas por lo que hacen.
Construye el arca bajo Mi observancia y según Mi inspiración, y no Me hables a favor de quienes obraron injustamente, porque estarán entre los que se ahoguen”.
Mientras construía el arca, cada vez que pasaban ante él los poderosos de su pueblo se burlaban, y él les decía: “Si os burláis de nosotros, sabed que ya nos burlaremos de vosotros como lo hacéis ahora de nosotros.
Ya sabréis a quién le alcanzará un castigo humillante [en esta vida], y [en la otra] sufrirá un tormento eterno”.
Cuando llegó el momento de cumplirse Mi orden [del diluvio], el agua comenzó a fluir y correr impetuosamente por el suelo, [entonces] le dije [a Noé]: “Embarca una pareja de cada especie [de la fauna doméstica de la zona], así como a tu familia, excepto aquél sobre quien pese la sentencia, y [por supuesto] a los creyentes”. No obstante, los que habían creído en él eran muy pocos.
Dijo [Noé]: “¡Subid al arca! ¡Que en el nombre de Dios navegue y llegue a buen puerto! Mi Señor es Perdonador, Misericordioso”.
[El arca] navegó con ellos a bordo entre olas altas como montañas. Noé llamó a su hijo que se encontraba en un lugar apartado: “¡Oh, hijo mío! Sube al arca con nosotros y no te cuentes entre los que se niegan a creer”.
Dijo [su hijo]: “Me refugiaré en una montaña que me protegerá de las aguas”. Dijo [Noé]: “Hoy no habrá nada que pueda protegeros del mandato de Dios, y solo se salvará aquel a quien Dios le tenga misericordia”; entonces las olas se interpusieron entre ambos, y [su hijo] se contó entre los ahogados.
Y fue ordenado: “¡Oh, tierra! Absorbe tu agua. ¡Oh, cielo! Detente”. Y entonces el agua fue decreciendo y así se cumplió el mandato, y [el arca] se asentó sobre el monte Yudi, y fue dicho: “¡La maldición recayó sobre los injustos!”
Noé invocó a su Señor diciendo: “¡Señor mío! Mi hijo era parte de mi familia [y pensé que no sería destruido]; Tu promesa es verdadera, y Tú eres el más justo de los jueces”.
Dijo [Dios a Noé]: “¡Oh, Noé! Él no era de [los que se salvarían de] tu familia, pues sus obras no eran rectas1; no Me cuestiones respecto aquello sobre lo que no tienes conocimiento. Te advierto para que no te cuentes entre los ignorantes”.
Dijo [Noé]: “¡Señor mío! Me refugio en Ti de cuestionarte algo sobre lo que no tengo conocimiento; si no me perdonas y Te apiadas de mí, me contaré entre los perdedores”.
Entonces, le fue dicho: “¡Oh, Noé! Desciende del arca con una paz proveniente de Mí. Que las bendiciones sean contigo y con las comunidades que sucederán a quienes están contigo. A algunas de ellas [que no creerán] las dejaré gozar [de esta vida mundanal], pero luego les azotará de Mi parte un castigo doloroso”.
Éstas son historias de lo oculto que te revelo [¡Oh, Muhámmad!], ni tú ni tu pueblo las conocíais. Ten paciencia, que el éxito final será para los que tienen temor de Dios.
Al pueblo de ‘Ad le envié [como Profeta] a su hermano Hud [quien les dijo]: “¡Oh, pueblo mío! Adorad solo a Dios, pues no existe otra divinidad salvo Él; No hacéis más que inventar mentiras [acerca de Dios al asociarle divinidades].
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