Viendo sura 8
Viendo sura 8
Al-Anfal
.8
The Spoils of War
Te preguntan acerca de los botines [de guerra, cómo se distribuyen]. Diles [¡Oh, Muhámmad!]: “Las reglas de cómo distribuir los botines las dictaminan solo Dios y el Mensajero. Tened temor de Dios, solucionad vuestros conflictos y obedeced a Dios y a Su Mensajero, si es que sois creyentes”.
Los creyentes son aquellos que, cuando les es mencionado el nombre de Dios, sus corazones se estremecen y que, cuando les son recitados Sus versículos, les aumenta la fe y se encomiendan a su Señor.
[Los creyentes] son quienes realizan la oración y dan en caridad parte de lo que les he provisto.
Éstos son los verdaderos creyentes, que alcanzarán grados elevados ante su Señor, el perdón y un sustento generoso.
Tu Señor te hizo salir de tu casa [para luchar] por la verdad, pero eso le disgustó a un grupo de los creyentes1.
Te discuten sobre el verdadero motivo [del enfrentamiento] después de habérseles evidenciado la verdad, como si fueran arrastrados a la muerte ante sus propios ojos.
Pero [recuerda] cuando Dios os prometió [la victoria] sobre uno de los dos grupos. Vosotros deseabais enfrentar al menos poderoso1, pero Dios quería hacer prevalecer la verdad con Sus Palabras y erradicar a los que se niegan a creer,
para que así prevalezca la Verdad y se desvanezca la falsedad, aunque ello les disguste a los criminales.
[Recordad] cuando pedíais socorro a vuestro Señor y Él os respondió: “Os auxiliaré con mil ángeles que descenderán uno tras otro”.
Dios los envió como una albricia y para infundir el sosiego en vuestros corazones, pero sabed que la victoria depende de Dios. Dios es el Poderoso, el Sabio.
[Y recordad] cuando os envolvió un sueño ligero dándoos una calma interior, e hizo descender una llovizna del cielo para purificaros con ella y apartar de vosotros la mancha del demonio, afirmar vuestros corazones y afianzar vuestros pasos.
Y cuando tu Señor inspiró a los ángeles: “Yo estoy con vosotros, dadle valor a los creyentes, infundiré terror en los corazones de los que se niegan a creer. Golpead sobre sus cuellos y golpead todos sus dedos”1.
Esto [es lo que merecen] porque han combatido a Dios y a Su Mensajero. Quien combata a Dios y a Su Mensajero sepa que Dios es severo en el castigo.
Eso es lo que merecen recibir, y sabed que los que se niegan a creer recibirán el castigo del Infierno.
¡Oh, creyentes! Cuando os enfrentéis con los que se niegan a creer, no les deis la espalda [para huir].
Pero quien huya, a menos que fuera por una maniobra de batalla o para unirse a otra tropa, incurrirá en la ira de Dios y su morada final será el Infierno. ¡Qué pésimo destino!
No fuisteis vosotros quienes les mataron [a sus enemigos] sino que fue Dios quien les dio muerte, y no fuiste tú [¡Oh, Muhámmad!] quien arrojó [el polvo que llegó a los ojos del enemigo en el combate], sino que fue Dios Quien lo hizo. Dios agracia así a los creyentes. Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Eso fue para que Dios desbaratara las confabulaciones de los que se niegan a creer.
[¡Oh, incrédulos!] Pedisteis que triunfara quien estuviera en la verdad, y esto fue lo que ocurrió. Sabed que si desistís [de combatir al Islam y a los creyentes] será mejor para vosotros; pero si volvéis a hacerlo volveré [a castigaros] y de nada os servirán vuestros ejércitos, aunque fueran numerosos. Porque Dios está con los creyentes.
¡Oh, creyentes! Obedeced a Dios y a Su Mensajero, y no le deis la espalda al escuchar [el mensaje].
No seáis como quienes dicen: “Oímos”, pero no prestan atención.
Las peores criaturas para Dios son los sordos [que no quieren oír la Verdad] y los mudos [que no quieren atestiguar la Verdad], los que no razonan.
Si Dios supiera que en ellos hay algún bien les haría oír, pero aun si les hiciera oír le darían la espalda, desentendiéndose.
¡Oh, creyentes! Obedeced a Dios y al Mensajero cuando os invitan a practicar aquello que os da vida, y sabed que Dios se interpone entre la persona y [los deseos de] su corazón. Ante Dios compareceréis.
Cuidaos de una prueba que afligirá no solamente a los opresores, sino a todos. Dios es severo en el castigo.
Recordad cuando eráis solo unos pocos, eráis perseguidos y oprimidos donde estuvierais, y temíais que la gente os apresara. Pero Dios os protegió, os fortaleció con Su auxilio y os agració con un sustento lícito, para que seáis agradecidos.
¡Oh, creyentes! No traicionéis a Dios y al Mensajero, ni traicionéis la confianza que se depositó en vosotros.
Sabed que vuestras posesiones y vuestros hijos son una prueba. Dios tiene reservada junto a Él una recompensa inmensa.
¡Oh, creyentes! Si tenéis temor de Dios, Él os concederá el criterio, perdonará vuestras faltas y aceptará vuestro arrepentimiento. Dios es el dueño de un favor inmenso.
