Viendo sura 38
Viendo sura 38
Sad
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The Letter "Saad"
Sad. Juro por el Corán que nos recuerda
que los que niegan la verdad están hundidos en la soberbia y la oposición [ciega].
¡Cuántas generaciones destruí antes que ellos! Solo imploraron cuando ya era demasiado tarde para salvarse [del castigo].
Se asombran de que les llegue un amonestador1, y dicen los que se niegan a creer: “Es un hechicero mentiroso.
¿Acaso pretende que en lugar de muchos ídolos adoremos a una sola divinidad? Eso es algo insólito”.
Los nobles y poderosos de entre ellos se marcharon diciendo: “Dejadlo, y seguid [adorando] a vuestros ídolos, pues él solo pretende obtener poder sobre nosotros.
No hemos oído que el último pueblo que recibió una revelación [los cristianos] creyera en esto. Lo que dices es una gran mentira.
¿Por qué tendría que haber sido él el elegido entre nosotros para transmitir el Mensaje?”1 Pero ellos dudan de Mi revelación2 porque no han
¿Acaso ellos poseen las llaves de la misericordia de tu Señor, el Poderoso, el Dadivoso?
¿O les pertenece el reino de los cielos, la Tierra y todo cuanto existe entre ambos? Si es así, que asciendan [al cielo y decidan los asuntos de la creación].
[No te entristezcas, ¡Oh, Muhámmad!, por su enemistad.] Ellos son un ejército de aliados [para combatir la Verdad], pero pronto serán derrotados.
Ya antes que ellos los pueblos de Noé, de ‘Ad y del Faraón, poseedor de un ejército poderoso, desmintieron [a los Profetas que les envié].
También lo hicieron los pueblos de Zamud, Lot y los habitantes del bosque1. Todos estos eran pueblos poderosos.
Todos ellos desmintieron a los Mensajeros, y merecieron Mi castigo.
Solo les queda [a los idólatras] esperar el toque de la trompeta [el Día de la Resurrección], y entonces no habrá posibilidad de volver [a este mundo].
Pero aun así dicen [burlándose desafiantes]: “¡Señor nuestro! Muéstranos el registro de nuestras obras y adelántanos una parte del castigo antes del Día del Juicio”.
Sé paciente [¡Oh, Muhámmad!] ante lo que dicen, y recuerda a Mi siervo [el profeta] David, quien fue dotado con una gran fuerza. Él siempre volvía a Dios en todos sus asuntos y se arrepentía con sinceridad.
Le sometí las montañas, para que junto con él glorificaran las alabanzas al anochecer y al amanecer,
también le sometí a las aves que se congregaban en torno a él. Todos [las montañas y las aves] le obedecían.
Afiancé su reino, lo agracié con la sabiduría [la profecía] y un juicio certero.
Te relataré [¡Oh, Muhámmad!] la historia de los dos demandantes, cuando treparon [la pared] del templo.
Cuando se presentaron ante David, este se atemorizó de ellos1. Le dijeron: “No temas, solo somos dos demandantes, uno ha sido injusto con el otro; juzga entre nosotros con equidad, sé imparcial y guíanos hacia el camino correcto.
Este es mi hermano, posee noventa y nueve ovejas, y yo tengo una sola; y me dijo: ‘Deja que yo me haga cargo de ella’, y ahora me supera con sus argumentos [para quedarse con ella]”.
Dijo David [sin escuchar al otro demandante]: “Él ha sido injusto contigo al pedirte que dejes que tu oveja se sume a las de él; muchos socios se perjudican unos a otros, excepto los que creen y obran rectamente; pero, ¡qué pocos son!” David comprendió que quise ponerlo a prueba [mediante este juicio], y pidió perdón a su Señor, se prosternó y se arrepintió.
Lo perdoné, pues es de los más allegados a Mí, y tendrá [en la otra vida] una bella morada [en el Paraíso].
¡Oh, David! Te he designado gobernante en la Tierra, juzga con equidad entre la gente y no sigas las pasiones, pues ellas desvían del sendero de Dios; y quienes se desvíen del sendero de Dios sepan que recibirán un castigo severo por haberse olvidado del Día del Juicio.
No he creado el cielo, la Tierra y todo cuanto hay entre ambos en vano. Eso es lo que creen los que rechazan la verdad, pero ¡ay de los incrédulos! ¡Qué [castigo les aguarda en] el Infierno!
¿Acaso sería propio de Mí considerar a los creyentes que obran rectamente igual que a los que siembran la corrupción en la Tierra, o considerar a los que tienen temor de Dios igual que a los inmorales?
Este Libro que te revelo [¡Oh, Muhámmad!] encierra grandes bendiciones, para que mediten sobre sus signos y reflexionen los dotados de intelecto.
Agracié a David con [su hijo] Salomón, quien fue un siervo excelente, pues volvía a Mí en todos sus asuntos y se arrepentía con sinceridad.
Una tarde fueron expuestos delante de él unos hermosos caballos,
[luego de permanecer toda la tarde jugando con ellos descuidó la oración, y entonces Salomón] dijo: “Cómo he podido preferir estos caballos al recuerdo de Dios hasta que el Sol se ocultó”1.
[Dijo Salomón:] “Traédmelos”. Y acarició sus cuellos y sus patas.1
Puse a prueba a Salomón [despojándolo de su reino] cuando puse en su trono un demonio con figura humana [que disponía de su reino como quería]. Entonces, [Salomón] se dirigió a su Señor
y exclamó: “¡Señor mío! Perdóname y concédeme un reino [tan poderoso], que nadie pueda igualarlo después de mí; Tú eres el Dadivoso”.
Entonces puse a su servicio el viento, que corría según su orden adonde él quisiera,
y a los yinn, algunos [creyentes] para la construcción, otros como buzos [que extraían perlas],
y otros [demonios rebeldes] encadenados unos con otros.
[Le dije:] “Éste es el reino con el que te he agraciado; haz uso de él como quieras, pues no deberás rendir cuenta de ello”.
Salomón es de Mis allegados, y por eso [en la otra vida] tendrá una bella morada [en el Paraíso].
Recuerda a Mi siervo [el profeta] Job, cuando invocó a su Señor: “El demonio se aprovecha de mi enfermedad y sufrimiento [para tentarme a ser desagradecido contigo]”1.
[Le dije:] “Golpea con tu pie [en la tierra], y haré surgir agua fresca para que te laves con ella y también bebas”1.
Lo agracié con hijos [como los que tenía] y tantos más, como una misericordia mía, para que sea un recuerdo y motivo de reflexión para los dotados de intelecto.
[Le ordené:] “Toma en tu mano un manojo de hierbas y golpea [simbólicamente] con él a tu esposa, para que no perjures1”. Job fue paciente [ante todas las adversidades]. ¡Qué excelente siervo; volvía a Dios en todos sus asuntos y se arrepentía con sinceridad!
Recuerda a Mis siervos Abraham, Isaac y Jacob, todos ellos dotados de firmeza y visión.
Los distinguí encomendándoles [transmitir el Mensaje y] recordar a la gente la morada de la otra vida.
Ellos se cuentan entre los virtuosos que he elegido [para transmitir el Mensaje].
Y recuerda a Ismael, Eliseo y Dhul Kifl; todos ellos también se contaron entre los virtuosos [que elegí para trasmitir el Mensaje].
Este es un Mensaje [para toda la humanidad]. Los piadosos tendrán una bella morada
en los Jardines del Edén. Todas sus puertas estarán abiertas para ellos.
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بِسْمِ ٱللَّهِ