Viendo sura 5
Viendo sura 5
Al-Ma'idah
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The Table Spread
¡Oh, creyentes! Cumplid con vuestros compromisos. Os es lícito comer del ganado excepto lo que esté expresamente prohibido. La caza no está permitida mientras estéis consagrados a la peregrinación. Dios legisla lo que Le place [según su sabiduría divina].
¡Oh, creyentes! No profanéis los ritos de Dios ni los meses sagrados, ni los animales ofrendados ni los animales marcados para ofrenda, ni perjudiquéis a quienes se dirigen a la Casa Sagrada buscando el favor y la complacencia de su Señor. [Solo] cuando hayan finalizado la peregrinación podréis cazar. Que el descontento que tengáis hacia quienes os impedían el acceso a la Mezquita Sagrada no os lleve a transgredir [la ley], sino cooperad con ellos en obrar el bien e impedir el mal, pero no cooperéis en el pecado y la enemistad. Y tened temor de Dios; Dios es severo en el castigo.
Os es prohibido [comer] la carne del animal muerto por causa natural, la sangre, la carne de cerdo, el animal que haya sido sacrificado invocando a otro en lugar de Dios, la del animal muerto por asfixia, golpe, caída, cornada o herido por las fieras, a menos que alcancéis a degollarlo [antes de que muera], y lo que es inmolado en altares [en honor a un ídolo]. [También es prohibido] consultar la suerte echando flechas [o con cualquier otro método]. [Violar alguna de estas leyes] es un pecado. Quienes se empeñan en negar la verdad han perdido la esperanza de [haceros renunciar a] vuestra religión. No tengáis temor de ellos, sino tened temor de Mí. Hoy es he perfeccionado vuestra forma de adoración, he completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra religión. Pero quien [en caso extremo] se vea forzado por hambre [y coma de lo prohibido], pero sin intención de transgredir la ley ni excederse, Dios es Perdonador, Misericordioso.
Te preguntan qué es lícito [comer]. Responde: “Se os permite comer todas las cosas buenas [y sanas]. Podéis comer lo que hayan atrapado los animales de caza que hayáis entrenado, conforme a lo que Dios os ha enseñado. Comed de lo que cacéis para vosotros, pero mencionad el nombre de Dios sobre esos alimentos, y tened temor de Dios, porque Dios es rápido en ajustar cuentas.
De hoy en adelante os es permitido todo [alimento] bueno. La carne de los [animales sacrificados] de quienes han recibido el Libro [la Torá y el Evangelio] es lícita, y la carne [de los animales que vosotros sacrificáis] es lícita para ellos. También es permitido [para vosotros] casaros con las mujeres creyentes que sean recatadas, y con las mujeres recatadas que recibieron el Libro anteriormente [judías y cristianas], siempre que cumplan la condición de darles su dote, con intención [seria] de casarse, no para fornicar ni tomarlas como amantes secretas. Pero quien rechace la creencia [monoteísta de Dios], sus obras [en este mundo] habrán sido en vano, y en la otra vida se contará entre los perdedores.
¡Oh, creyentes! Cuando os dispongáis a hacer la oración lavaos el rostro y los brazos hasta los codos, pasad las manos [húmedas] por la cabeza y [lavad] los pies hasta los tobillos. Si estáis en estado de impureza mayor, tomad un baño [completo]. Si estáis enfermos o de viaje o habéis hecho vuestras necesidades [biológicas] o habéis cohabitado con vuestra mujer, y no encontráis agua, usad [para la ablución virtual1] tierra limpia y pasadla por el rostro y las manos. Dios no quiere imponeros dificultades, solo quiere purificaros y completar Su favor sobre vosotros para que seáis agradecidos.
Recordad la bendición que Dios os concedió, y [recordad] el pacto que hizo con vosotros cuando dijisteis: “Oímos y obedecemos”. Tened temor de Dios, porque Dios bien sabe lo que encierran los corazones.