Y recuerda [¡Oh, Muhámmad!] cuando se confabularon contra ti los incrédulos para capturarte, matarte o expulsarte [de tu ciudad]. Ellos planearon en tu contra, pero Dios desbarató sus planes, porque finalmente Dios es el que mejor planea.
Cuando se les recitan Mis versículos, dicen [los que se niegan a creer]: “Oímos, pero si quisiéramos podríamos decir palabras similares. Son fábulas de nuestros ancestros”.
Y alguien dijo: “Oh, Dios [te imploro que] si esto [que transmite Muhámmad] es la Verdad que dimana de Ti, hagas llover sobre nosotros piedras del cielo o nos azotes con un castigo doloroso”.
Pero Dios nunca les castigaría estando tú [¡Oh, Muhámmad!] entre ellos, ni tampoco mientras haya quienes Le pidan perdón.
¿Por qué no iba Dios a castigarlos si ellos impiden [a los creyentes] el ingreso a la Mezquita Sagrada, sin ser los protectores [legítimos de la Mezquita Sagrada]? que sepan que los [legítimos] protectores son los piadosos. Pero la mayoría de los idólatras no lo sabe.
Su oración ante la Casa Sagrada [de La Meca] no era más que silbidos y aplausos. Sufrid [¡oh, idólatras!] el castigo por vuestro rechazo obstinado a la verdad.
Los que se niegan a creer gastan su dinero para apartar a la gente del sendero de Dios. Seguirán gastando hasta lamentarlo, y finalmente serán vencidos. Los que se niegan a creer serán finalmente congregados en el Infierno.
Así Dios diferenciará al corrupto del honesto, y reunirá a los perversos unos con otros y les congregará en el Infierno. Ésos serán los perdedores.
Diles a los que se niegan a creer que si desisten [y abrazan el Islam] les será perdonado cuanto cometieron en el pasado; pero si persisten, tendrán el mismo destino de los pueblos que les precedieron.
Combatid [a los criminales] hasta que cese la opresión y todos puedan adorar libremente a Dios. Pero si desisten [de perseguir a los creyentes] Dios bien ve lo que hacen.
Pero si se niegan [y prefieren seguir persiguiendo a los creyentes], sabed que Dios es vuestro Protector. ¡Qué excelente Protector y qué excelente Defensor!
Sabed que un quinto del botín Le corresponde a Dios, al Mensajero, a sus familiares, a los huérfanos, a los pobres y a los viajeros insolventes [y el resto a los soldados], si es que creéis en Dios y en lo que le he revelado a Mi siervo el día que se evidenció la verdad de la falsedad: el día que se enfrentaron los dos ejércitos1. Dios tiene poder sobre todas las cosas.
[Recuerda] cuando os encontrabais1 en el valle más cercano [a Medina] y el ejército de los idólatras en el más lejano, y la caravana de camellos más abajo [en dirección al mar]. Y si hubierais sabido que se habría de producir una batalla, os habríais negado a aceptar el desafío. Pero [la batalla fue provocada aun así] para que Dios llevara a cabo algo [que Él había dispuesto] que ocurriera, y para que quien hubiera de perecer [en ese día], pereciera ante una prueba clara de la verdad; y quien hubiera de sobrevivir, sobreviviera ante una prueba clara de la verdad. Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Dios hizo que en un sueño vieras a los enemigos como si fueran pocos, pues si os los hubiera mostrado como un ejército numeroso os habríais acobardado, dudando sobre si combatir o no. Pero Dios os protegió. Él bien sabe lo que hay en los corazones.
Cuando estuvieron frente a frente, Dios hizo que los vierais poco numerosos, e hizo que ellos os vieran poco numerosos a vosotros, de manera que sucediese lo que Dios había decretado. A Dios se remiten todos los asuntos.
¡Oh, creyentes! Cuando os enfrentéis a un ejército [de incrédulos] manteneos firmes y recordad permanentemente a Dios, que así alcanzaréis el triunfo.
Obedeced a Dios y a Su Mensajero y no discrepéis, porque os debilitaríais y seríais derrotados. Sed pacientes, porque Dios está con los pacientes.
Pero no seáis como aquellos [incrédulos] que salieron de sus hogares con arrogancia y ostentación ante su gente, para apartar a las personas del sendero de Dios. Dios está bien enterado de lo que hacen.
El demonio les hizo ver que lo que hacían era lo correcto, y les dijo: “Hoy nadie os podrá vencer, yo estoy junto a vosotros”. Pero cuando los dos bandos se divisaron, [el demonio] huyó diciendo: “Yo no soy responsable de lo que hacéis, pues veo lo que no podéis ver, yo tengo temor de Dios, y Dios es severo en el castigo”.
En ese momento los hipócritas y quienes tenían el corazón enfermo [con incertidumbre] dijeron [acerca de los creyentes]: “Estos están enceguecidos por su religión”. Quienes se encomienden a Dios sepan que Él es Poderoso, Sabio.
Si vieras [qué terrible es] cuando los ángeles toman las almas de los que mueren habiéndose negado a creer, y les golpean sus rostros y sus espaldas, y les dicen: “Sufrid el tormento del Infierno.
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