Viendo sura 40
Viendo sura 40
Ghafir
.40
The Forgiver
Ha’. Mim.
La revelación de este Libro proviene de Dios, el Poderoso, el que todo lo
El Perdonador de los pecados, el que acepta el arrepentimiento, es severo en el castigo y es generoso al conceder Sus gracias. No hay otra divinidad salvo Él, y ante Él han de comparecer.
No disputan los signos de Dios sino los que se niegan a creer. Que no te deslumbre la aparente prosperidad de sus negocios en la ciudad, ya que
antes que ellos el pueblo de Noé y los aliados también habían desmentido [el Mensaje]. Toda nación se complotó contra su Mensajero. Le discutían con argumentos falsos para destruir la Verdad, y por eso los castigué. ¡Qué terrible fue Mi castigo!
Así fue como se cumplió el designio de tu Señor sobre los que se negaron a creer: que ellos serían los moradores del Fuego.
Los [ángeles] que portan el Trono, y los que están a su alrededor, glorifican con alabanzas a su Señor, creen en Él y piden el perdón para los creyentes diciendo: “¡Señor nuestro! Tú lo abarcas todo con Tu misericordia y sabiduría. Perdona a quienes se arrepienten y siguen Tu camino, y presérvalos del castigo del Fuego.
¡Señor nuestro! Introdúcelos en los Jardines del Edén que les prometiste, junto a sus padres, esposas y descendientes que fueron piadosos y creyentes. Tú eres el Poderoso, el Sabio.
Presérvalos de cometer pecados. Tú te apiadarás, cuando llegue el Día del Juicio, de aquel que haya sido preservado de cometer pecados. Ese será el triunfo grandioso”.
Pero a los que se negaron a creer se les dirá: “La aversión de Dios por vosotros es mayor que el odio que sentiréis por vosotros mismos [al ser arrojados al Fuego], ya que fuisteis invitados a la fe pero la rechazasteis”.
Dirán: “¡Señor nuestro! Nos diste la muerte dos veces1 y nos diste la vida dos veces2, reconocemos nuestros pecados; ¿existe alguna forma de salir [del castigo del Infierno]?”
[Se les dirá:] “Este tormento es porque, cuando se os invitó a adorar a un Dios Único, no creísteis; pero cuando se os invitaba a dedicarle actos de adoración a otros [ídolos] junto a Dios, entonces sí creísteis. El juicio corresponde a Dios, el Sublime, el Supremo.
Él es Quien os muestra Sus signos y os envía la lluvia del cielo como sustento, pero no reflexiona en ello sino quien retorna [a Dios] arrepentido.
Invocad a Dios y adoradlo con sinceridad, aunque eso disguste a los que se niegan a creer.
Él posee los atributos más sublimes, Señor del Trono. Concede la revelación con Su Mensaje a quien Él quiere de Sus siervos, para que adviertan sobre el día de la comparecencia.
Ese día saldrán [de las tumbas] y nada estará oculto a Dios. [Él preguntará:] “¿Quién es el soberano hoy?” [Y Él mismo responderá:] “Solo Dios, el Único, el Victorioso”.
Hoy cada alma será juzgada por lo que haya realizado. Hoy no se cometerá injusticia alguna. Dios es rápido en ajustar cuentas.
Adviérteles [¡Oh, Muhámmad!] sobre la inminencia del Día [del Juicio], donde los corazones se les subirán hasta las gargantas por la angustia. Los que cometieron injusticias no tendrán ningún amigo ni intercesor que sea escuchado.
[Dios] conoce las miradas pérfidas y lo que esconden los corazones.
Dios juzga con la verdad, y los que invocan en lugar de Él no pueden juzgar nada. Dios todo lo oye, todo lo ve.
¿Acaso no viajan por el mundo y observan cuál fue el final de sus antecesores? Tenían más poder y dejaron más vestigios sobre la Tierra [que vosotros], pero Dios les castigó [destruyéndoles] por sus pecados, y nadie pudo protegerles de Dios.
Esto [fue lo que merecieron] porque se les presentaron sus Mensajeros con las pruebas claras, pero los rechazaron y entonces Dios les castigó. Él es Fortísimo y severo al castigar.
Envié a Moisés con Mis signos y pruebas evidentes.
[Le envié] ante el Faraón, Hamán y Qarún1, pero le dijeron: “Eres un hechicero mentiroso”.
Pero cuando se les presentó con Mi Verdad, dijeron: “Maten a los hijos de quienes creyeron en él, y dejen con vida a sus mujeres”. Pero los planes de los incrédulos fueron en vano.
Dijo el Faraón [con soberbia]: “Dejadme, yo mataré a Moisés, y que invoque a su Señor [para que me lo impida]; temo que cambie vuestra religión o que siembre la corrupción en la Tierra”.