¡Oh, creyentes! Sed responsables con [los preceptos de] Dios. Sed justos cuando deis testimonio. Que el rencor que sentís no os conduzca a obrar injustamente. Sed justos y equitativos, porque eso es lo más cercano a la piedad. Y tened temor de Dios, porque Dios está bien informado de lo que hacéis.
A los creyentes que obren correctamente Dios les ha prometido el perdón [de sus pecados] y una recompensa generosa.
Pero [en cambio] los que niegan la verdad y rechazan Mi palabra serán los habitantes del fuego del Infierno.
¡Oh, creyentes! Recordad las bendiciones que Dios os concedió cuando vuestros enemigos intentaron agrediros pero Dios os protegió. Tened temor de Dios, y que los creyentes solo se encomienden a Dios.
Dios celebró un pacto con los Hijos de Israel y designó de entre ellos doce jefes. Pero Dios les dijo: “Estaré con vosotros siempre que cumpláis con la oración, paguéis el zakat, creáis y apoyéis a [todos] Mis Mensajeros, gastéis generosamente en Mi causa; entonces perdonaré vuestras ofensas y os introduciré en jardines en los que corren ríos. Pero quien [después de todo esto] niegue la verdad, se habrá extraviado del camino recto”.
Pero por haber violado el pacto los maldije e hice que sus corazones se volvieran insensibles y duros. [Por eso] tergiversan el sentido de las palabras [de la Torá] sacándolas de contexto, y dejan de lado parte de lo que les fue mencionado [en ella]. Descubrirás que la mayoría de ellos, salvo unos pocos, traicionan [a la gente], pero tu discúlpalos y sé tolerante con ellos, porque Dios ama a los que hacen el bien.
[Dios también tomó un compromiso] con quienes dicen: “Somos cristianos”, pero ellos dejaron de lado parte de lo que les había mencionado [en el Evangelio]. Y [por eso] sembré entre ellos la discordia y el odio hasta el Día de la Resurrección, cuando Dios les hará saber el [gran] nivel de desvío que alcanzaron.
¡Oh, Gente del Libro! Os ha llegado un Mensajero enviado por Mí, cuya misión es traeros a la luz los preceptos más importantes que ocultabais de la Biblia, y facilitar muchos otros preceptos. Dios os ha enviado una luz y un Libro claro [el Corán],
con el cual Dios guía a quienes buscan Su complacencia hacia los caminos de la salvación, los extrae por Su voluntad de las tinieblas hacia la luz, y los dirige por el camino recto.
Son incrédulos quienes dicen: “Jesús hijo de María es Dios”. Diles: “¿Quién podría impedir que Dios exterminara al Mesías hijo de María, a su madre y a todo cuanto existe en la Tierra, si así lo quisiera?” A Dios pertenece el reino de los cielos y de la Tierra, y todo lo que existe entre ambos. Dios crea lo que Le place, porque Él tiene poder sobre todas las cosas.
Dicen judíos y cristianos: “Somos hijos de Dios y sus predilectos”. Diles: “Si así fuera, ¿por qué os castigará por los pecados que cometéis? Sois como el resto de la humanidad, seres creados por Él. Dios perdona a quien quiere y castiga a quien quiere. A Dios pertenece el reino de los cielos y de la tierra, y todo lo que existe entre ambos, y ante Él compareceremos [para que nos juzgue por nuestras acciones]”.
¡Oh, Gente del Libro! Después de que pasara un tiempo desde el último Mensajero1, os ha llegado Mi Mensajero para aclararos la verdad, y que no podáis decir [el Día del Juicio Final]: “No se nos ha presentado nadie que nos albriciara [con el monoteísmo] y nos advirtiera [contra la idolatría]”. Pues ahora sí tienen quien les albricia y les advierte, porque Dios es sobre toda cosa Poderoso.
[Reflexionad sobre] cuando Moisés dijo a su pueblo: “¡Oh, pueblo mío! Recordad las bendiciones que Dios os concedió al hacer que surgieran entre vosotros Profetas y poderosos, y os bendijo con gracias que no concedió a nadie de vuestros contemporáneos.
¡Oh, pueblo mío! Entrad en la Tierra Santa que Dios ha destinado para vosotros y no reneguéis [de vuestra fe], porque os convertiríais en perdedores”.
