Viendo sura 18
Viendo sura 18
Al-Kahf
.18
The Cave
¡Alabado sea Dios! Quien ha revelado a Su siervo el Libro en el que no hay contradicciones ni defectos1,
un Libro justo para advertir [a los que rechazan el Mensaje] de Su castigo severo, y para albriciar a los creyentes que obran rectamente que recibirán una hermosa recompensa
en la que permanecerán por toda la eternidad.
También para advertir a quienes dicen que Dios ha engendrado un hijo:
No tienen conocimiento sobre eso ni lo tenían sus antepasados. ¡Qué graves palabras salen de sus bocas! No dicen sino mentiras.
¿Acaso vas a dejar que te consuma la pena si ellos se niegan a creer en
He hecho de cuanto hay en la Tierra un adorno para probar quién obra mejor,
pero luego la convertiré en un terreno árido.
¿Acaso consideras [¡Oh, Muhámmad!] que la historia de los jóvenes de la caverna y [su devoción por] la escritura fue uno de Mis milagros más sorprendentes1?
Recuerda cuando los jóvenes se refugiaron en la caverna y dijeron: “¡Señor nuestro! Acógenos en Tu misericordia y concédenos que nuestra situación se solucione correctamente”.
Entonces hice que durmieran en la caverna por muchos años.
Luego hice que despertaran para distinguir cuál de los dos grupos [creyentes e incrédulos] calculaba mejor el tiempo que habían permanecido allí.
Te relato su verdadera historia: eran jóvenes que creían en su Señor y les aumenté su guía,
fortalecí sus corazones cuando se reunieron [antes de dejar sus hogares y su gente] y dijeron: “Nuestro Señor es el Señor de los cielos y de la Tierra. No invocaremos nada fuera de Él, si lo hiciéramos estaríamos cometiendo una desviación.
Nuestro pueblo adora fuera de Él falsas deidades. ¿Por qué no presentan un fundamento válido para hacerlo? ¿Acaso hay alguien más injusto que quien inventa una mentira y se la atribuye a Dios?”
[Dijo uno de ellos:] “Si os apartáis de ellos y renegáis de cuanto adoráis en vez de Dios, refugiaros en la caverna, que vuestro Señor os cubrirá con Su misericordia y os facilitará una salida a vuestra situación”.
Se podía observar cómo el Sol naciente se alejaba de la caverna por la derecha dejándoles al ocultarse por la izquierda, mientras ellos permanecían en un espacio de la misma. Este es uno de los milagros de Dios. Aquel a quien Dios guíe estará bien encaminado, pero aquel a quien le deje en el extravío no podrá encontrar protector que le guíe.
Habrías creído que estaban despiertos, pero estaban dormidos. Les giraba hacia la derecha y hacia la izquierda, y su perro estaba con las patas delanteras extendidas en la entrada. Si les hubieras visto, habrías huido aterrorizado.
Entonces, les desperté para que se preguntaran unos a otros. Uno de ellos dijo: “¿Cuánto tiempo pensáis que hemos permanecido aquí?” Respondieron: “Hemos permanecido un día o parte de un día”. Dijeron: “Nuestro Señor sabe mejor cuánto tiempo hemos permanecido. Enviemos a uno de nosotros con nuestro dinero a la ciudad para que busque la mejor comida y nos aprovisione, que actúe con sutileza y que no llame la atención de nadie,
porque si se enteran de nuestra presencia nos apedrearán o nos obligarán a regresar a su religión, y si eso sucede jamás estaremos entre los que alcancen el triunfo [en el más allá]”.
Pero hice que les descubrieran para que supieran que la promesa de Dios es verdadera, y que la Hora del Juicio es indubitable [y luego les hice morir]. Fue entonces cuando los habitantes del pueblo discutieron acerca de ellos1. Algunos dijeron: “Construid una pared que bloquee la entrada de la cueva, pues solo Dios sabe la verdad sobre ellos”. Pero aquellos cuya opinión prevaleció dijeron: “Construyamos sobre ellos un oratorio2”.
Algunos dirán que eran tres y cuatro con su perro. Otros que eran cinco y seis con su perro, conjeturando sobre lo que no tienen conocimiento. Y otros dirán que eran siete y ocho con su perro. Diles: “Mi Señor es Quien sabe exactamente cuántos eran y solo unos pocos lo saben. No profundicéis sobre ellos más de lo que os ha sido revelado. No consultéis [a quien no tenga conocimiento] sobre ellos”.
No digas acerca de algo: “¡Haré tal cosa!”
Salvo que agregues: “¡Si Dios quiere!” Pero si te olvidas de mencionar a tu Señor, invoca su nombre y reza diciendo: “Ruego a mi Señor que me guíe a la vía más recta”.
Permanecieron en su caverna trescientos años y nueve más1.