Dijo Moisés: “Me amparo en mi Señor y el vuestro, de todo arrogante que no crea en el Día del Juicio”.
Dijo un hombre creyente de la familia del Faraón, que ocultaba su fe: “¿Vais a matar a un hombre solo porque dice: ‘Dios es mi Señor’, siendo que os ha presentado milagros de vuestro Señor? Si se trata de un mentiroso, sobre él recaerá su mentira; pero si dice la verdad, os azotará una parte del castigo con los que os amenaza. Dios no guía a quien se extralimita y miente.
¡Oh, pueblo mío! A vosotros os pertenece el reino hoy, y sois quienes domináis en la tierra [de Egipto]. ¿Pero quién os defenderá del castigo de Dios, si Él lo desencadena sobre nosotros?” Dijo el Faraón: “No os propongo sino lo que considero correcto, y no os guío sino por el buen camino”.
Pero dijo el hombre que creía [de la familia del Faraón]: “¡Oh, pueblo mío! Temo que os ocurra lo mismo que a los aliados [incrédulos que se complotaron contra sus Mensajeros],
como ocurrió al pueblo de Noé, ‘Ad y Zamud, y los que les sucedieron [que fueron aniquilados]. Dios no es injusto con Sus siervos.
¡Oh, pueblo mío! Temo que [seáis castigados] el día de la convocatoria1.
Ese día pretenderéis huir, pero no tendréis quien os proteja del castigo de Dios. Sabed que a quien Dios abandona en el desvío, no habrá nadie que le pueda guiar”.
Se os presentó [el profeta] José antes [que el profeta Moisés] con milagros evidentes, pero vosotros permanecisteis dudando sobre lo que os mostró [y no creísteis], hasta que cuando murió, dijisteis: “Dios no enviará ningún Mensajero después de él”. Así extravía Dios a quien excede los límites y duda [de Su Mensaje],
los que discuten los milagros de Dios sin haber recibido un argumento válido, por lo que acrecientan la aversión de Dios y de los creyentes hacia ellos. Así es como Dios sella el corazón de todo arrogante, opresor.
Dijo el Faraón: “¡Oh, Hamán! Constrúyeme una torre para que pueda ascender.
Ascender a los cielos y ver a quién adora Moisés, aunque creo que [Moisés] miente”. Así fue como [el demonio] le hizo ver al Faraón como buenas sus malas acciones, y logró que se extraviara completamente. Los planes del Faraón fracasaron.
Dijo el [hombre] creyente [de la familia del Faraón]: “¡Oh, pueblo mío! Seguidme, que os guiaré por el camino recto.
¡Oh, pueblo mío! En esta vida mundanal hay solo placeres temporales, mientras que la otra vida es la morada de la eternidad.
Quien haga una maldad, será castigado acorde a lo cometido, pero quien haga obras buenas y sea creyente, varón o mujer, ingresará al Paraíso y será recompensado sin medida.
¡Oh, pueblo mío! ¿Qué sucede que os invito a la salvación y vosotros me invitáis al Infierno?
Me proponéis negar la unicidad de Dios y que dedique actos de adoración a otros [ídolos], pero no tengo conocimiento [de que algo merezca ser adorado salvo Él]. Yo os invito a creer en el Poderoso, el Perdonador.
No hay duda de que aquello a lo que me invitáis carece de fundamento en esta vida y en la otra; todos compareceremos ante Dios, y quienes exceden los límites serán los moradores del Infierno.
Ya os acordaréis de esto que os digo1, pero [me refugio en Dios y] confío mis asuntos a Él. Dios ve bien lo que hacen Sus siervos”.
Dios le protegió de las maldades que tramaron contra él, mientras que el Faraón y sus seguidores fueron azotados por un castigo terrible1.
[En la tumba] el fuego les alcanzará por la mañana y por la tarde1, pero el día que llegue la Hora [del Juicio, se les ordenará a los ángeles:] “Arread al Faraón y sus seguidores al castigo más severo”.
Cuando [los incrédulos] discutan en el Infierno, dirán los más débiles a los soberbios [líderes de la incredulidad]: “Nosotros hemos sido vuestros seguidores, ¿no podéis librarnos de una parte del [castigo del] Infierno?”
Dirán los soberbios: “Todos nosotros estamos [siendo castigados] en él, Dios juzgó entre Sus siervos [y nadie puede aminorar el tormento]1”.
Quienes están en el tormento dirán a los [ángeles] guardianes del Infierno: “Rogad a vuestro Señor para que nos alivie el castigo [aunque sea] un solo día”.
Dirán [los ángeles]: “¿Acaso no se os presentaron Mensajeros con milagros evidentes?” Responderán: “Claro que sí [pero no les creímos]”. Les dirán entonces [los ángeles]: “Rogad vosotros”, pero las súplicas de los que se negaron a creer serán en vano.
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