Respondieron: “¡Oh, Moisés! Allí hay gente poderosa, así que no entraremos hasta que ellos se marchen. Solo cuando abandonen la ciudad entraremos”.
Dos hombres que tenían temor de Dios, que habían sido bendecidos [con una fe sólida], dijeron: “Ingresad sorpresivamente por la puerta, porque si lo hacéis obtendréis la victoria. Pero encomendaos solo a Dios, si es que verdaderamente sois creyentes”.
Dijeron: “¡Oh, Moisés! No vamos a entrar mientras ellos permanezcan dentro. Ve tú con tu Señor y combátelos, que nosotros nos quedaremos aquí”.
Dijo [Moisés]: “¡Señor mío! Solo tengo control de mis actos y autoridad sobre mi hermano [Aarón], decide Tú entre ellos y nosotros”.
Dijo [Dios a Moisés]: “Les estará prohibida [la entrada en Tierra Santa]. Vagarán por la tierra durante cuarenta años. No te aflijas por la gente perversa”.
[Oh, Muhámmad:] Cuéntales la auténtica historia de los hijos de Adán, cuando presentaron una ofrenda y le fue aceptada a uno y rechazada al otro. Dijo [Caín]: “Te mataré”. Dijo [Abel]: “Dios solo acepta las obras de los que obran con fe sincera.
Aunque levantaras tu mano para matarme, yo no levantaría la mía para matarte, porque yo tengo temor de Dios, Señor del Universo.
Prefiero que seas tú quien cargue con mis pecados y los tuyos, [y si me matas] serás de los moradores del Fuego, porque ése es el castigo para los que cometen esa injusticia”.
Pero su ego lo llevó [a Caín] a matar a su hermano, por lo que se arruinó a sí mismo.
Entonces Dios envió un cuervo para que escarbara la tierra y le mostrara cómo enterrar el cadáver de su hermano. Dijo [Caín]: “¡Ay de mí! ¿Acaso no soy capaz de hacer como este cuervo y enterrar el cadáver de mi hermano?” Y sintió un profundo arrepentimiento.
Como consecuencia [de este asesinato], legislé para los Hijos de Israel que: “Quien mata a una persona sin que ésta haya cometido un crimen o sembrado la corrupción en la Tierra, es como si matara a toda la humanidad. Pero quien salva una vida es como si salvara a toda la humanidad”. Mis Mensajeros se presentaron ante ellos con pruebas claras [de la ley], pero muchos de ellos siguen cometiendo graves excesos en el mundo.
El castigo para quienes hacen la guerra a [un pueblo que se gobierna por la ley de] Dios y Su Mensajero y siembran en la Tierra la corrupción, es que [después de un juicio justo] se les condene a muerte, se les crucifique, se les ampute una mano y el pie del lado opuesto, o se les condene al exilio. Esto es para que sean denigrados en esta vida, y en la otra tendrán un castigo terrible.
Pero quienes se arrepientan antes de ser apresados [y se entreguen voluntariamente] sabed que Dios es Perdonador, Misericordioso.
¡Oh, creyentes! Tened temor de Dios, buscad acercaros a Él [realizando obras de bien] y luchad por Su causa, que así tendréis éxito.
Los que niegan la verdad, aunque tuvieran todo cuanto existe en la Tierra y aun el doble para ofrecerlo como rescate y salvarse del castigo del Día de la Resurrección, no se les aceptará, y recibirán un castigo doloroso.
Querrán salir del Fuego pero nunca lo conseguirán, y tendrán un castigo perpetuo.
Al ladrón y a la ladrona [después de un juicio justo] cortadles la mano en compensación por su delito. Ésta es una sentencia disuasoria dictada por Dios. Dios es Poderoso, Sabio.
Pero a quien se arrepienta después de cometer un delito o injusticia y enmiende, Dios le perdonará, porque Dios es Perdonador, Misericordioso.
¿Acaso no sabes que a Dios pertenece el reino de los cielos y de la Tierra? Castiga a quien quiere y perdona a quien quiere. Dios es sobre toda cosa Poderoso.