Diles1: “Dios es Quien realmente sabe cuánto permanecieron. Él conoce los secretos de los cielos y de la Tierra; Él todo lo ve, todo lo oye. No tienen protector fuera de Él, y Él no asocia a nadie en Sus decisiones”.
Recita lo que se te ha revelado del Libro de tu Señor. No hay quien pueda
Reúnete con quienes invocan a su Señor por la mañana y por la tarde anhelando Su rostro. No te apartes de ellos buscando el encanto de la vida mundanal. No obedezcas a aquel cuyo corazón se ha olvidado de recordarme, sigue sus pasiones y actúa con negligencia.
Diles: “La Verdad proviene de vuestro Señor. Quien quiera que crea y quien no quiera que no lo haga”. Pero sabed que tengo preparado para los que cometen injusticias un fuego que les rodeará. Cuando, sofocados, pidan de beber se les verterá un líquido como el metal fundido que les quemará el rostro. ¡Qué pésima bebida y qué horrible morada!
En cambio, quienes crean y obren rectamente, sepan que recompensaré todas sus obras.
Esos alcanzarán los Jardines del Edén por donde corren ríos. Serán engalanados con brazaletes de oro, vestidos con prendas verdes de seda y brocado. Estarán recostados sobre sofás. ¡Qué placentera recompensa y qué hermoso lugar de descanso!
Exponles el ejemplo de dos hombres1. Al incrédulo le concedí dos viñedos cercados con palmeras y en medio de ambos un sembrado.
Ambos viñedos dieron sus frutos sin ninguna pérdida, e hice brotar en medio de ellos un río.
Su dueño, que poseía abundantes riquezas, hablando [arrogantemente] con el creyente le dijo: “Tengo más riqueza que tú y mi gente es más fuerte”.
Luego ingresó en su viñedo lleno de soberbia e incredulidad y exclamó: “No creo que este viñedo perezca jamás,
tampoco creo que jamás llegue la Hora [del Día del Juicio]. Pero, si llego a ser resucitado, estoy seguro de que tendré un viñedo mejor que este”.
El creyente con quien hablaba le preguntó [haciéndole reflexionar]: “¿No crees en Quien ha creado a tu padre1 de polvo, luego a toda su descendencia de un óvulo fecundado y te ha dado la forma de un ser humano con todas sus facultades?
En cuanto a mí, creo que Dios es mi Señor y no Le asocio copartícipe alguno [en la adoración].
Deberías haber dicho cuando ingresaste a tus viñedos: ‘Esto es lo que Dios ha querido, todo el poder proviene de Dios’. Ya ves que poseo menos riqueza e hijos que tú.
Pero debes saber que mi Señor me concederá algo mejor que tus viñedos [en la otra vida] y es posible que envíe del cielo una tempestad que los aniquile,
o que el agua del río que hay entre ellos sea absorbida por la tierra y no puedas alcanzarla”.
Y en efecto, sus frutos fueron destruidos. [Él] se golpeaba las manos lamentándose por lo que había invertido en ellos, y ahora estaban allí devastados. Entonces dijo: “No debería haber igualado a otros junto a mi Señor”1.
No tuvo quien pudiera salvarlo del designio de Dios, ni siquiera pudo defenderse a sí mismo.
Eso evidenció que el verdadero triunfo proviene de Dios, la verdadera divinidad. Él es Quien mejor recompensa, y las obras que se realicen para buscar Su complacencia serán las que tengan mejor final.
Exponles el ejemplo de la vida mundanal, y diles que es como el agua que envío del cielo, que riega la vegetación, pero luego esta se seca y los vientos la dispersan. Dios tiene poder sobre todas las cosas.
Los bienes materiales y los hijos son parte de los encantos de la vida mundanal, [que éstos no os hagan olvidaros de lo que Dios ha ordenado. Utilizad bien vuestras riquezas y educad correctamente a vuestros hijos], pues las obras que a Dios Le complacen son las que perduran y tienen gran recompensa.
[Recordad] el día que pulverice las montañas y la tierra quede allanada, os congregaré y nadie podrá ausentarse.
Cuando comparezcan ante tu Señor en fila, se les dirá: “Os presentáis ante Mí como os creé al nacer. ¿Acaso pensabais que no os iba a juzgar?”
A cada uno se le expondrá el registro de sus obras, y verás a los pecadores que por temor a su contenido dirán: “¡Ay de nosotros! ¿Qué clase de registro es este, que no deja de mencionar nada, ni grande ni pequeño?” Encontrarán mencionado todo cuanto hayan cometido, pero tu Señor no oprimirá a nadie.
[Recuerda] cuando dije a los ángeles: “Haced una reverencia ante Adán”. La hicieron, excepto Iblís, que era un yinn, y desobedeció la orden de su Señor. ¿Acaso le tomáis a él y a sus descendientes como protectores en vez de tomarme a Mí, a pesar de que son vuestros enemigos? ¡Qué pésimo sustituto eligen los que cometen la injusticia [de la incredulidad en Dios]!
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