Viendo sura 36
Viendo sura 36
Ya-Sin
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Ya Sin
Iá’. Sín.
[Juro] por el Corán, que está lleno de sabiduría,
que tú [¡Oh, Muhámmad!] eres uno de los Mensajeros [de Dios],
que está en el sendero recto.
Esta es una revelación del Poderoso, el Misericordioso,
para que amonestes a un pueblo cuyos antepasados no fueron advertidos, y por eso son negligentes.
Se ha hecho realidad la palabra de Dios sobre la mayoría de ellos, pues no están dispuestos a creer.
Les pondré en sus cuellos argollas que llegarán a sus barbillas, y sus cabezas quedarán erguidas.
Pondré ante ellos una barrera y otra detrás, y los cubriré con un velo y no podrán ver.
Les da lo mismo que los amonestes o no, no creerán.
Solo se beneficia con tu amonestación quien sigue el Mensaje y teme al Compasivo en su intimidad. A ellos anúnciales que obtendrán el perdón y una recompensa generosa.
Yo soy Quien resucita a los muertos, y registro lo que hagan de bien y lo que hagan del mal; todo lo tengo mencionado en un libro claro1.
[A quienes te desmienten] menciónales el ejemplo de los habitantes de una ciudad1, cuando se presentaron ante ellos los Mensajeros.
Les envié dos Mensajeros pero los desmintieron, entonces los reforcé con un tercero. Ellos dijeron [a los habitantes de la ciudad]: “Hemos sido enviados a vosotros [por Dios]”.
Respondieron [los incrédulos]: “vosotros no sois más que seres humanos como nosotros. El Misericordioso no ha revelado nada, vosotros sois tan solo unos mentirosos”.
Dijeron [los Mensajeros]: “Nuestro Señor sabe que realmente somos
Solo somos responsables de transmitir el Mensaje de forma clara”.
Dijeron [los incrédulos]: “Tenemos un mal presagio con vosotros, y si no dejáis [de condenar la idolatría] os lapidaremos y torturaremos para causaros mucho dolor”.
Dijeron [los Mensajeros]: “Vuestro destino [bueno o malo] depende de vosotros1. Pero vosotros, por el solo hecho de que os amonestemos [diréis que os traemos mala suerte]. En realidad, sois un pueblo de transgresores”.
Entonces llegó desde un extremo de la ciudad un hombre corriendo, que dijo: “¡Oh, pueblo mío! Seguid a los Mensajeros.
Seguid a quienes no os piden retribución alguna [por transmitirles el conocimiento], y están bien guiados.
¿Cómo no iba a adorar a Quien me creó, ante Él compareceréis?
¿Acaso iba a tomar, en lugar de Él, a ídolos que, si el Compasivo decretara alguna adversidad para mí, su intercesión de nada me valdría ni podrían protegerme?
Si lo hiciera, estaría en un error evidente.
Escuchadme, yo he abrazado la fe en vuestro Señor”. [Pero su pueblo lo mató.]
Entonces le fue dicho: “Ingresa al Paraíso”. Dijo: “¡Ojalá mi pueblo supiera
que mi Señor me perdonó mis faltas y me honró [con la bienaventuranza]!”
No envié contra su pueblo, después de él, ningún ejército [de ángeles],
pues fue suficiente con un único sonido desgarrador para que fueran aniquilados.
¡Pobres de esos siervos que cada vez que se presenta ante ellos un Mensajero, se burlan de él!
¿Acaso no observan cuántas generaciones que los precedieron he destruido? Esos ya no volverán [a la vida mundanal].
Todos deberán comparecer ante Mí.
Un signo [que evidencia cómo es la resurrección] es la tierra árida que revivo [con lluvias] y hago brotar de ella los granos con que se alimentan.
En ella hay jardines de palmeras y vides, e hice brotar de ella manantiales
para que comieran de sus frutos. No fueron vuestras manos las que los crearon. ¿Acaso no van a agradecer [a Dios]?
Glorificado sea Aquel que creó todas las especies en pares; las que brotan de la tierra, los seres humanos y otras [criaturas] que desconocen.
Tienen un signo [del poder divino] en la noche que le sucede al día, y quedan entonces a oscuras.
El Sol sigue una trayectoria determinada hacia donde le fue designado por decreto del Poderoso, el que todo lo sabe.
A la Luna le decreté sus fases, hasta que [va menguando y] parece una rama seca de palmera1.
No le es posible al Sol alcanzar a la Luna, ni la noche puede adelantarse al día. Cada [astro] circula en su órbita.
Otro signo [del poder divino] es que a sus descendientes1 los transporté en una barca cargada2.
Y creé para ellos otras [barcas] en las que se embarcan.
Si hubiera querido habría hecho que se ahogaran, y nadie podría haberlos socorrido ni ayudado,
pero por misericordia no lo hice, para que disfrutaran por un tiempo.
Cuando se les dice: “Tened precaución de lo que pueda aconteceros ahora [de castigo en este mundo] y [del castigo] en la otra vida, quizá así alcancéis la misericordia [de Dios]”.
Cada vez que presencian uno de los signos de su Señor, lo rechazan.
Cuando se les dice: “Dad caridades de lo que Dios os ha provisto”, dicen los incrédulos a los creyentes: “¿Acaso tenemos que alimentar a quienes, si Dios quisiera, Él mismo alimentaría?” Están en un error evidente.
Y dicen [desafiantes]: “¿Cuándo se cumplirá esta advertencia, si es verdad lo que dices?”
No les espera sino que un solo clamor1 les sorprenda mientras están discutiendo.
[Cuando eso suceda] no tendrán tiempo siquiera para dar una indicación, y tampoco podrán retornar con los suyos.
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