¡Oh, Mensajero! No te entristezcas por quienes se precipitan a negar la verdad, como quienes dicen: “Creemos”, pero sus corazones no creen. Entre los judíos hay quienes prestan oídos a cualquier falsedad que se diga, escuchan ávidamente sin venir a pedirte aclaración. Tergiversan el sentido de las palabras [reveladas] sacándolas de su contexto, y dicen: “Si se os dice así [acorde a vuestra tergiversación] aceptadlo; en caso contrario, rechazadlo”. A quien Dios pone a prueba con una tentación, no podrás hacer nada para salvarlo. Dios no ha querido purificar sus corazones1. Ellos serán denigrados en esta vida, y en la otra tendrán un castigo terrible.
Prestan oídos a la mentira y se benefician vorazmente del soborno. Si se presentan ante ti [para que juzgues] sobre un pleito entre ellos, puedes juzgar o abstenerte. Si te abstienes no podrán perjudicarte en nada, pero si juzgas entre ellos, hazlo con equidad y justicia, porque Dios ama a los justos.
¿Y por qué necesitan pedirte a ti que juzgues entre ellos si tienen la Torá en la que se encuentra el juicio de Dios? Si tu veredicto no les agrada, lo rechazan [a pesar de que coincide con la Torá]; ésos de verdad no son creyentes [en Dios ni en la Torá].
He revelado la Torá, en la que hay guía y luz. Los Profetas entregados [a la voluntad de Dios] juzgaban con ella entre los judíos. Lo mismo hicieron los rabinos y juristas en cumplimiento de su misión de custodiar el Libro de Dios y ser testigos de él [en sus enseñanzas]. No temáis a la gente sino tened temor de Mí. No vendáis Mis preceptos por un precio vil. Quienes no juzgan conforme a lo que Dios ha revelado [por considerarlo inferior], ésos son los verdaderos incrédulos1.
He prescrito en ella [la Torá, la justicia retributiva]: Vida por vida, ojo por ojo, nariz por nariz, oreja por oreja, diente por diente, y con las heridas una similar. Pero si la víctima perdona [que se aplique la pena al culpable] esto le servirá de expiación. Quienes no juzgan conforme a lo que Dios ha revelado [por considerarlo inferior], ésos son los verdaderos ofensores.
Hice que Jesús hijo de María siguiera [el ejemplo de los Profetas anteriores], en confirmación de la verdad que había [sido revelada] en la Torá. A él le he revelado el Evangelio en el que hay guía y luz, como confirmación de la Torá, y como guía y exhortación para los que tienen temor de Dios y piedad.
Que los seguidores del Evangelio juzguen según lo que Dios ha revelado en él, porque los que no juzgan conforme a lo que Dios ha revelado, ésos son los verdaderos perversos.
[Y a ti, ¡Oh, Muhámmad!] Te he revelado el Libro que contiene la verdad definitiva [el Corán], que corrobora los Libros revelados anteriormente y es juez de lo que es verdadero en ellos. Juzga conforme a lo que Dios ha revelado y no te sometas a sus deseos transgrediendo la Verdad que has recibido. A cada [comunidad religiosa] le he dado una legislación y una metodología [norma]. Si Dios hubiera querido, habría hecho de vosotros una sola comunidad, pero quiso probar vuestra fe en lo que les reveló. Apresuraos a realizar obras de bien, porque todos compareceréis ante Dios, y Él os informará acerca de lo que discrepabais.
Juzga entre ellos conforme a lo que Dios ha revelado, no te sometas a sus deseos y ten cuidado con ellos, no sea que te aparten con engaños de lo que Dios te ha revelado. Si ellos se rehúsan [a seguir lo que has dictaminado], sabe que Dios, a causa de sus pecados, quiere afligirlos. Pero muchas personas [a pesar de las advertencias] son perversas.
¿Acaso prefieren un juicio según las leyes paganas? Pero, ¿qué mejor juicio que el de Dios para quienes están convencidos de su fe?
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